Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



Mostrando entradas con la etiqueta Godello. Mostrar todas las entradas
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15 julio, 2019

Un tinto volcánico, uno de vértigo, y los grandes oros de Galicia

Hace más de 3 meses que no escribía una entrada en el blog, como comentaba en el post anterior, las redes sociales se están llevando por delante mis intenciones de bloguero. No obstante, aquí sigo dando algo de guerra.

La verdad es que todo este tiempo sin publicar notas en Rumbovino no está asociado a que hayamos tenido poca actividad ligada el noble brebaje, sino todo lo contrario, son tantas las cosas que pasan, y tan rápido, que nunca sé bien qué seleccionar para publicar. Así que les haré un breve resumen de lo más interesante bebido y visitado este tiempo.

VISITADO


Hace un tiempo acudimos a la "Cena de los grandes Oros de Galicia” organizada como todos los años por Luis Paadin y su equipo, en la que se entregan los premios a los vinos destacados por su calidad. Es el primer año que asistimos, y tengo que reconocer que nos gustó mucho y sin duda volveremos. No obstante, tengo que matizar que, si bien el evento está organizado de forma impecable y es ideal para ir a catar con tranquilidad, este asunto de los premios a mí sigue sin gustarme un pelo. Algunos de los vinos que caté no me gustaron mucho, y otros que para mí eran de premio no se llevaron ni un aplauso. Como siempre sucede, esto termina siendo sumamente subjetivo y el veredicto es diferente dependiendo del paladar que la juzga. Aun así, considero que todo evento que comunica el vino, sobre todo gallego y durante tantos años con es este caso, e intenta llegar a todo apasionado de esta bebida suma para seguir creciendo. ¡Así que aplaudo y el próximo año intentaré volver! 





En lo estrictamente relacionado con lo que probamos, saqué un par de conclusiones muy generales que trasladaré en estas líneas, ya que no puedo explicar cada uno de los 70 vinos que estaban disponibles, y de los cuales creo que se me escaparon unos pocos.

La primera conclusión que saqué es que los vinos blancos en líneas generales me gustaron bastante más que los tintos, cosa que antes nunca me pasaba. Encontré un nivel muy equilibrado, ofertas más arriesgadas y con menos diferencias cualitativas entre todo lo ofrecido. De todos los blancos, los Godello de Valdeorras, para mi gusto, van un paso largo por delante. Luego los Ribeiro, que cada vez están mejor, y por último los Rías Baixas, que siguen estando muy buenos como siempre, pero que me han sorprendido poco (al menos lo que probé). Además, cada vez estoy más convencido que la gran parte de los vinos de las Rías Baixas deberían beberse a partir del segundo año de la cosecha, porque ganan mucho. Acepto críticas.

Otra de las conclusiones a la que llegué está relacionada con los vinos tintos. Personalmente, salvo algunos que ofrecen un perfil fresco, mineral y bien equilibrado (riquísimos), noto que en general están bastante “maderizados” y con un punto alto de alcohol que les está jugando en contra, ya que pierden esa finura y elegancia que siempre caracterizó a los tintos gallegos (principalmente los de la Ribeira Sacra). Si bien el cambio climático está incidiendo fuerte en la expresión del terruño, creo que algunos vinos tienen más de intervención del hombre que de climatología en su resultado final. Como dije antes, eso refleja una pérdida de identidad que no me gusta. Estas son mis apreciaciones particulares y entiendo que muchos no estén de acuerdo con esto. Todo es discutible en este mundo del vino.


BEBIDO RECIENTEMENTE 

Luego de conocer personalmente a Orlando Lumbreras, y su proyecto con todo el porfolio, en el Simplesmente Vinho de Oporto, me hice con algunas botellas de los vinos que más me gustaron y que produce en Galicia en cooperación con pequeños viticultores. Hace unos días destapamos el primero VERTIXE 2016, un Mencía salvaje que surge de las uvas que nacen en la región de Quiroga-Bibei en los viñedos de José Aira y su familia. Para los que no lo saben, Vertixe en gallego significa Vértigo, que es lo que se siente cuando uno pisa los bancales de la Ribeira Sacra. Ni les cuento si además de pisarlos, debe trabajarlos.



Se trata de un Mencía honesto, austero, filoso, salvaje y con alma y cuerpo artesanal. No sobran los aromas, ni lo colores, ni los sabores, pero tampoco faltan. Es de esos vinos que uno en la medida que los va bebiendo lo disfruta cada vez más, sin tener muy claro qué es lo que te enamora de él. En palabras de Orly por Instagram: “Vertixe ensambla la sensibilidad de María, la eficacia de Antonio y la ilusión de Mila. El latido de la familia” No tengo dudas de sus palabras. Si lo encuentran, se los recomiendo. Un tinto, puesto en escena por Orlando Lumbreras, pero con alma puramente gallega. 







De uno de mis viajes a Portugal me traje un par de botellas de vino de las Islas Azores. Un grupo de islas, de origen volcánico, que forman una región autónoma localizada en el medio del Océano Atlántico. La región productora más importante se encuentra en la Isla de Pico, y a los pies del Volcán de Pico, se localizan los viñedos que han sido declarados por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 2004. De allí viene este TINTO VULCANICO de la añada 2017, un tinto joven sin paso por madera mezcla de cepas Aragonés, Agronómica, Castelão, Malvarisco, Merlot, Touriga Nacional, Saborinho y Syrah entre otras, producido por Azores Wine Company (AWC) bajo la Indicación Geográfica Açores.


Se trata de un tinto de baja graduación alcohólica (solo 11,5 % Vol.), pero lleno de matices, que me dejó con la boca abierta. Fresco, fruta roja, salino, balsámico, mineral y muy equilibrado…. Los amantes de los caldos poderosos, con alcohol, madera y taninos, abstenerse porque este no es su vino. Para los demás, todo una gozada!

No recuerdo su precio, creo que fueron sobre los 15€, pero aún si es más vale la pena pagarlos. Un lujo proveniente quizá de unos de los lugares más extraordinarios del mundo vitivinícola. Voy a seguir de cerca el proyecto de AWC, porque tiene muy buena pinta! 






Por hoy lo voy a dejar aquí… dentro de unos días, espero que no muchos, les cuento otras cosas. No obstante, pueden seguirme en Instagram @Rumbovino que allí publico mucho más que aquí, pero con menos letra!

Buena vida y naturales vinos,

Salutes!

Rumbovino

Casi 9 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

29 agosto, 2016

PESCUDA, BREZO Y SÍLICE. Tres joyitas del 2014

Sin mucho preámbulo ni literatura me pongo en materia para contarles sobre tres vinos que probé este último tiempo y que, como sucede con no tanta frecuencia, lograron estimularme al punto de sentarme a escribir sobre ellos.




Encontré este vino hace un tiempo en las estanterías de una vinoteca de Viveiro y lo escogí equivocado pensando que se trataba de un tinto de las Rías Baixas ya que lo elabora Manuel Moldes (Bodegas Fulcro). Lo cierto es que luego descubrí que se trata de un vino de el Bierzo aunque no lleve la etiqueta de la DO.

Se trata de un corte 70% Mencía y 30% Alicante Bouschet procedente de Valtuille de Abajo. Se fermenta con todo el raspón y solo levaduras autóctonas. El 50% del vino se cría durante 11-12 meses en barricas de roble usadas y el otro 50% en depósitos de acero con sus lías.

El resultado es un vino que me sorprendió de la primera a la última gota. Nariz compleja de buen volume, con aromas que van desde los florales a los especiados y sobre todo minerales. De fondo algo de frutos negros jóvenes y quizá también un tanto de hierba fresca.

La boca es tan extraña como atractiva. De ataque intenso y sumamente sabroso, dominan las especias como la pimienta negra y las notas minerales (terrosas, piedras puede que férreas). Acompaña sabores a flores, balsámicos y frutas negras. De paso ágil, con gran frescura pero de esa tan integrada que no se puede separar y ensambla perfectamente, por lo que resulta fresco pero no se percibe acidez. Creo que va a evolucionar muy bien con el tiempo, pero está en un momento fantástico.

Su precio ronda los 12 o 13 € y la RPC es más que muy buena





Este blanco, elaborado por Grégory Pérez en el Bierzo logró sacarme la modorra de blancos parecidos y de poca gracia que venía probando últimamente.

Se trata de un “Blanc” complicado para los amantes de paladares tropicales y dulces facilones que abundan en el mercado. Su composición 70% Godello proveniente de una viña dispuesta en espaldera en Parandones sobre suelo de arcilla con mucho canto rodado y 30% Dona Blanca dispuesta en vaso y mezclada con uvas tintas en diferentes fincas. Todo trabajado de manera artesanal.

No tengo datos de su elaboración, pero se trata de un vino joven de apenas 12,5 % vol y un estilo diferente y arriesgado que a los buscadores de vinos así, que por suerte cada día somos más, aconsejo deberían probar.

Color amarillo pajizo, limpio y brillante. Nariz con perfil austero donde se perciben notas a manzanas, cítricos, hierbas aromáticas marcadas y mineralidad. Boca intensa y en misma línea, de acidez media-alta, pero bien puesta. Seco y de recorrido ágil, termina con un final amargoso fantástico.

Como dije antes, los amantes de las bombas blancas tropicales abstenerse. A los demás un vino para no dejar pasar. Su precio, si no recuerdo mal, mi amigo Rafa lo tiene sobre los 8,50 
€ y la RPC es muy buena





Tenía en deuda escribir sobre este proyecto, bastante nuevo, llevado adelante por un grupo de amigos entre los que se encuentran Fredi Torres, Juan Rodríguez y el bloguero Carlos Rodríguez en las pendientes empinadas y caprichosas dispuestas sobre el Río Sil.

Los que siguen este blog saben que soy amante de los tintos de la Ribeira Sacra (aunque este Sílice no ostente la dichosa etiqueta con la DO). Y fundamentalmente de aquellos que son elaborados a palo seco, sin paso por madera o una con una madera usada, como es este caso, para que no imprima tanta docilidad a unas uvas salvajes y expresivas como son en esta región maravillosa de Galicia. Por eso me fui por su etiqueta más básica.

Viñedos de unos 60 años sobre suelos de pizarra, granito y arenosos con cuarzo. Uvas en su mayoría Mencía y resto de Albarello, Merenzao, Garnacha Tintorera y uva blanca. 70% despalillado y 30% uva entera con raspón, fermentado con levaduras autóctonas y malolactica en foudre usado. Crianza de 9 meses sobre lías en foudre de madera usada de 5.200 litros. Viticultura respetuosa con el medio ambiente.

El año pasado probé su cosecha 2013 y si bien me gustó, me quedé con sabor a poco (tengo que ser sincero). Este año mi amigo Rafa me dijo que le había llegado la 2014 y me hice con una 2014 y una 2013 para ver cómo había evolucionado.

Para no hacer muy largo el post escribiré de la 2014, pero tengo que decir que la ´13 me gustó muchísimo más que el año anterior, ganó con la estiba.

Esta cosecha, más fresca que la anterior, me reconcilió con lo que espero de un vino de la Ribeira Sacra del Sil. Color rojo rubí con tintes azulados de capa media, brillante, limpio y glicérico. Nariz que de entrada necesita un poquito de aire. Expresiva y con mucha fruta roja fina (cerezas es lo que se me viene a la cabeza), infaltable mineralidad, levemente floral y fondo vegetal. En boca es vertical, muy ágil, redondo, vibrante, explosivo. Mucha frescura y finura y elegancia. La fruta roja fresca se mastica. 

Para beber por litros. Aplausos amigos. Un gran vino y un gran precio, 12,90 € con RPC espectacular.

Me quedaré con unas botellas para seguirlo, pero mi consejo es que no las dejen escapar.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Durante 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

14 julio, 2016

OS MECOS, de Aristegui

Quién dijo que en la vida hay que buscar la perfección. De dónde sale ese criterio perfeccionista que nos obliga a que todo lo que hacemos no puede tener ningún fallo. Para mi forma de ver la vida, en las pequeñas imperfecciones, en la cara lavada y desprovista de maquillajes es donde se encuentra la verdadera esencia y la belleza de las cosas. Creo que eso es aplicable a todo en este mundo, y como tal también al vino. Quizá por eso sea que quiero compartir con ustedes la nueva propuesta de José Luis Aristegui que lleva por nombre Os Mecos, cuya etiqueta para mas INRI lleva el dibujo de un niño, a quien estoy seguro no le importan en lo más mínimo las simetrías y excelencias de los mayores.

En estos vinos, ambos de la cosecha 2015 y sin DO que los reconozca, Aristegui busca eso, a propósito. Etiquetas que expresen fielmente lo que produce una viña trabajada en natural, sin correcciones ni maquillajes. Vinos tradicionales de Valdeorras, y que ahora cuesta encontrar. Sin miedos ni remilgos, con aristas y sinceridad. 



El blanco OS MECOS HOLLEJOS procede de una sola parcela con suelo de pizarra. Godello puro fermentado con los hollejos en inox y un pase de unos 3 meses en barricas con sus lías.

De color amarillo pajizo intenso tirando el dorado, levemente turbio, glicérico con piernas fuertes, gordas que impactan. Nariz de entrada dominada por la manzana, al principio más verde y luego roja. Notas de miel, hollejos, cáscara de naranja escarchada y algún matiz tirando a la lima también. La boca es seca, sorprendentemente seco ya que muestra una acidez media-alta que hace salivar y pide más. También muestra manzana roja en todo su recorrido, acompañada de notas a pomelo rosado. Final con poder, largo y de punto amargo rico.

Diferente, arriesgado, blanco no blanco, para mi disfrutable y repetible sin ninguna duda.

El tinto OS MECOS RASPÓN también procede de una parcela específica con suelo de arcilla y canto rodado. Allí había Garnacha Tintorera, Mencia, Brancellao, Gran Negro y alguna otra. Elaboración tradicional con capas de raspón y nada de paso por madera.

Color rojo picota con tintes morados de capa altísima. Muy glicérico, lágrimas gruesas que pigmentan la copa y retornan lentas, haraganas, al fondo de la copa. Nariz intensa, de entrada láctica, mantecosa… Luego aparecen notas a tinta, especias, balsámicos y mucha mineralidad. No encontré fruta por ninguna parte y eso me gustó. Boca de ataque poderoso, taninos rugosos, rústicos, secantes que agarran y no dejan, pero que prometen grandes cosas. Mismo perfil que en nariz, nada de fruta y mucho que recuerda a la tierra y el sol. Creo que en unos meses más de botella estará de vicio. Me gustó muchísimo, aunque acá no busquen sutilezas de ningún tipo. Hay fuerza y rusticidad sin cosméticos.

Parece que en el camino sinuoso y con mucho bache está el destino del Edén. Quién sabe si en todo este tiempo nos veníamos equivocando.

Buena vida y buenos vinos amigos,

Salute. Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

10 enero, 2016

Tres magníficos gallegos para las fiestas

Una de las cosas que desde hace bastante tiempo me auto-prometí hacer con el blog es que publicaría todos los vinos que me gustasen. La promesa la cumplí a medias, ya que fui fiel al hecho de publicar solo los que me gustaban, pero no cumplí con que serían todos, ya que la gran mayoría no los publico. Ya sea por falta de tiempo o por cualquier otra excusa que siempre me doy a la hora se sentarme a escribir, publico mucho menos de lo que debiera.

Este año me propuse cambiar y dejar de prometerme cosas que no voy a ser capaz de cumplir. Así que tengo dos opciones. O bien publico como, hasta ahora, solo algunos vinos que me gustan con “su historia” y una narración que lo acompañe y sea agradable para el lector. O bien publico “todos” los vinos que me “gusten” con menos letra pero con muchas más opciones de referencia para los seguidores del blog.

Aún estoy en la disyuntiva, así que mientras me defino voy a ir haciendo un mix de notas y ya luego veré qué decisión tomo. De momento, les quiero comentar tres vinazos gallegos, de distintas zonas, que me acompañaron durante los festejos de final de año y que creo, todo el mundo debería probar.

Vamos al lío,



Comenzamos la cena con un blanco, LA PERDIDA GODELLO 2014. Ya he escrito en otras ocasiones sobre este blanco “auténtico” y “natural” que elabora nuestro amigo Nacho en Larouco, por la zona de Valdeorras aunque no se encuentra dentro de la DO. Prefiere volar libre y hace bien.

Godello naranja, fermentado con sus hollejos y en vasijas de barro a la vieja usanza, pasa unos meses en barricas usadas antes de embotellarse. Es un blanco que no es para todos los gustos, ya que rompe los moldes totalmente (abstenerse los blanqueros rancios). Mi apreciación personal es que cada día está mejor. Ha ganado en complejidad y tiene potencial para seguir envejeciendo bien (lleva el mínimo de sulfitos) y es capaz de acompañar casi cualquier tipo de comida. En la mesa tuvo elogios de entendidos y amateurs… por algo ha de ser. Más info sobre estos vinos en esta nota de hace unos meses (aquí). Una inversión de 16€ que no dudaría en hacer. 



Seguimos con los tintos y obviamente comenzamos con la Ribeira Sacra. Esta vez destapamos un GUÍMARO Finca Meixeman 2012. Lo teníamos guardado para alguna ocasión especial porque esperábamos mucho de esta etiqueta y lo cierto es que no defraudó en absoluto. Una mencía de alto vuelo, con todo el potencial de Amandi (fruta, frescura, mineralidad y verticalidad) y un toque bien puesto de maderas que le dan complejidad y longitud. Un muy buen vino por poca inversión (debe rondar los 15€).

Finalmente nos fuimos para el Ribeiro y elegimos otra etiqueta que teníamos bien guardada para alguna de estas ocasiones, A TORNA DOS PASAS 2010. Necesitó un rato de aireación para despertar y desde ahí creció hasta que se acabó la botella. Coupage de brancellao, ferrol, caiño longo y caíño redondo que elabora Luis Anxo por las tierras de bajo Arnoia y que son apenas 12 graditos de pura sutileza en la copa. Mezcla de hierbas aromáticas (principalmente laurel y orégano) con frutos rojos pequeños, de gran frescura y excelente equilibrio. Hay quienes lo clasificarían como un vino de carácter Atlántico. Puede ser, pero más allá de las clasificaciones yo diría que es otro gran tinto con el sello inconfundible de Galicia por poco más de 15€.



Bueno amigos, lo dejamos así por ahora… Ya ven que la cosa empezó bien y esperamos que siga igual o mejor. 

Gracias por leernos,

Buenos vinos y buena vida.

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

27 julio, 2015

LA PERDIDA

Hojeando las páginas del Especial de Vinos de la Voz de Galicia, me llamó la atención un título grande y en letras rojas que coronaba la entrevista de ese número del especial del mes de setiembre del año pasado “Creo en los blancos radicales, como mi Godello naranja”. Fue la primera noticia que tuve de aquel personaje de la región de Valdeorras, que tenía un buen par como para animarse a hacer un vino blanco color naranja, y además publicitarlo. Y venderlo!! Solo un loco pensé en ese momento... pero confieso que la mosca me quedó dando vueltas detrás de la oreja.

No voy a adelantar lo que leí en la nota esa vez, además de aquel llamativo y peculiar titular, porque sino me quedo sin letra para lo que viene y me parece más interesante contarles lo que viví y bebí en primera persona...

Pasaron bastantes meses de aquel encuentro en el diario de Galicia, y el destino quiso que un amigo común (benditos amigos del vino, cuánto debo de agradecerles!) casi de casualidad me hablase del personaje en cuestión. Para un friki enofílico como yo, los conceptos adjuntos al vino tales como “vino sin DO”, “cepas tradicionales”, “orgánicos o naturales”, “extremos y diferentes” o “biodinámicos” resultan demasiado atractivos como para dejarlos pasar. 

Solo una llamada telefónica, de un tipo al que Nacho (el valiente de la historia) jamás había ni sentido nombrar, bastó para concretar una cita en su bodega al día siguiente. Eso ya es un indicativo claro de la persona que hay detrás del vino. A mí, esos enólogos que se andan por la vida subidos a pedestales, con los que concretar una cita es más difícil que quedar con el presidente de la nación ya me quitan las ganas, no solo de conocerlos, sino hasta de beber sus vinos. Dicho esto, vamos al lío.




Quedamos en Larouco, lugar donde se encuentra la bodega. Un pueblo en la montaña de la provincia de Ourense, que debe tener unos 500 habitantes. Especifico mejor. Quedamos en el Bar de Larouco (es que en España quedar en un bar es deporte nacional, lo comprobé al segundo día de pisar esta tierra). Justo, casualidad, era día de Feria del Pulpo. Creo que no hubiese podido coincidir mejor, porque si uno viene a Galicia tiene que comer el pulpo a la gallega que está buenísimo, pero si lo consume en la “feira” de un pueblo del interior es gloria bendita.

Apretón de manos y a la bodega, solo a buscar vinos para regar el manjar multidigital. Probamos mientras comemos (yo no podía creer en tanta suerte). Agarró vinos, algunos sin etiquetas, experimentos de su primera cosecha, otros nuevos y otros a punto de extinguirse del mercado. Volvimos al bar... comenzamos a catar (a lo paisano) y a charlar de sus vinos, los viñedos (su pasión) y su historia... Dos horas después, con la panza llena y el corazón contento, fuimos a caminar las viñas. No nos quedó ni una por conocer...

Debo empezar diciendo que Nacho está recién llegado al mundo del vino, por decirlo de alguna manera. Comenzó en el año 2011 podando unas 200 cepas de la familia. Luego aparecieron otras, de vecinos y amigos que ya no las podían cuidar y de a poquito fue creciendo….lo justo como para que la cosa no se desmadre. Actualmente trabaja casi 3 hectáreas, parcelas pequeñas salpicadas por acá y allá. Arriba y abajo en el coche. “Esta es nueva, la estoy recuperando, que vuelva a la vida luego de muchos años de recibir químicos y tratamientos sistémicos”.

Su método de trabajar las viñas es ancestral y natural. Todo su trabajo se centra en el suelo. Un suelo vivo es un viñedo vivo (estoy totalmente de acuerdo con él). Sigue las fases lunares y la biodinámica le pasa cerca, aunque aún no a cabalgado demasiado en esta ciencia. Las revive con compostaje, cubierta vegetal autóctona donde es buena y sembrada en invierno y conservada si hace falta. Deja que las especies compitan entra sí, que las raíces que perforen y aireen la tierra, que las arañas y chinches paseen por las hojas, en definitiva que la viña viva y se funda con su entorno. Los vecinos, adeptos a las modas y trabajo liviano de meter químicos industriales, aún lo miran extrañados.

Los hongos, en un suelo equilibrado y sano, la tienen complicada. Pero cuando aparecen, ortiga, milenrama y cola de caballo en infusión obran verdaderas maravillas. Ocasionalmente si la lucha es dura, aplica un baño de polisulfuro cálcico (que está permitido en ecológicos) y nada más. Los suelos de sus viñas, como las uvas, son variables y en ocasiones encontramos mixturas de granítico, arcillosos, arenas y pizarras. Su situación es perfecta, porque están en la transición de la Ribeira Sacra (más húmeda y complicada para una viticultura orgánica, aunque se hace) y Valdeorras donde el clima más seco y cálido, pero sin torrar las cepas, permite una mejor sanidad y perfecta maduración.



Cepas viejas de Garnacha Tintorera, Mencía y Sumoll (una variedad que estaba mezclada en la viña y fue identificada hace muy poquito) son las uvas tintas que dominan sus fincas en tanto que Palomino, Dona Branca y Godello cierran la paleta cromática. Nacho ama sus viñas, las mira, huele, pisa, toca y suda todas las tardes de su vida (no concibe otra forma de hacer un vino y no cree en los enólogos que hacen vinos en 20 lugares diferentes. Es imprescindible conocer cada rincón del viñedo). 

Pero si le preguntan cuál prefiere, aunque le cueste elegir, estoy seguro que dirá EL TRANCADO, la viña legado de su abuela que trabajó desde muy joven. Cuando ella cuidaba la viña, las cepas ya existían, por lo que es una incógnita que edad tendrán. Una joya de 70 u 80 años en la que conviven mayoritariamente las Garnachas con Godello.

La finca de su abuela fue donde comenzó el camino, sin embargo, quien puso el nombre al proyecto fue la finca de O PANDO. Casi dos hectáreas con predominio de Godello Vello dispuesto en espaldera con mas de 35 años (primeras viñas plantadas con esta disposición de cultivo en la comarca de Valdeorras). Los paisanos, poco creyentes en los milagros a esta altura de la vida, le decían que no pierda tiempo, que esa finca ya estaba PERDIDA. Podríamos decir que O PANDO fue el génesis de lo que les estoy contando.

En su bodega, pequeñita y lentamente restaurada, solo entra uva, madera usada y barro.

No utiliza levaduras industriales, tiene claro que solo el ADN del viñedo se embotella. Las fermentaciones a veces son largas, y sufre más de la cuenta, pero hace pié de cuba en las viñas para acelerar la fermentación, evitar oxidaciones y favorecer la pronta producción de sulfuroso natural producto de la propia fermentación. Los tintos fermentan en vasija de barro (es otra forma de acercarse a la tierra). No se controla temperatura y los bazuqueos son los mínimos. Luego a barricas de roble francés, muy usadas, hasta que el vino esté listo. Cuando está listo? Cuando le parece... unos 10 meses más o menos. Depende la uva y la barrica. Prueba casi a diario.

Los blancos previamente se maceran 72 hs con los hollejos (un estilo de vinificación tradicional muy utilizado en Italia. Su color naranja viene de ahí), se prensan y fermentan en barricas abiertas. Luego, a barricas usadas hasta que se haga el vino. Para evitar oxidaciones durante la crianza se inventó un artilugio de plástico, con azúcar, agua y levaduras que lo conecta con una manguerita a la barrica para incorporar CO2. “Lo atamos con alambre”, diríamos en Argentina. Efectivo y barato. No corrige acidez (el tartárico ni en fotos), no utiliza sulfuroso durante la fermentación y el mínimo al embotellar para evitar problemas en el transporte. No aplica enzimas, ni hace osmosis inversa, ni trasiega, ni microoxigena. Como dije al principio. En la bodega, solo entra uva, madera y barro (arcilla si nos ponemos más finos)… y sale vino, puro, honesto, serio.

LA PERDIDA



Solo por apuntar mis impresiones de 4 de los vinos que se pueden conseguir en el mercado, y más que nada por no dejarlos con las ganas luego de tanta palabra (las descripciones van en presente y en pasado).

Por cierto, una aclaración. Sus vinos no son sus vinos, son los vinos de sus viñas. “Nacho solo intenta no cagarla”.

LA PERDIDA Dona Branca 2014: Atractivo color cobre, dorado. Nariz sutil, sobre todo manzana (sidra, me recordaba a mi niñez) y notas muy particulares a nueces y avellanas. En boca muestra acidez media-alta. Muy franco. Filoso. Manzanas rojas frescas y frutos secos. Final levemente amargo. 11,5% Vol de alcohol. Me gustó, pero reconozco que no es para todos los paladares. Con una ensaladita de atún rojo marinado o de bacalao y salmón ahumados puede resultar incomparable!

LA PERDIDA Godello 70% - Dona Branca 2014: Mismo color, seña de identidad de los vinos de Nacho. Glicérico (hay más grado, 13,5% Vol.). Aromas que enamoran, siempre susurros, suaves. Hollejos, aromas de lagar. Miel, duraznos maduros y leves balsámicos. Boca fresca (gran acidez), filosa, pero hay más volumen y complejidad. Notas de pomelo rosado, manzanas (las mismas de antes), nuevamente frutos secos, peras en almibar, rasgos a tierra fresca. Cambió constantemente durante toda la comida, va ganando con el aire hasta que se acaba la botella. Me encantó. Al igual que su hermano anterior, no es para todos los paladares, sobre todo aquellos que están acostumbrados a los blancos industriales (casi impolutos), pero a mí me emocionó.

El otro día, hace muy poquito, lo probamos acompañando una carne de ternera a las brasas y acompañó a las mil maravillas. Casi como un tinto aguantó esa comida sin inmutarse. Mi consejo es beberlo apenas refrescado… Puro disfrute.

LA PERDIDA Garnacha Tintorera 70% - Mencía 2014: Rojo sangre venosa (con tintes violáceos) brillante, glicérico, limpio. Buff...la nariz me recordaba a todo y a su vez a nada en un vino tradicional. Más intensidad que en los blancos, pero siguen siendo suaves, como caricias. Ciruela negra (inconfundible), especias, y sobre todo notas minerales (piedras, arcilla, tierra húmeda). Es voluminoso, llena la boca, pero ya estaba casi pulido (solo llevaba 1 mes en la botella). Franco con su expresión aromática. Siguen las ciruelas negras integradas con las notas minerales, matizadas con una acidez justa para equilibrar y refrescar. Para beber por litros. Con el pulpo se comporta de vicio.

LA PERDIDA Garnacha Tintorera 70% - Sumoll 2014: Primer año que hace este vino (la 2013 no la llevaba). Le gustó tanto esta uva del Penedés que decidió hacer un corte nuevo con ella. Hay quien dice que es la Pinot Noir de Catalunya. Sigue una línea muy similar al anterior, tanto en color como en aromas, pero en este caso dominan las notas florales y las mieles. En boca entra más suave y con algo más de acidez. Tiene quizá una línea un poco más femenina (si me permiten la expresión). Llevaba más tiempo embotellado, y estaba más hecho. Por lo demás, mismo estilo y resultado. Vino de artesano, fiel a su tierra y que se bebe por litros. Más aplausos.



Leyendo el libro de Vinos Naturales en España, que escribió nuestro ciber-amigo Joan Gómez Pallarés encontré una explicación perfecta para describir los vinos de LA PERDIDA. Ante la pregunta ¿a qué huelen y saben los vinos naturales?, la respuesta es sencilla. Si está bien hecho, da igual de dónde sea, el vino natural huele y sabe a vino. Y así son los de Nacho. Saben a vino, sin historias raras.

Un camino directo al viñedo, al respeto por la tierra, las tradiciones más antiguas, a lo natural. Cuando uno bebe esos vinos, difícilmente pueda dejar de hacerlo.

Gracias por leernos,

Perdona la demora Nacho.

Salutes, Rumbovino.

28 enero, 2014

Vinos "primitivos", Sabatelius.



El nombre evoca tiempo lejano, de las épocas en que poco se tocaba el mosto una vez que las levaduras comenzaban su trabajo. Tiempos en que las intervenciones en la bodega casi no existían y lo que la botella encerraba finalmente era el resultado de la tarea obstinada y fundamental del viticultor, y lo que el año trajese en suerte, instando a los dioses a que dispongan agua y sol en dosis adecuadas. Esos vinos eran otra cosa, ya casi no existen, a punto estuvieron de esfumarse definitivamente… 

Pero si tras el progreso, que se lleva las tradiciones por delante, hay algo bueno es que en algunas personas despierta esa rebeldía necesaria para escapar a las recetas actuales, empujándolos a volver a atrás, retomar las tradiciones y mixturarlas de buena manera con la vitivinicultura actual. Para recordar tiempos mejores, más sanos, menos impulsivos… tiempos de vinos más puros y auténticos.   

Uvas Mencia de Adegas y Viñedos Lareu sobre el Río Miño. Sabadelle, Chantada.

Esa es la esencia que Primitivo Lareu intenta transmitir a sus vinos, que son, en nuestra opinión, pura expresión de una Ribeira Sacra sin maquillaje. Trabaja el año entero en sus viñas recostadas sobre los bancales del Río Miño. Su viticultura es prácticamente orgánica, salvo en aquellos años indisciplinados que suele traer Galicia. No utiliza químicos y tanto los tratamientos como los abonos que utiliza son totalmente naturales, elaborados a base de hierbas del lugar. Si hasta utiliza ramas gruesas de castaños para tensar los alambres en que descansan las vides, por el simple hecho de no romper con la armonía del paisaje. Su vida son las viñas, es feliz en ellas.


Su hacer es como el de antes, primitivo. Elige en qué momento vendimiar cada finca (4 has. en total), y decide qué cosecha y qué se queda. Y así, cuando la uva llega a la bodega  el camino transcurre con más tranquilidad, con el cuidado que necesita y sin artificios. 

Cada tanque de inoxidable se llena con el fruto de una tierra diferente (pudimos probar distintos tanques cuando lo visitamos unos días después de la vendimia, y las diferencias entres las pequeñas fincas ya era increíble. Algunas expresaban pura fruta fresca, otras notas más herbáceas, otras solo piedras). Su SABATELIUS xoven es una mixtura de fincas de la Ribera del Miño. Tras una maceración en frío de algunas horas y una fermentación inicial de pocos días en contacto con los hollejos, las levaduras indígenas terminan solas de fermentar con el objetivo de no perder esos aromas exquisitos que ofrecen estos lugares. Su SABATELIUS CARBALLO tiene solo lo mejor, fermenta de manera completa con los hollejos y luego descansa en maderas francesas usadas hasta el próximo año. 

También elabora dos blancos a base de Godello y Treixadura con la misma simpleza. Fermentando uno de ellos en barricas…





SABATELIUS BLANCO 2012

(60% Godello – 40% Treixadura)

Frutado intenso en nariz. Aromas dulces como a piña, peras, duraznos blancos. Marcadas notas minerales y fresco. En boca es franco y muy frutal. De amable paso por el paladar, con acidez media y final levemente dulce. Un blanco sencillo, fresco y rico.

SABATELIUS Mencía 2012

En nariz es pura Ribeira Sacra. Una hermosa mixtura de aromas a tiza, tierra, frutos negros y rojos, monte y notas lácticas. En boca resulta muy fresco, frutal y con hermosas notas minerales. De cuerpo medio, ligero y expresivo.   
Uno de los tintos jóvenes que más nos conmovieron de la Ribeira Sacra el pasado viaje. No hay nada raro…solo terruño. Nos trajimos una botella a Argentina que pronto destaparemos.

SABATELIUS CARBALLO Mencía 2012

Color rojo picota de capa alta. Nariz profunda. Frutos negros, pizarra, grafito, tiza y madera en dosis adecuada. Complejo, intenso. En boca tiene más peso que su hermano menor (aquí viene una selección de los mejores bancales), pero es sedoso y de paso ágil por el paladar. Resulta fresco, con una nota a menta muy presente, y buena dosis de frutos negros y madera que se integrará mejor aún en unos meses.   
Un tinto con crianza que tiene fruta y futuro. Acidez y terruño. VI-NA-ZO!

En poco tiempo saldrán unas pocas botellas de un blanco fermentado en barricas que tuvimos la oportunidad de probar y está realmente bueno!

Y se nos fue la tarde… Mientras afuera llovía, adentro se daba uno de esos momentos amigables e inolvidables…, de esos que no se pueden programar, charlando y degustando junto al calor de una hermosa lareira (cocina tradicional galega). Hablando de vinos, hablando de la vida… disfrutando de la buena compañía de un “Primitivo” viticultor.  Boa xente, si señor!


Gracias por leernos,
Salute, Rumbovino.

26 diciembre, 2012

Recorriendo el 2012. Los mejores del mundo.


Se está acabando Diciembre y, como siempre, volvemos la vista atrás para ver el camino recorrido e intentar destacar aquellos vinos que nos cautivaron, y así elaborar una más de las miles de listas que vuelan por las redes en estas épocas.

Lo cierto es que podios hay muchos, por lo que este año no vamos a elaborar una lista ordenando los vinos por gama de precios, o por colores, o por burbujas… 

Este año vamos a hacer otra cosa. Vamos a recorrer el mundo, o la pequeña parte del mundo que anduvimos durante este 2012, y de cada lugar visitado, de cada vino probado, de los mejores recuerdos, surgen nuestros elegidos…

… En enero, atravesando la majestuosa cordillera de los andes, nuestro Susuki Fun nos llevó hasta CHILE. Qué bonito país! Recorrimos lo que más pudimos… pasamos raudos y veloces por las mejores zonas vitivinícolas del país trasandino, para detenernos un poquito más en el Valle de Casablanca… cerquita del Pacífico.

Allí visitamos dos Bodegas. Viña Casas del Bosque y Emiliana Viñedos Orgánicos. En ambas recibimos una atención de primera y pudimos catar una selección de sus diferentes productos. Siempre que visitamos una bodega nos interesa probar el vino más barato y el más caro que elaboran… Los extremos nos indican lo que podemos encontrar en la media.

De Casas del Bosque destacamos su PINOT NOIR GRAN RESERVA 2010.  Un vino con más cuerpo del esperado para el cepaje, pero dueño de una elegancia gustativa y olfativa increíble. Ligero y fresco en boca.

De Emiliana, nos quedamos con su orgánico NOVAS GRAN RESERVA CABERNET SAUVIGNON 2008.Un pequeño corte con Merlot elaborado con uvas del Valle del Maipo, que es pura potencia y complejidad… y lo mejor es que no abusa del roble.

De regreso, un poco por las horas conducidas y otro poco como excusa perfecta, descansamos en Mendoza. Allí, en aquel ya lejano enero, conocimos la Bodega Domaine St. Diego y a nuestros queridos Don Ángel Mendoza y familia. Un lujo que pudimos disfrutar durante el largo rato que don Ángel nos dedicó para contarnos la historia de su pequeño proyecto y contagiarnos el gusto por el vino auténtico y natural. Podríamos destacar todos y cada uno de los vinos que producen, pero nos vamos a quedar con su PARADIGMA. Un blend premium sin madera que es una bendición para los sentidos.

En julio llegó el turno de FRANCIA… el país galo nos deparó sorpresas, buenas y malas. 
Conocimos la cuna del malbec y confirmamos que los nuestros son más ricos. Nos acercamos a la costa del mediterráneo y encontramos el Languedoc-Roussillon, un terruño a puro sol donde nacen unos vinos de cuidado a base de Syrah, Grenache y Mourvèdre… No ha superado a Burdeos, no sabemos por qué. 

Ahí nos quedamos sin nada… ni ánimo ni dinero, pero tuvimos la suerte de confirmar que aún queda gente buena en el mundo y mientras esperábamos que el destino ponga las cosas en su lugar, pudimos tomar dos de los vinos que con más placer recordamos de toda nuestra vida. Un BLANCO Y UN TINTO DE LA REGIÓN, sin etiqueta ni nada parecido, que acompañaron unas ostras increíbles en el bar de un camping de Loupian.


Luego volvimos a GALICIA, a recuperarnos de tanta historia. En agosto, la magia gallega nos terminó de poner patas arriba los gustos por el vino que había comenzado Don Ángel.

Conocimos tremendas reliquias líquidas, tintas y blancas, llenas de fruta y mineralidad. Valdeorras, Ribeiro y la Ribeira Sacra se encargaron de agitarnos el paladar con sus caldos. Destacamos A TORNA DOS PASAS 2009  un gran tinto de uvas autóctonas que hace Luis Rodríguez Vázquez, ELOI LORENZO el blanco más mineral que probamos hasta el día de hoy, VIÑAREDO Sousón Barrica, GUIMARO Finca Pombeiras 2008 y ALGUERIA ESCALADA (Godello 2010), una reliquia blanca gallega.

Estando en Galicia es imposible no recordar la visita que hicimos a Pazos de Lusco en Rías Baixas. El albariño de PASO PIÑEIRO 2010  nos dejó temblando de gusto y el prieto picudo rosado TOMBU 2011 terminó la faena al meternos 15% de alcohol y frescura sin darnos cuenta. Joyas de aquí y allá.

Foto tomada de la web de la bodega. Viñedos
De regreso a ARGENTINA, y para no parar de viajar (por trabajo o por ocio da igual), a principios de Octubre nos llegamos hasta Cafayate. Pocos lugares tan lindos como el NOA hay en el mundo. De nuestra tercera visita a la joya norteña argenta nos quedó grabado a fuego el FINCA HUMANAO CABERNET SAUVIGNON 2008 que tomamos la primera noche, a la luz de las estrellas, acompañando una docena de empanadas salteñas inigualables.

Al poquito de volver del norte, fue el turno de Vinos de Lujo en Rosario. Siempre en estos lugares uno se encuentra con algo que lo trastoca… y esta vez, para confirmar que la semilla que sembró Don Ángel y creció en Galicia estaba fructificando, confirmamos que lo que hace Matías Michelini con Passionate Wines no tiene desperdicio. El MONTESCO PARRAL 2010 destaca, pero el resto acompaña de cerca. Acá hay mucha fruta, hay piedras, hay acidez y hay madera que acompaña.

Por si fuese poco el ajetreo de este 2012, en noviembre cumplió Noemí y había que festejar. Acá, en una de las tantas cenas de aquellos días, apareció otra joya que rompió el molde. El TRAPICHE GRAN MEDALLA 2008, nos dejó con gusto a poco luego de que la botella abierta durase poco más de una hora. Una delicia de vino, donde la fruta y la madera se complementan de manera excepcional.

Ya, terminando el año, un poco cansados de escribir esta nota y de probar cosas nuevas cada vez… apareció de la nada, sin gritar demasiado alto, una etiqueta desfachatada que nos obligó a mencionarla porque tiene todo, fruta, frescura, sabor y poderío… todo por poco más de $25. La bodega Cuarto Surco con sus cortes FAMILIA TIPO BLANCO Y TINTO 2012, encontró  lo que hacía falta….

Seguramente nos quedan muchos vinos riquísimos en el camino que no recordamos, perdón a los que deberían estar y no están, pero consideramos que las etiquetas que figuran acá representan fielmente lo que nos gusta y lo que queremos de un vino.

A todos.. los amigos, los conocidos, los que nos leen, los que no nos leen, los que nos quieren, y a los que no nos quieren… Gracias, felicidades y SALUTE!

RUMBOVINO