Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



01 marzo, 2015

Los vinos de Rafa Bernabé

Hace una semana destiné gran parte de la introducción de mi último post para hacer una declaración de intenciones que pasaba por la decisión de solo publicar en el blog aquellos vinos que me hiciesen soñar, que transmitiesen su alma y me hablasen de su verdadera identidad. Es una definición política de Rumbovino que no pienso quebrar de ninguna manera, y por esos derroteros pienso seguir.

Hoy no voy a hablar de un vino, la propuesta es más ambiciosa porque escribiré de varios vinos que he estado disfrutando este último tiempo y que, nada es casual en esta vida, son elaborados por la misma persona y con una misma filosofía. Se trata de los vinos de Rafa Bernabé.

Estoy seguro que a la gente que pulula de aquí para allá en el mundo del vino este nombre les suena familiar, pues a mí, que soy novato en este asunto (al menos en España) no me sonaba de nada y fue, como casi siempre, mi amigo Rafa de las Delicias del 69, quien me lo hizo conocer.

Antes de sentarme a escribir di mil vueltas a cómo presentar la nota. Que si hablar de cada uno de sus vinos (los que probé, claro está, porque elabora cerca de 20 etiquetas diferentes), o si escribir del terruño de Villena y La Mata en Alicante, o de sus viñedos de secano, o de su forma 100% orgánica de trabajar la viña y los vinos.

Pensé en escribir sobre su firme y apasionada decisión de recuperar aquellas variedades denostadas por otros, perdidas en el tiempo y la memoria. O también en contarles sobre las maravillosas tinajas de barro que utiliza en gran parte de sus vinificaciones y crianzas, otra de sus luchas por volver a los orígenes y retomar lo dejado.

Imaginé tantas cosas que no logré inclinarme por ninguna de ellas. Es que me resulta tan fácil, y a la vez complejo, hablar de sus vinos que podría hacer una nota interminable y finalmente aburrida, y les aseguro que lo que menos generan los vinos de Rafa es aburrimiento queridos amigos.

Foto tomada de la web de la bodega


Finalmente, tras darles varias vueltas al asunto, pensé que lo mejor sería definir sus vinos de alguna manera. Y casi sin pensar me surgió la solución perfecta, es solo una palabra que aveces utilicé para describir algún vino y ahora hacía tanto tiempo que no usaba que mis neuronas ya no la reconocían. Una palabra que cada vez que aparece bien utilizada junto a un vino lo dice todo, sin posibilidad de error. Solo algunos caldos son merecedores de llevar esa etiqueta (al menos para mí), y esa palabra es extremo.

Vinos extremos.

Hay quienes la utilizan esta palabra para hacer referencia a la localización del viñedo (la mayoría de los casos, me atrevería a decir) por lo extremas de las condiciones ambientales para que la vid crezca y fructifique. Pero para mí, la palabra extremo engloba muchas más cosas que esto, para mí un vino extremo es encontrar el terreno en la botella, sin maquillajes, sin correcciones, es un vino que me hace descubrir uvas olvidadas.

Extremo es hacer un vino arriesgado, sin miedos ni prejuicios, sabiendo que probablemente no todo el mundo lo entienda e incluso a no todo el mundo le guste, pero sabiendo que lo que lleva dentro es sinceridad. Para mí, un vino extremo es ese que se muestra tal cual es y nunca está parado en la comodidad del equilibrio barato. Es un vino de sabores y aromas atípicos, verdaderos y peligrosamente adictivos, de colores naturales y de esencia incorruptible ante las modas. Los vinos de Rafa Bernabé, estimados vinófilos, reúnen todos estos atributos para serlo.

Les dejo un pequeño listado de las etiquetas que probé y a las que recomiendo probar, disfrutar y difundir. En las fichas técnicas encontrarán todos los datos que quieran saber de cada una de ellas. Y no comentan el desatino de preguntar el precio, porque hasta en eso Rafa es bondadoso.

TRAGOLARGO 2013: 100% Monastrell (Ficha técnica)

BERYNA 2012: 90% Monastrell y 10% Garnacha. (Ficha técnica)

RAMBLÍS DEL ARCO 2012: 100% Forcayat del Arco. (Ficha técnica)

LOS CIPRESES DE USALDÓN: 100% Garnacha Peluda (Garnacha Gris, Lledoner Gris, L ledoner Pelut,). (Ficha técnica)

EL MORRÓN 2013: 100% Garnacha y todo tinaja de barro. (Ficha técnica)


Un vino inolvidable



Y para terminar, rebuscando en la web encontré una nota hermosa sobre sus vinos que escribió hace un tiempo nuestro amigo virtual Nico Visne para el Diario de Río Negro en La Patagonia, Argentina. Además de recomendar su lectura (en este link) copio una definición extraordinaria que hace Rafa sobre la filosofía de “Viñedos Culturales”  y que creo logra transmitir exactamente a través de sus vinos.

"La idea, la filosofía de Viñedos Culturales, es muy simple: pequeñas producciones, viñedos de secano rabioso, respeto absoluto al campo, rescate de variedades y viñedos olvidados y dejados de la mano del hombre y no de la de Dios, hacerlos y difundirlos. Vinos que reflejen un territorio, una cultura, una tradición. Lograr interpretar lo que la tierra nos da, sin manipulaciones. En una frase, volver al inicio."

Y sigamos soñando,

Gracias y salutes amigos,
Rumbovino.

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