SOBRE BODEGAS, VINOS Y OTRAS COSAS... ESTE ES NUESTRO CUADERNO DE NOTAS...



22 abril, 2016

L´AME, Feliz día Malbec

Agreste, Auxerrois de laquenexy, Auxerrois des moines de picpus, Auxerrois du mans, Balouzat, Beran, blanc de kienzheim, Cahors, Calarin, Cauli, Costa rosa, Cot a queue verte, Cotes rouges, Doux noir, Estrangey, Gourdaux, Grelot de tours, Grifforin, Guillan, Hourcat, Jacobain, Luckens, Magret, Malbec, Malbek, Medoc noir, Mouranne, Navarien, Negre de prechac, Negrera, Noir de chartres, Noir de pressac, Noir doux, Nyar de presak, Parde, Périgord, Pied de perdrix, Pied noir, Pied rouge, Pied rouget, Piperdy, Plant d'Arles, Plant de meraou, Plant du roi, Prechat, Pressac, Prunieral, Quercy, Queue rouge, Quille de coy, Romieu, Teinturin, Terranis, Vesparo, Plant du Lot. Toma infinitos nombres, pero sin lugar a dudas pocos de ellos suenan tan alto y claro como MALBEC en el mundo. 

El pasado 17 de Abril se festejó su día mundial y yo, como debe ser, no podía ni quería estar ausente.






Para unirme al festejo y aprovechando que desde hace un par de años estoy viviendo en Europa, me pareció interesante romper los cánones tradicionales de este día y hablarles sobre un malbec diferente. Ni de Francia, cuna originaria del cepaje que no supo, ni pudo, darle el peso específico que hoy tiene esta uva en los paladares de amantes del vino en todo el mundo, ni de Argentina que hizo de ella todo lo contrario (nadie es profeta en su tierra, dice el refrán). Por eso elegí un malbec español, de una región muy especial. Reconozco que no es fácil encontrar un monovarietal de esta uva en España, en lo personal solo conozco dos bodegas que lo tienen (Riberas del Duratón y Altolandon), pero en ambos casos el resultado es muy interesante.

L´AME, del francés ALMA. Cosecha 2010 

En su fase visual se mostró de un color rojo rubí de capa media con bordes levemente tejas, brillante, limpio y lágrimas glicéricas. Aromas de buen volumen que en la cata trasladaban automáticamente a Mendoza, la tierra de sol y el vino. Olía a sol y altura, a ciruelas rojas en su punto de madurez, flores como las violetas, hierbas aromáticas y especias como la pimienta negra (un verdadero “diccionario” sobre las características olfativas de un malbec). En boca resultó poderoso, de entrada imponente pero de transcurrir tranquilo, sedoso, que fue dejando a su paso fruta madura dulce y sumamente fresca en partes iguales hasta terminar llenando las papilas de malbec de altura en estado puro. Frescura y personalidad son dos palabras que a mi juicio lo definen muy bien.

Este vino suena, se muestra y siente como un auténtico malbec argento, pero solo es su esencia, porque este es de aquí, de España, pero de la España de las tierras altas (1100 msnm), de clima seco, soleado y frío, de suelos pobres y sanidad exquisita, de La Mancha, donde quizá alguna vez anduvo el Quijote y su inseparable amigo Sancho haciendo de las suyas…y quien sabe quizá, solo quizá, si no también brindando con algún malbec a la salud del gran Don Miguel de Cervantes.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

10 abril, 2016

GRANBAZAN, Albariños del Salnés




Hay cambios en Granbazán, los vinos de la DO Rías Baixas de Agro de Bazán. Para festejar su vendimia número 35 este clásico se ha puesto sus mejores galas y sale al mercado con todo para mostrarse. Etiqueta renovada, que mantiene su estilo clásico pero con una línea más moderna y atractiva, que a mi juicio funciona muy bien. Botella oscura de cuello largo que aporta elegancia y en su interior los caldos de la cosecha del 2015 que parece que van a dar mucho que hablar en Galicia. Gran parte de sus vinos proceden de su Finca de Tremoedo en Vilanova de Arousa, a muy pocos metros del mar.

GRANBAZÁN Etiqueta Verde 2015

100% Albariño, de cepas de 30 años con vinificación tradicional, estilo joven.

Color amarillo pajizo muy claro, con tonos levemente verdosos, brillante y limpio. Al agitar la copa muestra lágrimas robustas y de caída lenta. Interesante presencia. Nariz de mucha intensidad que remite directamente al cepaje y más específicamente al origen de la uva en el Val do Salnés. Cítricos como el limón y pomelos maduros, notas herbáceas, algo de ruda y fondo salino. Boca jugosa y vivaz, de gran frescura (pero sin perder peso y estructura), cítricos acompañados con un suave dulzor de fondo que se funde con el típico amargor final del albariño. 


Una buena factura en una cosecha nueva, y de festejo, que ya se puede disfrutar o guardar un tiempo porque ya saben que esta uva mejora aún más con la estiba. Me gustó mucho y su precio (8,90 €) lo pone en una RCP buena o más.


GRANBAZÁN Etiqueta Ámbar 2015

100% Albariño, selección de uvas de la Finca Tremoedo. Elaborado con mosto flor, previa maceración en frío y tras la fermentación se somete a una corta crianza con sus propias lías antes de embotellarse.

Color dorado leve, con ribetes verdosos. Glicérico, brillante, limpio. Mucha intensidad aromática, de buena complejidad donde las notas maduras de frutas como la pera y piña dominan la escena, presencia de pomelos, manzanas rojas, hierbas aromáticas y puntas lácteas de fondo. La boca es más voluminosa y amplia que la de su hermano menor. Se lo nota con más peso y cremosidad, pero a su vez desborda frescura y expresa el marcado recorrido cítrico que imprime a sus frutas el Valle del Salnés. Cierra con unas agradables notas amargas y el posgusto es medio largo. 



Otro albariño que habla en voz alta de su origen, de perfecta factura y que vale mucho la pena probar. Al igual que el etiqueta verde, si bien la 2015 fue una cosecha que permite disfrutar de un gran albariño ahora mismo, creo que el mejor momento de este vino está por venir. Guardaría un par de botellas porque tiene un gran futuro. Su precio ronda los 12,90 € y la RCP sigue siendo buena o muy buena.

Dos etiquetas de referencia que no defraudan en nada a los amantes del albariño expresivo, filoso y longevo del Val do Salnés. Ideales para marisco, sol y mar.

Buena vida y buenos vinos amigos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo las cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

03 abril, 2016

ES LO QUE HAY

Es lo que hay en la viña. Es lo que ofrecen las viejas cepas que sobreviven a más de 1000 metros sobre el nivel de mar, sobre suelos de pizarras y cuarcitas en los terrenos más inhóspitos, secos y saneados de Aragón. De plantas que conviven con hierbas de montaña, almendros y cerezos, con las que forman una simbiosis única y perfecta que permiten a la Garnacha expresarse con máxima pureza y elegancia.

Esas uvas del 2011 solo necesitaron fermentar en tanques abiertos y luego descansar unos 20 meses sobre sus lías finas para mostrar todo lo que son capaces de dar. Ni maderas ni cosas raras que interfieran con la expresión de la fruta y el terruño.




Rojo picota, ribetes levemente tejas y capa alta. De nariz gloriosa, compleja, interminable. Frutos negros, balsámicos, especias, orégano, violetas y cítricos (naranjas escarchadas) sobre un fondo profundamente mineral. Boca poderosa, intensa, con mucha frescura (esto parece increíble) y mineralidad. Los taninos ya se han limado con el paso del tiempo y su pasaje por el paladar es envolvente y exquisito. Final largo, inolvidable. 

Una garnacha increíble que viene de la mano del Escocés Volante, Norrel Robertson, y que llega a la mesa de cualquier mortal por unos escasos 14,9 € haciendo que su RCP sea insuperable.

ES LO QUE HAY 2011, Ficha técnica.

Otra joya que puedo conocer y disfrutar gracias a Rafa (Las delicias del 69, en Lugo), que me obliga a reflexionar y 
luego preguntarme, dónde compraré estos vinos si algún día decides cansarte querido amigo. 

Gracias por leernos,

Buena vida y buenos vinos amigos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

28 marzo, 2016

Paisajes y Vinos de Portugal

Por fin la Semana Santa! Parecía no querer llegar nunca. Pocas veces hemos deseado un descanso tanto como estos días…

Este años decidimos emprender camino al sur de Portugal, a la región del Algarve, que al contrario de lo que dicen algunos, hoy puedo confirmar que no es solo turismo de playa el que se puede hacer allí.

La primera noche, tras casi 10 horas de viaje desde Lugo a Albufeira - donde montamos nuestra base de operaciones los primeros tres días - preferimos cenar en el apartamento y descansar para retomar fuerzas. Fuimos al supermercado en busca del sustento nocturno y sin muchas vueltas raras, nos decidimos por una pizza y una picadita con queso casero y olivas. Como es lógico para el caso de frikis del vino como nosotros, evaluamos la elección del acompañante líquido con más detenimiento. A los caldos de Portugal, por suerte los tenemos investigados desde hace tiempo y los conocemos bastante por lo que la elección fue más estudiada, pero en lo personal considero que para cualquier visitante “poco exigente” en tema de vinos, un supermercado es un buen lugar para elegir porque las opciones son muy variadas y no hay que ser un experto para encontrar buenas cosas.

Me incliné por un tinto de la DOC Bairrada (una región de la que poco se habla, pero que esconde unos tesoros increíbles en materia vinícola). CAMPOLARGO Variedad Baga 100%, cosecha 2011. Color rojo picota, con reflejos rubíes capa medio-baja. Brillante, limpio y de lágrimas delgadas. De nariz exquisita, intensidad media, compleja. Fundamentalmente mineral, terroso, tiza, frutos rojos frescos pero que asoman muy sutiles y notas de buena madera en el fondo. En boca es seco, austero, mineral (piedra, tiza), fresco y directo. Nada de frutas maduras, ni maderas dulces ni ninguna de esas cosas que tanto gustan de los vinos modernos. Es un vino que expresa fielmente el terreno calcáreo y pobre donde crecen las uvas que le dan vida. Me pareció un vino extraordinario. Su precio fue de 12,50 €. Muy buena RCP.




Tras recorrer las ciudades de Tavira y Faro (muy buenas opciones para comenzar a caminar el Algarve) llegamos a la segunda noche, ya más descansados y con ganas de reencontrarnos con la rica gastronomía Portuguesa, así que nos decidimos por cenar fuera.

Frente a la playa de los pescadores, en el casco antiguo de Albufeira, hay muchos restaurantes que además de tener hermosas vistas tienen opciones variadas para elegir a la hora del deleite. Creo que cualquiera de ellos está bien (no recuerdo el nombre del que elegimos nosotros). En lo referente al tema sólido, pedimos una entrada de calamares fritos (no me convencieron mucho) y de segundo una “Cataplana de pescado” para dos personas. La Cataplana es una comida típica de esta región, que consiste es una especie de guiso de pescados variados, con verduras, cocidas a fuego lento al vapor, dentro de una cazuela esférica de cobre cerrada, llamada cataplana. Buenísima!! Como acompañante líquido había una buena carta de vinos para elegir, y luego de un par de opciones nos inclinamos por un Vino Regional Alentejano de unos 15 €, que para un restaurante en ese lugar está más que bien.


AnAs cosecha 2013, mezcla de castas Alicante Bouschet, Syrah y Aragonez, con una crianza de 3 meses en roble americano. Color rojo rubí, capa medio-baja estilo Pinot Noir. Fluido, de buenas lágrimas y brillante. Nariz intensa, de frutos negros maduros, notas minerales y tostados de la madera americana bien presentes. En boca resultó amable, de taninos redondos y dulzones (un poco más de frescura le hubiese venido mejor), notas de roble y final goloso. No es un vino de mi perfil, prefiero los más frescos, pero debo reconocer que se bebió muy fácil y acompañó más que bien la cena. Así que por su precio, a pesar de que lo cobran el triple de su valor de mercado, lo elegiría nuevamente sin problemas.

El cansancio de andar todo el día por la ciudad de Silves (tiene un castillo hermoso y perfectamente conservado) y pasear por las playas de Alvor y Portimao (para pasarse el verano entero en ellas), y además por la economía que hay que cuidar, decidimos cenar en el apartamento en nuestra tercera noche. Unos Tagliatelis con salsa de salchichas y un quesito curado artesanal mezcla de leche de cabra, vaca y oveja nos pintó fenomenal. Quería probar un blanco, así que elegí un DOC Alentejo mezcla de dos variedades y un tinto, hermano menor del Campolargo de la primera noche, que tiene un nombre que a algunos les puede resultar gracioso.

El blanco, DUAS CASTAS 
2014, Heredade de Esporao. 60% Arintoy 40% Gouveio vinificadas por separado y luego sometidas a una crianza corta sobre sus propias lías. Amarillo pajizo, levemente alto de capa. Glicérico y limpio. Nariz de gran intensidad, principalmente pera, piña (los tropicales de siempre). Muy agradables pero de levadura diseñada. Boca franca, de frescura justa como para equilibrar y hacerlo un blanco de trago largo. Final goloso de largo posgusto. Lo esperado por su origen. Tengo que reconocer que me gustó mucho. Su precio, 8 € (Buena RCP). 

El tino, VINHA DO PUTTO 2012, mixtura de Touriga Nacional, Tinta-Roriz y Merlot. Como decía al principio es el hermano menor del Campolargo, DOC Bairrada. Capa media baja, rojo rubí limpio y brillante. Nariz remolona, necesitó un poco de aire para despertar. Perfil vegetal, herbáceo y fondo mineral. Tampoco aparece fruta, o muy poco. En noca es austero, fresco, directo y filoso. De trago largo y final medio. Me gustó más su hermano mayor, pero mantiene ese perfil de origen que me gusta. Son vinos para gente que no persigue las modas edulcoradas. Su precio ronda los 7,5 €. Buena RCP.



Día intenso el previo a la cuarta noche. Paseo por el interior del Algarve, primero por Alte (recomendable), luego visitamos Caldas de Monchique en plena sierra, entre montañas verdes y aguas termales y finalmente una visita a la Bodega Quinta do Francés que ya comentaré en un post exclusivo (muy recomendable de visitar). Llegamos a nuestro nuevo alojamiento en Lagos, con viento frío y cansancio extremo.

Con el contexto previo, nos inclinamos nuevamente por cenar en casa, y por unas pizzas para no variar. A buscar opciones líquidas fuimos al InterMarche que tiene una bodega muy interesante. Luego de dar vueltas, arriesgamos con un Pinot Noir 2013 de CASA SANTOS LIMA, Vino Regional de Lisboa. Lo elegí por su cepa (me confieso adicto a la Pinot) y porque me llamó la atención su origen en viñedos dispuestos sobre cuestas con suelos arcillo-calcáreos. Color rojo picota y ribetes violáceos de capa media-alta. No era Pinot, me pregunté? Nariz elegante, dominada por los frutos rojos tipo cerezas maduras y notas dulces de vainilla. En el fondo aparecían unas piscas lácteas y me recordó al olor típico a dulce de leche de los pinotes argentos (lo único que me acercó a la cepa cuyo nombre reza la etiqueta). Boca sabrosa, como si de una piruleta de cerezas se tratase, acompañada por notas de madera. Taninos sedosos, buena frescura y final muy agradable.

En líneas generales me gustó mucho, pero no tiene absolutamente nada que ver con el cepaje de la Borgoña. Precio, 9,5 €. En este caso la RCP la pongo en función de la cepa que compré y no pasa de Regular.

Quinta noche. Otro día de no parar… Primero visita a Aljezur, con caminata en vertical al castillo incluido. Vale la pena visitar este pueblo (el verde del entorno parece imposible que pueda existir en esos lugares tan al Sur y tan cercanos al mar). Luego unos kilómetros hasta a la playa de Odeceixe, donde recomendamos no dejar de ir. La desembocadura del río Seixe en plena playa es digna de ver. Más tarde, al Cabo de San Vicente con unos acantilados increíbles y uno de los faros más hermosos que hemos visto nunca. Finalmente a la fortaleza de Sagres donde emprendimos una caminata sobre los acantilados y contra viento (vientazo, diría) que nos dejó de cama. Igualmente, esa noche salimos a buscar un restaurante en el centro de Lagos (otra ciudad más que recomendable para visitar y pasar unos días).

Nos metimos en el restaurante más antiguo de la ciudad. Jotta 13 se llama y está en plena peatonal. Pedimos una parrillada de pescados y por miedo a quedarnos cortos, agregamos una ración de sardinas a la parrilla (mi plato favorito de Portugal), acompañadas por un par de copas del vino de la casa, blanco y tinto. Los trajeron directamente en la copa, así que no sé qué vinos eran. Solo me dijeron que lo hacían viticultores locales. Si me los bebo en mi casa un fin de semana seguro que no me hubiesen gustado como esa noche, pero en ese entorno y con esa comida son para beber por litros sin parar de disfrutar. ¿Pero es que cualquier vino no depende de dónde y con quién se beba, para que pueda resultar maravilloso acaso?

Último día, última noche, qué pena que las vacaciones se agoten tan pronto. La idea era quedarnos en Lagos pensando en un poco más de tranquilidad previo a las 10 horas de regreso a Lugo. Lo cierto es que de tranquilidad nada. No paramos en todo el día, pero les aseguramos que lo que hicimos fue sin dudas de lo más hermoso del viaje por el Algarve. Paseo en bote por las cuevas desde Ponta da Piedade (imperdible! Y recomendamos hacerlo en kayak), luego travesía a pie hacia Lagos entre cornisas y playas limitadas por acantilados de colores. Por la tarde, compras con selección de vinos incluidos (elegimos todos de DO Douro) y, ya reventados, nos detuvimos a cenar en el restaurante El Triángulo, alejado del centro, pero cerca de nuestro hotel. Nos lo recomendaron y allá fuimos.

Otra parrillada de pescados para mí (espectacular!!) acompañada de patatas al horno con su cáscara y bañadas en aceite de oliva y ensalada. Noemí pidió una espetada de Tamboril (Rape) y camarones, igual de espectacular y apetitosa. Y de postre una filloa rellena de chocolate para terminar de explotar. Con respecto al vino, me dejé aconsejar por el camarero, que me propuso probar el tinto de la casa por un precio de 8,70 €. Un vino Regional Alentejano de nombre CONVENTO DA VILA 2014. Mixtura de uvas Trincadeira, Aragonez, Castelao y Touriga Franca, sin paso por madera que acompañó a las mil maravillas la cena. Mucha fruta roja madura (no pasada) y un ligero mentolado que aporta frescura. Fluido y ligero en su paso por boca, pero con el poderío que me gusta de los vinos alentejanos. Una vez más confirmo que no es necesario gastarse una fortuna para disfrutar de un buen vino y una buena cena. 



Lo cierto es que por segundo año consecutivo aprovechamos la Semana Santa para escaparnos a Portugal (el año pasado Lisboa, Casacais y Sintra), y vuelvo a confirmar esa sensación con la que regresé la primera vez que fui el país Luso. En Portugal uno se encuentra con paisajes fantásticos, atención amable, gente encantadora, precios más que asequibles, gastronomía envidiable (entre los que incluyo la pastelería), y oferta de vinos muy diversos y de una calidad que mi consejo es comenzar a mirar más de cerca, porque hasta no hace mucho para mí eran los grandes desconocidos y no dejan de sorprenderme con cada botella que descorcho.

Gracias por leernos, amigos.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

18 marzo, 2016

30 Copelos un tinto de Ribeiro extraordinario!

Debía esta nota, y me debía este vino, desde hace por lo menos unos 4 o 5 años. Lo probé por primera y única vez en la casa de unos amigos. Destapamos algo al azar como para ir entrando en tema mientras se hacía la cena. Un Ribeiro tinto, vestido con una botella tipo Borgoña pesada y una etiqueta limpia, elegante y que rezaba en plata 30 COPELOS junto a la firma de su autor, José Meréns. Recuerdo ese vino. Solo ese vino de todos los que cayeron aquella noche. No recuerdo ni tan siquiera qué cenamos. Me dejó encandilado. Al día siguiente me contacté con José para visitarlo y conocer el lugar donde nacía esa joya. No pudimos quedar para vernos, no por mala disposición de su parte sino porque en aquella época el que andaba con los tiempos justos era yo, yendo y viniendo entre Argentina y Galicia.

Pasaron los años y siempre tuve esa espina clavada. He probado muchos tintos del Ribeiro que me encantaron, pero aquel no había vuelto a probarlo hasta que lo encontré en una vinoteca de Vigo y me traje una botella a casa. De esto hará cosa de 1 año y medio.

Este fin de semana lo descorchamos. Porque nos apetecía, nada más. No había eventos especiales ni nada que festejar. Solo disfrutar de una buena cena, en buena compañía y un buen vino. Qué más pedir.


30 COPELOS 2013

Tinto compuesto por un ensamblaje de variedades autóctonas de Galicia. Sousón (40%), Caíno Longo y Caíño Redondo (35%), Brancellao (10%), Ferrón (10%) y un pequeño porcentaje de Garnacha. Desgranadas a mano y cofermentadas en barricas abiertas de roble francés. Posteriormente se crían durante 6 u 8 meses en contacto con sus lías en maderas francesas, americanas y húngaras. 

No son polillas, es que la cava tiene los estantes muy juntos, je!


Aún se mantiene con un color rojo rubí con reflejos levemente tejas. Glicérico, imponente. Brillante. Limpio. Notas frescas, balsámicas, especias mixturadas con madera buena (de esa que se asoma en el fondo sin gritar demasiado alto. Más bien son susurros). Notas de laurel, especias y trazas minerales… En boca es pura seda. Se desliza por el paladar como flotando, sin tocarlo, acariciando. Cargado de sabores que se despliegan y se solapan y se mezclan y explotan y te llenan y te bañan las papilas de Ribeiro en estado puro.

Hay frescura, hay fruta, hay madera, hay especias… hay de todo… sensacional! Como lo recordaba!

Su precio ronda los 19 € aproximadamente. Ni dudaría en invertirlos nuevamente. Vale cada céntimo que uno paga. Por cierto, va a seguir mejorando en botella. Lástima que ya no nos queda.

Gracias por leernos amigos,

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

13 marzo, 2016

Quinta Toucedo 2014, una joyita de Atrium Vitis

Hace unos días atrás publiqué una entrada en el blog en la que escribía sobre un vino blanco de la zona de Quiroga que me emocionó, y a quien la DO Ribeira Sacra había decidido no glorificarlo con su sello de pertenencia por no ajustarse a los estándares requeridos. Por si no lo recuerdan aquel vino era el SILIUS VOS (Velado Oxidado y Sucio) de la bodega Atrium Vitis. También comenté en aquella nota que tenía un par de botellas de sus tintos esperando a ser descorchadas.

Entre tanto contactamos con Ana y Javier, nos acercamos a la bodega y conocimos un poco más de cerca el proyecto. Demás está decir que tras un vino hay personas y hay historias. Y que esas personas con su trabajo y dedicación, y esas historias de remar contra la corriente y de defender la pureza al maquillaje, son los factores que conforman un producto, lo definen en su esencia y lo hacen grande. Pues bueno, por esos lares va la cosa y estos chicos lo están haciendo bien. De a poquito van dejando sus miguitas de pan, marcando el camino por donde quieren ir y qué vinos desean hacer. 

Pudimos probar sus caldos del 2015 que aún estaban en tanques y barricas esperando su mejor momento. Los blancos, lo confirmamos, son colosales y diferentes, comandados por una expresión única de la uva albariño en tierras adentro. En cuanto a los tintos, son igual de buenos pero con su evolución lógicamente más pausada.

Al regreso decidimos esperar a descorchar alguno de los que esperaban en nuestra cava para comentar, aunque sea estas pocas líneas, de aquella mañana en Atrium Vitis.



QUINTA TOUCEDO 2014 es un tinto joven elaborado con un 70% de uva Mencía y 30% Brancellao que tengo que comenzar diciendo que si no lo han hecho aún, les sugiero que se hagan con un par de botellas antes que se agote porque este vino es cosa muy, pero que muy, seria.

Tras un comienzo remolón, donde hay que esperar a que el aire agite su alma, se despierta y muestra todas sus virtudes sin guardarse absolutamente nada. Una nariz exquisita, de buen volumen, donde los frutos negros y fundamentalmente un fondo de notas balsámicas (mentolados) inundan el entorno y seducen hasta las narices más exigentes. Se nota ese toque diferencial y característico que le aporta la uva Brancellao. En boca se muestra intenso, franco con la nariz y con una frescura maravillosa que equilibra la perfección la fruta de la Mencía madura. 

Mi sensación al beberlo es que se trata de una mixtura perfecta entre la pureza y rusticidad de un vino artesanal y la finura y delicadeza de las grandes facturas.

Un vino que me encantó y que por un precio de 10 € se ubica sin lugar a dudas entre los de mejor RPC que he probado últimamente en la Ribeira Sacra.

Gracias por leernos amigos,

Buena vida y buenos vinos, salutes.
Rumbovino

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

08 marzo, 2016

2 Vinos Volcánicos

Dicen los que saben, que el vino verdadero es aquel que refleja fielmente su terruño. El que con cada trago es capaz de transmitir de forma nítida su esencia, su identidad, que nos habla de su origen.

Cuando comencé mis primeros pasos en el mundo del vino, y leía sobre estos temas, pensaba que eso del terruño expresado a través de las uvas era un cuento que se habían inventado los poetas para darle algo de romanticismo al asunto. Lo pensé un tiempo largo, debo reconocerlo. Ahora a la distancia reconozco que eso se debió fundamentalmente a que lo que bebía en aquellas épocas eran vinos de moda impuesta, donde daba bastante igual de qué zona fuese porque todos sabían a lo mismo. Mermeladas, frutas en compota, dulzuras y vainillas que me llenaban la boca y empalagaban las papilas… Pero me gustaban, todo sea dicho.

Luego llegaron las épocas de las revoluciones personales y la negativa a beber clones de vinos. Fue ahí cuando empecé a indagar en serio sobre eso del terruño y a buscar las cosas diferentes. A patear viñedos e intentar encontrar sus colores y olores en las uvas que brindaban en cada nuevo año.

Y así, casi sin darme cuenta, fui pasando a otro nivel. De a poco descubrí los vinos auténticos y pude asociar un paisaje a través de un vino. Recién ahí, luego de recorrer bastante y disfrutar mucho más, fue cuando finalmente me creí aquel cuento chino de tiempo atrás.

Y en eso ando desde hace rato. Escrutando esos vinos de auténtico terruño. Por eso, cuando me encuentro con etiquetas que me gritan a la cara su origen no puedo más que sentarme a escribir como un loco sobre ellas. Eso me pasó este fin de semana con dos vinos que nacen en las Islas Canarias, lugar de pura tierras volcánicas. Un tinto del Valle de la Orotava y un blanco de la DO Lanzarote que son fieles a su suelo y que no son aptos para los paladares de los buscadores de mermeladas edulcoradas.

7 FUENTES EL LANCE 2012

El hermano mayor del 7 Fuentes que comenté hace un año y me encantó (aquí la nota). En El Lance encontramos un 100% Listán Negro procedente de uvas de diferentes parcelas de unos 60 años y de altitudes que varían entre los 300 y 600 msnm a las laderas del Volcán Teide (Tenerife). De cultivo respetuoso con el medio, fermenta por separado con levaduras indígenas y posteriormente se envejece durante unos 11 meses en barricas de 500 lts.



De cuerpo y capa media. Colores picotas con reflejos rubíes, brillantes y limpios. La nariz, al igual que aquel que probara el año pasado, me recordó a la pólvora de los fuegos artificiales que lanzábamos en mi niñez en Argentina. Nariz de pólvora, sin dudas. Minerales, alguna punta herbal y levemente especiada (pimienta blanca). Frutos rojos, frescos y tenues. En boca es grande… Sabroso, ligero pero explota el paladar de sabores. Gran frescura y verticalidad. Las notas de la madera aportan complejidad, pero de manera sutil para no arruinar el terruño. 

Su precio ronda los 15 €. Mucha naturaleza por muy poco dinero. Está para beberlo ya mismo y por litros. Muy bien por Suertes del Marqués


LOS PERDOMOS BLANCO SECO 2013

Vino elaborado por Bodegas Reymar con 90% Malvasía Volcánica y 10% Moscatel de Alejandría procedentes de viñedos de poca producción en la Isla de Lanzarote (DO). Fermentación en tanques de inox con levaduras de campo y nada de crianza. Solo uva y terruño.



En copa mostró un color amarillo profundo con reflejos dorados, como si de un vino de más años se tratara. Brillante, limpio y de lágrimas delgadas. En nariz presentó dos fases bien diferenciadas. Recién servido aparecieron notas sutiles de frutas como la pera y melocotones blancos. Luego, con aire, cambió hacia notas más complejas entre minerales, terrosas, petróleo, neumáticas y de fondo leves trazas cítricas. En boca fue voluminoso y ligeramente untuoso al paladar. Muy fresco y franco con lo anticipado en nariz. El final es agradablemente amargoso y largo. Otro vino para beber por litros y si se acompaña de unos pescaditos fritos mejor que mejor. 

Su precio ronda los 10 € y la verdad es que para los buscadores de vinos y uvas diferentes, esta etiqueta debería estar entre las imprescindibles.

Como decía al principio de la nota. No son vinos para todos los paladares. Por suerte para algunos de nosotros, porque de lo contrario se acabarían muy pronto.


Gracias por leernos,

Buena vida y buenos vinos. Salutes,

Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

21 febrero, 2016

Seguimos por la altura. ALTOLANDON

Justamente hace una semana escribí sobre los vinos de altura. Hablé sobre un Tempranillo que crecía sobre los 900 msnm y sobre la impronta de los metros sobre su expresión. También comparé la altura con la de Argentina, emblema de vinos del cielo en el mundo si a ese tema nos referimos. No obstante, las diferencias entre los del nuevo mundo y viejo mundo me parecieron muy grandes. O eso me parecía.

Continué indagando sobre alturas fui a dar con Altolandon. Una bodega que se ubica en Landete, provincia de Cuenca (DO Manchuela), y que sus viñedos se extienden sobre los 1100 msnm. Quizá se encuentren entre los más altos de España. Y, al igual que sucede en gran parte de los viñedos altos de Argentina, donde los metros sobre el nivel del mar, la amplitud térmica, los vientos y el clima, permiten trabajar con una sanidad envidiable; en Altolandon cultivan todo en ecológico, empleando abonos orgánicos y ausencia total de químicos. Por su adaptación al suelo franco-arenoso y pedregoso de la región han plantado principalmente cepas francesas como Malbec, Syrah, Garnacha, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y las autóctonas Bobal y Tempranillo en tintas, Chardonnay o Moscatel Petit-Grain en blancas.

Directamente en su web pedimos tres etiquetas, de las cuales abrimos dos de ellas este fin de semana. Habitualmente suelo escribir en particular sobre cada vino que degusto, pero en este caso encontré tantas similitudes en ambos casos que me pareció mejor hablar de los dos indistintamente.

RAYUELO 2011, se trata de un 100% Bobal con una crianza en barricas de 8 meses y CF 2010 es un puro Cabernet Franc con una crianza de 12 meses en maderas francesas. En ambos casos la fermentación es espontánea con las propias levaduras de la uva y la estabilización es natural durante los meses de invierno. No se filtran ni clarifican. 



Tres párrafos atrás terminé la redacción dudando sobre si realmente había grandes diferencias entre los vinos de altura de Argentina y España como me había parecido hasta ahora. La respuesta es que en estos vinos encontré muchas similitudes con los tintos de altura de mi país. Intensidad cromática y un buen volumen de aromas y sabores. En nariz dominaban las notas herbales y especiadas. Con un pimiento morrón asado bien marcado y en la Bobal unas notas florales que me gustaron mucho. La boca resultó franca con la nariz aunque con las maderas algo más presentes. De entrada poderosa, con cierta rusticidad tánica a pesar de sus años, y fundamentalmente con una acidez media alta que aligeraba y refrescaba mucho su paso por boca. Dos ejemplares de altura que me gustaron muchísimo y que me trajeron reminiscencias de mi tierra.

Otro dato para tener presente es que sus precios también son acordes a los "bolsillos anticrisis". Rayuelo en su web cuesta 9 € y el CF, vino ícono de la bodega, 14 €. Para los amantes de los tintos con carácter, intensidad y gustadores de carnes rojas, mi consejo es que no los dejen pasar. Estos son vuestros vinos.

Me quedan pendientes sus blancos, que pronto los pediré porque los Chardonnay de altura me encantan y un Malbec que tengo guardado para descorchar muy pronto.

Gracias por leernos,

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

14 febrero, 2016

Un Tempranillo de altura

Coincidió uno de esos momentos importantes. Al menos desde el punto de vista de intentar encontrar una buena excusa para descorchar vinos que uno tiene guardados para “esas fechas” que parecen no llegar nunca. Pero si somos pacientes, en esta vida todo llega.

Comparativamente, en Argentina bebía con cierta frecuencia vinos de altura. Primero porque me gusta la impronta que los metros le imprimen a la uva y segundo porque lo más “normal” allá es que la mayoría de los vinos vengan de arriba de los 800 msnm. Y ni hablar si uno escoge vinos de la provincia de Salta o Jujuy donde los 2000 metros en ocasiones se hacen pocos. 

No obstante, desde que estoy en España, los vinos de altura se me han hecho escasos por no decir nulos. Y aunque los metros no son comparables, las diferencias que se encuentran entre los vinos que proceden de los viñedos más altos (hablamos de más de 800-900 msnm) y los más bajos, que son los que más abundan, es abismal.

En este caso me fui por un Tempranillo de vuelo que mostró exactamente lo que esperaba de él. Carácter, poderío y pertenencia a su lugar de origen.

MALAPARTE Montón de Piñas 2010


Me confieso un seguidor de los vinos de esta bodega. Participamos del proyecto de Uvas Nómadas desde hace dos años y todas sus etiquetas me han gustado. Además, y muy importante, es que en general sus precios son aptos para los bolsillos anticrisis. Y eso lo remarco sobre todas las cosas. Vaya por delante.



Se trata de un Tempranillo 100% procedente de un viñedo en Cuellar de 900 msnm, sobre suelo calizo y trabajado mediante un cultivo respetuoso con el medio ambiente. Tras la fermentación el vino pasa a una crianza de 26 meses en barricas de roble francés de 225 litros  con tostados medios. No se filtra ni clarifica.

El resultado es un vino rotundo. De color rubí de capa alta (lleva muy bien los años) y muy glicérico. La nariz es media y muy compleja. Mixturas de fruta madura, mermeladas, frutos secos (nuez, higos, almendras), balsámicos y claros trazos minerales. La boca es sumamente sedosa, redonda, intensa, de gran franqueza con la nariz y de acidez justa a pesar de sus 15,5 graditos. Los 26 meses de crianza en madera están perfectamente integrados al vino y le dan complejidad y largor.

Un tinto que poco a poco va creciendo con el tiempo en copa hasta que se termina la botella y te quedas con ganas de mucho más. Lo mejor es su precio: sobre los 19 € que lo posicionan en una RPC más que muy buena para una gama de vinos donde la oferta es amplia y no siempre agradecida.

Gracias por leernos,

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

07 febrero, 2016

Alanda y La Rinconada. Dos 14 por los 44

Hace un par de días exactamente cumplí 44 pirulos. Esa noche, en casa, nos juntamos la familia española a picar algo y soplar las velas con dos 4. El tema era lo de siempre. La comida se resuelve fácil (jamón, lomo, chorizo, tabla de quesos varios, papas fritas, pizza y tortilla caen a gusto de todos) pero el brebaje se torna complejo ya que los comensales al igual que con la comida no son adeptos a pruebas extrañas, cosa que choca conmigo porque a mí me gusta arriesgar siempre con los vinos. En este caso debía ir sobre seguro. Salir con un blanco y con un tinto que gusten a todos pero que no me aburran la noche… Con el blanco ni lo dudé, hasta me la jugué un poquito porque podría llegar a salir mal. Con el tinto, fui más conservador pero no tradicional.

QUINTA DA MURADELLA. ALANDA 2014

Mixtura de Dona blanca, Treixadura y Verdello elaborada magistralmente por José Luis Mateo en Verín bajo la DO Monterrei que no falla jamás. Lo de no fallar no es porque sea un vino sencillo, para nada, tiene matices y más matices, complejidad y cuerpo a la par de un tinto. Pero resulta tan fácil de beber, que dudo que haya gente que no lo disfrute. Mi único pecado fue abrirlo tan pronto… Pero “no problem”, tengo alguna botella guardadita que abriré en un par de años. 



Color amarillo pajizo claro, brillante, limpio y de lágrimas densas. Nariz exquisita aunque de intensidad media. Va por el lado de la bollería, los orejones y membrillos…notas más maduras y dulzonas que en fondo desprenden aromas florales sutiles. La boca es inmensa, voluminosa, glicérica, de acidez que equilibra el trago y final largo y muy agradable.

Gustó a todo el mundo aunque reconozco que gran parte de la botella pasó por mi paladar. Va a seguir creciendo por largo tiempo. Su precio, sobre los 14,5 €. Vale cada céntimo.



BARCOLOBO La Rinconada 2014

No tengo muy claro al final si se trata de un 100% Tempranillo o tiene un pequeño porcentaje de Syrah y Cabenet Sauvignon (leí cosas diversas en la web). El asunto es que el resultado es un tinto que funcionó a las mil maravillas porque la botella voló en menos que canta un gallo. 



Color rojo picota, casi negro de capa alta, denso pero no concentrado. Nariz de volumen alto y adictiva (me refiero a que dan ganas de quedarse con la napia dentro de la copa durante largo rato). Frutos rojos maduros, notas balsámicas y fundamentalmente vainilla y chocolate blanco entre otras notas lácticas. En boca es goloso, aún tiene aristas por pulir pero resulta sabroso y muy franco con lo anticipado en nariz.

Leyendo algo sobre él, encontré que se habían inoculado bacterias lácticas durante su crianza de 4 meses en barricas de roble francés y americano. Lógico. Prefiero los vinos que llevan las levaduras del viñedo en su esencia, pero tengo que reconocer que se trata de un tinto más que rico y para los comensales resultó una apuesta segura. Su relación calidad precio está muy bien, ya que el sugerido ronda los 9 €.

La semana pasada escribí sobre su hermano mayor (Barcolobo 12 meses). No suelo escribir dos veces seguido sobre vinos de la misma bodega, pero si lo hago es porque el proyecto me parece muy interesante y desde ahora lo voy a seguir bastante de cerca. Felicitaciones por dos.

Bueno… me queda pendiente escribir sobre la botella que cayó cuando festejamos los 44 en la intimidad. Pero eso será en la próxima.

Gracias por leernos,

Buenos vinos y buena vida. Salutes.

Rumbovino

Divulgando la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado

23 enero, 2016

Uno Velado, Oxidado y Sucio. Y otro, “normal”

Esta nota no será muy extensa. Los tiempos y las obligaciones laborales me empujan a redactar lo menos posible. No obstante no quiero, ni puedo, dejar de contarles sobre un tinto de la Tierra de Castilla y León y un blanco de Galicia que probé hace muy poquito y me gustaron muchísimo! 

Ambos, como casi siempre, los conocí gracias a mi amigo Rafa de las delicias del 69. A estas alturas mi referente a la hora de elegir buenas etiquetas.

Vamos al blanco que tiene un poco más de letra. Su nombre es SILIUS V.O.S. 2014 y lo elabora Atrium Vitis en la zona de Quiroga. Esta bodega comercializa desde hace un tiempo algunos vinos que he probado en otras ocasiones (las nuevas etiquetas las tengo todavía en casa para catar) dentro de la DO Ribeira Sacra. El tema es que este blanco no pasó el control de calidad y está fuera de la DO. Según me han dicho, fue descartado por estar Velado, Oxidado y Sucio. De ahí su nombre (VOS). Rebelión? Puede ser…

Este post no persigue el objetivo de cuestionar a los expertos de la DO, para nada. Lo único que pretende es dar a conocer un vino que a mí me pareció por demás de original y me encantó de principio a fin. Para mí no está ni oxidado, ni sucio, ni velado (aunque sí es algo turbio, pero entiendo que será por no ser filtrado y la verdad es que me importó poco). Pero bueno, no deja de ser la opinión de un consumidor más.



Se trata de uvas cultivadas en ecológico en la Finca Toucedo, compuesto por un 90% de Albariño y una pequeña parte de Treixadura. La vinificación es artesanal, luego del desfangado se somete a una crianza posterior de 6 a 12 meses sobre sus lías. No se filtra ni clarifica. Ya ven que no hay nada muy fuera de lo común en su elaboración, sin embargo el resultado es un blanco arriesgado, diferente y sumamente atractivo. Además de ofrecernos una visión más de lo que puede expresar la Albariño fuera de las Rías Baixas.

Lo más curioso es su fase visual, no lo discuto con nadie. Color tirando a amarillo ambarino (como el de un blanco con un par de años de guarda), glicérico y algo turbio. La nariz es explosiva, compleja y limpia. Notas a manzanas verdes y rojas, peras y flores. De fondo algunas notas a miel mixturadas con leves lácticos. En boca es franco, voluminoso, graso, con buena carga de frescura y de posgusto largo levemente amargo exquisito.

Por mi parte me gustaría tener un par de botellas más para ir evaluando su evolución, pero es de los vinos que no dejan indiferente a nadie. De lo mejorito en blancos que he probado últimamente. Yo los animo a probarlo y sacar sus propias conclusiones. Su precio sugerido ronda los 12 €.

Desde Atrium Vitis persiguen la filosofía de que el vino se exprese en toda su complejidad y prefieren sacrificar su aspecto visual para ganar matices en boca. Destaco esto porque creo que eso es arriesgarse, aún a costa de quedar fuera de sistema. Felicitaciones a los que se animan a romper los moldes!


Con respecto al tinto, 

Se trata del BARCOLOBO 12 Meses 2011. Corte de Tempranillo, Syrah y Cabernet Sauvignon procedentes de viñedos localizados en la Reserva Natural “Riberas de Castronuño” (Valladolid). Como reza su nombre, se cría durante 12 meses en barricas francesas.

Me pareció interesante escribir sobre él más por su futuro que por su presente. Si bien está realmente bueno ahora mismo (muy tomable y disfrutable), creo que va a seguir creciendo, y mucho, en los próximos 2 o 3 años al menos. Mi consejo es que se hagan con algunas botellas porque es un gran vino.



En la actualidad presenta una capa cromática rojo picota profunda, limpio y brillante. Nariz limpia, con notas a frutos rojos maduros (nada pasados), chocolate, tostados y especias. En boca es poderoso, franco y con taninos un poco rugosos que necesitan redondearse plenamente, pero que no molestan en lo más mínimo. En mi caso los disfruto así, aún rebeldes.

No me voy a detener en más descripciones. Quien lo pruebe encontrará sus notas… Lo más interesante es que se trata de un vino con un futuro enorme. Al menos es mi parecer.

Gracias por leernos,

Buenos vinos y buena vida. Salutes,

Rumbovino. 

Divulgando la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado

10 enero, 2016

Tres magníficos gallegos para las fiestas

Una de las cosas que desde hace bastante tiempo me auto-prometí hacer con el blog es que publicaría todos los vinos que me gustasen. La promesa la cumplí a medias, ya que fui fiel al hecho de publicar solo los que me gustaban, pero no cumplí con que serían todos, ya que la gran mayoría no los publico. Ya sea por falta de tiempo o por cualquier otra excusa que siempre me doy a la hora se sentarme a escribir, publico mucho menos de lo que debiera.

Este año me propuse cambiar y dejar de prometerme cosas que no voy a ser capaz de cumplir. Así que tengo dos opciones. O bien publico como, hasta ahora, solo algunos vinos que me gustan con “su historia” y una narración que lo acompañe y sea agradable para el lector. O bien publico “todos” los vinos que me “gusten” con menos letra pero con muchas más opciones de referencia para los seguidores del blog.

Aún estoy en la disyuntiva, así que mientras me defino voy a ir haciendo un mix de notas y ya luego veré qué decisión tomo. De momento, les quiero comentar tres vinazos gallegos, de distintas zonas, que me acompañaron durante los festejos de final de año y que creo, todo el mundo debería probar.

Vamos al lío,



Comenzamos la cena con un blanco, LA PERDIDA GODELLO 2014. Ya he escrito en otras ocasiones sobre este blanco “auténtico” y “natural” que elabora nuestro amigo Nacho en Larouco, por la zona de Valdeorras aunque no se encuentra dentro de la DO. Prefiere volar libre y hace bien.

Godello naranja, fermentado con sus hollejos y en vasijas de barro a la vieja usanza, pasa unos meses en barricas usadas antes de embotellarse. Es un blanco que no es para todos los gustos, ya que rompe los moldes totalmente (abstenerse los blanqueros rancios). Mi apreciación personal es que cada día está mejor. Ha ganado en complejidad y tiene potencial para seguir envejeciendo bien (lleva el mínimo de sulfitos) y es capaz de acompañar casi cualquier tipo de comida. En la mesa tuvo elogios de entendidos y amateurs… por algo ha de ser. Más info sobre estos vinos en esta nota de hace unos meses (aquí). Una inversión de 16€ que no dudaría en hacer. 



Seguimos con los tintos y obviamente comenzamos con la Ribeira Sacra. Esta vez destapamos un GUÍMARO Finca Meixeman 2012. Lo teníamos guardado para alguna ocasión especial porque esperábamos mucho de esta etiqueta y lo cierto es que no defraudó en absoluto. Una mencía de alto vuelo, con todo el potencial de Amandi (fruta, frescura, mineralidad y verticalidad) y un toque bien puesto de maderas que le dan complejidad y longitud. Un muy buen vino por poca inversión (debe rondar los 15€).

Finalmente nos fuimos para el Ribeiro y elegimos otra etiqueta que teníamos bien guardada para alguna de estas ocasiones, A TORNA DOS PASAS 2010. Necesitó un rato de aireación para despertar y desde ahí creció hasta que se acabó la botella. Coupage de brancellao, ferrol, caiño longo y caíño redondo que elabora Luis Anxo por las tierras de bajo Arnoia y que son apenas 12 graditos de pura sutileza en la copa. Mezcla de hierbas aromáticas (principalmente laurel y orégano) con frutos rojos pequeños, de gran frescura y excelente equilibrio. Hay quienes lo clasificarían como un vino de carácter Atlántico. Puede ser, pero más allá de las clasificaciones yo diría que es otro gran tinto con el sello inconfundible de Galicia por poco más de 15€.



Bueno amigos, lo dejamos así por ahora… Ya ven que la cosa empezó bien y esperamos que siga igual o mejor. 

Gracias por leernos,

Buenos vinos y buena vida.

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

03 enero, 2016

Los vinos Argentinos en su momento mas “dulce”

Dejé pasar unos cuantos días antes de escribir y publicar esta entrada. Por un lado porque no estoy seguro que sea la nota más oportuna para empezar el año y de paso retomar el blog luego más de dos meses de inactividad en la web. Luego por lo normal que nos pasa a todos tras unas vacaciones, hay que atender muchas cosas atrasadas del trabajo que no entienden de tiempos y síndromes pos vacacionales. Y por último, y quizá la más importante, por dejar decantar algo las ideas antes de escribir mis impresiones sobre los vinos que probé durante este último viaje a Argentina (noviembre del año pasado).

Considero que siempre, desde nuestra posición de “críticos” de vinos, no titulados pero “críticos” al fin, nos corresponde hacer un escrito que de alguna forma justifique cada sentencia. Así que previamente a dar mi opinión general de lo que me dejaron esos 20 días probando tintos Argentos, me gustaría dejar en claro algunos puntos que a mi juicio no han influido, pero podrían haberlo hecho en el análisis y por ende en el resultado final.

Primero que nada, a mi forma de ver y entender, las características organolépticas ofrecidas por los vinos no tienen nada que ver con la expresión de una cepa en particular (probé un poco de todo, pasé por Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, y Pinot Noir), por lo que eso torna un poco más holgada la visión. Tampoco creo que sean influenciadas por el terruño o la región (degusté vinos de San Rafael, Valle de Uco, Luján de Cuyo, 25 de Mayo, San Patricio del Chañar y Cafayate. De Norte a Sur para los que no se ubiquen en la geografía de mi país), ni por los enólogos o viticultores, ya que todos fueron de distintos autores (modernos, tradicionales y extremos).

También me gustaría aclarar que no creo que sea una cuestión de precios porque, aunque en general me parecieron exorbitantes, compré de diferentes valores en un nivel que fue desde los $75 a los $350 para tener una vara un poco más justa a la hora de opinar.

Y por último, nobleza obliga, tengo que decir también que no todos los vinos que probé fueron “catados” en el sentido estricto de la palabra. Muchos fueron probados en asados con amigotes y otros en cenas o almuerzos con un poco más de calma y en mejores condiciones. Así y todo, la experiencia fue bastante similar en cualquiera de los casos. 

Foto tomada de la web. No conocemos el autor

No se qué pasa con los vinos en Argentina. No se si son ellos o soy yo, pero salvo excepciones -que siempre las hay y principalmente en los de rango de precio más elevado- casi todos los vinos que probé me resultaron con un estilo bastante uniforme y repetido, donde el paladar abocado, el final dulzón y la falta de frescura dominaron la escena. Insisto en que pocos fueron los que rompieron esta uniformidad, lamentablemente para mi forma de ver.

Todo este tiempo estuve dándole vueltas al asunto y buscando una respuesta que me satisfaga, aunque sea para quedarme tranquilo conmigo mismo y poder discutir con otros aficionados al vino que viven de este lado del charco y encuentran los caldos argentinos faltos de chispa. 

Entiendo que alguna razón debe de haber para sentir tanto ese aparente cambio en el estilo de vino. Lo primero que pensé, y quizá no esté tan equivocado, es que como antes solo bebía etiquetas de Argentina, la falta de contraste hacía que ciertos atributos que ahora disfruto mucho en los vinos, como la frescura y verticalidad, existieran solo en algunas excepciones. Esos eran los que rompían la monotonía, y los que elegía casi siempre (he escrito bastante sobre ellos antes de venir a España). Eso hizo que desviase la atención y perdiera el enfoque del global. Ahora, quizá que luego de dos años viviendo fuera, mi paladar se acostumbró a otros tipos de cepas, terruños y elaboraciones y cada vez me choque más nuestro estilo. Podría ser, porqué no.

Lo otro que pensé es que se puede deber a una cuestión de mercado. Y que en función de gustar a un público más amplio, y que la gente joven se vuelque al vino más que a la cerveza a hecho que las bodegas busquen ese tipo de vino de estilo más facilón, de paladar goloso y con un toque maderoso que sigue atrayendo a mucha gente. Si funciona, perfecto para ellos. Yo lo lamento y mi paladar también.

También buscando explicaciones que tengan que ver con los astros y no con las personas (al menos directamente), se me pasó por la cabeza que a lo mejor sea culpa del calentamiento global. Y que el aumento general de las temperaturas esté haciendo que las uvas se sobremaduren y el resultado final sea el que nos llega a la copa. Será eso?

En fin… Si sigo pensando estoy seguro que no podría parar de encontrar explicaciones que justifiquen que nuestros tintos me hayan transmitido esa sensación. Pero aunque mis comentarios no dejan de ser una opinión parcial y subjetiva de una realidad que seguramente no es compartida por mucha gente, tengo que decir que me volví un poco decepcionado.

En unos meses volveré y veremos qué pasa entonces. De momento, así estamos.

Gracias por leernos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable.


31 diciembre, 2015

Lo que se dice siempre...

Bueno amigos lectores, se termina el año. Nunca mejor dicho, ya que en unas escasas 5 horitas entramos en el 2016.

Al igual que otros años, nos hubiese gustado terminar este 2015 con una nota resumiendo lo probado a lo largo del año, destacando lo que más nos gustó y lo que recomendamos no perderse sin dejar el sueldo en la tienda de vinos. Lo bueno de esto es que, en lo personal, me agarró el final de año con mucho trabajo y no pude siquiera redactar algunas notas pendientes... Eso es bueno, porque en definitiva el trabajo es salud, así que si sigo a este ritmo viviré hasta los 150 años! Así que el blog puede esperar un tiempo, no les parece?

Igualmente, como decía al principio, se termina el año y aprovecho a decir lo que se dice siempre por estas fechas. QUE TENGAN UN MUY FELIZ AÑO NUEVO y que el que venga, al menos, no sea peor que el que se va. A ser felices y comer perdices (o lo que prefieran comer, acompañado de un buen vino).

Gracias por estar, por leer, por criticar y por hacer de Rumbovino un espacio que ya lleva más de 5 años contando historias que acompañan al vino, su gente y su tierra.

Nuestros primeros racimos. Cepas de Merenzao de 2 años



Salute y prometo el año próximo más y mejores notas!

Rumbovino.

24 octubre, 2015

7 años de Demencia

El 22 de octubre de 2008, en Casilda, Argentina, me casé. La fiesta fue sencilla. Picadita de salamín y queso, asado y ensalada para los invitados fue todo lo que hubo. Sin protocolos rimbombantes ni cosa rara al estilo de las bodas actuales, que confieso me aburren soberanamente.

Amigotes, de los buenos. Vino y Fernet... Nos agarró el amanecer cantando a Sabina en el medio del salón del comedor de la Escuela Agrotécnica, improvisada pista de baile para la ocasión. Hermosa noche que cada año recordamos felices.

Ayer se cumplió otro año más. El séptimo. Sin querer queriendo, para el pertinente festejo, elegí un Mencía del Bierzo que justo en el momento que me estaba casando a 10.000 kms, estaba entrando a la barrica nueva luego de la fermentación. Además lo hace un amigo, al que solo vi una vez, pero fue suficiente para considerarlo como tal en este mundo del vino. Nacho León se animó con unas cepas de mencía centenarias que tenían más potencial que realidad… Empezó su proyecto DeMencia de Autor… por la locura y estas cosas, ya saben… Cuando lo visité, hace 3 años, me traje una botella que esperó hasta hoy. Cumplía 7 años, como Noemí y yo.

Hay momentos y momentos. Vinos y vinos. Y también hay vinos para determinados momentos. Este es uno de ellos...





Rojo picota de ribetes levemente teja. Glicérico, de piernas largas y gruesas. Apunta edad. Pero aparenta menos...

Nariz que atrapa al instante. Notas intensas que desbordan la copa. Maduras, asentadas. Se notan los años aunque es joven aún. De entrada aparecen los terciarios sobre todo...de buena evolución. Aromas a fruta roja madura, mermeladas mezcladas con nuez, higos y pasas. Algo de cedro, clavo, lácticos, chocolate amargo y miel. Había más…pero ya reconocí varias veces que mi capacidad como sabueso es limitada.

En boca, ganó con el tiempo. Por apurado no lo dejé respirar, me pudo la ansiedad, como casi siempre, y pagué con la primera copa. Al comienzo le faltaba algo...no mostraba nada de las cualidades que anunciaba en fase olfativa. Luego, se mostró en plenitud. Potente, algo hot por encontrarle un pelo a la leche. Complejo, con mucha frescura y fruta roja exquisita. Franco con la nariz. Taninos adultos que aún dan algo de guerra pero no molestan en lo más mínimo. Tiene grado, pide comida a su lado, de la que se come en el bierzo, fiel a su origen.

Imagino que este vino esté agotado ya hace rato… Tengo pena de no haber comprado más botellas, porque va a seguir mejorando. Está lejos de su techo, creo yo. Si alguno tiene botellas guardadas, cuídelas… valen oro.

Debería volver a visitar a Nacho y darle un abrazo. Sé que el proyecto va bien y el portfolio aumentó. Las obligaciones y el tiempo me lo impidieron… pero no creo que demore mucho en hacerlo.

Esta es la nota que publicamos en Septiembre de 2012. Pinchar aquí.


Gracias por leernos,


Salutes. Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.


13 octubre, 2015

QUINTA DA MURADELLA

Estoy seguro que esta es una de esas notas en la que no le voy a revelar nada nuevo a nadie. Es más, es un post que llega algo tarde y a destiempo. Hace rato que debería haberlo escrito… quizá el año pasado cuando destapamos ese GORVIA dedicado a Rumbovino por José Luis Mateo, que Daniel Marín nos regalo el día que nos conocimos…

Qué voy a contar yo de ese hombre, que no se haya dicho antes y que no suene a arquetipo. Lamentablemente no lo conozco en persona, pero como habla a través de sus vinos es como si lo conociese de siempre. Lo imagino serio, de pocas palabras, trabajador incansable, meticuloso y sobre todo honesto. No sé si estaré muy lejos de la realidad (dejo esto para que lo valoren sus íntimos). Pero eso es lo que puedo descubrir cada vez que pruebo alguna de sus etiquetas… honestidad, seriedad y trabajo en partes iguales. No hay nada raro en sus caldos, nunca les sobra nada, pero tampoco les falta… Podríamos decirles vinos perfectos. Pero como la perfección no existe, elijo términos vinófilos como “equilibrados” “auténticos” y otro menos profesional, casi de cancha de fútbol, pero que me encanta como “vinazos” para describirlos.

Quien me obligó a pagar mi deuda con José Luis fue su ALANDA TINTO 2012, mixtura compuesta principalmente por Bastardo y Mencía. Se trata de su etiqueta más básica, y en teoría más simple, pero que desde el vamos muestra el mensaje claro de lo que este viticultor quiere contarnos a través de sus vinos. Dejar en evidencia, pura y exclusivamente, la expresión del terruño gallego. Sin más… Tampoco descubro nada nuevo si digo que para mí un viticultor debe manifestarse desde sus líneas de batalla, de las más numerosas, y no de la élite. Desde el llano es desde donde se muestra la verdadera casta de hacedor de vinos. Y en este caso, hay abolengo de sobra.




Color rojo rubí de capa media, glicérico, fluido. Nada de exageraciones ni densidades sin sentido.

Nariz limpia, profunda, perfumes a flores (rosas), notas de hierbabuena y eucaliptus, especias de cocina, quizá laurel y orégano. Robles usados que se intuyen debajo, acompañan silenciosos y dan riqueza.

Boca de frescura exquisita, fruta roja fina y bien franco a lo expresado en nariz… Paso por boca fluido, pero cargado de sabor, vibrante y complejo dentro de su sencillez arrasadora. Un tinto para beber por litros. El mejor ejemplo es que la botella se terminó sin que nos diésemos cuenta…

Podría escribir más, pero no tendría mucho sentido… creo que ya está todo dicho. Qué les parece?

Gracias por leernos amigos,

Salutes, Rumbovino.


Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable

02 octubre, 2015

ENXEBRE 1999. ¿Quién dijo que al albariño es mejor beberlo joven?

Mucho se ha hablado ya de este asunto. Se ha discutido bastante y aunque las opiniones se enfrentaron durante mucho tiempo, hoy parece que algún grado de acuerdo hay. Al menos en este aspecto. El albariño se puede guardar, años y años. Y con la estiva, mejora y se transforma…

El problema radica en que la demanda generalizada de esta joya blanca es como vino del año, fresco, salitroso, frutal, vibrante y filoso. Los expertos, y por ende los consumidores comunes, lo casan con los excelentes mariscos y pescados de las Rías Baixas. Lo asocian con los ríos que desaguan al mar y con las verdes costas que visten Galicia. El albariño es juventud, expresividad y brío. Acuerdo en que puede ser así, pero lo comparto un poco menos. No me gusta, o casi no me gusta, el albariño del año. Lo tengo hablado con amigos que elaboran verdaderas obras maestras en O Salnés. Se los dije sin cortarme un pelo porque lo creo de esa manera. Siempre acordamos cuando hablamos de estos temas. Ellos ven el potencial de esta uva y quieren guardarla un tiempo, pero no pueden. El mercado ordena y los vinos vuelan.

Mis blancos, los que compro o me regalan, van a la bodega y ahí se quedan… En la oscuridad descansan, se aplacan, redondean, crecen, maduran y deslumbran… Lo tengo comprobado con varias botellas y etiquetas. Da igual si son de más o menos “calidad” o si se pensaron para guardar un tiempo. Todos ganan con los años…

También mi suegro los guarda, pero porque se le pasa beberlas. Ahí, a las entrañas de la bodega de la aldea. A la humedad y frescura de ese sótano llego yo cada tanto, a buscar botellas olvidadas. Allí la encontré hace dos años. ENXEBRE cosecha 1999 (Bodega Condes de Albarei).

Confieso que le tenía fe, mucha fe (últimamente hasta creo en Dios). Llegó el día,la comida, y la destapé… Cuánto más me iba a estar carcomiendo la curiosidad?



Un líquido amarillo ambar, oro líquido, inundó la copa. La cosa pintaba bien. Esperé, contuve el aliento. La dejé respirar un rato y acerqué la napia. No había frutas como las manzanas verdes, ni los cítricos que alguna vez seguramente habían sido su seña de identidad. De la copa explotaron aromas complejos, de evolución, extraordinarios. Algo de tierra húmeda (lógico) que de a poco se fue desvaneciendo para dejar notas a petróleo, queroseno, neumáticos...era como imaginaba que podría ser el sumergirse en un Riesling de 20 años. 

...Luego de un rato llegó al paladar. Glicérico, denso al tacto. Aún le quedaba frescura para dar y tomar. Emocionante. Similar a lo que mostraba en su fase aromática, complejo, hasta diría mineral. Terroso, largo y vivo, muy vivo.

El nombre de ENXEBRE viene de hacerlo a la vieja usanza. Sin historias raras. Ni barricas ni nada parecido (no me confieso amante del albariño con madera). Uvas de calidad, que fermentan y hacen vino… Lo cierto es que no sé mucho más de él, pero desde Condes de Albarei esperan que les cuente la experiencia. Les escribí cuando dí con ella.

Lamento no haber encontrado más de éstas por ahí. Tengo otras aguardando, pero no serán de tantos años porque me confieso impaciente a la hora de guardar vinos. Serán albariños que fueron creados para ser bebidos jóvenes, pero como dije antes, yo los quiero ver crecer y deslumbrar a quien los disfruta. Como este.




Salute y buena vida.
Gracias por leernos, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vio y en favor del consumo responsable.

06 septiembre, 2015

Los incomprendidos amantes de Torrente y la tiranía de la complejidad

Hoy me vino a la cabeza el recuerdo de una conversación que tuve hace un tiempito atrás con una persona (para el relato no viene al caso dar nombres), cuando tuve la feliz idea de comentarle que me había gustado mucho Torrente 5. No podía parar de reírme, dije casi inocentemente… La susodicha dama, solo puedo revelar el género, me miró extrañada y luego de compadecerse por mi poca cultura cinéfila, me justificó con todo lujo de detalles porqué esa película carecía de valor cinematográfico y no podía gustarle a nadie. Salvo a los que no teníamos ni idea de cine. O sea un tipo como yo.

Luego de semejante desplante, no pude evitar comparar eso con lo que a veces pasa con el vino, donde parecería ser que para que lo califiquen como “muy bueno” o “excelente” tiene que ser complejo, extravagante, diferente, difícil…. sin contar para nada cuánto placer otorgue a quien lo consuma. En los vinos, como en el cine, la simplicidad a veces se juzga como un atributo de poco valor, atribuyéndose a estas etiquetas una crítica de correcto en el mejor de los casos. 


Me parece increíble que tratándose de una bebida que se define por puro hedonismo, exista gente que sentencie que tal vino es malo o que “no puede ser que te guste”, más allá de las valederas justificaciones esgrimidas para tal veredicto. Es que hay públicos y vinos. Hay momentos y vinos. Pero sobre todas las cosas, hay gustos y más gustos.

A mi, a veces me pasa que tengo ganas de ver una película “fácil”, reírme de lo lindo y disfrutarla sin comerme tanto el coco. Tengo muchos días en los que no me interesa tener que analizar en detalle el guión y la trama, leer entre líneas, entender al director, descifrar el mensaje oculto que transmite, etc. Eso, en general me aburre, mucho. Hay días así… Voy al cine a ver una película cómica, me río como un loco y soy feliz. Bien simple.

Con el vino pasa igual. Quién dice que el vino tiene que ser supercomplejo para poder disfrutarse. Quién dictamina que un vino simple no puede hacer feliz al que lo bebe. Hay momentos donde simplemente quiero sentarme y disfrutar un vino de principio a fin, charlando de la vida o viendo la tele. Muchos días tengo ganas de beber un vino y no catarlo. Catar, en ocasiones me aburre. Analizar en profundidad un vino, como una película, me cansa.

Cuando llega el fin de semana y me siento con una copa de vino es para relajarme y no tener que pensar demasiado en lo que estoy bebiendo. Eso es lo que disfruto del vino y esos son los vinos que me gustan...los que no me obligan a pensar. Los que simplemente se dejan beber de principio a fin, sin que me implique hacer un esfuerzo por entenderlo. El que me ofrece eso, para mí, es un gran vino. Hay muchos grandes vinos que se dejan beber así. Nadie me va a convencer de lo contrario.

Por eso amigos, prefiero la simplicidad y efectividad de Torrente, a la complejidad y longitud de Rapsodia en Agosto.

Gracias por leernos,

Salute. Rumbovino.
Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable.

22 agosto, 2015

LALAMA 2011, lo que me estaba perdiendo

Hace ya algún tiempo, unos 4 años aproximadamente, cuando estábamos empezando a meternos un poco más seriamente en el tema del vino y el blog, aprovechando que veníamos de visita a Galicia, nos contactamos por correo con varias bodegas de la Ribeira Sacra que queríamos conocer.

Recuerdo que de casi todas recibimos respuestas. Algunas nos abrieron sus puertas y otras amablemente nos dijeron que no podían recibirnos… Nada extraordinario hasta el momento, seguramente esto le ha pasado a todo el mundo que escribe a una bodega para visitar.

Sin embargo hubo una bodega que por sus referencias nos interesaba especialmente conocer, Dominio de Bibei. Insistimos varias veces (siempre vía e-mail) y nunca obtuvimos ni un sí ni un no por respuesta. Creo que en la escala de valores, hay algo peor que ser rechazado, sentirse ignorado. Pensé para mí aquella vez (era el año 2011), que había muchas bodegas y muchos vinos por probar, así que así fue. No busqué ni probé ningún vino de Dominio de Bibei nunca… hasta ahora. Pasados los años y dejando de lado mi dolido orgullo de principiante aprendiz de bloguero del vino, busqué una botella de LALAMA 2011 (solo fue casualidad lo del año) y encontré un buen momento para abrirla...





Color rojo picota, con ribetes rubí intenso. Vivo, expresivo, luce joven y anuncia buenos augurios. Glicérico…

Nariz de lujo, con notas de intensidad medio-alta que invitan a soñar. Complejo, de esos vinos que si uno tiene tiempo y ganas puede llegar a encontrar gran parte de la paleta aromática que se describen en los libros de degustación… Mi consejo, para aquellos de narices remolonas como la mía, es que disfrutar de lo superficial que ofrece, porque con eso alcanza y sobra para deleitarse… Especias, frutos rojos pequeños en su punto de madurez, balsámicos, minerales y notas de crianza magistralmente ensambladas. Están pero no están… 

En boca, creo, y luego lo comprobé cuando leí su ficha técnica, que está en su punto de máximo esplendor para ser disfrutado (aunque le queda mucho por delante aún). Franco, redondo, sin aristas de ningún tipo. Fresco, ligero y a su vez con mucho peso… Exhibe todas las características de lo que me gusta de los vinos de la Ribeira Sacra, pero con un plus extra que lo hace grande, inmenso. 

Mucha gente, que sabe de esto, compara los vinos de esta bodega con los vinos franceses. Yo no he probado tanto como para hacer comparativas, pero sí puedo reconocer en este tinto gallego características de algo que está en un escalón superior por su complejidad, intensidad y a su vez facilidad para ser bebido. Para aplaudir…y beberlo por litros.

En la ficha técnica (aquí) pueden conocer todos los detalles de este gran vino.

Qué aprendí? Que uno, a veces, por rencor o por capricho, se pierde grandes cosas… Por suerte, el tiempo pone las cosas en su lugar.

Gracias por leernos, Salute!

Rumbovino.
Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable