Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



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03 enero, 2013

Una reflexión: ¡haz tu propio vino!

Nuestro primer post del año 2013 es una replica de la nota que publicó recientemente nuestro querido amigo Joan Gómez Pallarès en su blog De Vinis, la cual realmente no tiene desperdicio. 
Vale cada letra leer la nota completa. Van a encontrar muchos paralelismos con lo que pasa en Argentina. Y luego, con calma, invitamos a leer las discusiones posteriores porque son mejores aún.


Una reflexión: ¡haz tu propio vino!


Fernando Point arrancaba ayer el año con fuerza en un artículo de reflexión para Elmundovino: "¿Mayoría de edad en 2013?" El argumento, al hilo de lo que ha ido pasando con las puntuaciones de Jay Miller, primero, y en 2012 ya, de Neil Martin para Wine Advocate, es sencillo: mientras los críticos profesionales, que marcan tendencias y ventas en el mundo entero, pero proceden casi todos ellos del mundo anglosajón (la gente ha dejado de hablar idiomas y la lingua franca es sólo la inglesa), andan fijando o cambiando su criterio sobre los vinos españoles, nuestros viticultores y bodegueros se vuelven locos intentando, muchos de ellos, sintonizar con algo que les haga vender mejor: los malditos puntos. Es justo al revés, señores: lo que hay que hacer es el mejor vino posible, según aquello que tu terruño, tus uvas y tu sano gusto te indiquen. Y los puntos, o lo que sea, ya vendrán después. Si el vino es bueno...Llaurant al Priorat 2012 by Rafael López-Monné






"A los productores que hoy se rascan la cabeza, dubitativos sobre el camino a seguir, habría quizá que aconsejar esto, que los mejores de ellos ya saben: es hora de dejar de pensar en el qué dirán o cómo calificarán, porque ningún vino ni ninguna región vitícola gustan a todo el mundo, y de hacer los vinos en los que personal y sinceramente crea el propio productor, siempre en la línea de una máxima fidelidad a la expresión de su terruño de origen, sin artificios añadidos. Si son buenos, los consumidores de aquí y de allá les harán justicia." Concluía el Sr. Point.


Puede parecer sencillo y poco comprometido si lo digo yo, que me dedico tan solo a comprar, beber vino y, cuando me apetece, escribir sobre mis experiencias. Pero ya hay mucha gente en este país que está trabajando tal y como recomienda el Sr. Point (entre ellos, los responsables de la fotografía de este artículo:Terroir al Límit). Y muchos de ellos, como apuntaba un lector amigo, están más interesados en gastar energías en la parte creativa, la de hacer bien su vino, que no en la del márketing (se hablaba de José Luis Mateo y su Nistal 2008). Todas son necesarias, por supuesto, y jamás criticaré a quien haga esfuerzos en la segunda. Pero creo con firmeza (no solo en las cosas del vino, por cierto...) que hay que tener un criterio, una manera de ver y de hacer las cosas. También en el vino. Y si tu primer criterio es el del "qué dirán o pensarán los gurús" del vino, mal vamos. El primero tiene que ser el propio, el del vino que uno quiere hacer. Y después, ya vendrá el resto. Como termina el Sr. Point, no tengo muchas dudas sobre eso: si se hacen las cosas muy bien y, por supuesto, con criterio, los críticos y los clientes acabarán yendo a esos vinos.
La fotografía de la mula Frida arando l'Arbossar, magnífica y de una energía enorme, es de R. López-Monné para Terroir al Límit. Se reproduce con su consentimiento.


Muchas Gracias Joan, por permitirnos replicar esta nota en Rumbovino.

Salute!

Una reflexión: ¡haz tu propio vino!

Nuestro primer post del año 2013 es una replica de la nota que publicó recientemente nuestro querido amigo Joan Gómez Pallarès en su blog De Vinis, la cual realmente no tiene desperdicio. 
Vale cada letra leer la nota completa. Van a encontrar muchos paralelismos con lo que pasa en Argentina. Y luego, con calma, invitamos a leer las discusiones posteriores porque son mejores aún.


Una reflexión: ¡haz tu propio vino!


Fernando Point arrancaba ayer el año con fuerza en un artículo de reflexión para Elmundovino: "¿Mayoría de edad en 2013?" El argumento, al hilo de lo que ha ido pasando con las puntuaciones de Jay Miller, primero, y en 2012 ya, de Neil Martin para Wine Advocate, es sencillo: mientras los críticos profesionales, que marcan tendencias y ventas en el mundo entero, pero proceden casi todos ellos del mundo anglosajón (la gente ha dejado de hablar idiomas y la lingua franca es sólo la inglesa), andan fijando o cambiando su criterio sobre los vinos españoles, nuestros viticultores y bodegueros se vuelven locos intentando, muchos de ellos, sintonizar con algo que les haga vender mejor: los malditos puntos. Es justo al revés, señores: lo que hay que hacer es el mejor vino posible, según aquello que tu terruño, tus uvas y tu sano gusto te indiquen. Y los puntos, o lo que sea, ya vendrán después. Si el vino es bueno...Llaurant al Priorat 2012 by Rafael López-Monné






"A los productores que hoy se rascan la cabeza, dubitativos sobre el camino a seguir, habría quizá que aconsejar esto, que los mejores de ellos ya saben: es hora de dejar de pensar en el qué dirán o cómo calificarán, porque ningún vino ni ninguna región vitícola gustan a todo el mundo, y de hacer los vinos en los que personal y sinceramente crea el propio productor, siempre en la línea de una máxima fidelidad a la expresión de su terruño de origen, sin artificios añadidos. Si son buenos, los consumidores de aquí y de allá les harán justicia." Concluía el Sr. Point.


Puede parecer sencillo y poco comprometido si lo digo yo, que me dedico tan solo a comprar, beber vino y, cuando me apetece, escribir sobre mis experiencias. Pero ya hay mucha gente en este país que está trabajando tal y como recomienda el Sr. Point (entre ellos, los responsables de la fotografía de este artículo:Terroir al Límit). Y muchos de ellos, como apuntaba un lector amigo, están más interesados en gastar energías en la parte creativa, la de hacer bien su vino, que no en la del márketing (se hablaba de José Luis Mateo y su Nistal 2008). Todas son necesarias, por supuesto, y jamás criticaré a quien haga esfuerzos en la segunda. Pero creo con firmeza (no solo en las cosas del vino, por cierto...) que hay que tener un criterio, una manera de ver y de hacer las cosas. También en el vino. Y si tu primer criterio es el del "qué dirán o pensarán los gurús" del vino, mal vamos. El primero tiene que ser el propio, el del vino que uno quiere hacer. Y después, ya vendrá el resto. Como termina el Sr. Point, no tengo muchas dudas sobre eso: si se hacen las cosas muy bien y, por supuesto, con criterio, los críticos y los clientes acabarán yendo a esos vinos.
La fotografía de la mula Frida arando l'Arbossar, magnífica y de una energía enorme, es de R. López-Monné para Terroir al Límit. Se reproduce con su consentimiento.


Muchas Gracias Joan, por permitirnos replicar esta nota en Rumbovino.

Salute!

18 septiembre, 2012

Los nuevos gustos del gurú


Replicamos otra nota que nos pareció muy interesante para la discusión. 

La publicó el diario "El Mundo" de España en su suplemento elmundovino.com y habla sobre los nuevos gustos del gurú Robert Parker.

Ahora, a través de Neal Martin, parece que ha cambiado los gustos y sus fieles seguidores están un poco desorientados. Y en plena crisis!! 

Hay un párrafo que es imperdible... deberíamos enmarcarlo, jejeje! En qué quedamos al final??



CON LA NUEVA ETAPA DE NEAL MARTIN
'Estilo Parker': ya no es lo que era
FERNANDO POINT 

Neal Martin, catando en Cataluña.
Una palpable trepidación recorre hoy el mundillo del vino de calidad en España, ya de por sí atribulado por la difícil situación del mercado: en la publicación que a lo largo de los 15 últimos años ha servido de gran referencia para ese mundillo ha cambiado muy claramente la valoración de nuestros vinos, porque ahora, de repente, se favorecen estilos diferentes y se conceden puntuaciones menos generosas. Muchos están diciendo: "¿Y ahora, qué hacemos?".

La publicación es 'The Wine Advocate', de Robert Parker, editada seis veces al año en Monkton (Maryland, Estados Unidos), desde donde este abogado reconvertido en apasionado catador lleva cerca de 30 años ejerciendo de dictaminador, el más influyente de todos, de lo que es un gran vino en cualquier lugar del mundo. En España su nombre es mucho más conocido que el del WA, y quizá por eso las bodegas suelen jactarse de que sus vinos han sido puntuados "por Parker" cuando él lleva cinco años sin catar los de nuestro país. (Con una excepción que explicamos más adelante).

Se ha llegado a popularizar en el mundo un término, 'parkerizado', para definir el estilo que Parker ha preferido: mucha concentración y potencia, alta graduación alcohólica, generosa influencia del aroma y el sabor del roble nuevo en el vino. Se ha simplificado mucho, porque Parker ha ensalzado también vinos mucho más delicados, como el Château Rayas, de Châteauneuf-du-Pape, pero a grandes rasgos así ha sido.

Es un estilo más común en lugares cálidos, de California a España, y también el estilo más maduro, con vendimias más tardías, preconizado en el Burdeos de los años 70 por el profesor Émile Peynaud y puesto en práctica por uno de sus pupilos, el enólogo Michel Rolland. Cuando Parker llegó, con la famosa añada 82, se extendió aún mucho más. Y de Burdeos y California se pasó a todo el mundo.

El fallido experimento Rovani 

En zonas que generalmente producen vinos más sutiles, como Borgoña, esas preferencias resultaban polémicas, y al enfrentamiento de Parker con una de sus bodegas, Faiveley, siguió su decisión de, por primera vez, acudir a un colaborador nuevo para cubrir esa región. Fue el franco-norteamericano Pierre-Antoine Rovani. Hasta entonces, todas las críticas las había firmado Parker.

Rovani desapareció cuando se le encomendó hace seis años escribir también de España, un país cuyos vinos le gustaban poco y apenas comprendía, y dimitió antes de entregar su primer informe. Sobre la marcha, Parker encomendó la tarea a su viejo amigo y compañero de sesiones de cata Jay Miller, que la ha desempeñado hasta finales de 2011. Sus gustos eran muy cercanos a los de Parker, aunque con más altibajos, y también era proclive a las altas puntuaciones: con él y con la añada 2004 llegaron a España las primeras notas perfectas de 100 puntos.

Miller acabó dimitiendo tras una polémica prolongada en medios internacionales en torno a la organización, por la empresa malagueña de Pancho Campo, de sus recorridos por España. No se demostró nada irregular, pero el coste y las condiciones de sus visitas a zonas vitícolas como Murcia o Madrid quedaban en entredicho.

Así que vuelta a cambiar de especialista en España. De forma para algunos inesperada, Parker –que, a los 65 años, se ha desprendido paulatinamente de todas las zonas vitícolas que antaño cubría, salvo Burdeos y el Ródano- elegía al joven (40 años) británico Neal Martin, ya colaborador del WA y especialista en Burdeos, pero con unos gustos marcadamente más tradicionales que los de su director, para ocuparse tanto de España como de América del Sur.

Además, la expectación se acompañaba de ribetes polémicos porque de algunos debates con Martin, hace años, en el foro de Parker en internet, se podía colegir que no era nada partidario de los vinos españoles ni de la casta tempranillo, la más extendida en España.

Menos roble, menos alcohol, menos puntos 

Por otro lado, la paulatina evolución de los gustos en los mercados internacionales, de nuevo hacia vinos más fáciles de beber y con menos acento en la extracción y el roble, parecía casar mejor con las preferencias del nuevo crítico. Pero a muchos bodegueros les pilló con el pie cambiado.

Tras sus primeros recorridos, por Cataluña (con el acento puesto en el Priorat) y por Rioja (su último informe, publicado hace dos semanas), el cambio de criterio ha quedado más que patente. Bodegas cuyos mejores vinos navegaban entre los 97 y los 100 puntos en tiempos de Parker y Miller se encuentran con 92 o 93. Algunos de sus propietarios, entre preocupados e indignados, confiaban: "Esto es un escándalo. Nos va a hundir. ¿Qué vamos a hacer ahora?".

En líneas generales, los vinos más finos y los de corte más tradicional, como los de López de Heredia en Rioja, han salido muy reforzados. Y de la inflación de notas se ha pasado a la deflación: sólo 38 de los 702 vinos de su cata de Rioja alcanzaban los 95 puntos, y varios de éstos eran de viejas añadas, como el legendario Marqués de Riscal Cuvée Médoc 1945 (98 puntos).

Los nuevos beneficiados, que a menudo son los que menos se habían preocupado por hacer vinos 'parkerizados', se lo toman con más filosofía que los perjudicados y subrayan que, de todas formas, ya hay hoy una mayor variedad de fuentes de autoridad que el WA: por ejemplo, en Estados Unidos, la influencia de ciertos sumilleres está creciendo mucho.

Regiones famosas y aviso a navegantes 

Otra novedad ya patente es que se han acabado las catas de Parker o Miller en Baltimore con los importadores en Estados Unidos de vinos españoles: Martin vive en Londres y va a catar, por lo que parece, en cada región española. Actualmente está en la Ribera del Duero. Los productores de las zonas más remotas y menos conocidas, como Méntrida, Arlanza, Lanzarote o Granada se preguntan cuándo les llegará a ellos el turno...

En todo caso, las reglas del juego con relación al WA han cambiado en España, y los productores más atentos habrán subrayado en el informe Martin sobre Rioja un párrafo dedicado a lo que acababa de catar allí, pero sin duda aplicable a las demás zonas que irá recorriendo:

"Ha habido una preponderancia de lo que yo llamo 'roble porque sí'. Para que se sepa: un golpe de roble francés nuevo no es un requisito previo para obtener una alta calificación ni, desde luego, para justificar un alto precio. Desde luego, utilicen el roble si resalta su fruta y no oscurece el terruño ni la personalidad del vino. Desgraciadamente, he catado muchos vinos hechos según una fórmula idéntica, abrumados por la madera, a menudo acompañada de niveles excesivos de alcohol y de una botella pretenciosa y a prueba de balas. Son tan carentes de alma como los vinos peores de la cooperativas, pero mucho más caros. El resultado es que este estilo de mosto fermentado se está convirtiendo en genérico a través de las zonas vitícolas, hasta el punto de que muchos vinos de postín podrían proceder de cualquier parte del mundo".

Queda la duda de si la pasión por los vinos finos y con terruño hará que Martin menosprecie y considere "internacional" el estilo naturalmente poderoso de los vinos de un país cálido como España. Lo veremos. Lo que sí que es evidente es que los productores de las zonas más frescas, como las del noroeste peninsular, se deben estar frotando las manos porque saben que ha llegado su hora en el WA.

Por cierto: Parker vuelve a catar algunos vinos españoles, los baratos, en su nueva sección 'Best Buys', sesiones que celebra en Monkton con destacados importadores en el mercado norteamericano. Justamente en el mismo número en el que aparece el informe sobre Rioja de Martin se incluyen sesiones con los vinos que importan Dan Kravitz, Christopher Cannan y Patrick Mata, y en todas ellas hay vinos españoles. Es interesante ver las puntuaciones y el contraste de estilos entre Parker y Martin.


Fecha de publicación: 14.09.2012

Los nuevos gustos del gurú


Replicamos otra nota que nos pareció muy interesante para la discusión. 

La publicó el diario "El Mundo" de España en su suplemento elmundovino.com y habla sobre los nuevos gustos del gurú Robert Parker.

Ahora, a través de Neal Martin, parece que ha cambiado los gustos y sus fieles seguidores están un poco desorientados. Y en plena crisis!! 

Hay un párrafo que es imperdible... deberíamos enmarcarlo, jejeje! En qué quedamos al final??



CON LA NUEVA ETAPA DE NEAL MARTIN
'Estilo Parker': ya no es lo que era
FERNANDO POINT 

Neal Martin, catando en Cataluña.
Una palpable trepidación recorre hoy el mundillo del vino de calidad en España, ya de por sí atribulado por la difícil situación del mercado: en la publicación que a lo largo de los 15 últimos años ha servido de gran referencia para ese mundillo ha cambiado muy claramente la valoración de nuestros vinos, porque ahora, de repente, se favorecen estilos diferentes y se conceden puntuaciones menos generosas. Muchos están diciendo: "¿Y ahora, qué hacemos?".

La publicación es 'The Wine Advocate', de Robert Parker, editada seis veces al año en Monkton (Maryland, Estados Unidos), desde donde este abogado reconvertido en apasionado catador lleva cerca de 30 años ejerciendo de dictaminador, el más influyente de todos, de lo que es un gran vino en cualquier lugar del mundo. En España su nombre es mucho más conocido que el del WA, y quizá por eso las bodegas suelen jactarse de que sus vinos han sido puntuados "por Parker" cuando él lleva cinco años sin catar los de nuestro país. (Con una excepción que explicamos más adelante).

Se ha llegado a popularizar en el mundo un término, 'parkerizado', para definir el estilo que Parker ha preferido: mucha concentración y potencia, alta graduación alcohólica, generosa influencia del aroma y el sabor del roble nuevo en el vino. Se ha simplificado mucho, porque Parker ha ensalzado también vinos mucho más delicados, como el Château Rayas, de Châteauneuf-du-Pape, pero a grandes rasgos así ha sido.

Es un estilo más común en lugares cálidos, de California a España, y también el estilo más maduro, con vendimias más tardías, preconizado en el Burdeos de los años 70 por el profesor Émile Peynaud y puesto en práctica por uno de sus pupilos, el enólogo Michel Rolland. Cuando Parker llegó, con la famosa añada 82, se extendió aún mucho más. Y de Burdeos y California se pasó a todo el mundo.

El fallido experimento Rovani 

En zonas que generalmente producen vinos más sutiles, como Borgoña, esas preferencias resultaban polémicas, y al enfrentamiento de Parker con una de sus bodegas, Faiveley, siguió su decisión de, por primera vez, acudir a un colaborador nuevo para cubrir esa región. Fue el franco-norteamericano Pierre-Antoine Rovani. Hasta entonces, todas las críticas las había firmado Parker.

Rovani desapareció cuando se le encomendó hace seis años escribir también de España, un país cuyos vinos le gustaban poco y apenas comprendía, y dimitió antes de entregar su primer informe. Sobre la marcha, Parker encomendó la tarea a su viejo amigo y compañero de sesiones de cata Jay Miller, que la ha desempeñado hasta finales de 2011. Sus gustos eran muy cercanos a los de Parker, aunque con más altibajos, y también era proclive a las altas puntuaciones: con él y con la añada 2004 llegaron a España las primeras notas perfectas de 100 puntos.

Miller acabó dimitiendo tras una polémica prolongada en medios internacionales en torno a la organización, por la empresa malagueña de Pancho Campo, de sus recorridos por España. No se demostró nada irregular, pero el coste y las condiciones de sus visitas a zonas vitícolas como Murcia o Madrid quedaban en entredicho.

Así que vuelta a cambiar de especialista en España. De forma para algunos inesperada, Parker –que, a los 65 años, se ha desprendido paulatinamente de todas las zonas vitícolas que antaño cubría, salvo Burdeos y el Ródano- elegía al joven (40 años) británico Neal Martin, ya colaborador del WA y especialista en Burdeos, pero con unos gustos marcadamente más tradicionales que los de su director, para ocuparse tanto de España como de América del Sur.

Además, la expectación se acompañaba de ribetes polémicos porque de algunos debates con Martin, hace años, en el foro de Parker en internet, se podía colegir que no era nada partidario de los vinos españoles ni de la casta tempranillo, la más extendida en España.

Menos roble, menos alcohol, menos puntos 

Por otro lado, la paulatina evolución de los gustos en los mercados internacionales, de nuevo hacia vinos más fáciles de beber y con menos acento en la extracción y el roble, parecía casar mejor con las preferencias del nuevo crítico. Pero a muchos bodegueros les pilló con el pie cambiado.

Tras sus primeros recorridos, por Cataluña (con el acento puesto en el Priorat) y por Rioja (su último informe, publicado hace dos semanas), el cambio de criterio ha quedado más que patente. Bodegas cuyos mejores vinos navegaban entre los 97 y los 100 puntos en tiempos de Parker y Miller se encuentran con 92 o 93. Algunos de sus propietarios, entre preocupados e indignados, confiaban: "Esto es un escándalo. Nos va a hundir. ¿Qué vamos a hacer ahora?".

En líneas generales, los vinos más finos y los de corte más tradicional, como los de López de Heredia en Rioja, han salido muy reforzados. Y de la inflación de notas se ha pasado a la deflación: sólo 38 de los 702 vinos de su cata de Rioja alcanzaban los 95 puntos, y varios de éstos eran de viejas añadas, como el legendario Marqués de Riscal Cuvée Médoc 1945 (98 puntos).

Los nuevos beneficiados, que a menudo son los que menos se habían preocupado por hacer vinos 'parkerizados', se lo toman con más filosofía que los perjudicados y subrayan que, de todas formas, ya hay hoy una mayor variedad de fuentes de autoridad que el WA: por ejemplo, en Estados Unidos, la influencia de ciertos sumilleres está creciendo mucho.

Regiones famosas y aviso a navegantes 

Otra novedad ya patente es que se han acabado las catas de Parker o Miller en Baltimore con los importadores en Estados Unidos de vinos españoles: Martin vive en Londres y va a catar, por lo que parece, en cada región española. Actualmente está en la Ribera del Duero. Los productores de las zonas más remotas y menos conocidas, como Méntrida, Arlanza, Lanzarote o Granada se preguntan cuándo les llegará a ellos el turno...

En todo caso, las reglas del juego con relación al WA han cambiado en España, y los productores más atentos habrán subrayado en el informe Martin sobre Rioja un párrafo dedicado a lo que acababa de catar allí, pero sin duda aplicable a las demás zonas que irá recorriendo:

"Ha habido una preponderancia de lo que yo llamo 'roble porque sí'. Para que se sepa: un golpe de roble francés nuevo no es un requisito previo para obtener una alta calificación ni, desde luego, para justificar un alto precio. Desde luego, utilicen el roble si resalta su fruta y no oscurece el terruño ni la personalidad del vino. Desgraciadamente, he catado muchos vinos hechos según una fórmula idéntica, abrumados por la madera, a menudo acompañada de niveles excesivos de alcohol y de una botella pretenciosa y a prueba de balas. Son tan carentes de alma como los vinos peores de la cooperativas, pero mucho más caros. El resultado es que este estilo de mosto fermentado se está convirtiendo en genérico a través de las zonas vitícolas, hasta el punto de que muchos vinos de postín podrían proceder de cualquier parte del mundo".

Queda la duda de si la pasión por los vinos finos y con terruño hará que Martin menosprecie y considere "internacional" el estilo naturalmente poderoso de los vinos de un país cálido como España. Lo veremos. Lo que sí que es evidente es que los productores de las zonas más frescas, como las del noroeste peninsular, se deben estar frotando las manos porque saben que ha llegado su hora en el WA.

Por cierto: Parker vuelve a catar algunos vinos españoles, los baratos, en su nueva sección 'Best Buys', sesiones que celebra en Monkton con destacados importadores en el mercado norteamericano. Justamente en el mismo número en el que aparece el informe sobre Rioja de Martin se incluyen sesiones con los vinos que importan Dan Kravitz, Christopher Cannan y Patrick Mata, y en todas ellas hay vinos españoles. Es interesante ver las puntuaciones y el contraste de estilos entre Parker y Martin.


Fecha de publicación: 14.09.2012

13 septiembre, 2012

Vinos Desnudos por Ricardo Santos


Hace apenas un ratito, abrí el correo y me encontré con un e-mail de Día a Día del Vino (Área del Vino) donde me llamó la atención uno de los títulos de los artículos posteados. VINOS DESNUDOS

El maestro Ricardo Santos describe de qué se trata esta "nueva tendencia" con la cual nos sentimos muy identificados, y de hecho, lo manifestamos hace poquito en una nota que titulamos "El Vino que me gusta". Un tema para debatir, sin dudas.

VINOS DESNUDOS
Los "naked wines" ya son moda en bares especializados de Francia. De qué hablamos cuando hablamos de estos vinos. Lo explica un conocedor.


Cuando tengo que definir los vinos que disfrutamos en mi familia y que son los que mi hijo Patricio hace digo que son los que nos hacen recordar al viñedo más que a la bodega. Esto quiere decir que pretendemos que no tengan, una vez cosechada la uva, manipuleos ni agregados de sabores que desvirtúen las características naturales propias de la fruta.

Alan Young, crítico y educador de vinos australiano fallecido recientemente, solía mencionar que la primera división de vinos está entre vinos para beber y vinos para conversar. ("Drinking wines and talking wines", decía con su marcado acento australiano). Explicaba que los vinos para beber son aquellos que disfrutamos de una manera tal que "si somos cuatro o cinco en una mesa, nos bebemos la primera botella antes de que nos traigan el menú". Los otros, en cambio, se disfrutan más en la nariz pero no incitan a beberlos ya que su concentración y pasada por roble hacen que su astringencia tánica no invite a disfrutarlos en la boca. Ambos son estilos distintos y de ninguna manera uno es mejor que el otro.

Hace un tiempo atrás descubrí que estos vinos "para beber" ya tienen una definición en Estados Unidos, país cuyos habitantes tienen una gran facilidad para poner nombres a cosas o situaciones nuevas; se los llama vinos desnudos (naked wines). Alice Feiring es una de las que más ha escrito sobre ellos; su último libro, editado en 2011 se llama Naked Wine: Letting Grapes Do What Comes Naturally (Vino desnudo: dejar que las uvas hagan lo que sale naturalmente). Al definirlo, dice que el vino desnudo o natural es lo opuesto a la mayoría de los vinos del Nuevo Mundo, a los que llama "sobremaduros, sobremanipulados y sobreampulosos". Otro de sus libros, editado en castellano por Tusquets, se llama La batalla por el vino y el amor o Cómo salvé al mundo de la parkerización, cuyo nombre me evita hablar de él porque ya implica de qué se trata.

Mike Veseth es un economista de California especializado en vinos que ha hecho un comentario interesante a partir de su crítica al libro y el llamado vino desnudo. Dice Veseth que el libro es una contribución al movimiento por el vino natural, nombre que el preferiría sobre desnudo, que considera muy marketinero. Este movimiento  es particularmente activo hoy en Francia, donde ya hay bares especializados en este estilo de vino aunque también hay quienes lo critican diciendo que es una excusa para hacer vinos malos. Definir un vino como malo, sin que presente defectos, es de una cierta arrogancia que permitiría discutir el tema aceptando una controversia que no dejará, como en todos los casos en que los sentidos tienen participación, ni vencedores ni vencidos.


Publicado por Área del Vino http://www.areadelvino.com/

Vinos Desnudos por Ricardo Santos


Hace apenas un ratito, abrí el correo y me encontré con un e-mail de Día a Día del Vino (Área del Vino) donde me llamó la atención uno de los títulos de los artículos posteados. VINOS DESNUDOS

El maestro Ricardo Santos describe de qué se trata esta "nueva tendencia" con la cual nos sentimos muy identificados, y de hecho, lo manifestamos hace poquito en una nota que titulamos "El Vino que me gusta". Un tema para debatir, sin dudas.

VINOS DESNUDOS
Los "naked wines" ya son moda en bares especializados de Francia. De qué hablamos cuando hablamos de estos vinos. Lo explica un conocedor.


Cuando tengo que definir los vinos que disfrutamos en mi familia y que son los que mi hijo Patricio hace digo que son los que nos hacen recordar al viñedo más que a la bodega. Esto quiere decir que pretendemos que no tengan, una vez cosechada la uva, manipuleos ni agregados de sabores que desvirtúen las características naturales propias de la fruta.

Alan Young, crítico y educador de vinos australiano fallecido recientemente, solía mencionar que la primera división de vinos está entre vinos para beber y vinos para conversar. ("Drinking wines and talking wines", decía con su marcado acento australiano). Explicaba que los vinos para beber son aquellos que disfrutamos de una manera tal que "si somos cuatro o cinco en una mesa, nos bebemos la primera botella antes de que nos traigan el menú". Los otros, en cambio, se disfrutan más en la nariz pero no incitan a beberlos ya que su concentración y pasada por roble hacen que su astringencia tánica no invite a disfrutarlos en la boca. Ambos son estilos distintos y de ninguna manera uno es mejor que el otro.

Hace un tiempo atrás descubrí que estos vinos "para beber" ya tienen una definición en Estados Unidos, país cuyos habitantes tienen una gran facilidad para poner nombres a cosas o situaciones nuevas; se los llama vinos desnudos (naked wines). Alice Feiring es una de las que más ha escrito sobre ellos; su último libro, editado en 2011 se llama Naked Wine: Letting Grapes Do What Comes Naturally (Vino desnudo: dejar que las uvas hagan lo que sale naturalmente). Al definirlo, dice que el vino desnudo o natural es lo opuesto a la mayoría de los vinos del Nuevo Mundo, a los que llama "sobremaduros, sobremanipulados y sobreampulosos". Otro de sus libros, editado en castellano por Tusquets, se llama La batalla por el vino y el amor o Cómo salvé al mundo de la parkerización, cuyo nombre me evita hablar de él porque ya implica de qué se trata.

Mike Veseth es un economista de California especializado en vinos que ha hecho un comentario interesante a partir de su crítica al libro y el llamado vino desnudo. Dice Veseth que el libro es una contribución al movimiento por el vino natural, nombre que el preferiría sobre desnudo, que considera muy marketinero. Este movimiento  es particularmente activo hoy en Francia, donde ya hay bares especializados en este estilo de vino aunque también hay quienes lo critican diciendo que es una excusa para hacer vinos malos. Definir un vino como malo, sin que presente defectos, es de una cierta arrogancia que permitiría discutir el tema aceptando una controversia que no dejará, como en todos los casos en que los sentidos tienen participación, ni vencedores ni vencidos.


Publicado por Área del Vino http://www.areadelvino.com/

08 septiembre, 2011


Replicamos esta nota que publicó ayer el Cuervo Adrián en su blog "Vinos en Buenos Aires". Desde Rumbovino nos sumamos a los festejos y al RECLAMO


Genial iniciativa a mejorar

 
Anoche, leyendo el news diario de Argentine Wines, me enteré de una novedad publicada por Miguel Ángel Flores en el Diario Los Andes de Mendoza.

La noticia se titula
La botella propia, un nuevo sello que suma el Malbec argentino
Llevarán la leyenda "Malbec Argentina". Verallia, con apoyo de Wines of Argentina, lanza 3 modelos según segmentos de precio

Y refiere a la novedad gestada por Verallia Argentina (ex Rayén Curá), principal proveedora de botellas para Argentina, y recogida por Wines of Argentina (WofA), entidad encargada de la promoción de los Vinos argentinos en el exterior.

Cuál es la novedad?
Botellas livianas con la leyenda Malbec Argentina grabada o pintada.



Y son 3 modelos, pensados para tres rangos: Maipo, una popular premium; Cuyo, súper premium e Ícono. Siendo la Maipo cilíndrica recta, de 300 mm de alto y las Cuyo e Ícono, cónicas y de distintas medidas.
Vamos por resaltar el Malbec argentino!
Qué el mundo la tenga clara.

La venta
Según Mario Giordano, manager general de WofAla conclusión fue que había que abandonar la botella grande y con las dimensiones ya conocidas para los malbec de alta gama, y pensar en otra alternativa para el entry-level (en lenguaje del marketing, los niveles más accesibles o masivos). Y agregó quequisimos explotar la dinámica generada en torno al malbec para agregar atributos relativos a una botella, ya que faltaba que un insumo clave como ese acompañara a lo que ya está instalado. Y, junto a éso, el concepto de sustentabilidad que el mercado refleja con la huella de carbono y de a poco se convierte en una exigencia, como ya lo es en los países escandinavos y Canadá.

Compro?
La Maipo pesa 400 g y la Cuyo 500.
Hasta acá bien.

Pero la Ícono pesa 1 Kg, 1000 gramos.
Es mucho, demasiadooo!!

No me voy a cansar de reclamar que bajen el peso de las botellas y estoy en campaña para terminar con ese desperdicio absurdo de energía y recursos materiales.

Tomemos por ejemplo estos 2 último modelos de botellas: 500 contra 1000 gramos.
Doble gasto de energía para conseguir los insumos para las botellas, sean materias primas o la parte reciclada.
Doble cantidad de insumos para una botella que no mejora en nada la calidad ni la guarda del Vino.
Doble gasto de energía para fabricar las botellas. Gas en este caso: una energía no renovable. Si fuera otro derivado del petróleo, estamos muy parecido. En cualquier caso, su uso produce emisión de gases que contaminan la atmósfera y resultan tóxicos para la vida. Entre el gas y el petróleo suman el 84% de nuestra matriz energética.
Hasta el doble de gasto de transporte, al trasladar las botellas vacías en su distribución. El peso neto que pueden llevar los camiones es fijo (tiene un límite) y si las botellas pesan el doble, caben la mitad que de 500g.
Hasta el 40% más de gasto de transporte, al trasladar las botellas con Vino en su distribución. Botella de 1 Kg + 750 ml de Vino, comparado con 500g de la otra botella + mismos 750 ml de Vino = 40% más de peso neto.
Este gasto de más en el transporte, es dinero que el bodeguero paga al fabricante de botellas y a los transportitas para su distribución: camiones, barcos, aviones y camionetas.
Que el bodeguero nos lo cobra dentro del sugerido.
Pero que además, es más consumo de combustibles fósiles no renovables, que encima contaminan el ambiente.

Hace falta seguir explicando algo más?


Vamos!
La energía no renovable es algo sumamente importante que tenemos que cuidar.
Estamos acostumbrados a vivir con ella: nacimos y aprendimos de este mundo con ella y la tenemos incorporada como algo natural. La electricidad para iluminarnos, ver la tele y esta nota en la compu. El gas para calefaccionarnos y cocinar. El combustible que permite el andar de nuestro auto, de los colectivos, camiones y barcos. Todo o casi todo, se resume en petróleo.
Nuestros abuelos ya vivieron con el transporte masivo por carreteras y mares. El transporte con contenedores tiene medio siglo. Ahora, la realidad es que dependemos demasiado de todo esto y se caba: tiene plazo mediato. Lo veremos nosotros o nuestros hijos. Y el mundo cambiará: para mejor o para peor? Quién lo sabe! Que va a causar problemas, no hay dudas. Que va a causar muchas muertes, tampoco.
Lo que es seguro, es que el clima del mundo ya cambió por el uso del petróleo
¿Alguien tiene dudas que para peor?
¿No saben del calentamiento global? ¿No ven o saben del derretimiento de los hielos y glaciares, de la contaminación ambiental? ¿De los problemas de salud consecuentes? ¿De los cambios negativos en la naturaleza?...

¡Ay, ay ay!
Esto es Vino, envases para transportar el Vino:
no jodamos más!
Las botellas pesadas no mejoran en nada
la calidad ni la guarda del Vino!

25 julio, 2011

Vino: complicando lo sencillo

Reproducimos una nota que se publicó hoy en el portal español lainformacion.com. Creemos que es más que interesante su lectura, al menos para disparar la discusión sobre cómo se comunica el vino y cuáles podrían ser sus repercusiones. 
En el fondo, en los comienzos de nuestro blog, escribimos una nota titulada "Sentar Postura" con un planteo muy similar, al menos en el reclamo. Discutible, no?

Caius Apicius
Madrid, 25 jul.- Dice un refrán español que "quien bien te quiere te hará llorar", afirmación que puede interpretarse como que muchas veces el exceso de entusiasmo, de fervor, por una cosa puede acabar causando un serio perjuicio; y mucho me temo que algo de esto ocurre en el caso del vino.
Es conocido el lento, pero imparable, descenso del consumo de vino en España, uno de los principales productores: en unos treinta años hemos bajado de 50 litros por persona y año a menos de 20. Espectacular. Normal que se busquen las razones. Y no menos normal que se encuentren unas cuantas.
El problema está, sobre todo, en que ese descenso de consumo afecta solo al vino. El español aumenta cada año la cantidad de cerveza que ingiere, ya anda por los 90 litros por persona. Y no parece que disminuya significativamente el consumo de destilados como el whisky y, sobre todo, la ginebra, en un país que ha enloquecido con el gin & tonic.
O sea, que sí, que el hecho de que consumir alcohol fuera de casa pueda tener consecuencias nada agradables si le hacen a uno soplar en el alcoholímetro puede ser uno de los que expliquen ese descenso en el consumo de vino, pero ¿esas consecuencias no son las mismas si lo bebido es cerveza o gin & tonic? Sí, claro que sí. Así que los controles influyen, pero no son decisivos: la prohibición se refiere a todos los alcoholes, no solo al vino. ¿Entonces?
Entonces, quien bien te quiere... Los que defendemos y defendimos a capa y espada el consumo de vino, los que creemos y proclamamos que el vino es la más noble de las bebidas, hemos complicado las cosas hasta el extremo de dar, al no iniciado, la imagen de que para disfrutar de un vino hay que adquirir una serie de conocimientos casi esotéricos, custodiados por un grupito de sabios.
Hemos pecado, y pecamos, tanto los periodistas como los sumilleres, los enólogos y los bodegueros. Hemos creado un léxico casi incomprensible para el neófito, que se pregunta aterrado cuál será la diferencia entre un rojo picota y un rojo cereza, o qué será eso de las notas florales en la vía retronasal, o de qué va el que le habla de polifenoles, o de esqueletos tánicos... Conocimientos exigibles a un enólogo, y que, es cierto, no le vienen mal a un aficionado -cuanto más se sabe de algo, más gusta-, pero que no son imprescindibles para tomarse un vino.
Supongamos que a usted le apetece una cerveza. Va al bar, pide una caña, y santas Pascuas. Se la tiran bien, está fresquita, con su espuma justa, se la bebe usted y la disfruta... sin entrar en averiguaciones sobre la procedencia de la malta o la proporción de lúpulo. Está buena, y ya está.
Va usted a un restaurante con sumiller; hoy hay superávit de sumilleres, deseosos de demostrar sus múltiples conocimientos, con los que abruman al cliente bienintencionado e incauto. Desplegarán ante usted una lista de vinos, zonas y uvas de las que usted nunca había tenido noticia... ni, en general, falta que le hacía. Porque a base de recomendar vinos que no conoce nadie, y tal vez aprovechándose de la superioridad que le da a él estar de pie y mirarle a usted desde un plano superior, acaba metiéndole un muerto que usted, por si acaso, no se atreve a criticar.
A mí acaba de pasarme en un gran restaurante, bien es verdad que en ausencia de su sumiller titular: me puse en manos del segundo y... qué desastre de vinos. Y me los recomendó como si fueran sendas joyas. Para él puede que lo fueran: a mí no me dieron la menor satisfacción. Lo malo es que llueve sobre mojado, porque a base de recomendar vinos raros estamos olvidando los grandes vinos.
Va uno a las publicaciones especializadas y el desconcierto aumenta: escriben para iniciados, cuando no para auténticos doctores. El lector busca vinos que le suenen, pero no los encuentra; en cambio, se entera de que hay una variedad anterior a la llegada de los cistercienses en Villavieja del Conde, con la que un enólogo visionario elabora mil botellas de un vino único... Pues que le aprovechen, hombre, que le aprovechen.
Es mucho más fácil que todo eso, pero nadie quiere reconocerlo. Hemos envuelto al vino en un aura de misterio, de iniciación casi mística; hemos formado templarios del vino. Saber de vino, o aparentar que se sabe, queda bien. Abundan los libros, mejor o peor escritos, sobre el tema; incluso los manuales, que a mí me recuerdan aquellos libritos de hace años que prometían al comprador que hablaría alemán en diez días. Entender de vino para hablar de él con conocimiento de causa lleva, sí, su tiempo; adquirir los conocimientos convenientes para disfrutarlo, no tanto.
Y que se vayan preparando los amantes del gin & tonic, porque llevan el mismo camino. Señor, qué afán de complicarlo todo.
(Agencia EFE)