Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



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14 julio, 2016

OS MECOS, de Aristegui

Quién dijo que en la vida hay que buscar la perfección. De dónde sale ese criterio perfeccionista que nos obliga a que todo lo que hacemos no puede tener ningún fallo. Para mi forma de ver la vida, en las pequeñas imperfecciones, en la cara lavada y desprovista de maquillajes es donde se encuentra la verdadera esencia y la belleza de las cosas. Creo que eso es aplicable a todo en este mundo, y como tal también al vino. Quizá por eso sea que quiero compartir con ustedes la nueva propuesta de José Luis Aristegui que lleva por nombre Os Mecos, cuya etiqueta para mas INRI lleva el dibujo de un niño, a quien estoy seguro no le importan en lo más mínimo las simetrías y excelencias de los mayores.

En estos vinos, ambos de la cosecha 2015 y sin DO que los reconozca, Aristegui busca eso, a propósito. Etiquetas que expresen fielmente lo que produce una viña trabajada en natural, sin correcciones ni maquillajes. Vinos tradicionales de Valdeorras, y que ahora cuesta encontrar. Sin miedos ni remilgos, con aristas y sinceridad. 



El blanco OS MECOS HOLLEJOS procede de una sola parcela con suelo de pizarra. Godello puro fermentado con los hollejos en inox y un pase de unos 3 meses en barricas con sus lías.

De color amarillo pajizo intenso tirando el dorado, levemente turbio, glicérico con piernas fuertes, gordas que impactan. Nariz de entrada dominada por la manzana, al principio más verde y luego roja. Notas de miel, hollejos, cáscara de naranja escarchada y algún matiz tirando a la lima también. La boca es seca, sorprendentemente seco ya que muestra una acidez media-alta que hace salivar y pide más. También muestra manzana roja en todo su recorrido, acompañada de notas a pomelo rosado. Final con poder, largo y de punto amargo rico.

Diferente, arriesgado, blanco no blanco, para mi disfrutable y repetible sin ninguna duda.

El tinto OS MECOS RASPÓN también procede de una parcela específica con suelo de arcilla y canto rodado. Allí había Garnacha Tintorera, Mencia, Brancellao, Gran Negro y alguna otra. Elaboración tradicional con capas de raspón y nada de paso por madera.

Color rojo picota con tintes morados de capa altísima. Muy glicérico, lágrimas gruesas que pigmentan la copa y retornan lentas, haraganas, al fondo de la copa. Nariz intensa, de entrada láctica, mantecosa… Luego aparecen notas a tinta, especias, balsámicos y mucha mineralidad. No encontré fruta por ninguna parte y eso me gustó. Boca de ataque poderoso, taninos rugosos, rústicos, secantes que agarran y no dejan, pero que prometen grandes cosas. Mismo perfil que en nariz, nada de fruta y mucho que recuerda a la tierra y el sol. Creo que en unos meses más de botella estará de vicio. Me gustó muchísimo, aunque acá no busquen sutilezas de ningún tipo. Hay fuerza y rusticidad sin cosméticos.

Parece que en el camino sinuoso y con mucho bache está el destino del Edén. Quién sabe si en todo este tiempo nos veníamos equivocando.

Buena vida y buenos vinos amigos,

Salute. Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

13 marzo, 2016

Quinta Toucedo 2014, una joyita de Atrium Vitis

Hace unos días atrás publiqué una entrada en el blog en la que escribía sobre un vino blanco de la zona de Quiroga que me emocionó, y a quien la DO Ribeira Sacra había decidido no glorificarlo con su sello de pertenencia por no ajustarse a los estándares requeridos. Por si no lo recuerdan aquel vino era el SILIUS VOS (Velado Oxidado y Sucio) de la bodega Atrium Vitis. También comenté en aquella nota que tenía un par de botellas de sus tintos esperando a ser descorchadas.

Entre tanto contactamos con Ana y Javier, nos acercamos a la bodega y conocimos un poco más de cerca el proyecto. Demás está decir que tras un vino hay personas y hay historias. Y que esas personas con su trabajo y dedicación, y esas historias de remar contra la corriente y de defender la pureza al maquillaje, son los factores que conforman un producto, lo definen en su esencia y lo hacen grande. Pues bueno, por esos lares va la cosa y estos chicos lo están haciendo bien. De a poquito van dejando sus miguitas de pan, marcando el camino por donde quieren ir y qué vinos desean hacer. 

Pudimos probar sus caldos del 2015 que aún estaban en tanques y barricas esperando su mejor momento. Los blancos, lo confirmamos, son colosales y diferentes, comandados por una expresión única de la uva albariño en tierras adentro. En cuanto a los tintos, son igual de buenos pero con su evolución lógicamente más pausada.

Al regreso decidimos esperar a descorchar alguno de los que esperaban en nuestra cava para comentar, aunque sea estas pocas líneas, de aquella mañana en Atrium Vitis.



QUINTA TOUCEDO 2014 es un tinto joven elaborado con un 70% de uva Mencía y 30% Brancellao que tengo que comenzar diciendo que si no lo han hecho aún, les sugiero que se hagan con un par de botellas antes que se agote porque este vino es cosa muy, pero que muy, seria.

Tras un comienzo remolón, donde hay que esperar a que el aire agite su alma, se despierta y muestra todas sus virtudes sin guardarse absolutamente nada. Una nariz exquisita, de buen volumen, donde los frutos negros y fundamentalmente un fondo de notas balsámicas (mentolados) inundan el entorno y seducen hasta las narices más exigentes. Se nota ese toque diferencial y característico que le aporta la uva Brancellao. En boca se muestra intenso, franco con la nariz y con una frescura maravillosa que equilibra la perfección la fruta de la Mencía madura. 

Mi sensación al beberlo es que se trata de una mixtura perfecta entre la pureza y rusticidad de un vino artesanal y la finura y delicadeza de las grandes facturas.

Un vino que me encantó y que por un precio de 10 € se ubica sin lugar a dudas entre los de mejor RPC que he probado últimamente en la Ribeira Sacra.

Gracias por leernos amigos,

Buena vida y buenos vinos, salutes.
Rumbovino

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

24 octubre, 2015

7 años de Demencia

El 22 de octubre de 2008, en Casilda, Argentina, me casé. La fiesta fue sencilla. Picadita de salamín y queso, asado y ensalada para los invitados fue todo lo que hubo. Sin protocolos rimbombantes ni cosa rara al estilo de las bodas actuales, que confieso me aburren soberanamente.

Amigotes, de los buenos. Vino y Fernet... Nos agarró el amanecer cantando a Sabina en el medio del salón del comedor de la Escuela Agrotécnica, improvisada pista de baile para la ocasión. Hermosa noche que cada año recordamos felices.

Ayer se cumplió otro año más. El séptimo. Sin querer queriendo, para el pertinente festejo, elegí un Mencía del Bierzo que justo en el momento que me estaba casando a 10.000 kms, estaba entrando a la barrica nueva luego de la fermentación. Además lo hace un amigo, al que solo vi una vez, pero fue suficiente para considerarlo como tal en este mundo del vino. Nacho León se animó con unas cepas de mencía centenarias que tenían más potencial que realidad… Empezó su proyecto DeMencia de Autor… por la locura y estas cosas, ya saben… Cuando lo visité, hace 3 años, me traje una botella que esperó hasta hoy. Cumplía 7 años, como Noemí y yo.

Hay momentos y momentos. Vinos y vinos. Y también hay vinos para determinados momentos. Este es uno de ellos...





Rojo picota de ribetes levemente teja. Glicérico, de piernas largas y gruesas. Apunta edad. Pero aparenta menos...

Nariz que atrapa al instante. Notas intensas que desbordan la copa. Maduras, asentadas. Se notan los años aunque es joven aún. De entrada aparecen los terciarios sobre todo...de buena evolución. Aromas a fruta roja madura, mermeladas mezcladas con nuez, higos y pasas. Algo de cedro, clavo, lácticos, chocolate amargo y miel. Había más…pero ya reconocí varias veces que mi capacidad como sabueso es limitada.

En boca, ganó con el tiempo. Por apurado no lo dejé respirar, me pudo la ansiedad, como casi siempre, y pagué con la primera copa. Al comienzo le faltaba algo...no mostraba nada de las cualidades que anunciaba en fase olfativa. Luego, se mostró en plenitud. Potente, algo hot por encontrarle un pelo a la leche. Complejo, con mucha frescura y fruta roja exquisita. Franco con la nariz. Taninos adultos que aún dan algo de guerra pero no molestan en lo más mínimo. Tiene grado, pide comida a su lado, de la que se come en el bierzo, fiel a su origen.

Imagino que este vino esté agotado ya hace rato… Tengo pena de no haber comprado más botellas, porque va a seguir mejorando. Está lejos de su techo, creo yo. Si alguno tiene botellas guardadas, cuídelas… valen oro.

Debería volver a visitar a Nacho y darle un abrazo. Sé que el proyecto va bien y el portfolio aumentó. Las obligaciones y el tiempo me lo impidieron… pero no creo que demore mucho en hacerlo.

Esta es la nota que publicamos en Septiembre de 2012. Pinchar aquí.


Gracias por leernos,


Salutes. Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.


14 septiembre, 2014

El mejor vino que he bebido en mi vida

Y ahora les explicaré porqué.

Ya lo presuponía allá por octubre del 2013, luego del descube y tras haber andado las terrazas de los cañones del Sil de arriba a abajo y de abajo a arriba muchas veces aireando cepas, sulfatando, vendimiando... jugando en ocasiones con la verticalidad, que si te distraes un poco puedes perder.

Lo advertí cuando publiqué aquella nota donde contaba mi experiencia como viticultor de la Ribeira Sacra en primera persona... XAN VACA 2013 es el primer vino en el que me siento total y absolutamente implicado. Vino que me permitió vivir en carne propia lo que cuesta trabajar la viña y ver su fruto convertido en caldo, y del que aprendí que nunca más sería capaz de juzgar un vino desde la comodidad del sillón de mi casa.

La experiencia de “mi primer vino”, que no es mío siquiera un poquito pero lo siento así, me dejó un antes y un después en lo que a valorar una etiqueta se refiere. Cuando lo viví, lo sufrí y lo disfruté, estuve seguro de que ese sería uno de los mejores vinos que bebería en mi vida.

Y ya pasó casi un año de aquella declaración de amor incondicional. Llegó el día de probar aquel tinto nacido de las propias entrañas de las pendientes del Sil, en Doade. Cepas de unos 20 años donde la Mencía comparte su espacio con algunas garnachas tintoreras, y unas cepas blancas esparcidas por aquí y allá. Este vino es puro vino...levaduras autóctonas, fermentación incontrolada (fuimos 5 veces a la bodega a intentar descubar mientras las levaduras seguían disfrutando a sus anchas de los azucares que la uva les brindaba), finalmente descube, un par de trasiegos y listo... Esencia pura de la Ribeira Sacra.



Si tenemos en cuenta que la cosecha del año pasado (2013) no ha sido de las mejores ni mucho menos, me pongo a pensar en cuánto habrá influido la decisión de Mario de adelantarse una semana en la vendimia (en mi inconsciente estoy seguro que mucho), sin hacer caso a los mandatos establecidos por la DO Ribeira Sacra , evitando las lluvias de esa semana, logrando igualmente una buena madurez pero obteniendo unos racimos sanos y fuertes. Obviamente, él puede hacer lo que quiera con su viña porque su vino no se vende, es solo para disfrute personal y de sus amigos.

Volviendo casi un año atrás. Tras el descube probé un sorbo de ese anticipo de tinto y me supo a gloria...parecía como si el vino quisiera avisar que iba en serio.

Un poco más acá en el tiempo. Hace unos dos meses más o menos, fuimos a la bodega tras sulfatar y preparar las vides para esta nueva cosecha y aproveché. Apenas tomé un sorbo de Xan Vaca robado del taque de acero inoxidable donde aún descansaba... confieso que solo fueron dos sorbos y un par de olisqueos rápidos, pero no me quedó ninguna duda de lo que había allí dentro era muy bueno.

Llegó la noche de cata... para acompañar, unas empanadas criollas caseras y sopaipillas chilenas caseras...

Comenzamos a despuntar vicio con DEMO NEGRO 2013, el blanco salvaje que elaboramos con Mario. Este año más seco que en su versión anterior. En nariz y boca me recordó a un Riesling... salvando las distancias y con perdón por las comparaciones. Final amargoso y disfrutable.

Y tras largo insistir a su creador llegó la estrella de la noche, XAN VACA 2013, estrenando etiqueta y reclamando atención...



Color rojo picota, capa media, limpio, brillante y unas piernas que más de un gran vino desearía lucir. En nariz sus aromas son de intensidad media y dominan las notas minerales (a mí me recuerdan a las cenizas y piedras) y unos frutos negros sutiles sobre el fondo. Nada rimbombante...más bien austero, pero de mucha sinceridad. En boca es franco y sabe a lo que huele. Sobre todo minerales y fruta negra. Su acidez está en perfecto equilibrio... es menos ácido de lo que suelen dar los caldos puros de la Ribeira Sacra. Taninos redondos, paso por boca ágil y sedoso. Final con tenue amargor y de persistencia media...

Acabo de hacer una descripción casi técnica de un vino que no es nada técnico ni tampoco pretende serlo. Si lo explico de otra forma lo haría como en poesía y perdería la realidad y seriedad que este tinto casero de la Ribeira Sacra tiene.

Les aseguro queridos amigos, quienes han logrado sobrellevar la lectura hasta este punto, que si este vino estuviese a la venta se agotarían los 700 litros que hicimos en tan solo un día y el discípulo de Robert Parker le hubiese puesto un 50 sobre 100.


Pero por suerte, aún nos quedan muchos litros para disfrutar de un vino auténtico. 

Gracias por leernos,
Rumbovino, difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado.

Salutes!

10 abril, 2014

Antes de España, El Pajarito amichu



Teníamos pensado no publicar más entradas durante este tiempo de descuento que nos queda antes del viaje. Los cambios de casa siempre acarrean complicaciones y cuando la distancia que separa los nidos excede los 10.000 kms ni se pueden imaginar. Rumbovino seguirá desde la madre patria, con vinos del viejo mundo. Publicaremos otros sabores, pero con nuestra misma esencia.
  
A modo de ser sinceros, también debemos reconocer que desde hace bastante tiempo no probamos nada nuevo que nos haya cautivado al punto de ser capaz de espabilar esta modorra creativa que nos invade desde que las ansias se apoderaron de nuestro poco tiempo libre.

No obstante existía una pequeña deuda que teníamos con un vino desde hace tiempo. El débito no era con el vino en sí mismo, ni tampoco con su creador, era con los vinófilos y con nuestros propios principios blogueros desde el día en que tomamos la decisión de no dejar de contarles los vinos que nos gustan.

En Octubre del año pasado probamos esta etiqueta por primera vez… y nos encantó. Fue un fin de semana de esos en que muchas ganas de hacer catas no teníamos, y el papel y lápiz quedaban lejos de la parrilla. Así que pasó nomás… y nos quedamos con las ganas y ese compromiso moral que nos carcome cada vez que un tinto nos hace felices. Y como no queremos querellas de ningún tipo, el viernes pasado destapamos la otra botella que nos quedó guardada (habíamos comprado dos) y decidimos liquidar el asunto. 


 
EL PAJARITO AMICHU 2011
Malbec 65%, Cabernet sauvignon 24%, Cabernet Franc 8%, Viognier 3%.
Vino de autor elaborado por Sergio Casé, Jefe de enología Bodegas TRAPICHE

Color rojo picota, con destellos rubíes y violetas. Capa media. Brillante, limpio. Glicérico y de hermosas piernas.
Nariz intensa y exquisita (de las más ricas que recordamos últimamente). Sobre todo, bien arriba, la fruta roja fresca (cerezas, frutillas, guindas). Notas especiadas y mentoladas que dejan un agradable picor en la nariz. La madera está presente, pero perfectamente integrada porque entrega complejidad sin solapar la fruta (de esas maderas que gustan, sin se ser protagonistas). Mucha complejidad.
En boca es franco. Con mucha fruta roja. Untuoso, voluptuoso. Bien equilibrado con una acidez que sostiene su fruta dulce y las notas de sus 10 meses de crianza en roble francés. Deja un regusto exquisito a cereza y ciruela negra de persistencia media larga.

En conclusión, un corte tinto que resulta redondo, armónico, sin estridencias de ningún tipo… elegante y a la vez con garbo. Un gran vino de garaje, casero, de autor, o como quieran llamarlo, que por segunda vez nos dejó encantados.

La verdad es que nos arrepentimos de no haber comprado más botellas porque va a seguir mejorando con el tiempo. Lamentablemente esta cosecha se terminó. Pero ya está a la venta la añada 2012 y con etiqueta nueva, aunque siempre respetando la idea de su diseñadora original, Guadalupe la hija de 10 años de Sergio Casé. 

Nuevo diseño. Cosecha 2012

 Su precio no es barato, ronda los $150 la cosecha actual. Pero nosotros los pagaríamos nuevamente sin dudarlo. Es una buena inversión.

Abajo les dejamos todos los datos técnicos y algunos apuntes más que nos pasó Sergio Casé por correo:

“El concepto es vino garage con una producción de 1500 botellas, lamentablemente la cosecha 2011 se agoto!  Ya tenemos disponible la cosecha 2012 la cual está conformada por 55% de malbec, 20% Cabernet Sauvignon, 10% Cabernet Franc, 10% Petit Verdot y 5% de Viognier. Las uvas son del Valle de uco: el Malbec de Pareditas (parte más austral del Valle), Cab. Sauvignon de  Tunuyan, el Cab. Franc y P.Verdot de Las Compuertas.
Lo más interesante de todo esto es que es Co-fermentado, es decir que las uvas fermentan todas juntas en un mismo lugar, en los porcentajes detallados anteriormente. 
Tiene una maduración de 10 meses en roble francés.
Por cierto, el vino se llama PAJARITO AMICHU,  (Amichu=amigo en quechua). Ya con nueva etiqueta, siempre respetando la idea de la diseñadora, mi hija Guadalupe de 10 años.”

Muchas gracias por seguirnos, por leernos, por comentarnos, por estar… todo este tiempo.

Seguimos desde España!

Abrazo y salute, amigos!

Rumbovino.

26 diciembre, 2013

Nube Negra 2010


A estas alturas de los acontecimientos ya nadie se asombra al leer “Vino de Autor” en una etiqueta. Mucho se viene hablando de este tipo de vinos que han dado un toque de frescura y originalidad a la poca oferta “diferente” que abundaba en las góndolas de las vinotecas argentas.

Tampoco a nadie sorprenderemos si decimos gran parte de estas creaciones tienen detrás nombres propios importantes, enólogos de grandes bodegas que deciden usar su experiencia y buen lustre para crear un producto de propia factura que exprese mejor su filosofía vínica. Pero además de los nombres rimbombantes están l@s enólog@s menos “mediátic@s” pero igual de buen@s, que desde hace tiempo elaboran sus vinos de autor y recorren el país con su “hijo” a cuestas dándolo a probar a quien lo desee… trabajo de hormiga, a pulmón, con el corazón… Hasta sabemos que algunos de esos enólogos, locos de remate, han apostado hasta su último centavo en el proyecto… 

Eduardo Vidal (@edujvidal), a esta altura podríamos decir “nuestro amigo Edu”, comenzó en el 2007 con esta pequeña locura. Nube Negra Wines llamó al proyecto en honor a una canción del Joaco Sabina y con Nube Negra bautizó a su primer Malbec de autor cosecha 2008. Ese vino lo transformó rápidamente en un enólogo capaz de hacer grandes cosas… Pero no se la creyó, siguió trabajando en silencio, formándose, aprendiendo de los que más saben… Así, llegó la cosecha 2010 de Nube Negra (la 2009 no dio la calidad que él buscaba para su vino. Eso se llama lealtad para con sus clientes) y recientemente junto a su Nube 2011 que está descansando a la espera de su mejor momento, sacó dos Espías de lujo, (Capítulo primero y Gran Final) que pronto les contaremos.

Un sábado de hace dos semanas, peleando contra la infinidad de cosas pendientes que a todo el mundo le quedan cuando llega final de año, decidimos hacer un paréntesis del estrés semanal y darnos un gustazo con una buena cena y un buen vino. Fuimos a la cava (cavita, mejor) y sin dudar elegimos… NUBE NEGRA 2010. VINO DE AUTOR.



 En la copamuestra un hermoso color rojo violeta profundo de capa alta. De manual, a la vista ya delata su composición 100% Malbec. Glicérico, pigmenta la copa al moverlo. Brillante, impecable. Hermosa presencia.
Nariz intensa y muy atractiva. Los primeros aromas recuerdan a las ciruelas maduras y mermeladas. Notas florales bien presentes, vainillas y chocolate blanco desde el comienzo. Es un deleite para el sentido del olfato esta nube.
En bocaes cosa seria. Su ataque es poderoso. Se trata de un vino con estructura, pero sus taninos son tan dulces y suaves que se disfruta cada trago. Está bien equilibrado, su acidez es justa y acompaña de lujo esa fruta madura maravillosa que entrega de principio a fin. 

Solo un dato importante para tener presente… de entrada impacta algo cálido atrás, pero con una aireación de 20 o 30 minutitos se trasforma en un vinazo por donde se lo mire.

Conociendo a Edu, y hablando con él sobre sus creaciones, sabemos que gusta de este tipo de vinos, y ese es el vino que él quiere hacer. Un malbec del Valle de Uco con cuerpo (sin ser exagerado), de buena graduación alcohólica (tiene 15%), con mucha fruta y madera presente pero bien integrada. Creemos que eso es lo que buscó en este Nube Negra 2010 y lo logró con creces. Salió un vinazo, que seguro va a gustar a todo quien lo pruebe. Su precio es $180/190, y la RPC Buena a Muy Buena.

Tiene vida por delante… va a estar mejor incluso. Nosotros probamos la primera botella hace un año atrás, recién embotellado para una degustación, y ya estaba buenísimo. Ahora está aún mejor.

Un gran vino de autor, elaborado por un gran tipo. Aplausos Edu! 





Gracias por leernos,
Salute, Rumbovino.

13 septiembre, 2013

Los vinos de Xurxo, con carácter único...

No habríamos llegado hasta allí de no ser por las notas de nuestro amigo Joan Gómez Pallarès en su Blog De Vinis. Y es que sus albariños, de muy limitada producción, no son los que llenan las góndolas de los supermercados de España. Son vinos únicos… difíciles de conseguir fuera de Galicia, lamentablemente.

Xurxo Alba Padín tiene 38 años, es de esos jóvenes dispuestos a romper el molde y sacudirnos las modorra, como podrían ser los hermanos Michelini en Argentina. Trabaja poco más de 2 hectáreas de viñedos salpicadas en pequeñas parcelas por el Val de O Salnés (no hay que perder de vista que Galicia es un minifundio y aquí un terrateniente es quien posee 2 Has) y desde hace poco más de 7 años tomó el comando de Albamar, la bodega familiar, dispuesto a hacer vinos con personalidad y de carácter único, más allá de la opinión de la gente. Romper con una tradición de muchos años no es fácil para nadie.



… Llegamos a Portonovo una tarde hermosa de sol  en las Rías Baixas. Dejamos los bolsos y fuimos derechito a la playa. Suena el teléfono y era Xurxo (Jorge, Jordi, como quieran) respondiendo a un mensaje que dejamos en su FB antes de salir de Lugo. Habló en Castellano al escuchar mi acento más argentino que el del papa Francisco, pero él fala galego, ese galego hermoso de la costa Pontevedresa “Los espero esta tarde, vemos los viñedos y visitan la bodega”.

Allí estuvimos, a la hora señalada, ya avisados de lo que nos podía deparar la tarde luego de leer a Joan.

En su pequeño auto entramos 5 personas. Junto a Alberto y Doreen blogueros de pura cepa como nosotros (Vino y se quedó). El destino se encaprichó en juntarnos y comenzamos la aventura.

La tardecita en el Val de O Salnés nos regaló unas vistas maravillosas al Atlántico, pero negó casi todas las fotos que saqué en la joya de Albamar, “Finca O Pereiro” una pequeña parcela de viñedo localizada a 50 metros del mar, junto a la desembocadura del Río Umia. Allí nacen sus mejores vinos.

Sobre un suelo más arcilloso que arenoso (poco común por estos lares), nacen las uvas de un parral plantado en el año ´82 que dan vida a uno de sus vinos de crianza “Alma de Mar” un albariño elaborado a partir de los pequeñísimos frutos obtenidos de este viñedo. Tras la fermentación alcohólica, permanece en acero inoxidable y durante 8 meses se somete a “batonages” diarios sobre sus lías finas. El producto final es glorioso. Complejo, sabores cítricos y a bollería; salino y poderoso sin perder nada de frescura.

En esta misma finca, y contra todos, en el 2005 implantó unas hileras utilizando el sistema de conducción en espaldero (en la zona donde más proporción de arcilla había). Como será la poca fe que le tenían los demás al proyecto que cuando se lo implantaron dejaron una distancia suficiente entre hileras para que cuando fracase, se aproveche la estructura para armar el parral. Pero lejos de fracasar, los espalderos dieron vida a su “Finca O Pereiro” otro albariño con mucho carácter donde el terruño imprime más vigor a las uvas y logra un vino con garbo, donde las notas minerales, lácticas y cítricas más maduras, se conjugan con una acidez filosa que refresca el paladar (me encantó su textura glicérica).

Lo que hace Photoshop de una foto oscura. Aparecieron estos racimos que dan vida al "Finca O Pereiro"
Como ven, las hierbas del lugar se expresan a sus anchas.


...Ya casi de noche llegamos a su pequeña bodega, tampoco podríamos indicar una dirección exacta (hay que preguntar en Castrelo, poquito antes de llegar a Cambados yendo por la nacional desde Portonovo). Allí conocimos a María Isabel, la mamá de Xurxo, que “coñece ben ao seu fillo”y sabe que cuando se mete en la bodega no sale más…, previendo nuestro hambre nos preparó unos mejillones al vapor (los llevan los pescadores que van a su “Furancho”a tomar el vino de la casa y comer lo que haya disponible) y la mejor tortilla que probé en mi vida, a pesar de que mi suegra y mi madre se enojen. Huevos y papas caseros… qué color, qué sabor!



Antes de atacar este majar entramos a la bodega... Catamos todos los tanques, vinificados por parcelas. Un mundo de diferencias entre ellos, influenciados por el mar y el suelo. Algunos salinos y ligeros, otros corpulentos y florales. De su coupage nace su vino básico (por precio) el Albamar. Un albariño que es cosa seria, y que vale mucho más de lo que cuesta… pura mineralidad, fresco, cítrico, floral, vibrante, intenso y sincero (solo hay que cerrar los ojos para verse en el mar). Albamar, luego de la fermentación se desfanga y reposa sobre sus lías unos meses sin otra intervención. Solo así el carácter de la albariño se expresa en plenitud. 

Más tarde, por botella, probamos la cosecha 2011 (ya casi extinta) que ganó el concurso de Mileurismo Gourmet a  “Los 10 mejores vinos por menos de 10 euros 2012” y que está en su punto máximo, y la 2012 que sigue su camino aunque ahora muestra más juventud.

El Albamar es el vino ideal para maridar con “ostras” según su autor. Lo cierto es que con mejillones estaba de vicio.

En la bodega solo hay dos barricas de 500 litros. De diferente marca y tostado medio. Usadas, claro (3º y 5º uso) y de roble francés. Las uvas que llegan a ellas comienzan la fermentación, lenta y a baja temperatura, en los tanques de inox. A la mitad  la fermentación se interrumpe y el vino se pasa a las barricas. Allí las levaduras terminan la tarea. Luego se sulfita (no hay maloláctica en este vino) y reposa sobre sus lías finas con batonages semanales durante 4 meses. “Aquí  busco untuosidad y boca, sin perder nariz. La nariz es muy importante, quiero nariz” Este albariño se embotella con el nombre de Pepe Luis, otro de los vinos de crianza. Hace algunos años a nadie se le hubiese ocurrido que esta uva podría llevarse bien con la madera. Bien usada, se establece una unión perfecta entre ambas.



La noche siguió su curso y las botellas siguieron desfilando. Uno sabe cuándo entra a la casa de Xurxo, pero nunca cuándo sale. Probamos un vino único que elabora junto a los muchachos del Restaurante Vinoteca Bagos, en Pontevedra (69 Arrobas se llama), quienes se encargan de distribuirlo y servirlo. Sigue la misma línea de los albariños frutales, minerales y frescos que veníamos bebiendo.

Como Xurxo es un tipo inquieto y sus vinos hablan de él, propuestas nunca le faltan. Cuando le gustan se embarca en proyectos como esta edición especial donde Moncha y Floreano, los dos personajes de Gogue, ponen la cara en las etiquetas de un Albariño (Monchiña) y un Mencía de la Ribeira Sacra (Floreano). Otro ejemplo de un excelente maridaje entre el continente y contenido de una botella. En ellos se conjugan la buena ilustración y el buen vino.

Como ven, no solo hace blancos, con uvas procedentes de la maravillosa Ribera del Río Miño elabora Fusco, un Mencía fresco y frutal que se bebe a litros. Elaboro tintos con alma de blancos, dice.

Aún falta más… nadie se quiere ir a casa, excepto María Isabel que se cae de sueño y como buena anfitriona intenta mantenerse en pié hasta que saluda con una sonrisa amable y pide disculpas. Aparecen unas añadas antiguas… 2006, 2008… Luego mágicamente un tinto Barrantes llena una copa con su pigmento y acidez inmensa… Son las dos de la mañana. Hay que volver.



Anoten bien y no se olviden estos nombres: Albamar, Alma de Mar, Pepe Luis, Finca O Pereiro, Moncha, Floreano, Fusco y 69 arrobas...

No se olviden este nombre: Xurxo Alba Padín.

Un día inolvidable junto a un joven hacedor de vinos inolvidables!

Gracias por leernos amigos,
Salute, Rumbovino.





19 agosto, 2013

El Malbec de garaje de Laureano


Recordarán que en las vacaciones de julio recorrimos el Valle de Uco. El primer enólogo que visitamos fue don Laureano Gómez en su Bodega Garaje

Este histórico del Valle de Uco, hace apenas unos años cambió su vida para siempre. Abandonó su ciudad de Mendoza natal, y se instaló junto a toda su familia en una casa a las afueras de Colonia las Rosas, cerquita de Tunuyán. Llenó el garaje de tanques de acero inoxidable y de barricas y comenzó a elaborar sus Vinos de Autor. 

Aunque para finales de año ya estará terminada una pequeña bodega en el patio de la finca, desde que comenzó con este proyecto su casa funciona como bodega. La cocina se utiliza para etiquetar las botellas y el comedor y las habitaciones para estibar los vinos que Laureano decide añejar antes de sacar al mercado, ya que ahora no hay apuros de ningún tipo. Un buen vino lleva tiempo y no se puede apresurar.

Compra la uva a productores de la zona. Utiliza viñedos exclusivamente del Valle de Uco y él mismo se encarga de hacer el seguimiento y controlar las labores que requiere la vid para lograr la calidad de uva que busca para sus productos. Actualmente produce unas 50.000 botellas. Un malbec Reserva, un Pinot Noir Reserva y un espumante elaborado por método Champenoise (su esposa es la encargada de girar las botellas). Aunque “el Pinot Noir es mi reloj”, nos dijo. 

En todos sus vinos tranquilos utiliza barricas francesas (de primer, segundo y tercer uso, en diferentes proporciones). No escapa al uso de barricas nuevas; según Laureano, el problema actual de muchas bodegas no es el uso excesivo de barrica, sino la falta de vino.

 “No es que al vino le sobre madera, el problema es que le falta vino”, dice…

Como no podía ser de otra manera, nos trajimos una caja mitad Malbec y mitad Pinot para casita… la idea es ver cómo evolucionan con el tiempo, así que este fin de semana, para agotar las penas, destapamos la primera botella…




A la vista mostró el color típico del cepaje. Hermoso rojo violeta profundo y brillante. Glicérico, lágrimas densas y de lenta caída.
En nariz, desplegó aromas de volumen medio-alto, donde se percibían intensas notas a ciruelas rojas, fragancias florales y un leve especiado. También asomaron algunos trazos lácticos y tostados suaves.
En boca fue amable, franco y equilibrado. Dominan los sabores frutales frescos y florales, perfectamente ensamblados con la complejidad que aporta su crianza en barricas. Su paso por el paladar fue untuoso, amable y mostró taninos dulces y redondos. Final largo y exquisito.

Si bien al principio estuvo un poquito arriba el alcohol (tiene 14,9 % vol.), con una buena aireación se acabó el problema. Recomendamos decantar para disfrutar a pleno.

Destacamos su intensidad frutal, su suavidad al tacto y el aporte sutil, pero esencial, que le entrega la madera, para lograr un Malbec impecable. Es de esos vinos que tienen de todo sin exagerar en nada.

Si bien va a ganar con la estiba, ya está más que disfrutable. Con un poquito más de botella creemos que estará entre los malbecs de Uco que darán que hablar.

Una anécdota: En la primera vinoteca que vimos los vinos de Laureano, le preguntamos al vendedor cuál nos recomendaba. El Pinot Noir - nos dijo sin dudar. Por qué? No está bueno el Malbec? - preguntamos. Está buenísimo!! Pero es lo que esperás de un Malbec. No tiene fallas, es de libro.Fue su respuesta…

Este vino de Laureano Gómez, elaborado en el garaje de su casa junto a sus hijos, nieta y esposa, es así… DE LIBRO. Toma ya!



Su precio en las vinotecas del Valle de Uco es $75. La RPC: Excelente++. No sabemos a qué precio llegará a los mercados donde se lo consigue, pero al tratarse de producciones muy limitadas, seguramente sea arriba de los $100. No obstante vale la pena sin dudarlo.

Si quieren contactarse con él le dejamos su contacto y la web de la bodega para que la conozcan y consulten. 

Acá les dejamos el link de la nota de WineMDQ cuando probó el Malbec 2010. Gracias a esa nota de José, conocimos este vino y la bodega.

Muchas gracias por leernos amigos,
Salute, Rumbovino.

30 enero, 2013

Hablando de terruños... MIRALPEIX Malbec 2012

Hace un tiempo, no mucho, que en Argentina se está buscando que el vino refleje su origen; y que esa sea su señal de identidad. Ya el Malbec está cediendo terreno al terruño y la discusión ahora pasa por demostrar y demostrarnos que somos capaces de hacer caldos realmente diferentes. El gran desafío sin dudas a futuro. Vinos más puros y menos mecánicos, que sepan a la tierra que los parió y no a la barrica que los crió.


Da gusto ver cómo la cosa va tomando rumbo y, de a poco, los ejemplares aparecen. Claro, como siempre pasa, lo que no abunda se paga, y mucho!

Sin embargo, hay un lugar en nuestro país que siempre imprimió su sello indeleble a los vinos, aún mucho antes de que siquiera se hable de este tema. El NOA; un vino de ahí siempre se encargó de demostrar orgulloso las piedras y arenas que lo vieron nacer. Y nunca fueron nada caros… es más, hasta estuvieron infravalorados porque a no todo el mundo le agradaba su rudeza inigualable. Si aún hoy, usted se llega hasta allí tendrá la suerte de conseguir un auténtico vino de terruño por poco dinero…

A nosotros nos pasó, hace poquito.

Antes de salir de regreso para la santa Casilda, nos fuimos a una vinoteca cafayateña a pegar una recorrida y comprar un surtido de tintos y blancos para traernos a casa. El dueño nos preparó un combo con productos de varias zonas del NOA… y entre ellos nos metió uno que, debo reconocer, no me convencía nada. Es que a veces soy prejuicioso con estos temas… no lo puedo remediar.

Un malbec cosecha 2012, de la zona de Angastaco a 1920 msnm, sin paso por madera y un precio de $30. MIRALPEIX se llamaba… Si les digo la verdad, no me convencía su etiqueta, ni su precio, ni su nombre… Les dije que soy prejuicioso.


Llego el día y llegó la noche. Llegó la picada previa y destapamos el tinto.

Su color era profundo… rojo violeta, como un arándano maduro. Hermoso, majestuoso!

Sus aromas eran intensos… y si uno cerraba los ojos, las piedras de los cerros y los campos de pimientos secados al sol en sus laderas se te metían en la nariz para siempre.

Sus sabores eran francos, y en la boca entraba como entra el paisaje norteño, sin pedir permiso y arrasando todo. Las papilas se agitaban porque los taninos rudos las castigaban sin piedad, junto a una acidez filosa que se clavaba como aguja. Pero el resultado de todo esto era sublime… 







Acá no hay sutilezas ni pequeñeces, en este vino hay vida y hay pureza. Hay terruño, qué carajo!

Por eso, si usted anda por allí alguna vez y se pierde entre sus montañas de colores y cardones retorcidos, quizá se cruce con un viñedo más flaco que un alambre, sosteniendo las uvas que gestarán un vino inolvidable.

Muchas gracias por leernos,
Salute, Rumbovino.

Hablando de terruños... MIRALPEIX Malbec 2012

Hace un tiempo, no mucho, que en Argentina se está buscando que el vino refleje su origen; y que esa sea su señal de identidad. Ya el Malbec está cediendo terreno al terruño y la discusión ahora pasa por demostrar y demostrarnos que somos capaces de hacer caldos realmente diferentes. El gran desafío sin dudas a futuro. Vinos más puros y menos mecánicos, que sepan a la tierra que los parió y no a la barrica que los crió.


Da gusto ver cómo la cosa va tomando rumbo y, de a poco, los ejemplares aparecen. Claro, como siempre pasa, lo que no abunda se paga, y mucho!

Sin embargo, hay un lugar en nuestro país que siempre imprimió su sello indeleble a los vinos, aún mucho antes de que siquiera se hable de este tema. El NOA; un vino de ahí siempre se encargó de demostrar orgulloso las piedras y arenas que lo vieron nacer. Y nunca fueron nada caros… es más, hasta estuvieron infravalorados porque a no todo el mundo le agradaba su rudeza inigualable. Si aún hoy, usted se llega hasta allí tendrá la suerte de conseguir un auténtico vino de terruño por poco dinero…

A nosotros nos pasó, hace poquito.

Antes de salir de regreso para la santa Casilda, nos fuimos a una vinoteca cafayateña a pegar una recorrida y comprar un surtido de tintos y blancos para traernos a casa. El dueño nos preparó un combo con productos de varias zonas del NOA… y entre ellos nos metió uno que, debo reconocer, no me convencía nada. Es que a veces soy prejuicioso con estos temas… no lo puedo remediar.

Un malbec cosecha 2012, de la zona de Angastaco a 1920 msnm, sin paso por madera y un precio de $30. MIRALPEIX se llamaba… Si les digo la verdad, no me convencía su etiqueta, ni su precio, ni su nombre… Les dije que soy prejuicioso.


Llego el día y llegó la noche. Llegó la picada previa y destapamos el tinto.

Su color era profundo… rojo violeta, como un arándano maduro. Hermoso, majestuoso!

Sus aromas eran intensos… y si uno cerraba los ojos, las piedras de los cerros y los campos de pimientos secados al sol en sus laderas se te metían en la nariz para siempre.

Sus sabores eran francos, y en la boca entraba como entra el paisaje norteño, sin pedir permiso y arrasando todo. Las papilas se agitaban porque los taninos rudos las castigaban sin piedad, junto a una acidez filosa que se clavaba como aguja. Pero el resultado de todo esto era sublime… 







Acá no hay sutilezas ni pequeñeces, en este vino hay vida y hay pureza. Hay terruño, qué carajo!

Por eso, si usted anda por allí alguna vez y se pierde entre sus montañas de colores y cardones retorcidos, quizá se cruce con un viñedo más flaco que un alambre, sosteniendo las uvas que gestarán un vino inolvidable.

Muchas gracias por leernos,
Salute, Rumbovino.