Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



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12 junio, 2020

Naturales de Alicante

Sin lugar a duda, la tan esperada desescalada ha impactado de lleno en mis ratos “libres” dedicados al blog. Aunque si bien es cierto que, en estos meses de confinamiento, no he dejado de trabajar porque los veterinarios, necesarios, pero poco o nada valorados en este circo de la pandemia, seguimos casi con normalidad; sí disponía de algo más de tiempo para escribir. Pero... si bien no escribo, sigo probando y probando a buen ritmo.

Esta semana he sacado unos ratos para comentar algunos vinos diferentes, de tres proyectos muy interesantes que he conocido por las redes sociales.

Los tres se encuentran en Alicante, casi al otro extremo de Galicia, donde vivo y bebo; una región que casi no conozco y de la que prácticamente no había probado sus vinos. Así que, motivado tanto por la filosofía de cada uno de los proyectos (microbodegas, vinificaciones artesanales, vinos naturales, viticultura respetuosa y poco o nada intervencionista), como por la curiosidad de probar variedades de uva poco habituales para mí, como la Giró, Monastrell, Moscatel o Merseguera, me contacté con Manu Guardiola Viticultor, Aida y Luis, y con Mar e Ignacio para pedirles algunas botellas, qué obviamente pagué, y que obviamente fui bebiendo estos días, aunque no he terminado de probar todas.

Antes de seguir quiero dejar escrita esta declaración:

Me encantan los pequeños proyectos vinícolas porque los viticultores (muchos de ellos con estudios en enología, otros solo unos valientes) son gente llana y simple. Personas normales, no semidioses a los que hay que rendir pleitesía tras su paso como sucede con mucho enólogo que anda suelto por este mundo. Los viticultores anónimos trabajan como nadie, generalmente de sol a sol, y aun así se hacen un tiempo para atender a quienes los consultan por los medios que sean, y dedican un rato, del que muchas veces carecen, para explicar sus vinos y agradecer que te hayas interesado en ellos, aun sin siquiera saber si les vas a comprar o no. ¡Señores, esto es extraordinario! ¡Sepan que los aficionados al vino se los agradecemos infinitamente! A ver si algunos siguen el ejemplo...

Dicho lo anterior, y con la intención de no ir acumulando deudas conmigo mismo (siempre me obligo escribir sobre los vinos o proyectos que me gustan y empiezo a retrasar mis propios pagos), decidí ir comentando alguno de los que he ido catando de cada uno de ellos.

 

Comenzamos con  LA ZAFRA VINOS

Viñedos autóctonos de la zona

Mar e Ignacio llevan adelante este proyecto desde hace pocos años, en Monóvar (Provincia de Alicante) del que a modo de introducción copio su propia presentación:

“Empezamos con 1 hectárea de viña de la variedad Monastrell, autóctona de la zona, cultivada de forma sostenible, en secano y podada en vaso (tradicional), y llevamos dos años recuperando otras dos hectáreas de la familia, que estaban a punto de perderse.

Elaboramos nuestro vino natural en una pequeña microbodega, con la mínima intervención: sin sustancias químicas, ni correctores, ni sulfitos añadidos”

Para mí, con leer esto es suficiente para querer probar sus vinos. Pero si además ves las fotos de los viñedos que trabajan, ya no hay vuelta atrás. Probé el NU tinto 2018 (100% Monastrell), el NU VA 2018 y el NU Rosado 2018. Los tres me gustaron mucho, pero quiero destacar uno especialmente porque me sorprendió por su elegancia y suavidad.

NU VA 2018

 


Vino tinto natural y artesano compuesto por diferentes variedades antiguas que actualmente apenas se cultivan. Su elaboración es muy simple: las uvas se maceran durante 6 días con sus hollejos. Inicio de fermentación en depósitos de 300 litros, a 20º durante 30 días. Mínima intervención en bodega. Sin químicos ni levaduras comerciales. No contiene sulfitos añadidos. No se filtra ni clarifica. Solo se elaboraron 292 botellas en el 2018, por lo que estamos hablando de un vino casi exclusivo.

El resultado es un tinto de capa baja, brillante y buena lágrima. Nariz de mediana intensidad donde destacan las notas, casi perfumes, a fruta roja y flores.  En boca es ligero con un marcado carácter frutado, aunque no es de esos tintos con fruta desbordante, sino más bien equilibradas con notas herbáceas e incluso terrosas. Sobre todo, destaca por su suavidad y elegancia, poco habituales en vinos naturales o artesanales, que suelen tener más tendencia a la rusticidad. ¡Me gustó muchísimo!

Creo que esta añada ya está agotada. Así que mi consejo es que no se despisten con la 2019 si quieren hacerse con alguna botella de las pocas que estarán disponibles (creo que aún no ha salido).


Seguimos con, MANU GUARDIOLA VITICULTOR

Los muros de piedras son lo que ilustran la etiqueta de sus vinos

Vitivinicultor de la Marina Alta (NE de la provincia de Alicante) con una larga historia familiar en la producción de vino. Su padre y antepasados ya elaboraban vino para autoconsumo desde varias generaciones atrás, como era la costumbre en la comarca. Recientemente ha decidido dar un paso adelante y emprender su nuevo proyecto.

“Nuestra filosofía de trabajo es ser respetuosos con la naturaleza y el medio ambiente, por eso trabajamos todas las parcelas en ecológico, es decir, en la manera tradicional de cultivar la viña.  Nuestras parcelas están llenas de vida, tratamos de cuidar la fauna auxiliar que nos ayudará a tener un equilibrio en nuestro entorno y de este modo facilitar que nuestras uvas estén sanas a la hora de vendimia.

Fermentamos los vinos con levaduras autóctonas, no añadimos ningún tipo de aditivo excepto un poco de sulfitos, ni filtramos ni clarificamos. De este modo intentamos que el vino que vamos a beber sea la máxima expresión de la uva que cultivamos en el campo. Es mi forma de traer alegría y felicidad al mundo. Espero que disfrutéis de mis vinos”.

Elabora tres vinos en su pequeña bodega familiar situada en el centro del pueblo de Xaló. Un tinto (mezcla de Giro, Monastrell, Syrah, Merlot y Merseguera), un blanco (Moscatel seco y Merseguera) y un rosado (Giro, Monastrell y Merseguera). He probado dos de ellos, solo me queda el tinto, y la verdad es que no sabría cuál destacar porque ambos estaban realmente buenos. Me incliné por el rosado, porque está dentro de esos escasos vinos rosados que no solo buscan calmar la sed.

ELS MARGES ROSAT 2017


Vino Rosado compuesto por un 70% de Giró, 25% de Monastrell y 5% de Merseguera. Se realiza una primera vendimia de los racimos más grandes, apretados y frescos. La uva se despalilla y va directamente a la prensa vertical. Posteriormente se pasa a depósito a baja temperatura para hacer un ligero desfangado a las 24 h. Las levaduras autóctonas del campo y de la bodega son las encargadas de llevar a cabo la fermentación alcohólica. Se controla la temperatura y al final de fermentación se sube para que se quede seco y se trasiega, separando las levaduras gordas de los finas. Permanece en tanques de acero inoxidable durante 12 meses con movimiento de lías finas buscando dar más estructura al vino.

El resultado es un vino rosado anti-rosado. ¿Qué quiero decir con esto? Que se trata de un vino color rosado intenso, brillante y glicérico, pero con alma de tinto. En boca es graso, untuoso, voluminoso, con estructura, con sabores dominantes de fruta roja madura (no pasificada), herbales y con mucha frescura para equilibrar su paso por boca. Se puede comer acompañando un asado a la parrilla o un chuletón que ni se inmuta.

No piensen en un rosadito fresquito de verano, que podría funcionar perfectamente si es esto lo que buscan, pero piensen en un vino más serio y complejo, con un potencial de guarda de un par de años como mínimo. ¡Un señor rosado!

 

Finalizamos con, AIDA Y LUIS

¿Quien no se bebería un vino elaborado con las uvas de esta viña?


Es un proyecto vitivinícola de reciente creación (2018) ubicado en Xaló, en la Marina Alta, donde elaboran vinos artesanales de las variedades autóctonas de la zona: Moscatel y Giró.

“Nuestra filosofía es la de elaborar vinos que reflejen la identidad de la Marina Alta. Para ello, elaboramos vinos mono-varietales de variedades autóctonas buscando los microclimas más idóneos para cada variedad y cada elaboración. Vinos de mínima intervención donde la uva sea la protagonista. Nuestros vinos están elaborados en pequeños lotes muy cuidados, fermentando cada micro-viña por separado y dejando que las fermentaciones arranquen solas con la propia levadura del viñedo, sin la realización de un pie de cuba para conseguir la máxima expresión y singularidad de cada parcela. No filtramos, no clarificamos, no estabilizamos...”

Por cuestiones de tiempo (no me alcanza el fin de semana para catar todo lo que tengo guardado) solo llegué a probar el tinto. Con eso me alcanzó, y me sobró, para querer escribir sobre este proyecto y este vino. Es más, lo hubiese hecho sin probarlo porque de un viñedo tan espectacular, como el que ven en la foto debajo, tiene que surgir un vino de igual calibre. Al final la cosa es más simple de lo que muchos piensan. Si el vino no está demasiado “maquillado” será un fiel reflejo de la tierra que lo parió. ¡Así de fácil!

 

MABOI 2018


Elaborado artesanalmente con 100% de uva Giró, procedente de una parcela en la Sierra de Bernia, un paisaje protegido, a 620 msnm (uno de los viñedos más altos de la comarca) y a tan solo 6 km en línea recta del mar. Un viñedo muy especial  con suelos arcillosos  y con mucha piedra. Se fermentan los racimos enteros, con raspón y levaduras naturales. Maduración de 8 meses en depósitos, sin clarificar, filtrar ni estabilizar. Solo paisaje embotellado.

Aida y Luis definen su MABOI 2018 como un vino elegante, ligero, sabroso, muy frutal en boca con aromas a monte bajo, frutos rojos, un toque de brea... Estoy de acuerdo, a pesar de no reconocer la “brea” que tampoco me cambia mucho la cata.

Dejando de lado el entusiasmo que siento cuando pruebo un vino como este, debo decir que me pareció un tinto extraordinario. Nunca imaginé que un vino, mucho menos un tinto, de esta región de España podría tener tanta frescura. Sobrio, mineral, fruta roja, especias, notas mentoladas... Los taninos aún están levemente rugosos, pero no molestan en absoluto. ¡Un espectáculo!

Otro puntazo para destacar es la etiqueta ilustrada por Jaume Mora, inspirada en azulejos pintados a mano típicos de la zona de xaló, instrumentos e indumentaria regional sobre personajes carismáticos. SI lo de dentro es muy bueno, lo de fuera también.

Bueno, lo voy dejando por aquí de momento, en otro post les contaré más cosas... En lo personal seguiré apostando por estos proyectos y estos vinos, son el presente y el futuro, no tengo dudas de eso.

Salute,

Rumbovino, cada día más natural.

Casi 10 años comunicando el vino. En favor del consumo moderado y responsable.

03 mayo, 2020

Naturalmente, Daniel V. Ramos

Si algo bueno, entre comillas, puedo sacar de esta crisis pandémica que nos toca vivir es que he retomado el blog, que nunca abandoné del todo, pero lo tenía un poco dejado. Lo demás, sinceramente, es para olvidar... 


En lo que a gustos enológicos se refiere, quienes leen Rumbovino sabrán que llevo varios años bastante inclinado hacia el mundo de los “vinos naturales”, cosa que cada día me resulta más sencilla ya que las opciones al momento de elegir se han multiplicado este último tiempo. También es verdad que dentro de la palabra natural, que cada día vende más, se incluyen innumerables vinos diferentes, algunos más merecidos que otros. Personalmente como aún no tengo muy claro del todo lo que implica esta definición (pueden repasar la nota que escribí hace un tiempo ¿Al final qué es un vino natural?), y como nadie me ha aclarado el asunto hasta el momento, tras un tiempo en desuso la he vuelto a utilizar para hablar de los vinos que cumplen un requisito similar a lo que debería ser un vino natural (al menos para mi forma de entenderlos). 

Expuesto lo anterior, necesario para mi tranquilidad y evitar conflictos estériles, dentro de mi “definición de vinos naturales” incluyo los que elabora Daniel V. Ramos en la Sierra de Gredos (¡zona cuyos vinos cada día me gustan más!). Enólogo australiano, criado en Madrid, al que descubrí virtualmente el año pasado a través de una imagen en Instagram de uno de sus vinos, Kπ Rosé de la añada 2012, acompañada de una frase que decía algo así como ¿el mejor rosado de España? Obviamente no me iba a quedar con la duda, ni del vino, ni de su autor. Investigué un poco más, me gustó lo que leí en relación con su filosofía de trabajo y le pedí algunas botellas para probar y conocer de más cerca sus productos... Este año volví a pedirle algunas cosas. Entre el año pasado, y este, me he hecho una idea más clara y considero que es momento de dedicarle un post en el blog. 

Vaya por delante que para Daniel no es ningún mérito que, sin menospreciarnos,  Rumbovino publique un escrito sobre sus vinos. Pero los que nos siguen saben que no hago publinotas y solo me gusta escribir sobre los proyectos que me motivan, en los que me reconozco de alguna manera, así que un pequeño mérito, al menos para mí, sí que tiene. 

Una de estas fotos fue tomada de blogriojaalavesa.eus/daniel-ramos


Daniel V. Ramos, y agregaría a Pepi San Juan, llevan varios años trabajando la viña en la Sierra de Gredos, elaborando y defendiendo un estilo de vinos con el que me siento bastante identificado (no estoy hablando de las cualidades de un vino, estoy hablando de filosofía y forma de entender la viticultura y su elaboración, recuperando viejas costumbres y sabores olvidados). Para escribir esta nota le pedí que me contara un poco sobre algunos de estos conceptos. Los transcribo casi tal cual, para no desvirtuar ni un ápice su mensaje, y para que, quienes aún no los conozcan tengan la oportunidad de hacerlo, y lo hagan por sus palabras y no por las mías. 

“En esta zona de Gredos, nos encontramos hace años, concretamente desde 1998 que fue mi primera elaboración aquí, con una de las garnachas más peculiares y diferentes del mundo. Al igual que ocurrió en priorato, estas garnachas fueron consideradas famosas a principios del siglo XX por su singularidad. Esto hizo que siempre tuviéramos nuestros ojos fijos en esta zona, y esperando una oportunidad para poder desarrollar nuestro proyecto de futuro. 

Nuestra filosofía trata por una parte de mostrar el terroir de la zona (vinos de la marca Zerberos, como Zerberos El Altar o Zerberos Viento Zephyros), o los métodos de elaboración de nuestros antepasados (vinos de la marca Kπ). Lo más importante de nuestras elaboraciones es que queremos que sean con el máximo respeto a la salud, de ahí realizar el mínimo posible de añadidos al vino (solo sulfuroso antes del embotellado), y el máximo de respeto a la uva para no variar lo que muestra año tras año. 

Nuestra filosofía de trabajo en el viña es exactamente la misma, entendiendo que, si a un viñedo no le sobreexplotas estará sano, y que, por tanto, no habrá que realizar tratamientos innecesarios y costosos y que la uva mostrará todo el potencial de su terroir. Nuestros cultivos van más allá de lo orgánico, pero me conformaría con llamarlo así". 

Comparto esta forma de ver y entender la vitivinicultura, cuidar la tierra, respetarla, que se exprese siendo vino con sus defectos y virtudes, sin más vueltas. Por ejemplo, si el año es cálido quiero beber un vino cálido, si el año es fresco quiero beber un vino fresco, si el suelo de esta finca es de arena, que ese vino sea diferente al de la finca vecina que es de pizarra, así de sencillo... Dicho esto, por lo que pude probar hasta ahora, los vinos de Daniel tienen un sello nítido que deja muy claro lo que quiere hacer y mostrar. Todos son distintos, ninguno te deja indiferente, en absoluto, y eso, hablando de vinos, es todo un logro queridos amigos. Me cansé de probar vinos desalmados... 

Los Chorrancos, El Tiemblo. Cara norte, suelo pizarra. El Gato, Cebreros. Cara sur, suelo pizarra.


¿Qué vinos he probado? Varios hasta ahora, pero había seleccionado tres etiquetas hasta que anoche destapé otra y decidí incluirla a último momento. Mis descripciones son rústicas, sencillas, dirigidas a los consumidores que, como yo, no entienden mucho de vinos... Los que saben de esto, o los poetas del noble brebaje, no leen mi blog. 

Daniel, cuéntame algo sobre Zerberos Viento Zephyros 2017 

“Es un vino de pueblo de San Martín de Valdeiglesias de la variedad Albillo Real. Muestra la elegancia y frescura que tiene este varietal en este pueblo. 100% sobre suelo arenoso de granito. Maceración con racimo entero estrujado y fermentado y criado en barrica un año.” 

Mi impresión: se trata de un vino blanco color naranja-dorado, glicérico, con volumen y cuerpo de tinto poderoso. Nariz intensa donde mandan las notas minerales, de crianza, algo de fruta almibarada y especias. Boca franca, grasa, con frescura que equilibra el grado alcohólico (15% vol.) que le dio a la uva un año como el 2017. No es un blanco de trago largo, para nada....Puedes beberlo comiendo un asado a las brasas sin que se inmute. Tiene mucha vida por delante aún. 

Como digo siempre. Bebedores y amantes de los blancos cristalinos y de manual, abstenerse. Este no es un blanco al uso, en absoluto. Esto es la expresión de la Albillo Real de la Sierra de Gredos de un año cálido en estado puro. Su precio ronda los 17,5€ aprox., creo que está más que acorde. 

Daniel, cuéntame algo sobre Zerberos El Altar 2016 

“Garnacha de una sola finca del municipio de El Barraco. El terroir singular de esta finca radica en que es un viñedo de entre 65 y 90 años, de orientación en cara norte, plantado sobre suelo de arena de granito en lo alto de una colina al pie del embalse del Burguillo. Esto hace que el vino sea fresco y elegante, pero mostrando su lado mineral” Elaboradas de forma muy minimalista, despalillado y fermentación natural. Se envejece en barricas francesas de 600 l durante 1 año y se embotella sin clarificar ni filtrar. 

Mi impresión: primero que nada, recomiendo decantar al menos 1 hora antes de beberlo. Si no lo hacen beberán un vino dormido y se perderán lo mejor. Capa media, nariz de flores, mineral, especiado, boca poderosa, madera, fruta, alcohol (15%Vol.) y frescura en buen equilibrio. Final largo y exquisito. Una garnacha extraordinaria, expresiva, intensa, puro carácter sin perder elegancia. Dentro de unos años estará mucho mejor, no tengo dudas de eso. Yo me resistí a guardarlo, pero si tienen más paciencia que yo, háganlo y verán. Su precio, sobre los 22 - 24€ aprox. Ni lo duden. ¡Eso sí, es Garnacha de Gredos! No, garnachita de Gredos. 

Daniel, cuéntame algo sobre Kπ Rosé 2017 

“Una elaboración de rosado típica de la zona, que consistía en envejecer el vino durante largos periodos de tiempo en barrica. Este vino venía a sustituir el fino en la zona que maridaba tan bien con las distintas chacinas que se hacían también en la zona. Es la magia de la fruta llevada a su máximo exponente para dar el máximo de sí misma”. 

Mi impresión: abstener buscadores de rosados fresquetes y veraniegos para el aperitivo. Si tienen un chuletón cerca ni lo duden un segundo. Para mí, luego del cachetazo inicial que me llevé con la cosecha del 2016, cuando lo probé por primera vez sin saber muy bien lo que me iba a encontrar, me parece un auténtico vinazo. Nariz con mucha fruta (claramente cereza) pero acompañada con notas de crianza, lías y madera usada (muy distinta al roble nuevo pura vainilla y esas cosas raras). Boca grasa, con frescura y madurez. Un rosado totalmente atípico y exquisito que no deberían dejar de probar quienes se animen a propuestas arriesgadas que recuperan las viejas costumbres. Su precio, sobre los 12€ aprox. ¡Una bicoca! 

Termino con el que destapé anoche, Berrakin blanco 2019. Cuando se lo pedí, aún no estaba ni etiquetado, pero les cuento sobre él: 

Variedad 100% Jaen, procedente de dos fincas de Sotillo de la Adrada. Se vendimió entre el 5 y 7 de septiembre de 2019. Los racimos se seleccionaron, despalillaron y estrujaron, fermentando cada finca por separado con levaduras autóctonas. Maceración 17 días. De octubre a febrero de 2020 el vino se mantuvo con sus lías en depósito de acero inoxidable y una barrica de roble francés. En febrero se hizo el coupage y en marzo se embotelló, obviamente sin clarificar ni filtrar y dosis mínima de sulfitos. Graduación alcohólica, 11,3 % vol. 

Mi impresión: no recuerdo haber probado muchas veces la uva Jaen, así que no te tenía muy claro lo que me iba a encontrar, pero su baja graduación y la vinificación ya prometían buenas cosas. Un blanco anaranjado, glicérico, brillante y con leve turbidez (esperable, obviamente). Nariz y boca muy similares, seco, con manzana verde por delante, acompañada de notas de levadura que le aportan estructura y complejidad. ¡Es vino fácil de beber porque es rico, pero me pareció un blanco extraordinario, con complejidad y mucho que decir, por tan solo 8-9€! 



Bueno por ahora lo voy dejando... Creo que deberían animarse a probar los vinos de Daniel y Pepi. Para conseguirlos, búsquense la vida como hice yo, jejejeje es broma. Por Instagram lo tienen fácil (es de esos enólogos que contestan a quien le escribe). 

Vinos con carácter, con uvas sanas, de viñas sanas y de una zona extraordinaria. ¿Qué más podemos pedir? 

Y recuerden, beban vinos sanos y naturales. 

Salute y hasta otra. 

Rumbovino 

#QuédateEnCasa que ya falta menos

28 diciembre, 2019

200 Monges, la Navidad y un libro casi interminable.

No encontré mejor título para resumir esta entrada en el blog. Ha quedado bien, creo yo, al menos me lo parece. Un proyecto que llevo desarrollando casi 3 años, un vino que llevaba esperando un tiempo y una fiesta señalada, que desde hace bastante no me inspira demasiado, pero que este año fue especial (como ha sido en otras épocas de mi vida).

Desde la inmediatez del Instagram, solo me queda el blog para contar las cosas que me inspiran, historias que me motivan, siempre asociadas al vino, por supuesto. Y lo cierto es que, tras nuestro viaje a la Alsacia, Rumbovino esperaba nuevas líneas que soportar. Aquí va esta, es cortita, pero tiene substancia de sobra para ser contada.

En mayo del año 2017 comencé con un desafío personal, escribir un libro sobre mi especialidad. Desde hace algunos años, además de a la docencia, me dedico al diagnóstico citológico de enfermedades, pero de perros y gatos. No me pondré pesado con los detalles del libro -a nadie le deben importar demasiado en un blog de vinos- pero fue pasando el tiempo, fui escribiendo, y a fuerza de insistir y comprobar en propia piel lo que un libro conlleva (en horas, dinero, y sobre todo en trabajo intelectual), finalmente pude acabar el proyecto. La verdad es que pensé que estaba terminado hace 4 meses atrás, cuando fue la primera prueba de impresión.... el asunto es que llevo desde ese momento, casi a diario, corrigiendo errores, mejorando la redacción y arreglando detalles. ¡Llegué a pensar que nunca se acabaría!. Pero como ya lo dice Vox Dei en su mítica canción “todo concluye al fin...” el día 25 de diciembre de 2019 terminé la cruzada (con ayuda de varias personas. De ellas, Noemí es la más importante).

Esa noche, como no podía ser menos, tocaba festejar. Y el vino, obviamente, tampoco podía faltar. No me valía cualquier cosa (en estos eventos especiales la bebida debe estar ligada a algo especial, al menos así lo creo), pensé un rato y lo tuve claro. El 200 Monges Reserva tiene su historia, desde la FEVINO de Ferrol hace unos cuantos años que lo probamos en la mesa donde se encontraba la Vinícola Real. Nos sorprendió tanto por su calidad como vino, como por la calidez de Miguel Ángel Rodríguez, fundador y enólogo de la bodega, que nos lo sirvió y contó con detalles (si hasta nos invitó a visitarlos sin saber ni quiénes éramos nosotros). 


Un tinto icónico elaborado con uvas (Tempranillo 85%, Graciano 10% y Garnacha 5%) que nacen y crecen en viñedos antiguos de San Vicente de la Sonsierra (Rioja). Tiempo después nos compramos una botella (añada del 2010) que guardamos hasta que llegase el día de descorcharla, y llegó. 



No es la primera vez que un vino del que guardo un recuerdo maravilloso me defrauda luego del algunos años, pero este no fu el caso. No esperaba mejor compañía que un señor vino como este, para cerrar un día como este. ¿Qué les cuento del él? Solo un par de cosas (aquí toda la Info), deben descubrirlo ustedes porque vale cada céntimo que invierten en él (pura seda, fresco, maduro, integrado, complejo, largo, exquisito, pero en serio... y eso que los reserva de Rioja me suelen aburrir bastante). Un vino que vale mucho más de lo que cuesta, lo digo sin coacción ni interés de ningún tipo, esta es la ventaja de escribir un blog independiente.

El 25 de diciembre de 2019 no será una navidad más, el 200 Monges Reserva del 2010 no será un vino más, y el libro sobre citología veterinaria práctica que escribí quizá sea un libro más, pero para mí será especial, como este día y este vino.

¡Salutes y feliz 2020!

Rumbovino

Casi 10 años comunicando el vino, de forma independiente.

15 julio, 2019

Un tinto volcánico, uno de vértigo, y los grandes oros de Galicia

Hace más de 3 meses que no escribía una entrada en el blog, como comentaba en el post anterior, las redes sociales se están llevando por delante mis intenciones de bloguero. No obstante, aquí sigo dando algo de guerra.

La verdad es que todo este tiempo sin publicar notas en Rumbovino no está asociado a que hayamos tenido poca actividad ligada el noble brebaje, sino todo lo contrario, son tantas las cosas que pasan, y tan rápido, que nunca sé bien qué seleccionar para publicar. Así que les haré un breve resumen de lo más interesante bebido y visitado este tiempo.

VISITADO


Hace un tiempo acudimos a la "Cena de los grandes Oros de Galicia” organizada como todos los años por Luis Paadin y su equipo, en la que se entregan los premios a los vinos destacados por su calidad. Es el primer año que asistimos, y tengo que reconocer que nos gustó mucho y sin duda volveremos. No obstante, tengo que matizar que, si bien el evento está organizado de forma impecable y es ideal para ir a catar con tranquilidad, este asunto de los premios a mí sigue sin gustarme un pelo. Algunos de los vinos que caté no me gustaron mucho, y otros que para mí eran de premio no se llevaron ni un aplauso. Como siempre sucede, esto termina siendo sumamente subjetivo y el veredicto es diferente dependiendo del paladar que la juzga. Aun así, considero que todo evento que comunica el vino, sobre todo gallego y durante tantos años con es este caso, e intenta llegar a todo apasionado de esta bebida suma para seguir creciendo. ¡Así que aplaudo y el próximo año intentaré volver! 





En lo estrictamente relacionado con lo que probamos, saqué un par de conclusiones muy generales que trasladaré en estas líneas, ya que no puedo explicar cada uno de los 70 vinos que estaban disponibles, y de los cuales creo que se me escaparon unos pocos.

La primera conclusión que saqué es que los vinos blancos en líneas generales me gustaron bastante más que los tintos, cosa que antes nunca me pasaba. Encontré un nivel muy equilibrado, ofertas más arriesgadas y con menos diferencias cualitativas entre todo lo ofrecido. De todos los blancos, los Godello de Valdeorras, para mi gusto, van un paso largo por delante. Luego los Ribeiro, que cada vez están mejor, y por último los Rías Baixas, que siguen estando muy buenos como siempre, pero que me han sorprendido poco (al menos lo que probé). Además, cada vez estoy más convencido que la gran parte de los vinos de las Rías Baixas deberían beberse a partir del segundo año de la cosecha, porque ganan mucho. Acepto críticas.

Otra de las conclusiones a la que llegué está relacionada con los vinos tintos. Personalmente, salvo algunos que ofrecen un perfil fresco, mineral y bien equilibrado (riquísimos), noto que en general están bastante “maderizados” y con un punto alto de alcohol que les está jugando en contra, ya que pierden esa finura y elegancia que siempre caracterizó a los tintos gallegos (principalmente los de la Ribeira Sacra). Si bien el cambio climático está incidiendo fuerte en la expresión del terruño, creo que algunos vinos tienen más de intervención del hombre que de climatología en su resultado final. Como dije antes, eso refleja una pérdida de identidad que no me gusta. Estas son mis apreciaciones particulares y entiendo que muchos no estén de acuerdo con esto. Todo es discutible en este mundo del vino.


BEBIDO RECIENTEMENTE 

Luego de conocer personalmente a Orlando Lumbreras, y su proyecto con todo el porfolio, en el Simplesmente Vinho de Oporto, me hice con algunas botellas de los vinos que más me gustaron y que produce en Galicia en cooperación con pequeños viticultores. Hace unos días destapamos el primero VERTIXE 2016, un Mencía salvaje que surge de las uvas que nacen en la región de Quiroga-Bibei en los viñedos de José Aira y su familia. Para los que no lo saben, Vertixe en gallego significa Vértigo, que es lo que se siente cuando uno pisa los bancales de la Ribeira Sacra. Ni les cuento si además de pisarlos, debe trabajarlos.



Se trata de un Mencía honesto, austero, filoso, salvaje y con alma y cuerpo artesanal. No sobran los aromas, ni lo colores, ni los sabores, pero tampoco faltan. Es de esos vinos que uno en la medida que los va bebiendo lo disfruta cada vez más, sin tener muy claro qué es lo que te enamora de él. En palabras de Orly por Instagram: “Vertixe ensambla la sensibilidad de María, la eficacia de Antonio y la ilusión de Mila. El latido de la familia” No tengo dudas de sus palabras. Si lo encuentran, se los recomiendo. Un tinto, puesto en escena por Orlando Lumbreras, pero con alma puramente gallega. 







De uno de mis viajes a Portugal me traje un par de botellas de vino de las Islas Azores. Un grupo de islas, de origen volcánico, que forman una región autónoma localizada en el medio del Océano Atlántico. La región productora más importante se encuentra en la Isla de Pico, y a los pies del Volcán de Pico, se localizan los viñedos que han sido declarados por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 2004. De allí viene este TINTO VULCANICO de la añada 2017, un tinto joven sin paso por madera mezcla de cepas Aragonés, Agronómica, Castelão, Malvarisco, Merlot, Touriga Nacional, Saborinho y Syrah entre otras, producido por Azores Wine Company (AWC) bajo la Indicación Geográfica Açores.


Se trata de un tinto de baja graduación alcohólica (solo 11,5 % Vol.), pero lleno de matices, que me dejó con la boca abierta. Fresco, fruta roja, salino, balsámico, mineral y muy equilibrado…. Los amantes de los caldos poderosos, con alcohol, madera y taninos, abstenerse porque este no es su vino. Para los demás, todo una gozada!

No recuerdo su precio, creo que fueron sobre los 15€, pero aún si es más vale la pena pagarlos. Un lujo proveniente quizá de unos de los lugares más extraordinarios del mundo vitivinícola. Voy a seguir de cerca el proyecto de AWC, porque tiene muy buena pinta! 






Por hoy lo voy a dejar aquí… dentro de unos días, espero que no muchos, les cuento otras cosas. No obstante, pueden seguirme en Instagram @Rumbovino que allí publico mucho más que aquí, pero con menos letra!

Buena vida y naturales vinos,

Salutes!

Rumbovino

Casi 9 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

28 enero, 2019

Los últimos naturales

No volveré a excusarme, como tantas otras veces, antes de escribir un post sobre el escaso tiempo del que dispongo para hacerlo. No digo que no sea cierto, digo que al final se me acumulan los vinos que me han gustado y sigo sin ponerlos en digital por una cosa u otra. Estas últimas semanas he probado unos cuantos vinos naturales-ecológicos que, si bien no voy a explayarme en detalle, quiero al menos comentar algunas líneas de cada uno porque vale mucho la pena conocerlos.

Comienzo con 2 etiquetas de Esencia Rural, el emprendimiento de Julián Ruíz Villanueva en Quero, Toledo (Castilla-La Mancha) que lleva elaborando vinos orgánicos desde hace casi 20 años. Tanto PAMPANEO AIREN 2017 como el DE SOL A SOL AIREN 2016 son de esos vinos blancos (la uva Airen es una variedad blanca, sufrida y resistente a todo) que cuando los vuelcas en la copa, el color te descoloca al punto de tener que volver a mirar la etiqueta por las dudas. Naranja oxidado es su definición perfecta dentro de la paleta cromática. Turbios, glicéricos, vivos. Vinos verticales como flechas, arriesgados, de acidez alta pero equilibrada, mucha manzana verde en su punto de madurez con hierba fresca y notas terrosas. Extremos y llenos de matices que no dejan indiferente a nadie. 


Malas fotos con el teléfono, ya ven...


Ambos de vinificación tradicional, con crianzas en tinajas de barro (incluso enterradas en la misma viña en el caso de Sol a Sol) y maceraciones largas con hollejos, como a la vieja usanza, que le dan ese aspecto tan particular. Ya lo comenté en Instagram, son vinos que “los amas o los odias”, no hay término medio. Mi recomendación es que se animen a probarlos porque es naturaleza pura… además sus precios son para bolsillos en crisis (7,50€ y 9,50€).



Seguimos con un vinazo, así de sencillo lo digo, de Bodegas Marañones en San Martín de Valdeiglesias (DO. Vinos de Madrid) a los pies de la Sierra de Gredos. 30.000 MARAVEDÍES 2016 está compuesto por 90% Garnacha y otro 10% de mezcla de variedades locales que proceden de 6 parcelas diferentes, lo que se llama un vino de Comarca.

Racimo entero, levaduras naturales, crianza sobre lías de 8 meses en barricas grandes usadas. Producción en ecológico total. El resultado es una joya para beber sin cansarse, alejado de las garnachas cálidas y maduras. Tinto de capa media baja, brillante, glicérico, fluido, de cuerpo medio bajo. Nariz muy floral (jazmines y violetas), fruta roja madurita mixturada con balsámicos. Boca franca, sedoso, equilibrado, con mucha frescura y mucha fruta. ¡Exquisito! 

Más fotos malas...



Lo mejor de este vino es que, además de ser ecológico y rico, es barato (gama básica de la bodega), solo 11,5€.



Ahora un blanco para ir equilibrando la balanza. ISSE VIÑADOR SOÑADOR 2016 de Ismael Gozalo en su proyecto Microbio Wines con una filosofía cero intervencionista y cero producto químico. Solo uva, tierra y clima.

Elaborado con 100% uva Verdejo de un viñedo prefiloxerico (plantado en 1868). Este vino es el resultado de meter mosto con una alta turbidez, en tinajas de barro. Fermentación muy lenta durante varios meses a baja temperatura natural. Luego la tinaja se tapa para su crianza (10 a 12 meses) para finalmente pasar otros 10/12 meses en un depósito de acero inoxidable antes de ser embotellado.

Un blanco que es más blanco en el sentido de su color (amarillo pajizo), con leve turbidez, brillante y glicérico. Su nariz es un canto a los cítricos maduros (pomelo rosado, naranja fresca, limones dulces) con notas de hierbas aromáticas. La boca es fresca, voluminosa, grasa, franca y con un leve amargor final exquisito. Este vino es para paladares más amplios, pero su punto macarra hace que los amantes de los blancos impolutos quizá no lo entiendan del todo. ¡Me gustó mucho! Su precio es más alto, estamos por los 18€, pero anímense a romper la hucha que no falla. 

También con el teléfono...

Cierro con un tinto para no desentonar. Una Garnacha de Gredos, en concreto de San Juan de la Nava, que elabora Marcos Peral más que artesanalmente con uva del Viñedo de la Umbría que era de su abuelo Clemente. Un novel emprendedor que decidió recuperar la viña, darle vida nuevamente siguiendo una filosofía orgánica, retomar la tradición y herencia familiar del trabajo de campo que muchos jóvenes de hoy no quieren ni ver. Y así fue… en sus tiempos libres acomodó la vieja bodega del abuelo con unas cuantas tinajas de barro dentro, compró algunas barricas usadas y se puso a hacer vino artesanal. CLEMENTE PERAL 2017 Garnacha 100% de escasa producción, fermentada y criada durante un mes y medio en tinajas de barro de los años cuarenta y luego 6 meses en barricas de tercer uso. Según leí en su página (aun queriendo tener forma de web, pero con alma de blog) fue aprendiendo sobre la marcha, preguntando, equivocándose, arriesgando, pidiendo ayuda, y animándose. 

Color rojo picota de capa alta, cuerpo medio-alto, con brillo y muy glicérica. Nariz que destaca por su perfume a flores, frutas rojas maduras y tierra húmeda. La boca es potente, con taninos aún rugosos, pero muy franca. Buena frescura que equilibra la madurez de la uva, cerrando con un punto levemente dulzón que no molesta en absoluto. Se expresa y se bebe como un vino artesanal, tal como es. Para estar comenzando, el resultado no pudo salir mejor. Pero creo que tiene un potencial impresionante. 

Esta está un poco mejor...


En la cosecha de este año se animó con una Garnacha que le cedieron de una viña vecina (Finca la Cornocosa) que hizo fermentación por maceración carbónica, alcohólica y maloláctica en tinajas de barro durante 75 días. MURUM 2018 que en lo personal no me gustó tanto porque quedó con demasiado azúcar residual, pero estoy seguro de que a muchísima gente le encantará. ¡Diversidad ante todo!

Conocí estos vinos por los amigos de @NosVamosDeVino en Instagram. Me contacté con Clemente y le pedí unas botellas. En su web justifica por qué su vino es caro (parece que algunos le han dicho que lo es). Yo, desde este pequeño espacio que es nuestro blog, le digo que su vino no es caro, que es barato. Porque además de costar solo 10€, es tremendamente honesto. Si quieren probar una garnacha de Gredos artesanal busquen a Marcos en las redes sociales y pídanle unas botellas que las van a disfrutar y de paso lo van a ayudar. Los comienzos nunca fueron fáciles para nadie.

Aquí lo dejo por ahora… Más adelante, en otro impulso redactor, les contaré sobre más vinos cuya filosofía se ancla al respeto por la tierra y el medioambiente.

Salutes,

Rumbovino 
Más de 8 años comunicando la cultura del vino. En favor del consumo moderado y responsable.

07 enero, 2019

Garnacha SSA (sin sulfitos añadidos)

Desde que comenzamos con Rumbovino hace más 8 años siempre tuve presente que quería escribir para la gente común, para los bebedores de a pie, para aquellos que pagan los vinos que consumen y que si por nuestro consejo pagasen lo menos posible por algo de buena calidad (lo que llamamos RPC de toda la vida) mejor que mejor. No obstante la inercia y las ganas de probar siempre cosas nuevas y de aprender más y más, a veces hace que sin querer te alejes del objetivo que te motivó a escribir. Me suele pasar con frecuencia y no quiero que así sea, debo corregir el rumbo cada poco tiempo y mucho más ahora donde la movida de los vinos ecológicos o naturales (a los que adhiero y consumo) está ganando terreno y son pocos los que se ajustan a los bolsillos de la mayoría de los mortales bebedores. Quizá sea uno de los puntos más críticos de estos vinos.

Toda esta retahíla que he soltado como introducción tiene sentido porque hoy quiero escribir sobre un vino para todo el mundo, de esos que te encuentras en un supermercado, lugar en los que reconozco hace tiempo no compro una sola botella (porque normalmente no me atrae nada de lo que ofrecen). Lo crucé de casualidad y me llamó la atención su etiqueta, sobria pero bonita, “DAVIDA Sin Sulfitos añadidos” cosecha 2018 a un precio de 3,75€. La no adición de sulfuroso por sí misma ya me pareció una gran cosa y solo por eso quería probarlo, pero además por ese precio no tenía nada que perder, así que fue directo a la bolsa.

Se trata de un tinto de uva Garnacha elaborado por bodegas Aroa (aunque no se mencione en la botella ni en su web). Esta bodega es pionera en la D.O. Navarra en la recuperación de prácticas de agricultura ecológica y biodinámica y sus viñedos están certificados en ecológico. Este vino no tiene el sello de ecológico pero sí lo tiene de Vegano. En la elaboración se interviene lo mínimo posible, con una corta maceración y una clara filosofía de que sean las uvas las que se expresen. La no adición de sulfuroso es un puntazo y el resultado final es más que digno. 




Vino jugoso, de intenso color picota de capa media-alta y muy brillante. La nariz es intensa con expresión de frutas rojas frescas, notas lácticas y algo de piruleta. La boca franca con sus aromas, de taninos aún algo rústicos (está recién salido) pero con frescor y buen equilibrio. Se bebe fácil, sus 14 graditos de alcohol no se notan en absoluto.

Seguramente si a este vino lo cata un crítico (profesional o no, que de esos hay muchos) le encontraría algunas imperfecciones que le quitarían puntos (a quién le importa), pero insisto, para mí y para quienes intento escribir, este tinto tiene muchísimas más ventajas que desventajas. Resumo: barato, rico, fácil de beber, SSA (te darás cuenta al levantarte a la mañana siguiente) y sobre todo sincero. Sin más… qué otra cosa se le puede pedir?

RPC: Excelente! Aplausos!

Ahí lo dejo!

Rumbovino

Más de 8 años difundiendo la cultura del vino, en favor del consumo moderado y responsable

12 noviembre, 2018

Xantar Bulló y Neno da Ponte

Al final van pasando los días y cuando te quieres dar cuenta llevas 10 años de casado. Felizmente casado, todo sea dicho. Y toca festejar…

Viviendo en Lugo, donde actualmente como y bebo, cualquiera puede pensar que es sencillo encontrar un sitio donde se pueda tomar una buena cena junto a un buen vino, que es lo que casi cualquier mortal aspiraría a hacer en una noche especial, festejes algo o no. 
Pero lo que la realidad y mi experiencia indican es que el asunto en la ciudad amurallada ya no es tan simple porque en tema restauración la cosa ha cambiado mucho y parece que se ha estratificado en dos partes bien distintas (como el vino con su parte sólida y su parte líquida luego de la fermentación). O bien eliges la típica churrasquería para comer como una bestia junto a un vinito de cosechero de la Ribeira Sacra y pagas unos 10-11€ más feliz que un ocho; o te metes en algunos lugares de culto de alta cocina (y en ocasiones no tan alta) y dejas medio riñón en el intento. Prácticamente se acabaron los términos medios, y esto es algo que se debería recuperar porque ya no se está haciendo mérito para sostener la famosa frase que reza “E para comer… Lugo”. Así era antes, es una pena que ya no. 

Por eso esta mañana de domingo me detengo a escribir sobre XANTAR BULLÓ, porque ya casi no quedan lugares así por Lugo y porque disfrutamos de una excelente cena de raciones y un excelente vino sin adelgazar la cuenta bancaria.

Sabéis que este es un blog de vinos, pero todo buen vino se disfruta el doble con una buena comida, y para combinar ambas cosas este Restaurante-Tapería metido en pleno centro histórico es una buena elección. Lugar pequeño pero muy funcional, una vieja casa restaurada que en la parte de abajo se puede tapear y arriba unas pocas mesas en un entorno agradable donde se puede comer o cenar (recomiendo reservar). La oferta de platos es corta pero variada y exquisita. La carta de vinos es un poco más amplia y en general bien enfocada (creo que podría mejorarse) y sabiendo buscar se encuentran cosas interesantes. Pero sin dudas lo mejor es que su precio no está tan sobrecargado permitiendo la opción de seleccionar etiquetas que en cualquier otro lugar pagarías bastante más por ellas. Destaco esto porque tampoco es común, parece que todos los restaurantes del mundo intentan ganar más dinero con la bebida que con la comida, qué disparate es ese.

Pedimos 3 raciones y postre…Más que suficiente. De primero cecina con queso de oveja y tomate confitado (una delicia), luego vinieron unas croquetas caseras de Boletus (ricas, ricas!) y cerramos con unas zamburiñas a la plancha extraordinarias. De postre, para compartir, una fantástica bica con helado casero y un arroz con leche templado con frutas compotadas de estación (el mejor postre que he comido en mucho tiempo sin dudarlo!).

Comidas tan dispares me complicaron la elección del vino, pero como soy un apasionado de la Ribeira Sacra (lo sabéis quienes nos leen) y de los vinos ecológicos y naturales, me incliné por Neno da Ponte Horta da Cal 2015 al que hacía tiempo le había echado el ojo pero no pude probar. 

Foto de teléfono... medio pelo nomás


Tinto elaborado por Roberto Regal con mixtura de 60% de uva Mencía, Garnacha 30% y Alicante Bouchet 10%, de viñedos de la zona de Mourelos (Río Miño) trabajados orgánicamente sin aditivos químicos y con cubierta vegetal. Se vinifica en tanques de inox previo pie de cuba en la viña y 20% de raspón. Maloláctica en inox y luego una crianza de 8 meses en barricas francesas usadas de 500 lts.

Debo comenzar diciendo la idea de elaborar vinos para diferentes bodegas por un mismo enólogo es algo que no me gusta del todo, porque en general suelen perder la esencia del terruño para dar paso a la esencia del elaborador y al final terminan pareciéndose casi todos entre ellos. Esto me ha pasado con algunos de los vinos de Roberto Regal últimamente, aunque en este caso, si bien se trata de su proyecto personal, el vino me sorprendió muchísimo.

Un Ribeira Sacra que no esconde ni maquilla su origen, con taninos aún por pulir (de una añada atípica en Galicia), pero con frescura, ese cierto verdor que tanto me gusta y con notas de frutas rojas presentes pero no tan marcadas. No es un vino frutal, no es esa su línea, al menos es lo que creo. Es mucho más profundo, con cuerpo y alma mineral, junto a una barrica bien trabajada e integrada que no aporta nada más que estructura y oxigenación. Me encantan los vinos que mutan en la copa en la medida que se van abriendo y cada trago es mejor que el anterior, hasta que se te acaba y te quedas con cara de tonto esperando más. 

Tengo que reconocer que este es un tinto diferente de la Ribeira Sacra, de los que hace tiempo no pruebo. A cada uno lo que le corresponde. Un muy buen vino!

Su precio de venta al público es de unos 20-21€ aprox. En XANTAR BULLÓ creo que lo pagué entre 25-26€. La RPC es buena, un vino que hay que probar. 

Salutes! Y por otros tanto años, los que sean, pero que sean maravillosos como estos! 

Mismo teléfono, misma foto de mala calidad






Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino. En favor del consumo moderado y responsable.

08 octubre, 2018

THE NEW WAVE GIRL, natural como pocos!

Hasta unos meses atrás, cuando quedamos con Antonio Sicurezza para catar unos cuantos vinos naturales italianos, ni sabía de su existencia. Lo digo en sentido de mi gran ignorancia hacia los pioneros en esto de los vinos naturales que andan por España. Hablo de Fabio Bartolomei, de Vinos Ambiz, un proyecto que comenzó su andadura en el año 2003 de manera menos profesional pero con toda la intención de hacer un vino sano. Pues resultó ser que con el paso de los años y la “profesionalización” de este tipo de productos (que algunos aún se niegan a reconocer) Fabio entendió que llevaba elaborando vinos naturales desde el principio. 

Como dije antes, no sabía de él y tampoco tengo el gusto de conocerlo, pero luego de probar una de sus creaciones me tomé un tiempo para conocer más de cerca sobre su filosofía y el proyecto, porque la verdad es que tras un primer impacto que casi me descoloca (no estaba boxeando, estaba catando) entendí que la cosa iba realmente en serio. Se trataba de un blanco THE NEW WAVE GIRL (90% Albillo Real y 10% Malvar), que no parecía blanco ni por color ni por alma, que he disfrutado como un niño con juguete nuevo (así se decía en mis épocas, creo que ahora un juguete no hace tanta ilusión a un niño como un IPad). 

Imagen tomada de www.rollingwine.com

Elaborado a pachas entre Fabio y Antonio se produce con uvas de la sierra de Gredos nacidas de viñedos vivos y sanos trabajados absolutamente en ecológico, que tras un corto contacto con los hollejos fermentan con levaduras indígenas y se crían por separado en tinajas sobre sus propias lías durante unos meses. El “coupage” se hizo en febrero y el frío del invierno actuó de decantador separando lo gordo de lo fino y lo líquido de lo sólido, como se hizo toda la vida. Se envasa sin filtrar y se coloca en botellas trasparentes (sin truco ni cartón, para ver lo que hay dentro) y se tapa con corcho de verdad de cultivo sostenible. No vale eso de ser creyente a medias.

Blanco naranja, denso en copa y de lágrimas gruesas, turbio y brillante, casi paradójico. Nariz espléndida de mediana intensidad con aromas que recuerdan al pan tostado, algo de pera madura y hollejos (la oxigenación le viene muy bien porque lo despierta y el frío le bien mal porque le resta placer. Beberlo refrescado, no frío). En boca es poderoso, graso, untuoso, se puede masticar, justito de equilibrio entre la frescura y el dulzor. Sus 14 grados de alcohol le dan robustez pero no le quitan ni un ápice de complejidad. 

Ideal para maridar una comida con carácter. Como buen argentino que soy acompañaría una buena parrillada de achuras (con sus chinchulines, tripa gorda, mollejas, ubre, sesos y entrañas… que no le falte nada). Eso sí, después una buena siesta para que la felicidad sea completa.

Debería terminar esta nota aquí, pero ya me veo venir luego los reclamos, así que por las dudas aviso a los amantes de los blancos inmaculados de notas tropicales y colores cristalinos que este no es su vino. Dicho esto, anímense a romper el molde.

Las gracias a Antonio nuevamente y a Fabio por animarse a hacerlo.

Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

10 septiembre, 2018

Nada cambia en La Curva

Al final tras el regreso de unas vacaciones, como las que disfrutamos en Argentina hace poquito tiempo atrás, uno necesita minivacaciones para relajarse. Y mucho más si viajas del verano al invierno frío y lluvioso como el que nos tocó. Así que para huir del maldito estrés posvacacional y relajarnos un poco, nada mejor que una escapadita desde Lugo a Portonovo, en pleno corazón de las Rías Baixas Galegas. 

Todos los años intentamos ir aunque sea unos días y siempre repetimos destinos de dormida y de comida, para no fallar. La dormida en este blog no pinta nada, pero la comida y sobre todo la bebida sí que importa, así que casi cualquier mortal, por más despistado que ande, sabrá que si uno viaja a Portonovo y tiene afición por la buena comida y el buen vino sin lugar a dudas lo primero que le viene a la mente es una visita a La Curva, de Miguel Anxo Besada. Lugar de culto para los amantes del disfrute gastronómico.

Como dije antes, hace tiempo que vamos por allí por lo que ya somos viejos conocidos, y lo único que tenemos que hacer es sentarnos en la barra (somos gente de barra) y dejar que las cosas vayan llegando solas (sobre todo en lo que a vinos se refiere). Desfile de muy buena comida comenzando con una extraordinaria empanada de masa de millo (maíz) rellena de calamares en su tinta, siguiendo con unas luras fritas maravillosas, más tarde croquetas caseras de jamón ibérico y lacón con grelos (a cuales más ricas), y para cerrar con unas Xoubiñas que los amantes de los pescaditos fritos como yo deberíamos incorporar como dieta obligatoria! El intríngulis de tanto despliegue de comida rica es con qué regar el garguero para que la ingesta vaya bajando, y en eso Miguel es un maestro, para qué negarlo.

Arrancamos con tres blancos, FULCRO 2017 (Albariño de la subzona de O Salnés perfectamente equilibrado, voluminoso y con mucha nota cítrica, sobre todo pomelo, que está perfecto para disfrutarse ya pero le espera un futuro extraordinario). SÁLVORA 2016 (Otro tremendo albariño elaborado por Rodrigo Méndez de la subzona de O Salnés, con una verticalidad, complejidad y mineralidad extraordinarias, que le auguran un futuro soberbio. Está para beber y disfrutar ahora, pero estará aún mejor. Vino de guardar), y finalmente PAI ABEL 2014 (Mixtura de cepas María Gomes y Bical de Quinta das Bágeiras de la región de Bairrada, para mí la mejor zona de vinos de Portugal, que se mantiene en plena forma a pesar de sus 4 años con mucho volumen en boca, profundidad y complejidad. Para acompañar una comida completa de principio a fin!). 

Fotos de móvil, disculpas.


Entre croquetas y charlas sobre monos despiojándose pasamos a los tintos, comenzando con CHATÓ PAQUITA 2016 (vino artesanal, natural, elaborado por Sistema Vinari a base de Callet, Manto Negro y Monastrell en la región de Mallorca. Los que nos leen saben que cada vez bebemos más vinos naturales y este tinto fresco, frutoso, con notas mentoladas y mucho desenfado da la cara para gusto y disfrute de todo aquel que quiera degustar vinos puros de uva mallorquina pura. La etiqueta es extraordinaria y si bien su precio no es bajo, vale mucho la pena probarlo). Siguió QUINTA DE SAES Estagio Prolongado 2013 (elegancia y madurez en partes iguales para este blend de cepas autóctonas elaborado por Álvaro Castro en la región portuguesa de Dao. No es la primera vez que lo pruebo y sostengo la opinión de que es un vinazo a muy buen precio!). 

Posteriormente desfilaron BASTIÓN DE LA LUNA 2016 (este tinto de Rías Baixas elaborado por Forjas del Salnés, que es decir Rodrigo Méndez, con mezcla de Caiño, Loureiro y Espadeiro es una auténtica joya atlántica, salina, mineral, filosa y claramente balsámica que una vez entrada la primera copa no para de crecer hasta que la botella se acaba sin que te des cuenta. Tinto base que está para jugar en primera. Varias veces lo bebí y cada vez me gusta más), y CASTRO CANDAZ A Boca do Demo 2016 (Mencía de la Ribeira Sacra del Miño, elaborada a partes iguales por Rodrigo Méndez y Raúl Pérez, con frescura, frutos rojos, notas herbáceas, dejos balsámicos y mineralidad en partes iguales. En la línea de lo que nos tienen acostumbrados, pero en este tinto hay menos ligereza, más fondo y elegancia que en su compañero más económico de Finca El Curvado. El disfrute está asegurado y vale lo que cuesta). 




Cerramos la noche con postre, y aunque soy dulcero preferí otra copita de tinto para terminar la velada. SITTA Finca el Molinero 2016 (vino atlántico por donde se lo mire, elaborado por Bodegas Attis con mixtura de cepas tintas de las Rías Baixas. Sedoso, fresco, fruta roja fina, elegante… catado a ciegas me hubiese llevado a un Pinot Noir sin dudarlo. Gran vino, pero no encontré mucha información sobre él, ni de precio tampoco).

Como siempre pasa en la vida, llega un momento en que las cosas se terminan y esa noche en la curva tampoco fue la excepción. Así que nos retiramos encantados prometiendo volver muy pronto, pero apenados por saber que la realidad nos decía que faltaba por lo menos un año para nuestro próximo estrés posvacacional! 





Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

05 febrero, 2018

Los vinos de la Tierra

Lo comentaba en la entrada anterior a este post. Nueva etapa, nuevos tiempos, mismo camino, pero hacia un horizonte mucho más diáfano en cuanto a lo que pretendemos del blog y lo que deseamos difundir; tanto es así que hasta hemos decidido modificar un poquito nuestro nombre original, el que llevamos desde el principio, y agregar una definición que creemos refleja mejor ese rumbo que nos habíamos trazado pero no habíamos plasmado aún de manera oficial. “Rumbovino más natural” porque desde ahora los vinos desnudos (así como los llamara alguna vez el grandísimo Ricardo Santos en una nota que escribió para Área del Vino), los que pare la tierra, serán los principales protagonistas . 

Para inaugurar esta nueva andadura decidí ponerme al día con una nota que debía escribir desde hace tiempo, desde que Laura Lorenzo (alma mater de DATERRA VITICULTORES) nos respondió una entrevista para los AWB y no pude acompañarla de una cata de alguno de sus vinos, porque son escasos y difíciles de conseguir, pero que en esta nueva cosecha que acaba de salir no se me escaparon. Hoy comenzamos con dos etiquetas de su línea más baja PORTELA DO VENTO 2016 y CASAS DE ENRIBA 2016.

Los que se mueven en este mundo del vino seguramente conozcan el proyecto DATERRA VITICULTORES (Viticultura de Montaña). Se desarrolla en base a algunas premisas fundamentales como son el respeto por la tierra y el medioambiente, defender una viticultura racional y no intervencionista, pero sobre todo por transmitir el potencial que tiene una zona tan especial y con tanta historia para el desarrollo de la vitivinicultura como el Val do Bibei, en las laderas de Manzaneda, a caballo entre la Ribeira Sacra y Valdeorras. 

Y justamente de eso se trata la cosa, de elaborar vinos respetuosos de su lugar de origen. Sus líneas más básicas, de las que hablaré hoy, ilustran la expresión de una región a través de las uvas obtenidas de diferentes viñas. Sus otras líneas representan una finca, un lugar pequeño, minúsculo, en un universo mayor.


Tinto mixtura de uvas Mencía (90%) y aportes minoritarios de Alicante, Merenzao, Mouraton y Gran Negro obtenidas de viñedos de Chateiro (Sober, Lugo) y Tierras de Trives (Ourense) de entre 350 y 700 metros de altitud, sobre suelos graníticos y textura franco arenosa. 

Vinificación tradicional con un despalillado parcial, fermentación espontánea con levaduras indígenas, maceración con pieles durante 11 días y crianza en tinas de roble francés nuevas de 4000 lts y barricas usadas de 225 lts. No se utiliza ningún tipo de aditivo. Solo dosis mínima de sulfitos. No se clarifica ni se filtra. Tiene solo 6 meses de embotellado.

Color rojo rubí de capa media-baja, fluido y de lágrimas finas. Su nariz delicada no esconde su origen, con aire gana en volumen, pero es más de susurros de que alaridos. Notas donde destacan principalmente los balsámicos, leves florales, frutos rojos y hierbas aromáticas (laurel y romero). En boca resulta ágil, vertical, con frescura y mineralidad marcada, pero con buen equilibrio ya que tanto la fruta negra con la crianza se hacen más expresivas al paladar. 

Aunque estoy seguro que va a seguir creciendo en botella (lo esperaría unos meses más), es mucho más que una declaración de intenciones de lo que se pretende transmitir con su proyecto. Nadie dudaría del origen de este vino, ni el menos experimentado. 

En lo personal esta Portela, que me devuelve a los aromas y sabores de antes, me ha gustado muchísimo. También entiendo que a día de hoy, muchos paladares acostumbrados a los barnices no logren apreciarlo en plenitud. Abstenerse los buscadores de clásicos. 

Son 6052 botellas de esta añada (5312 la mía). 12,5 % vol. Su precio ronda los 13,5€ aprox. Si lo encuentran ni lo duden.





Solo uva Mencía obtenida de viñedos localizados en Portomourisco (Petín, Ourense) a una altitud de 550 mtsy sobre terreno granítico y textura franco-arcillosa. Maceración con hollejos durante 5 días, fermentación espontánea con levaduras indígenas y crianza de 10meses en barricas francesas usadas de 500 lts y y cuba de castaño nueva de 1000 lts. Ni clarificado, ni aditivos, ni filtrado. Dosis mínima de sulfitos. Solo 2623 botellas (1222 la mía) y 13,5% vol. 

Otro que no se corta un pelo al momento de gritar a viva voz de dónde proviene. Fiel reflejo de la Mencía de Valdeorras tanto en nariz como en el paladar. De un rojo picota más apago y cierta turbidez, lógica en este tipo de vinos “más naturales”, las lágrimas marchan gruesas de regreso al fondo al agitar la copa. Más fruta (entre especias y balsámicos) y menos verticalidad con esa calidez que entrega el sol en esta región. Ojo que digo calidez y no dulzor. Hay frescura de sobra para sostener la fuerza de la fruta y beberlo por litros disfrutando cada trago. Más redondo y para paladares más amplios que su hermano del otro lado de la ladera.

Otro gran vino que cuenta otro cuento diferente al de la mayoría y a precio de cualquier bolsillo (13,5€ aprox). 

Me quedan ganas de seguir escribiendo y seguir probando. Me quedan sus blancos y sus vinos de finca… estoy seguro que volveré a hablar de ellos.


Buena vida, buenos vinos y, cuanto más naturales mejor. 

Rumbovino