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15 julio, 2019

Un tinto volcánico, uno de vértigo, y los grandes oros de Galicia

Hace más de 3 meses que no escribía una entrada en el blog, como comentaba en el post anterior, las redes sociales se están llevando por delante mis intenciones de bloguero. No obstante, aquí sigo dando algo de guerra.

La verdad es que todo este tiempo sin publicar notas en Rumbovino no está asociado a que hayamos tenido poca actividad ligada el noble brebaje, sino todo lo contrario, son tantas las cosas que pasan, y tan rápido, que nunca sé bien qué seleccionar para publicar. Así que les haré un breve resumen de lo más interesante bebido y visitado este tiempo.

VISITADO


Hace un tiempo acudimos a la "Cena de los grandes Oros de Galicia” organizada como todos los años por Luis Paadin y su equipo, en la que se entregan los premios a los vinos destacados por su calidad. Es el primer año que asistimos, y tengo que reconocer que nos gustó mucho y sin duda volveremos. No obstante, tengo que matizar que, si bien el evento está organizado de forma impecable y es ideal para ir a catar con tranquilidad, este asunto de los premios a mí sigue sin gustarme un pelo. Algunos de los vinos que caté no me gustaron mucho, y otros que para mí eran de premio no se llevaron ni un aplauso. Como siempre sucede, esto termina siendo sumamente subjetivo y el veredicto es diferente dependiendo del paladar que la juzga. Aun así, considero que todo evento que comunica el vino, sobre todo gallego y durante tantos años con es este caso, e intenta llegar a todo apasionado de esta bebida suma para seguir creciendo. ¡Así que aplaudo y el próximo año intentaré volver! 





En lo estrictamente relacionado con lo que probamos, saqué un par de conclusiones muy generales que trasladaré en estas líneas, ya que no puedo explicar cada uno de los 70 vinos que estaban disponibles, y de los cuales creo que se me escaparon unos pocos.

La primera conclusión que saqué es que los vinos blancos en líneas generales me gustaron bastante más que los tintos, cosa que antes nunca me pasaba. Encontré un nivel muy equilibrado, ofertas más arriesgadas y con menos diferencias cualitativas entre todo lo ofrecido. De todos los blancos, los Godello de Valdeorras, para mi gusto, van un paso largo por delante. Luego los Ribeiro, que cada vez están mejor, y por último los Rías Baixas, que siguen estando muy buenos como siempre, pero que me han sorprendido poco (al menos lo que probé). Además, cada vez estoy más convencido que la gran parte de los vinos de las Rías Baixas deberían beberse a partir del segundo año de la cosecha, porque ganan mucho. Acepto críticas.

Otra de las conclusiones a la que llegué está relacionada con los vinos tintos. Personalmente, salvo algunos que ofrecen un perfil fresco, mineral y bien equilibrado (riquísimos), noto que en general están bastante “maderizados” y con un punto alto de alcohol que les está jugando en contra, ya que pierden esa finura y elegancia que siempre caracterizó a los tintos gallegos (principalmente los de la Ribeira Sacra). Si bien el cambio climático está incidiendo fuerte en la expresión del terruño, creo que algunos vinos tienen más de intervención del hombre que de climatología en su resultado final. Como dije antes, eso refleja una pérdida de identidad que no me gusta. Estas son mis apreciaciones particulares y entiendo que muchos no estén de acuerdo con esto. Todo es discutible en este mundo del vino.


BEBIDO RECIENTEMENTE 

Luego de conocer personalmente a Orlando Lumbreras, y su proyecto con todo el porfolio, en el Simplesmente Vinho de Oporto, me hice con algunas botellas de los vinos que más me gustaron y que produce en Galicia en cooperación con pequeños viticultores. Hace unos días destapamos el primero VERTIXE 2016, un Mencía salvaje que surge de las uvas que nacen en la región de Quiroga-Bibei en los viñedos de José Aira y su familia. Para los que no lo saben, Vertixe en gallego significa Vértigo, que es lo que se siente cuando uno pisa los bancales de la Ribeira Sacra. Ni les cuento si además de pisarlos, debe trabajarlos.



Se trata de un Mencía honesto, austero, filoso, salvaje y con alma y cuerpo artesanal. No sobran los aromas, ni lo colores, ni los sabores, pero tampoco faltan. Es de esos vinos que uno en la medida que los va bebiendo lo disfruta cada vez más, sin tener muy claro qué es lo que te enamora de él. En palabras de Orly por Instagram: “Vertixe ensambla la sensibilidad de María, la eficacia de Antonio y la ilusión de Mila. El latido de la familia” No tengo dudas de sus palabras. Si lo encuentran, se los recomiendo. Un tinto, puesto en escena por Orlando Lumbreras, pero con alma puramente gallega. 







De uno de mis viajes a Portugal me traje un par de botellas de vino de las Islas Azores. Un grupo de islas, de origen volcánico, que forman una región autónoma localizada en el medio del Océano Atlántico. La región productora más importante se encuentra en la Isla de Pico, y a los pies del Volcán de Pico, se localizan los viñedos que han sido declarados por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 2004. De allí viene este TINTO VULCANICO de la añada 2017, un tinto joven sin paso por madera mezcla de cepas Aragonés, Agronómica, Castelão, Malvarisco, Merlot, Touriga Nacional, Saborinho y Syrah entre otras, producido por Azores Wine Company (AWC) bajo la Indicación Geográfica Açores.


Se trata de un tinto de baja graduación alcohólica (solo 11,5 % Vol.), pero lleno de matices, que me dejó con la boca abierta. Fresco, fruta roja, salino, balsámico, mineral y muy equilibrado…. Los amantes de los caldos poderosos, con alcohol, madera y taninos, abstenerse porque este no es su vino. Para los demás, todo una gozada!

No recuerdo su precio, creo que fueron sobre los 15€, pero aún si es más vale la pena pagarlos. Un lujo proveniente quizá de unos de los lugares más extraordinarios del mundo vitivinícola. Voy a seguir de cerca el proyecto de AWC, porque tiene muy buena pinta! 






Por hoy lo voy a dejar aquí… dentro de unos días, espero que no muchos, les cuento otras cosas. No obstante, pueden seguirme en Instagram @Rumbovino que allí publico mucho más que aquí, pero con menos letra!

Buena vida y naturales vinos,

Salutes!

Rumbovino

Casi 9 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

12 noviembre, 2018

Xantar Bulló y Neno da Ponte

Al final van pasando los días y cuando te quieres dar cuenta llevas 10 años de casado. Felizmente casado, todo sea dicho. Y toca festejar…

Viviendo en Lugo, donde actualmente como y bebo, cualquiera puede pensar que es sencillo encontrar un sitio donde se pueda tomar una buena cena junto a un buen vino, que es lo que casi cualquier mortal aspiraría a hacer en una noche especial, festejes algo o no. 
Pero lo que la realidad y mi experiencia indican es que el asunto en la ciudad amurallada ya no es tan simple porque en tema restauración la cosa ha cambiado mucho y parece que se ha estratificado en dos partes bien distintas (como el vino con su parte sólida y su parte líquida luego de la fermentación). O bien eliges la típica churrasquería para comer como una bestia junto a un vinito de cosechero de la Ribeira Sacra y pagas unos 10-11€ más feliz que un ocho; o te metes en algunos lugares de culto de alta cocina (y en ocasiones no tan alta) y dejas medio riñón en el intento. Prácticamente se acabaron los términos medios, y esto es algo que se debería recuperar porque ya no se está haciendo mérito para sostener la famosa frase que reza “E para comer… Lugo”. Así era antes, es una pena que ya no. 

Por eso esta mañana de domingo me detengo a escribir sobre XANTAR BULLÓ, porque ya casi no quedan lugares así por Lugo y porque disfrutamos de una excelente cena de raciones y un excelente vino sin adelgazar la cuenta bancaria.

Sabéis que este es un blog de vinos, pero todo buen vino se disfruta el doble con una buena comida, y para combinar ambas cosas este Restaurante-Tapería metido en pleno centro histórico es una buena elección. Lugar pequeño pero muy funcional, una vieja casa restaurada que en la parte de abajo se puede tapear y arriba unas pocas mesas en un entorno agradable donde se puede comer o cenar (recomiendo reservar). La oferta de platos es corta pero variada y exquisita. La carta de vinos es un poco más amplia y en general bien enfocada (creo que podría mejorarse) y sabiendo buscar se encuentran cosas interesantes. Pero sin dudas lo mejor es que su precio no está tan sobrecargado permitiendo la opción de seleccionar etiquetas que en cualquier otro lugar pagarías bastante más por ellas. Destaco esto porque tampoco es común, parece que todos los restaurantes del mundo intentan ganar más dinero con la bebida que con la comida, qué disparate es ese.

Pedimos 3 raciones y postre…Más que suficiente. De primero cecina con queso de oveja y tomate confitado (una delicia), luego vinieron unas croquetas caseras de Boletus (ricas, ricas!) y cerramos con unas zamburiñas a la plancha extraordinarias. De postre, para compartir, una fantástica bica con helado casero y un arroz con leche templado con frutas compotadas de estación (el mejor postre que he comido en mucho tiempo sin dudarlo!).

Comidas tan dispares me complicaron la elección del vino, pero como soy un apasionado de la Ribeira Sacra (lo sabéis quienes nos leen) y de los vinos ecológicos y naturales, me incliné por Neno da Ponte Horta da Cal 2015 al que hacía tiempo le había echado el ojo pero no pude probar. 

Foto de teléfono... medio pelo nomás


Tinto elaborado por Roberto Regal con mixtura de 60% de uva Mencía, Garnacha 30% y Alicante Bouchet 10%, de viñedos de la zona de Mourelos (Río Miño) trabajados orgánicamente sin aditivos químicos y con cubierta vegetal. Se vinifica en tanques de inox previo pie de cuba en la viña y 20% de raspón. Maloláctica en inox y luego una crianza de 8 meses en barricas francesas usadas de 500 lts.

Debo comenzar diciendo la idea de elaborar vinos para diferentes bodegas por un mismo enólogo es algo que no me gusta del todo, porque en general suelen perder la esencia del terruño para dar paso a la esencia del elaborador y al final terminan pareciéndose casi todos entre ellos. Esto me ha pasado con algunos de los vinos de Roberto Regal últimamente, aunque en este caso, si bien se trata de su proyecto personal, el vino me sorprendió muchísimo.

Un Ribeira Sacra que no esconde ni maquilla su origen, con taninos aún por pulir (de una añada atípica en Galicia), pero con frescura, ese cierto verdor que tanto me gusta y con notas de frutas rojas presentes pero no tan marcadas. No es un vino frutal, no es esa su línea, al menos es lo que creo. Es mucho más profundo, con cuerpo y alma mineral, junto a una barrica bien trabajada e integrada que no aporta nada más que estructura y oxigenación. Me encantan los vinos que mutan en la copa en la medida que se van abriendo y cada trago es mejor que el anterior, hasta que se te acaba y te quedas con cara de tonto esperando más. 

Tengo que reconocer que este es un tinto diferente de la Ribeira Sacra, de los que hace tiempo no pruebo. A cada uno lo que le corresponde. Un muy buen vino!

Su precio de venta al público es de unos 20-21€ aprox. En XANTAR BULLÓ creo que lo pagué entre 25-26€. La RPC es buena, un vino que hay que probar. 

Salutes! Y por otros tanto años, los que sean, pero que sean maravillosos como estos! 

Mismo teléfono, misma foto de mala calidad






Rumbovino.

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10 septiembre, 2018

Nada cambia en La Curva

Al final tras el regreso de unas vacaciones, como las que disfrutamos en Argentina hace poquito tiempo atrás, uno necesita minivacaciones para relajarse. Y mucho más si viajas del verano al invierno frío y lluvioso como el que nos tocó. Así que para huir del maldito estrés posvacacional y relajarnos un poco, nada mejor que una escapadita desde Lugo a Portonovo, en pleno corazón de las Rías Baixas Galegas. 

Todos los años intentamos ir aunque sea unos días y siempre repetimos destinos de dormida y de comida, para no fallar. La dormida en este blog no pinta nada, pero la comida y sobre todo la bebida sí que importa, así que casi cualquier mortal, por más despistado que ande, sabrá que si uno viaja a Portonovo y tiene afición por la buena comida y el buen vino sin lugar a dudas lo primero que le viene a la mente es una visita a La Curva, de Miguel Anxo Besada. Lugar de culto para los amantes del disfrute gastronómico.

Como dije antes, hace tiempo que vamos por allí por lo que ya somos viejos conocidos, y lo único que tenemos que hacer es sentarnos en la barra (somos gente de barra) y dejar que las cosas vayan llegando solas (sobre todo en lo que a vinos se refiere). Desfile de muy buena comida comenzando con una extraordinaria empanada de masa de millo (maíz) rellena de calamares en su tinta, siguiendo con unas luras fritas maravillosas, más tarde croquetas caseras de jamón ibérico y lacón con grelos (a cuales más ricas), y para cerrar con unas Xoubiñas que los amantes de los pescaditos fritos como yo deberíamos incorporar como dieta obligatoria! El intríngulis de tanto despliegue de comida rica es con qué regar el garguero para que la ingesta vaya bajando, y en eso Miguel es un maestro, para qué negarlo.

Arrancamos con tres blancos, FULCRO 2017 (Albariño de la subzona de O Salnés perfectamente equilibrado, voluminoso y con mucha nota cítrica, sobre todo pomelo, que está perfecto para disfrutarse ya pero le espera un futuro extraordinario). SÁLVORA 2016 (Otro tremendo albariño elaborado por Rodrigo Méndez de la subzona de O Salnés, con una verticalidad, complejidad y mineralidad extraordinarias, que le auguran un futuro soberbio. Está para beber y disfrutar ahora, pero estará aún mejor. Vino de guardar), y finalmente PAI ABEL 2014 (Mixtura de cepas María Gomes y Bical de Quinta das Bágeiras de la región de Bairrada, para mí la mejor zona de vinos de Portugal, que se mantiene en plena forma a pesar de sus 4 años con mucho volumen en boca, profundidad y complejidad. Para acompañar una comida completa de principio a fin!). 

Fotos de móvil, disculpas.


Entre croquetas y charlas sobre monos despiojándose pasamos a los tintos, comenzando con CHATÓ PAQUITA 2016 (vino artesanal, natural, elaborado por Sistema Vinari a base de Callet, Manto Negro y Monastrell en la región de Mallorca. Los que nos leen saben que cada vez bebemos más vinos naturales y este tinto fresco, frutoso, con notas mentoladas y mucho desenfado da la cara para gusto y disfrute de todo aquel que quiera degustar vinos puros de uva mallorquina pura. La etiqueta es extraordinaria y si bien su precio no es bajo, vale mucho la pena probarlo). Siguió QUINTA DE SAES Estagio Prolongado 2013 (elegancia y madurez en partes iguales para este blend de cepas autóctonas elaborado por Álvaro Castro en la región portuguesa de Dao. No es la primera vez que lo pruebo y sostengo la opinión de que es un vinazo a muy buen precio!). 

Posteriormente desfilaron BASTIÓN DE LA LUNA 2016 (este tinto de Rías Baixas elaborado por Forjas del Salnés, que es decir Rodrigo Méndez, con mezcla de Caiño, Loureiro y Espadeiro es una auténtica joya atlántica, salina, mineral, filosa y claramente balsámica que una vez entrada la primera copa no para de crecer hasta que la botella se acaba sin que te des cuenta. Tinto base que está para jugar en primera. Varias veces lo bebí y cada vez me gusta más), y CASTRO CANDAZ A Boca do Demo 2016 (Mencía de la Ribeira Sacra del Miño, elaborada a partes iguales por Rodrigo Méndez y Raúl Pérez, con frescura, frutos rojos, notas herbáceas, dejos balsámicos y mineralidad en partes iguales. En la línea de lo que nos tienen acostumbrados, pero en este tinto hay menos ligereza, más fondo y elegancia que en su compañero más económico de Finca El Curvado. El disfrute está asegurado y vale lo que cuesta). 




Cerramos la noche con postre, y aunque soy dulcero preferí otra copita de tinto para terminar la velada. SITTA Finca el Molinero 2016 (vino atlántico por donde se lo mire, elaborado por Bodegas Attis con mixtura de cepas tintas de las Rías Baixas. Sedoso, fresco, fruta roja fina, elegante… catado a ciegas me hubiese llevado a un Pinot Noir sin dudarlo. Gran vino, pero no encontré mucha información sobre él, ni de precio tampoco).

Como siempre pasa en la vida, llega un momento en que las cosas se terminan y esa noche en la curva tampoco fue la excepción. Así que nos retiramos encantados prometiendo volver muy pronto, pero apenados por saber que la realidad nos decía que faltaba por lo menos un año para nuestro próximo estrés posvacacional! 





Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

05 febrero, 2018

Los vinos de la Tierra

Lo comentaba en la entrada anterior a este post. Nueva etapa, nuevos tiempos, mismo camino, pero hacia un horizonte mucho más diáfano en cuanto a lo que pretendemos del blog y lo que deseamos difundir; tanto es así que hasta hemos decidido modificar un poquito nuestro nombre original, el que llevamos desde el principio, y agregar una definición que creemos refleja mejor ese rumbo que nos habíamos trazado pero no habíamos plasmado aún de manera oficial. “Rumbovino más natural” porque desde ahora los vinos desnudos (así como los llamara alguna vez el grandísimo Ricardo Santos en una nota que escribió para Área del Vino), los que pare la tierra, serán los principales protagonistas . 

Para inaugurar esta nueva andadura decidí ponerme al día con una nota que debía escribir desde hace tiempo, desde que Laura Lorenzo (alma mater de DATERRA VITICULTORES) nos respondió una entrevista para los AWB y no pude acompañarla de una cata de alguno de sus vinos, porque son escasos y difíciles de conseguir, pero que en esta nueva cosecha que acaba de salir no se me escaparon. Hoy comenzamos con dos etiquetas de su línea más baja PORTELA DO VENTO 2016 y CASAS DE ENRIBA 2016.

Los que se mueven en este mundo del vino seguramente conozcan el proyecto DATERRA VITICULTORES (Viticultura de Montaña). Se desarrolla en base a algunas premisas fundamentales como son el respeto por la tierra y el medioambiente, defender una viticultura racional y no intervencionista, pero sobre todo por transmitir el potencial que tiene una zona tan especial y con tanta historia para el desarrollo de la vitivinicultura como el Val do Bibei, en las laderas de Manzaneda, a caballo entre la Ribeira Sacra y Valdeorras. 

Y justamente de eso se trata la cosa, de elaborar vinos respetuosos de su lugar de origen. Sus líneas más básicas, de las que hablaré hoy, ilustran la expresión de una región a través de las uvas obtenidas de diferentes viñas. Sus otras líneas representan una finca, un lugar pequeño, minúsculo, en un universo mayor.


Tinto mixtura de uvas Mencía (90%) y aportes minoritarios de Alicante, Merenzao, Mouraton y Gran Negro obtenidas de viñedos de Chateiro (Sober, Lugo) y Tierras de Trives (Ourense) de entre 350 y 700 metros de altitud, sobre suelos graníticos y textura franco arenosa. 

Vinificación tradicional con un despalillado parcial, fermentación espontánea con levaduras indígenas, maceración con pieles durante 11 días y crianza en tinas de roble francés nuevas de 4000 lts y barricas usadas de 225 lts. No se utiliza ningún tipo de aditivo. Solo dosis mínima de sulfitos. No se clarifica ni se filtra. Tiene solo 6 meses de embotellado.

Color rojo rubí de capa media-baja, fluido y de lágrimas finas. Su nariz delicada no esconde su origen, con aire gana en volumen, pero es más de susurros de que alaridos. Notas donde destacan principalmente los balsámicos, leves florales, frutos rojos y hierbas aromáticas (laurel y romero). En boca resulta ágil, vertical, con frescura y mineralidad marcada, pero con buen equilibrio ya que tanto la fruta negra con la crianza se hacen más expresivas al paladar. 

Aunque estoy seguro que va a seguir creciendo en botella (lo esperaría unos meses más), es mucho más que una declaración de intenciones de lo que se pretende transmitir con su proyecto. Nadie dudaría del origen de este vino, ni el menos experimentado. 

En lo personal esta Portela, que me devuelve a los aromas y sabores de antes, me ha gustado muchísimo. También entiendo que a día de hoy, muchos paladares acostumbrados a los barnices no logren apreciarlo en plenitud. Abstenerse los buscadores de clásicos. 

Son 6052 botellas de esta añada (5312 la mía). 12,5 % vol. Su precio ronda los 13,5€ aprox. Si lo encuentran ni lo duden.





Solo uva Mencía obtenida de viñedos localizados en Portomourisco (Petín, Ourense) a una altitud de 550 mtsy sobre terreno granítico y textura franco-arcillosa. Maceración con hollejos durante 5 días, fermentación espontánea con levaduras indígenas y crianza de 10meses en barricas francesas usadas de 500 lts y y cuba de castaño nueva de 1000 lts. Ni clarificado, ni aditivos, ni filtrado. Dosis mínima de sulfitos. Solo 2623 botellas (1222 la mía) y 13,5% vol. 

Otro que no se corta un pelo al momento de gritar a viva voz de dónde proviene. Fiel reflejo de la Mencía de Valdeorras tanto en nariz como en el paladar. De un rojo picota más apago y cierta turbidez, lógica en este tipo de vinos “más naturales”, las lágrimas marchan gruesas de regreso al fondo al agitar la copa. Más fruta (entre especias y balsámicos) y menos verticalidad con esa calidez que entrega el sol en esta región. Ojo que digo calidez y no dulzor. Hay frescura de sobra para sostener la fuerza de la fruta y beberlo por litros disfrutando cada trago. Más redondo y para paladares más amplios que su hermano del otro lado de la ladera.

Otro gran vino que cuenta otro cuento diferente al de la mayoría y a precio de cualquier bolsillo (13,5€ aprox). 

Me quedan ganas de seguir escribiendo y seguir probando. Me quedan sus blancos y sus vinos de finca… estoy seguro que volveré a hablar de ellos.


Buena vida, buenos vinos y, cuanto más naturales mejor. 

Rumbovino 

15 octubre, 2017

CIVIDADE Edición Limitada 2016

No me cansaré de decirlo. La Ribeira Sacra es un paraíso que esconde unos paisajes tan espectaculares como complejos para la producción de uva. Viñedos a pie de río, a los que aún a pesar del avance tecnológico en el que estamos inmersos solo se puede acceder mediante barcas, igual que hace 60 años. Vides añejas enclavadas en la piedra (hay que saber observar muy bien para encontrar una pizca de tierra) dispuestas sobre terrazas en pendientes casi verticales que abruman. 

Tomada de la web


De estos paisajes hay muchos en las riberas del Sil y el Miño, pero unos son más espectaculares que otros. Sin embargo creo que no me equivoco si digo que de todos, al menos de los que conozco en persona, la viña A CIVIDADE (Adega Verao) a orillas del Sil es una de las más hermosas y extremas. No existe ninguna posibilidad de quitar las uvas de la parte baja de no ser mediante embarcaciones. 

Desde siempre las uvas cultivadas y cosechadas en esta viña se mezclaron con las de otras fincas para dar origen a un único vino tinto, CIVIDADE, que en RPC siempre supo dar la talla. Sin embargo no sé si la decisión, además de brindar un homenaje a José Verao, se debió también a que los vinos de parcela cada vez se valoran más (alcanzando precios a veces escandalosos) y esta es una finca extraordinaria que merece tener su propio vino, pero en la vendimia del 2016 estas uvas se vinificaron por separado y con ellas se elaboró un vino extremo como su viñedo, que dio para una tirada de tan solo 700 botellas. Decidieron llamarlo CIVIDADE EDICIÓN LIMITADA 2016 (En homenaxe a José Verao)




El resultado es la fiel expresión del terruño que lo gesta, sin dejar un ápice a la confusión. Me recordó a los vinos de la Ribeira Sacra que tomaba hace años atrás cuando recién los conocí. De haberlo catado a ciegas les aseguro que hubiese imaginado que detrás de él habría un paisaje así. 

Rojo picota con reflejos rubíes, brillante y limpio. De lágrimas densas y finas. Nariz intensa con mixturas de fruta roja fresca, especias, monte bajo y notas suaves de madera que se perciben con un caramelo de azúcar tostada. En boca es fresco, vertical, levemente amargo y con una marcada mineralidad que es su columna vertebral y señal de identidad.

Un vino exquisito que me trasladó en el tiempo y que estará mucho mejor aún, de escasa producción y arriesgada decisión ya que imagino que su vino base se verá afectado, pero que se agradece porque nos permite a los amantes del vino y en especial de los Ribeira Sacra poder disfrutar este paisaje sin invertir una pequeña fortuna para hacerse con una botella. 

Precio aproximado 16 €. RPC Muy Buena. Lamento tener solo dos botellas más.

Buena vida y buenos vinos,

Salute. Rumbovino.

7 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

29 abril, 2017

SILIUS PIZARRA 2015, fantástico!

No me voy a explayar mucho a la hora de hablar de Atrium Vitis, ya lo he hecho en otras ocasiones y a estas alturas dudo mucho que la gente que pulula por el mundillo del vino no sepa quiénes son Ana y Javier y qué vinos elaboran. Así que me voy a ir derechito a lo que importa, pero antes quiero solidarizarme con todos los viticultores, como ellos y otros tantos amigos y no amigos, que se vieron afectados por las heladas de estos días y que prácticamente han destrozado todos los viñedos. El 2017, sin dudas, será un año muy especial. Por no decir un año de mierda. Una pena!

Lo dicho, ahora les cuento.

El fin de semana pasado descorché su SILIUS PIZARRA 2015. Un vino elaborado casi en su totalidad con Mencía procedente de una viña (Ybedo) en Montefurado, asentada sobre suelos de pura pizarra. Tinto de elaboración artesanal, como todo lo que hacen estos chicos, obviamente de fermentación espontánea con levaduras indígenas, bazuqueos manuales y 6 meses de depósito en inox más 3 meses en vidrio antes de salir al mercado. Embotellado con el mínimo de sulfitos.

Lo probé en una cata hace cosa de unos 8 meses atrás y me había encantado, aunque en aquel momento me pareció que le faltaba algo más de tiempo de botella para afinarse del todo. Pasó el tiempo, y así está hoy:







Rojo pico de capa media alta, brillante y glicérico (piernas gruesas, de caída lenta, densas). Nariz de buena intensidad, limpia y compleja. Tiene de todo y varía de principio a fin. De entrada destacan las de perfil más vegetal y de hierbas aromáticas sobre un fondo claramente mineral. Luego gana fuerza la fruta roja fina y madura, acompañada por balsámicos (resinas, eucaliptus, mentol) y pimienta negra. Al final se expresan en conjunto, capa sobre capa. Un espectáculo. 

En boca es muy serio. Su alma de Ribeira Sacra se luce de principio a fin, porque es vertical, tiene tensión y mucho nervio pero con estructura y carga frutal. Perfectamente equilibrado, con taninos pulidos y suaves. Si nos vamos a las “clasificaciones” que parece tanto gustan actualmente diría que está justo en el punto perfecto entre un vino mediterráneo y uno atlántico. 

En la elaboración de Silius Pizarra la madera no se utiliza para nada. Estas viñas brindan unas uvas maduras, sanas y con la fuerza y elegancia suficiente para gestar un gran vino sin maquillajes que exprese claramente el terruño de dónde proviene. 

Excelente factura sin intervención y casi en ecológico en una cosecha que se dicen de las históricas en la Ribeira Sacra.

Mi opinión personal es que está entre los mejores que he bebido de Atrium Vitis y quizá de los mejores que he bebido este último tiempo. Tiene un gran presente, pero seguro que tiene cuerda para rato (al menos me voy a guardar algunas botellas para probarlos dentro de unos años). Su precio creo que ronda los 15 € en vinotecas. RPC Excelente.

Si lo consiguen ni duden un minuto en hacerse con alguno. Eso sí, hay que apurarse porque solo se elaboraron 336 botellas de esta joyita.

Ánimo chicos,

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

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27 marzo, 2017

Noche de SILICEs

A estas alturas de las circunstancias me parece que pocos podrán juzgarme mal si me atrevo a decir que los vinos surgidos del proyecto de Carlos, Juan y Fredi se encuentran entre los mejores que se producen en la Ribeira Sacra actualmente (más allá de lucir o no la etiqueta de la DO, que en ocasiones encorseta más que libera, pero ese es otro tema).

No me queda ni un solo vino por probar de todos los que comercializaron hasta la fecha desde el año 2013 cuando salió su primera añada. Y con excepción del SILICE 2013 que en su primer año no me convención mucho (en el segundo estaba mucho mejor) todos me parecieron excelentes. Podría decir que son unos vinazos, pero no quiero que luego me tilden de utilizar terminología más de cátedra futbolera que ligada a la enología.

Este fin de semana repetí el SILICE 2014 que está en un momento fantástico para ser disfrutado, pero escribí sobre él en el blog hace poco tiempo, por lo que hoy quiero extenderme sobre uno de los vinos de Selección Especial que elaboraron en su primer año, el SILICE 301 cosecha 2013 (la única que se comercializó con este nombre, porque en 2014 los vinos de Finca pasaron a llamarse Romeu y Lobeiras. Por cierto si no me equivoco ya están agotados, o en busca y captura los pocos ejemplares que andan sueltos).

El SILICE 301 procede de una única parcela -creo que es Lobeiras, una finca en pendiente casi vertical, extrema y extraordinaria a la vez- y está compuesto mayoritariamente por uva Mencía (70%) y resto de variedades que acompañaban en la parcela, Brancellao (15%) y Garnacha Tintorera (15%). En la Ribeira Sacra, desde siempre se plantaron cepas tintas y blancas conjuntas en las viñas, por lo que tratándose de viñedos tan longevos no me extrañaría que algunas uvas blancas también formen parte del coupage.

Todo el trabajo es en ecológico (cercano a la biodinámica quizá). Para este 301 utilizaron racimos seleccionados a mano, fermentados con raspón y criados 12 meses en barricas muy viejas de 300 litros buscando una oxigenación muy suave y que la madera no interfiera en la expresión del terruño. El proyecto SILICE busca hacer vinos estilo borgoña, que eso vaya por delante. Que no maquille la barrica lo que la tierra, el agua y el sol nos regala. Solo se elaboraron 400 botellas. Graduación 12,5% Vol.




Rojo rubí, de capa media y buena lágrima. Brillante y levemente turbio (no se filtra ni clarifica). En nariz un poco remolón, como es lógico, de recién despertado. Comienza con típicas notas herbáceas de los vinos de Amandi. Hay que dejarlo desperezar. No se apuren… Luego despliega todo lo que tiene dentro. Las notas de hierba fresca y aromáticas siguen presentes, pero aparece fruta roja fina (sobre todo frambuesas), mixturada con notas florales y un fondo mineral increíble. 

En boca entra suave, como pidiendo permiso, pero explota en el paladar. Pura esencia de la Ribeira Sacra. Frescura, frutalidad y mineralidad a partes iguales. Vertiginoso, expresivo, lineal, vertical, atlántico, como prefieran llamarlo. 

Un tinto de gran complejidad, pero para beber por litros sin cansarse. Casi, una obra de arte. Sin el casi, una obra de arte.

Chicos, aplausos! A seguir…

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

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16 febrero, 2017

Mencía, #QueSeCepa

Bancales sobre el río Sil. Mencía
Ya ven, la nueva movida de Argentina Wine Bloggers (AWB) se llama #QueSeCepa. El asunto funciona así. Cada uno de los blogs que formamos parte de AWB seleccionó una variedad de uva diferente, tinta o blanca según gustos, y a su manera y con su estilo redactó una nota sobre ella. Durante todo este tiempo se irá publicando cada cepa, siguiendo un calendario prestablecido. Me parece una muy buena manera de dar a conocer la enorme paleta varietal de la vitis vinífera a lo largo y ancho del mapa vitivinícola mundial y, además, de fomentar la diversidad de opciones que tenemos a la hora de elegir un vino. “No solo de Malbec vive el hombre”

Nosotros vivimos en Galicia, y desde aquí la elección nos fue sencilla. Sin lugar a dudas, desde la época de los romanos quizá, la reina tinta del noroeste español es la uva Mencía. Si bien, hasta no hace mucho tiempo atrás fue una cepa poco valorada (como tantas otras), actualmente es dueña y señora de la mayor parte de los grandes vinos que han puesto a esta región de península ibérica en la mira de los mejores enólogos del mundo. Incluso hasta hay quien considera que la Mencía sería una de las cepas españolas que habría que llevar a otro planeta si el mundo se acabase. ¿Qué les parece?

Su origen no está muy claro. Algunos lo asocian genéticamente a la Cabernet Franc porque comparte ciertas características organolépticas con este cepaje francés (eso actualmente está descartado), otros dicen que es autóctona de esta zona y están quienes sostienen que fueron los romanos quienes la introdujeron. El debate sigue abierto.

Pero lo cierto es que se tiene registro de ella (por escrito al menos) desde la época postfiloxérica. No obstante, Plinio ya escribió sobre los grandes caldos tintos que salían desde aquí por la Vía Romana de camino al gran Imperio, y estoy casi seguro que la Mencía ya era parte de aquellos brebajes.

Su momento más “dulce” lo tuvo quizá en la época medieval con los grandes monasterios, cuyos monjes cultivaban la vid para comer y beber de sus frutos. Hasta hoy, y desde siempre, a la par del Camino de Santiago, esta uva sació el hambre y la sed del peregrino en su andar hacia el apóstol. Solo hay que hacer el camino para comprobar la belleza de los viñedos y el exquisito sabor de la uva que nos acompaña al atravesar esta región.

Se dice que es una uva de montaña, le gustan los relieves complejos y los climas cambiantes. Es una cepa tan flexible que se desarrolla tanto en bancales y pendientes interminables como los de la Ribeira Sacra o Valdeorras, como en los relieves más suaves como los del Bierzo, con un estilo más declaradamente francés. Se adapta al alto y al bajo. Tan bajo que convive junto al río, desde donde hay que llegarse con barcas para vendimiarla. 

Ribeira Sacra. Río Miño. Bancales donde reina la Mencia


Definir un estilo de vino para la uva Mencía, hoy se me antoja imposible. Sus productos son tan variados como la geografía de los lugares donde se la cultiva.

Se amolda bien tanto a la elaboración de vinos jóvenes, sin crianza y bajo alcohol (12 o 12,5 % Vol), como a la producción de vinos de mayor tanicidad y grado alcohólico (14 a 14,5 % Vol), capaces de soportar largas crianzas. En general, y lo digo con conocimiento de causa, es una uva que tiene una evolución magnífica en botella. Si bien de acidez no va mal, quizá sea su punto más flojo a la hora de elaborar un vino con esta cepa. Cuando la uva madura mucho, se queda un poco corta de acidez. Por eso como cuando se la utiliza como varietal puro (suele usarse acompañada de otras variedades autóctonas), buscando hacer vinos de guarda, la experiencia del viticultor a la hora de la vendimia es fundamental para obtener un gran producto.

Ya ven, en cuanto a estilos de vinos posibles con Mencía, podemos ir de los ligeros, expresivos, vibrantes, cargados de fruta roja pequeña, hierba fresca y notas balsámicas como pueden ser los vinos de año de la Ribeira Sacra - de los cuales me declaro incondicionalmente enamorado- a algunos Bierzo de crianza, con años de estiba en botella, donde la uva adquiere una complejidad extraordinaria.

Si tuviese que recomendar todos los vinos elaborados con uva Mencía que me gustan, sin dudas haría una lista que podría resultar interminable y aburrida para el lector. Además creo que sería injusto con un montón de vinos que dejaría fuera si hago una lista acotada, así que mi propuesta es más sencilla...

Viñedos de Mencía centenarios. El Bierzo 


Hagan lo siguiente: 

Busquen un par de etiquetas elaboradas con Mencía en la DO que sea, Bierzo, Ribeira Sacra, Valdeorras o Monterrei. Si es de dos DO diferentes mejor.

Inviten a unos buenos amigos y preparen una rica cena, de ser posible con carne de vaca a las brasas. Descorchen la primera botella, de entrada un tinto fresco, expresivo, pura fruta y mineralidad como lo son la mayoría de los vinos del año por esta región. Sírvanse una copa y repartan con los comensales…. Siéntense cómodos cerquita de la parrilla y mientras se hace el asado disfruten una picadita con olivas verdes y queso suave. Hablen de las cosas lindas de la vida y cada tanto arrimen alguna brasita caliente a la parrilla para que la carne se haga despacito. Cuando esté terminada, sirvan la cena y cierren la noche con la potencia y exquisita complejidad de un crianza con varios años de estiba (aquí buscaría uno del Bierzo). Disfruten y al llegar el final de la noche, comprobarán que no han arreglado el mundo, pero estoy seguro que habrán encontrado la respuesta al por qué nos gusta tanto el vino.

#QueSeCepa, Mencía.

Imagen histórica de la vendimia en barcas sobre el río Miño


Buena vida y buenos vinos.

Salutes, Rumbovino

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

06 noviembre, 2016

Casar de Burbia 2009, La Joya de la semana

Hace más de 7 años, un frío sábado por la mañana de invierno, nos recibía Isidro en su bodega Casar de Burbia en Carracedelo, León, corazón de la DO Bierzo. Recuerdo que esa fue nuestra primera “cata de valientes”, a pelo, directo de barrica, vinos sin maquillar ni filtrar ni estabilizados en botella… Probamos unas 20 barricas diferentes, de todos sus vinos… Experiencia fantástica que nunca terminaré de agradecer como debe ser.

Casar de Burbia elabora vinos para beber y disfrutar. Expresan la Mencía soleada y madura de esta zona como pocos. La crianza en madera está presente, siempre, en todos sus tintos, desde sus gamas más bajas. Pero con esto de las modas actuales, hay quienes critican ese exceso de madera. Hasta he discutido con algún bloguero en alguna ocasión por su desmesurada crítica hacia la bodega por el uso del roble nuevo en sus vinos.

En lo personal prefiero que la madera no se note tanto, pero la acepto y disfruto cuando está bien usada. Ya lo dije antes, Isidro hace vinos para beber, pero para vivir y permanecer. Busca un estilo francés, donde el producto gane con los años, que no sean de carreras cortas, vinos que no decaigan sino al contrario, que crezca sin parar. Todos sus tintos son y se portan así. Esa uva Mencía castigada por el justiciero sol del Bierzo madura tanto y tan sanamente que necesita roble para domarse y expresarse. No imagino esa uva (en ese lugar y con esas condiciones) expresando un carácter de vino atlántico. Por eso creo que Casar de Burbia logra lo que busca, vinos que gusten en el corto plazo, pero que maravillen con los años, y a mi humilde modo de ver, lo logra sobradamente.

Esta introducción era necesaria para poner en contexto la joya de la semana. Este CASAR DE BURBIA 2009 que compré en la vinoteca de mi amigo Rafa. Como conozco a Isidro y los vinos que hace y busca hacer, sabía que a pesar de ser la gama más baja de la bodega, ese tinto 100% envejecido unos 8 meses en barricas de roble tendría que estar tremendo… Ni siquiera fue una apuesta arriesgada, a esos vinos los elijo con los ojos cerrados. Obviamente no falló, y aunque algunos piensen que me paso con los adjetivos, digo que está soberbio, magnífico y me quedo tan ancho.




Los años le han sentado a las mil maravillas. En copa aún muestra un color rojo picota, con leves destellos rubí en los bordes. Limpio y brillante con gruesas y espesas lágrimas. Nariz intensa y muy compleja. Mixtura de frutos rojos maduros, mermeladas, especias (quizá clavo y pimienta negra), suaves mentolados, notas lácticas, humo y suaves destellos de vainilla. La boca está igual de buena. Limó todas sus aristas, suave y aterciopelado. Muy franco con lo que ofrece en su fase olfativa y con una vivacidad y frescura que le aporta esa acidez de la fruta madura que hacen que se pueda beber por litros. Final levemente dulzón de una madera que hizo su trabajo con los años y no le quitó ni un ápice a una fruta sostenida y perfectamente expresada. 
No le encontré ni un solo fallo. 

No sé cuántas botellas le quedarán a Rafa de este vino, pero me tendré que hacer con unas cuantas, porque por 10 € que es su valor (el de su tienda al menos) es un regalo que no voy, ni nadie debiera, dejar pasar. RPC Excelente ++++

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

19 septiembre, 2016

Finca La Cuesta 2014, un muy buen Bierzo

Lo cierto es que hacía tiempo que los tintos de con DO Bierzo no me decían gran cosa. Al menos si me remito a vinos que se manejen dentro de precios asequibles a los bolsillos de la mayoría de los consumidores. 

Al vino que hoy me ocupa lo tenía visto pero nunca lo había probado, seguramente por ese prejuicio del que hablaba antes. El asunto es que llegó a mis manos a través de un amigo que me dijo que le había encantado y pensó en que a mí también me gustaría. De haberlo comprado yo lo habría guardado un tiempo seguramente, ya que tratándose de una cosecha bastante nueva (2014) y con 12 meses de crianza en barrica francesa y un 100% de uva Mencía, era para esperarlo. Pero cuando un amigo me regala un vino (confieso que no es algo que ocurra con tanta frecuencia, así que my friends apuntar el dato) no suelo hacerlo esperar para darle mi opinión. Así que esa misma noche lo destapé. Y me gustó tanto que de recién levantado nomas me senté en el ordenador a tirar estas letras. 





Elaborado por la 
bodega Luna Beberide con uvas de viñedos de 60 años, localizados en la zona de Valdetruchas, en Villafranca del Bierzo, sobre laderas de suelo arcillo pizarroso de orientación sur y una altitud de entre 700 y 900 msnm.

En copa muestra un color rojo picota de capa media, con tintes violáceos brillantes que revelan su juventud. Glicérico, de lágrimas gruesas y perezosas. 

Necesita un poquito de aire para expresarse en nariz, de comienzo algo cerrada. Luego muestra intensidad y complejidad, pero de las menos habituales. Aromas frescos y limpios donde mandan las notas minerales acompañadas por frutos rojos pequeños en su punto de madurez y los tostados de la madera bien utilizada. 

En boca sorprende su frescura, con taninos pulidos y de recorrido ágil. Igual que en la fase aromática, su frescura es la que destaca, seguidas por sabores a frutos rojos jóvenes y notas levemente amargas -como de cáscara de ciruela madura- y dejos balsámicos. Su crianza en roble aporta elegancia y complejidad sin tapar para nada su naturaleza. Sí es cierto que no tiene un final muy largo, quizá es lo único que le puedo criticar, pero no opaca un ápice todo lo que ofrece.

Diferente a la monotonía de los DO Bierzo sobremaduros y maderosos que venía probando. Y aunque no me gusta mirar el precio de los vinos que me regalan, para hacer esta nota y calificarlo tuve que hacerlo. En su gama (entre 8 y 9 € en la web) diría que tiene una RPC más que muy buena

Sin dudas una etiqueta para tenerla muy presente. Gracias Jorge.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

29 agosto, 2016

PESCUDA, BREZO Y SÍLICE. Tres joyitas del 2014

Sin mucho preámbulo ni literatura me pongo en materia para contarles sobre tres vinos que probé este último tiempo y que, como sucede con no tanta frecuencia, lograron estimularme al punto de sentarme a escribir sobre ellos.




Encontré este vino hace un tiempo en las estanterías de una vinoteca de Viveiro y lo escogí equivocado pensando que se trataba de un tinto de las Rías Baixas ya que lo elabora Manuel Moldes (Bodegas Fulcro). Lo cierto es que luego descubrí que se trata de un vino de el Bierzo aunque no lleve la etiqueta de la DO.

Se trata de un corte 70% Mencía y 30% Alicante Bouschet procedente de Valtuille de Abajo. Se fermenta con todo el raspón y solo levaduras autóctonas. El 50% del vino se cría durante 11-12 meses en barricas de roble usadas y el otro 50% en depósitos de acero con sus lías.

El resultado es un vino que me sorprendió de la primera a la última gota. Nariz compleja de buen volume, con aromas que van desde los florales a los especiados y sobre todo minerales. De fondo algo de frutos negros jóvenes y quizá también un tanto de hierba fresca.

La boca es tan extraña como atractiva. De ataque intenso y sumamente sabroso, dominan las especias como la pimienta negra y las notas minerales (terrosas, piedras puede que férreas). Acompaña sabores a flores, balsámicos y frutas negras. De paso ágil, con gran frescura pero de esa tan integrada que no se puede separar y ensambla perfectamente, por lo que resulta fresco pero no se percibe acidez. Creo que va a evolucionar muy bien con el tiempo, pero está en un momento fantástico.

Su precio ronda los 12 o 13 € y la RPC es más que muy buena





Este blanco, elaborado por Grégory Pérez en el Bierzo logró sacarme la modorra de blancos parecidos y de poca gracia que venía probando últimamente.

Se trata de un “Blanc” complicado para los amantes de paladares tropicales y dulces facilones que abundan en el mercado. Su composición 70% Godello proveniente de una viña dispuesta en espaldera en Parandones sobre suelo de arcilla con mucho canto rodado y 30% Dona Blanca dispuesta en vaso y mezclada con uvas tintas en diferentes fincas. Todo trabajado de manera artesanal.

No tengo datos de su elaboración, pero se trata de un vino joven de apenas 12,5 % vol y un estilo diferente y arriesgado que a los buscadores de vinos así, que por suerte cada día somos más, aconsejo deberían probar.

Color amarillo pajizo, limpio y brillante. Nariz con perfil austero donde se perciben notas a manzanas, cítricos, hierbas aromáticas marcadas y mineralidad. Boca intensa y en misma línea, de acidez media-alta, pero bien puesta. Seco y de recorrido ágil, termina con un final amargoso fantástico.

Como dije antes, los amantes de las bombas blancas tropicales abstenerse. A los demás un vino para no dejar pasar. Su precio, si no recuerdo mal, mi amigo Rafa lo tiene sobre los 8,50 
€ y la RPC es muy buena





Tenía en deuda escribir sobre este proyecto, bastante nuevo, llevado adelante por un grupo de amigos entre los que se encuentran Fredi Torres, Juan Rodríguez y el bloguero Carlos Rodríguez en las pendientes empinadas y caprichosas dispuestas sobre el Río Sil.

Los que siguen este blog saben que soy amante de los tintos de la Ribeira Sacra (aunque este Sílice no ostente la dichosa etiqueta con la DO). Y fundamentalmente de aquellos que son elaborados a palo seco, sin paso por madera o una con una madera usada, como es este caso, para que no imprima tanta docilidad a unas uvas salvajes y expresivas como son en esta región maravillosa de Galicia. Por eso me fui por su etiqueta más básica.

Viñedos de unos 60 años sobre suelos de pizarra, granito y arenosos con cuarzo. Uvas en su mayoría Mencía y resto de Albarello, Merenzao, Garnacha Tintorera y uva blanca. 70% despalillado y 30% uva entera con raspón, fermentado con levaduras autóctonas y malolactica en foudre usado. Crianza de 9 meses sobre lías en foudre de madera usada de 5.200 litros. Viticultura respetuosa con el medio ambiente.

El año pasado probé su cosecha 2013 y si bien me gustó, me quedé con sabor a poco (tengo que ser sincero). Este año mi amigo Rafa me dijo que le había llegado la 2014 y me hice con una 2014 y una 2013 para ver cómo había evolucionado.

Para no hacer muy largo el post escribiré de la 2014, pero tengo que decir que la ´13 me gustó muchísimo más que el año anterior, ganó con la estiba.

Esta cosecha, más fresca que la anterior, me reconcilió con lo que espero de un vino de la Ribeira Sacra del Sil. Color rojo rubí con tintes azulados de capa media, brillante, limpio y glicérico. Nariz que de entrada necesita un poquito de aire. Expresiva y con mucha fruta roja fina (cerezas es lo que se me viene a la cabeza), infaltable mineralidad, levemente floral y fondo vegetal. En boca es vertical, muy ágil, redondo, vibrante, explosivo. Mucha frescura y finura y elegancia. La fruta roja fresca se mastica. 

Para beber por litros. Aplausos amigos. Un gran vino y un gran precio, 12,90 € con RPC espectacular.

Me quedaré con unas botellas para seguirlo, pero mi consejo es que no las dejen escapar.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Durante 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

13 marzo, 2016

Quinta Toucedo 2014, una joyita de Atrium Vitis

Hace unos días atrás publiqué una entrada en el blog en la que escribía sobre un vino blanco de la zona de Quiroga que me emocionó, y a quien la DO Ribeira Sacra había decidido no glorificarlo con su sello de pertenencia por no ajustarse a los estándares requeridos. Por si no lo recuerdan aquel vino era el SILIUS VOS (Velado Oxidado y Sucio) de la bodega Atrium Vitis. También comenté en aquella nota que tenía un par de botellas de sus tintos esperando a ser descorchadas.

Entre tanto contactamos con Ana y Javier, nos acercamos a la bodega y conocimos un poco más de cerca el proyecto. Demás está decir que tras un vino hay personas y hay historias. Y que esas personas con su trabajo y dedicación, y esas historias de remar contra la corriente y de defender la pureza al maquillaje, son los factores que conforman un producto, lo definen en su esencia y lo hacen grande. Pues bueno, por esos lares va la cosa y estos chicos lo están haciendo bien. De a poquito van dejando sus miguitas de pan, marcando el camino por donde quieren ir y qué vinos desean hacer. 

Pudimos probar sus caldos del 2015 que aún estaban en tanques y barricas esperando su mejor momento. Los blancos, lo confirmamos, son colosales y diferentes, comandados por una expresión única de la uva albariño en tierras adentro. En cuanto a los tintos, son igual de buenos pero con su evolución lógicamente más pausada.

Al regreso decidimos esperar a descorchar alguno de los que esperaban en nuestra cava para comentar, aunque sea estas pocas líneas, de aquella mañana en Atrium Vitis.



QUINTA TOUCEDO 2014 es un tinto joven elaborado con un 70% de uva Mencía y 30% Brancellao que tengo que comenzar diciendo que si no lo han hecho aún, les sugiero que se hagan con un par de botellas antes que se agote porque este vino es cosa muy, pero que muy, seria.

Tras un comienzo remolón, donde hay que esperar a que el aire agite su alma, se despierta y muestra todas sus virtudes sin guardarse absolutamente nada. Una nariz exquisita, de buen volumen, donde los frutos negros y fundamentalmente un fondo de notas balsámicas (mentolados) inundan el entorno y seducen hasta las narices más exigentes. Se nota ese toque diferencial y característico que le aporta la uva Brancellao. En boca se muestra intenso, franco con la nariz y con una frescura maravillosa que equilibra la perfección la fruta de la Mencía madura. 

Mi sensación al beberlo es que se trata de una mixtura perfecta entre la pureza y rusticidad de un vino artesanal y la finura y delicadeza de las grandes facturas.

Un vino que me encantó y que por un precio de 10 € se ubica sin lugar a dudas entre los de mejor RPC que he probado últimamente en la Ribeira Sacra.

Gracias por leernos amigos,

Buena vida y buenos vinos, salutes.
Rumbovino

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

10 enero, 2016

Tres magníficos gallegos para las fiestas

Una de las cosas que desde hace bastante tiempo me auto-prometí hacer con el blog es que publicaría todos los vinos que me gustasen. La promesa la cumplí a medias, ya que fui fiel al hecho de publicar solo los que me gustaban, pero no cumplí con que serían todos, ya que la gran mayoría no los publico. Ya sea por falta de tiempo o por cualquier otra excusa que siempre me doy a la hora se sentarme a escribir, publico mucho menos de lo que debiera.

Este año me propuse cambiar y dejar de prometerme cosas que no voy a ser capaz de cumplir. Así que tengo dos opciones. O bien publico como, hasta ahora, solo algunos vinos que me gustan con “su historia” y una narración que lo acompañe y sea agradable para el lector. O bien publico “todos” los vinos que me “gusten” con menos letra pero con muchas más opciones de referencia para los seguidores del blog.

Aún estoy en la disyuntiva, así que mientras me defino voy a ir haciendo un mix de notas y ya luego veré qué decisión tomo. De momento, les quiero comentar tres vinazos gallegos, de distintas zonas, que me acompañaron durante los festejos de final de año y que creo, todo el mundo debería probar.

Vamos al lío,



Comenzamos la cena con un blanco, LA PERDIDA GODELLO 2014. Ya he escrito en otras ocasiones sobre este blanco “auténtico” y “natural” que elabora nuestro amigo Nacho en Larouco, por la zona de Valdeorras aunque no se encuentra dentro de la DO. Prefiere volar libre y hace bien.

Godello naranja, fermentado con sus hollejos y en vasijas de barro a la vieja usanza, pasa unos meses en barricas usadas antes de embotellarse. Es un blanco que no es para todos los gustos, ya que rompe los moldes totalmente (abstenerse los blanqueros rancios). Mi apreciación personal es que cada día está mejor. Ha ganado en complejidad y tiene potencial para seguir envejeciendo bien (lleva el mínimo de sulfitos) y es capaz de acompañar casi cualquier tipo de comida. En la mesa tuvo elogios de entendidos y amateurs… por algo ha de ser. Más info sobre estos vinos en esta nota de hace unos meses (aquí). Una inversión de 16€ que no dudaría en hacer. 



Seguimos con los tintos y obviamente comenzamos con la Ribeira Sacra. Esta vez destapamos un GUÍMARO Finca Meixeman 2012. Lo teníamos guardado para alguna ocasión especial porque esperábamos mucho de esta etiqueta y lo cierto es que no defraudó en absoluto. Una mencía de alto vuelo, con todo el potencial de Amandi (fruta, frescura, mineralidad y verticalidad) y un toque bien puesto de maderas que le dan complejidad y longitud. Un muy buen vino por poca inversión (debe rondar los 15€).

Finalmente nos fuimos para el Ribeiro y elegimos otra etiqueta que teníamos bien guardada para alguna de estas ocasiones, A TORNA DOS PASAS 2010. Necesitó un rato de aireación para despertar y desde ahí creció hasta que se acabó la botella. Coupage de brancellao, ferrol, caiño longo y caíño redondo que elabora Luis Anxo por las tierras de bajo Arnoia y que son apenas 12 graditos de pura sutileza en la copa. Mezcla de hierbas aromáticas (principalmente laurel y orégano) con frutos rojos pequeños, de gran frescura y excelente equilibrio. Hay quienes lo clasificarían como un vino de carácter Atlántico. Puede ser, pero más allá de las clasificaciones yo diría que es otro gran tinto con el sello inconfundible de Galicia por poco más de 15€.



Bueno amigos, lo dejamos así por ahora… Ya ven que la cosa empezó bien y esperamos que siga igual o mejor. 

Gracias por leernos,

Buenos vinos y buena vida.

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

24 octubre, 2015

7 años de Demencia

El 22 de octubre de 2008, en Casilda, Argentina, me casé. La fiesta fue sencilla. Picadita de salamín y queso, asado y ensalada para los invitados fue todo lo que hubo. Sin protocolos rimbombantes ni cosa rara al estilo de las bodas actuales, que confieso me aburren soberanamente.

Amigotes, de los buenos. Vino y Fernet... Nos agarró el amanecer cantando a Sabina en el medio del salón del comedor de la Escuela Agrotécnica, improvisada pista de baile para la ocasión. Hermosa noche que cada año recordamos felices.

Ayer se cumplió otro año más. El séptimo. Sin querer queriendo, para el pertinente festejo, elegí un Mencía del Bierzo que justo en el momento que me estaba casando a 10.000 kms, estaba entrando a la barrica nueva luego de la fermentación. Además lo hace un amigo, al que solo vi una vez, pero fue suficiente para considerarlo como tal en este mundo del vino. Nacho León se animó con unas cepas de mencía centenarias que tenían más potencial que realidad… Empezó su proyecto DeMencia de Autor… por la locura y estas cosas, ya saben… Cuando lo visité, hace 3 años, me traje una botella que esperó hasta hoy. Cumplía 7 años, como Noemí y yo.

Hay momentos y momentos. Vinos y vinos. Y también hay vinos para determinados momentos. Este es uno de ellos...





Rojo picota de ribetes levemente teja. Glicérico, de piernas largas y gruesas. Apunta edad. Pero aparenta menos...

Nariz que atrapa al instante. Notas intensas que desbordan la copa. Maduras, asentadas. Se notan los años aunque es joven aún. De entrada aparecen los terciarios sobre todo...de buena evolución. Aromas a fruta roja madura, mermeladas mezcladas con nuez, higos y pasas. Algo de cedro, clavo, lácticos, chocolate amargo y miel. Había más…pero ya reconocí varias veces que mi capacidad como sabueso es limitada.

En boca, ganó con el tiempo. Por apurado no lo dejé respirar, me pudo la ansiedad, como casi siempre, y pagué con la primera copa. Al comienzo le faltaba algo...no mostraba nada de las cualidades que anunciaba en fase olfativa. Luego, se mostró en plenitud. Potente, algo hot por encontrarle un pelo a la leche. Complejo, con mucha frescura y fruta roja exquisita. Franco con la nariz. Taninos adultos que aún dan algo de guerra pero no molestan en lo más mínimo. Tiene grado, pide comida a su lado, de la que se come en el bierzo, fiel a su origen.

Imagino que este vino esté agotado ya hace rato… Tengo pena de no haber comprado más botellas, porque va a seguir mejorando. Está lejos de su techo, creo yo. Si alguno tiene botellas guardadas, cuídelas… valen oro.

Debería volver a visitar a Nacho y darle un abrazo. Sé que el proyecto va bien y el portfolio aumentó. Las obligaciones y el tiempo me lo impidieron… pero no creo que demore mucho en hacerlo.

Esta es la nota que publicamos en Septiembre de 2012. Pinchar aquí.


Gracias por leernos,


Salutes. Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.