Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



01 octubre, 2019

Un paseo por la Alsacia

Cuando uno cree que en este mundo del vino, en lo que a paisajes se refiere, lo vio casi todo, viaja a la Alsacia y se deslumbra. 

Me confieso un enamorado de Francia y de sus vinos, para qué negarlo. Me encanta pasear por la campiña, caminar los pequeños pueblos desperdigados por el camino, las vistas de los viñedos, sus paisajes y sus Chateaus… pasear el país galo, para mí, es un placer que cada tanto repito (cuando el tiempo y el dinero lo permiten, como hace todo el mundo). Aún así, con todo este background francés que tengo encima, luego de decantar lo que traigo en mi recuerdo de la Alsacia se me acaban los adjetivos para calificar esta región. Tanto en vinos, como paisajes y ciudades, la Alsacia es una auténtica maravilla. 



¿Los vinos y las uvas? Extraordinarios. Todos los que probé, y fueron muchos (como debe ser para hacerse una idea lo más representativa posible). Si hablamos de cepas, las blancas se llevan la palma y las hectáreas, y de ellas los galones los carga la magnifica Riesling, con permiso de Gewurztraminer, Pinot gris (sorprendentes) o Pinot Blanc. Puedo escribir un libro si me pongo en tema, así que, si quieren disfrutar de blancos extraordinarios, cada uno en su estilo, pero siempre cargados de frescura y mineralidad, este es su lugar. Sin embargo, como me reconozco un enamorado de Francia, lo soy también de la Pinot Noir, y allí, aunque en menos proporciones, he probado auténticos “pinotasos”. Frescos, minerales, elegantes, frutados, puro lujo.

Lo suyo en el tema vino es sencillo: visitas las bodegas repartidas por los pueblos (todas tienen su pequeña tienda y ofrecen todo lo que producen) y allí pides lo que quieras probar (la media de la copa de vino en la bodega cuesta alrededor de 3 €). Si no, compras algunas botellas (el precio varía entre añadas y vinificaciones, pero puedes llevarte muy buenas cosas por un precio que ronda entre los 10€ y 20€) y las degustas en el hotel mientras cenas cualquier cosa (la comida alsaciana no pasará a la historia, pero sus precios sí, bastante cara). Nosotros la mayoría de las veces lo hicimos así… compramos botellas diferentes y a probar acompañando un pizza o hamburguesa. 

Pinot Gris... sorpresa para mi, unos blancos vibrantes y elegantes únicos

¿Qué bodegas visitar? Nosotros fuimos con todo estudiado previamente, pero al llegar allí nos sorprendió tanto la cantidad de bodegas que había, que resolvimos ir a la aventura y sorprendernos. Es la mejor forma… o al menos la que más se disfruta. En general buscábamos los vignerones independientes o los productores de vinos biológicos o biodinámicos (están perfectamente señalizados a la entrada de la tienda o bodega). ¡Lo más curioso es que suelen ser lo que tienen precios más bajos!

¿Con respecto a los viñedos? Nuestra recomendación es perderse y disfrutar como niños. Más que viñedos son jardines dispuestos a los pies de la colina, entre los pueblos, uno más bonito que otro. Hay caminitos que te llevan de un lado a otro, todos indicados, pero si te pierdes, ¡Mejor! 



¿Qué es lo más bonito? Los pueblos y ciudades…. Una hermosura, difíciles de describir, hay que verlos. Pueblos medievales, a veces no más grandes que 30 o 40 casas, inundados de flores que nuestras retinas no alcanzan a analizar. No se pueden perder Ribeauvillé, Eguisheim, Turckheim, Kaysersberg o Riquewihr por mencionar algunos de ellos. En ciudades algo más grandes, pero caminables como un pueblo, Colmar es hermosa y más enófila que Estrasburgo, pero esta última es para mí una de las ciudades más hermosas que he visitado en Europa. Nosotros hicimos base logística en Estrasburgo y creo que fue un total acierto, tienes todo cerca (incluso la Selva negra en Alemania a 45 minutos, imperdible si andan por la Alsacia) y nunca te cansas de perderte por sus calles y canales.

¿Precios? Hay de todo, en general todo es bastante más caro que en España (lógicamente) pero se puede hacer turismo económico cuidándose un poco, sobre todo a la hora de comer o cenar fuera, ya que puedes dejar uno o dos riñones en algunos lugares. Fuera de esos grandes lujos, a mitad del día en cualquier terraza, un flambee (una especie de pizza muy finita, exquisita) y una copa de vino o cerveza te permitirá disfrutar si dejar maltrecho el bolsillo. 



Y aquí lo dejamos…o me pondré pesado. Si están pensando en visitar la Alsacia, ni lo duden, no se van a arrepentir. Y si además es amante del vino, el disfrute será el doble. Extraordinario viaje que esperamos repetir algún día.

Salute!

Rumbovino
9 años comunicando sobre vinos, paisajes y bodegas. A favor del consumo moderado y responsable

15 julio, 2019

Un tinto volcánico, uno de vértigo, y los grandes oros de Galicia

Hace más de 3 meses que no escribía una entrada en el blog, como comentaba en el post anterior, las redes sociales se están llevando por delante mis intenciones de bloguero. No obstante, aquí sigo dando algo de guerra.

La verdad es que todo este tiempo sin publicar notas en Rumbovino no está asociado a que hayamos tenido poca actividad ligada el noble brebaje, sino todo lo contrario, son tantas las cosas que pasan, y tan rápido, que nunca sé bien qué seleccionar para publicar. Así que les haré un breve resumen de lo más interesante bebido y visitado este tiempo.

VISITADO


Hace un tiempo acudimos a la "Cena de los grandes Oros de Galicia” organizada como todos los años por Luis Paadin y su equipo, en la que se entregan los premios a los vinos destacados por su calidad. Es el primer año que asistimos, y tengo que reconocer que nos gustó mucho y sin duda volveremos. No obstante, tengo que matizar que, si bien el evento está organizado de forma impecable y es ideal para ir a catar con tranquilidad, este asunto de los premios a mí sigue sin gustarme un pelo. Algunos de los vinos que caté no me gustaron mucho, y otros que para mí eran de premio no se llevaron ni un aplauso. Como siempre sucede, esto termina siendo sumamente subjetivo y el veredicto es diferente dependiendo del paladar que la juzga. Aun así, considero que todo evento que comunica el vino, sobre todo gallego y durante tantos años con es este caso, e intenta llegar a todo apasionado de esta bebida suma para seguir creciendo. ¡Así que aplaudo y el próximo año intentaré volver! 





En lo estrictamente relacionado con lo que probamos, saqué un par de conclusiones muy generales que trasladaré en estas líneas, ya que no puedo explicar cada uno de los 70 vinos que estaban disponibles, y de los cuales creo que se me escaparon unos pocos.

La primera conclusión que saqué es que los vinos blancos en líneas generales me gustaron bastante más que los tintos, cosa que antes nunca me pasaba. Encontré un nivel muy equilibrado, ofertas más arriesgadas y con menos diferencias cualitativas entre todo lo ofrecido. De todos los blancos, los Godello de Valdeorras, para mi gusto, van un paso largo por delante. Luego los Ribeiro, que cada vez están mejor, y por último los Rías Baixas, que siguen estando muy buenos como siempre, pero que me han sorprendido poco (al menos lo que probé). Además, cada vez estoy más convencido que la gran parte de los vinos de las Rías Baixas deberían beberse a partir del segundo año de la cosecha, porque ganan mucho. Acepto críticas.

Otra de las conclusiones a la que llegué está relacionada con los vinos tintos. Personalmente, salvo algunos que ofrecen un perfil fresco, mineral y bien equilibrado (riquísimos), noto que en general están bastante “maderizados” y con un punto alto de alcohol que les está jugando en contra, ya que pierden esa finura y elegancia que siempre caracterizó a los tintos gallegos (principalmente los de la Ribeira Sacra). Si bien el cambio climático está incidiendo fuerte en la expresión del terruño, creo que algunos vinos tienen más de intervención del hombre que de climatología en su resultado final. Como dije antes, eso refleja una pérdida de identidad que no me gusta. Estas son mis apreciaciones particulares y entiendo que muchos no estén de acuerdo con esto. Todo es discutible en este mundo del vino.


BEBIDO RECIENTEMENTE 

Luego de conocer personalmente a Orlando Lumbreras, y su proyecto con todo el porfolio, en el Simplesmente Vinho de Oporto, me hice con algunas botellas de los vinos que más me gustaron y que produce en Galicia en cooperación con pequeños viticultores. Hace unos días destapamos el primero VERTIXE 2016, un Mencía salvaje que surge de las uvas que nacen en la región de Quiroga-Bibei en los viñedos de José Aira y su familia. Para los que no lo saben, Vertixe en gallego significa Vértigo, que es lo que se siente cuando uno pisa los bancales de la Ribeira Sacra. Ni les cuento si además de pisarlos, debe trabajarlos.



Se trata de un Mencía honesto, austero, filoso, salvaje y con alma y cuerpo artesanal. No sobran los aromas, ni lo colores, ni los sabores, pero tampoco faltan. Es de esos vinos que uno en la medida que los va bebiendo lo disfruta cada vez más, sin tener muy claro qué es lo que te enamora de él. En palabras de Orly por Instagram: “Vertixe ensambla la sensibilidad de María, la eficacia de Antonio y la ilusión de Mila. El latido de la familia” No tengo dudas de sus palabras. Si lo encuentran, se los recomiendo. Un tinto, puesto en escena por Orlando Lumbreras, pero con alma puramente gallega. 







De uno de mis viajes a Portugal me traje un par de botellas de vino de las Islas Azores. Un grupo de islas, de origen volcánico, que forman una región autónoma localizada en el medio del Océano Atlántico. La región productora más importante se encuentra en la Isla de Pico, y a los pies del Volcán de Pico, se localizan los viñedos que han sido declarados por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 2004. De allí viene este TINTO VULCANICO de la añada 2017, un tinto joven sin paso por madera mezcla de cepas Aragonés, Agronómica, Castelão, Malvarisco, Merlot, Touriga Nacional, Saborinho y Syrah entre otras, producido por Azores Wine Company (AWC) bajo la Indicación Geográfica Açores.


Se trata de un tinto de baja graduación alcohólica (solo 11,5 % Vol.), pero lleno de matices, que me dejó con la boca abierta. Fresco, fruta roja, salino, balsámico, mineral y muy equilibrado…. Los amantes de los caldos poderosos, con alcohol, madera y taninos, abstenerse porque este no es su vino. Para los demás, todo una gozada!

No recuerdo su precio, creo que fueron sobre los 15€, pero aún si es más vale la pena pagarlos. Un lujo proveniente quizá de unos de los lugares más extraordinarios del mundo vitivinícola. Voy a seguir de cerca el proyecto de AWC, porque tiene muy buena pinta! 






Por hoy lo voy a dejar aquí… dentro de unos días, espero que no muchos, les cuento otras cosas. No obstante, pueden seguirme en Instagram @Rumbovino que allí publico mucho más que aquí, pero con menos letra!

Buena vida y naturales vinos,

Salutes!

Rumbovino

Casi 9 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

30 marzo, 2019

Instagramer desplaza al Blogger. Preservemos la historia

Empiezo a creer que este es un camino sin retorno. Así son las cosas en este mundo tecnológico y vertiginoso como el que nos toca vivir. 

Lo mismo me pasó cuando cambié a la lectura de los e-books, en un principio, aunque me negué a desplazar el tacto del papel con el que viví toda mi vida, la plasticidad de la tinta electrónica se terminó comiendo mis buenas intenciones. Y creo que con el blog (aunque mucho más moderno que el papiro) me está pasando lo mismo. Me estoy negando, pero parece que este espacio poco a poco está quedando para los nostálgicos y románticos que disponen de un tiempo que cada vez es más corto. En 10 años que han pasado desde que comenzamos con Rumbovino, la inmediatez, simplicidad y comodidad de las redes sociales se lo están devorando. Ahora son pocas las personas que dedican un rato a leer una nota de mediana redacción en un blog (y también somos pocos los bloggers que disponemos de este tiempo para escribirla), porque plataformas como Instagram resumen en casi un pantallazo del teléfono una nota que antes llevaba un par de horas escribir, editar y publicar.

Y para ejemplo de lo que estoy diciendo, vale echar un ojo a mi propia realidad. Soy nuevo en Instagram (dije que me negué durante mucho tiempo) pero, si miran mi cuenta verán que en más o menos dos meses he publicado cerca de 40 vinos, mientras que en el blog en ese mismo tiempo poco más de 1 o 2 notas. A mí, en esta red social, me lleva menos tiempo publicar, y al lector interesado en el mundillo vinícola, le lleva menos tiempo aún verla e informarse si así lo desea, leyendo las 4 líneas que pongo debajo (en un mundo veloz cunden las cosas veloces, no hay vuelta atrás).

¿Crónica de una muerte anunciada?

Quizá... pero me niego a que mi alma de “viejo Blogger” -vamos para 9 años ya- sucumba bajo el yugo de la inmediatez, pero siento que estoy perdiendo la batalla. No obstante, mientras resista en la lucha, Rumbovino continuará publicando para quien quiera leer con algo más de tiempo y pasión, porque no hay que olvidar que detrás de cada vino se esconde una historia que vale la pena conocer y ser contada



Nosotros, la seguiremos contando y dibujando.


Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

9 años difundiendo la cultura del vino. En favor del consumo moderado y responsable.

07 febrero, 2019

¿Al final, qué es un vino natural?

Parece que esta pregunta tan sencilla no tiene una respuesta tan clara. Y si la buscan en este escrito ya les aviso que no las hay. Al contrario, les crearé más dudas.

Hasta no hace más que un par de días atrás —tras mantener un mini debate muy enriquecedor con un amigo que me asaltó con su pregunta sobre qué era para mí un vino natural, al no estar de acuerdo con una calificación que usé para un vino que publiqué en Instagram—  lo que lo definía un vino natural eran premisas como que por ejemplo las uvas que lo gestan se cultivasen sobre suelos y viñedos orgánicos no tratados con ningún tipo de producto químico, que hayan fermentado únicamente con las propias levaduras que aportan sus hollejos y escobajos, que durante la elaboración no se intervenga (sin correcciones ni agregados de ninguna naturaleza, lógicamente sulfitos tampoco) y que tras su crianza, si la tiene y donde crea el viticultor que debe hacerla, se embotelle sin clarificar ni filtrar. Todos los vinos que cumplían esos requisitos yo los consideraba “naturales”, pero claro, tras el debate me surgieron algunos matices y controversias que motivaron estas líneas.

Para empezar, y sin entrar en cuestionamientos sobre si todos los que dicen que elaboran los vinos de esa forma dicen la verdad, me pregunto ¿Qué pasa con aquellos que tienen alguna pequeña intervención como corrección de acidez, o a los que se les agrega una dosis de sulfitos al embotellar o que se deciden filtrar porque están demasiado turbios? ¿Ya no son naturales y son otra cosa? ¿Qué son? ¿O nunca fueron naturales y yo estoy equivocado? 

¿Natural o no? ¿Qué es natural?

Parece ser, según una de las vertientes de la DENOMINACIÓN NATURAL, que además para que un vino sea considerado como tal, el viticultor debe cultivar su propia uva (no vale comprarla a alguien que cultive bajo el concepto de orgánico o biológico) y, parece ser también, que hasta la cantidad de viñedo podría ser una limitante en esta consideración de naturalidad porque si hay mucha extensión puede que la cosa se complique. Hay otros que directamente consideran que la vid debe crecer libremente y equilibrarse con el entorno y el único trabajo que se debe hacer es la poda invernal. Ni cortar hierba, ni quitar racimos, ni podar en verde, ni aplicar nada de nada.

Para seguir liando el asunto, según me han contado, y puedo comprobar prestando un poquito de atención, detrás de este nombre con tanta intención y a su vez tan “vendedor” como es el término NATURAL, hay vertientes que van en sentido contrario o al menos en paralelo. Los de un lado dicen que hacen vino natural y los del lado opuesto dicen que los que hacen vino natural son ellos y no los otros. ¿Es que hay naturales, menos naturales y más o menos naturales? Por ejemplo, en Barcelona dentro de unos días van a coincidir dos ferias de vinos naturales en la misma fecha y con diferentes participantes. ¿Hay una real y otra impostora? Quizá las dos son reales con la diferencia de que cada uno llama natural a lo que le parece que es natural, como hago yo.

A mí este tema me traería menos preocupado de no ser que las personas que intentamos comprar vinos “sanos” (cambio el término para no aburrir), porque nos gusta su sabor o porque queremos beber más saludablemente, nos estamos empezando a volver un poco locos con este asunto de no saber qué cosa es qué cosa. Y en eso colaboran tanto los elaboradores (hay mucho aprovechado, todo sea dicho) como muchos vendedores, principalmente vía web, que catalogan los vinos en sus páginas con el único objetivo de que el cliente los compre, y si el término vende, pa´lante nomás.

El otro día me dijeron que hay algunos elaboradores de vino natural (viticultores contrastados durante muchos años de trabajo y muy reconocidos. Ningunos improvisados, ¡vamos!) que no quieren escuchar ni hablar de ese término, porque está tan manipulado que prefieren que sus vinos hablen solos y no por calificaciones personales ni de terceros. Creo que es honesto y justo de su parte, pero a mí no me aclara el concepto ni me facilita la comprensión.

Como consumidor, antes que como comunicador aficionado, me gustaría saber lo que compro cada vez que compro. Un poco de claridad en este asunto no le haría mal a nadie, creo que nos lo merecemos ¿No creen? No pido legislaciones, no me importan en absoluto las etiquetas, pido información para el consumidor. Al final somos los que pagamos los vinos que ustedes elaboran, o venden, digo.

Luego de esta especie de catarsis necesaria para quitar broncas internas, dejo la consulta abierta para que alguien o algunos, los que quieran y puedan, colaboren con los que necesitamos un poco de luz en esta sombra cada días más oscura. 

Por lo pronto el término “natural” saldrá de mi vocabulario enofílico durante un tiempo. Verán que Rumbovino ahora es “más natural”, así que mientras tanto me pensaré por qué palabra sustituirlo. En fin.

Gracias y saludables vinos!

Rumbovino

Desde 2010 comunicando libremente sobre la cultura del vino

28 enero, 2019

Los últimos naturales

No volveré a excusarme, como tantas otras veces, antes de escribir un post sobre el escaso tiempo del que dispongo para hacerlo. No digo que no sea cierto, digo que al final se me acumulan los vinos que me han gustado y sigo sin ponerlos en digital por una cosa u otra. Estas últimas semanas he probado unos cuantos vinos naturales-ecológicos que, si bien no voy a explayarme en detalle, quiero al menos comentar algunas líneas de cada uno porque vale mucho la pena conocerlos.

Comienzo con 2 etiquetas de Esencia Rural, el emprendimiento de Julián Ruíz Villanueva en Quero, Toledo (Castilla-La Mancha) que lleva elaborando vinos orgánicos desde hace casi 20 años. Tanto PAMPANEO AIREN 2017 como el DE SOL A SOL AIREN 2016 son de esos vinos blancos (la uva Airen es una variedad blanca, sufrida y resistente a todo) que cuando los vuelcas en la copa, el color te descoloca al punto de tener que volver a mirar la etiqueta por las dudas. Naranja oxidado es su definición perfecta dentro de la paleta cromática. Turbios, glicéricos, vivos. Vinos verticales como flechas, arriesgados, de acidez alta pero equilibrada, mucha manzana verde en su punto de madurez con hierba fresca y notas terrosas. Extremos y llenos de matices que no dejan indiferente a nadie. 


Malas fotos con el teléfono, ya ven...


Ambos de vinificación tradicional, con crianzas en tinajas de barro (incluso enterradas en la misma viña en el caso de Sol a Sol) y maceraciones largas con hollejos, como a la vieja usanza, que le dan ese aspecto tan particular. Ya lo comenté en Instagram, son vinos que “los amas o los odias”, no hay término medio. Mi recomendación es que se animen a probarlos porque es naturaleza pura… además sus precios son para bolsillos en crisis (7,50€ y 9,50€).



Seguimos con un vinazo, así de sencillo lo digo, de Bodegas Marañones en San Martín de Valdeiglesias (DO. Vinos de Madrid) a los pies de la Sierra de Gredos. 30.000 MARAVEDÍES 2016 está compuesto por 90% Garnacha y otro 10% de mezcla de variedades locales que proceden de 6 parcelas diferentes, lo que se llama un vino de Comarca.

Racimo entero, levaduras naturales, crianza sobre lías de 8 meses en barricas grandes usadas. Producción en ecológico total. El resultado es una joya para beber sin cansarse, alejado de las garnachas cálidas y maduras. Tinto de capa media baja, brillante, glicérico, fluido, de cuerpo medio bajo. Nariz muy floral (jazmines y violetas), fruta roja madurita mixturada con balsámicos. Boca franca, sedoso, equilibrado, con mucha frescura y mucha fruta. ¡Exquisito! 

Más fotos malas...



Lo mejor de este vino es que, además de ser ecológico y rico, es barato (gama básica de la bodega), solo 11,5€.



Ahora un blanco para ir equilibrando la balanza. ISSE VIÑADOR SOÑADOR 2016 de Ismael Gozalo en su proyecto Microbio Wines con una filosofía cero intervencionista y cero producto químico. Solo uva, tierra y clima.

Elaborado con 100% uva Verdejo de un viñedo prefiloxerico (plantado en 1868). Este vino es el resultado de meter mosto con una alta turbidez, en tinajas de barro. Fermentación muy lenta durante varios meses a baja temperatura natural. Luego la tinaja se tapa para su crianza (10 a 12 meses) para finalmente pasar otros 10/12 meses en un depósito de acero inoxidable antes de ser embotellado.

Un blanco que es más blanco en el sentido de su color (amarillo pajizo), con leve turbidez, brillante y glicérico. Su nariz es un canto a los cítricos maduros (pomelo rosado, naranja fresca, limones dulces) con notas de hierbas aromáticas. La boca es fresca, voluminosa, grasa, franca y con un leve amargor final exquisito. Este vino es para paladares más amplios, pero su punto macarra hace que los amantes de los blancos impolutos quizá no lo entiendan del todo. ¡Me gustó mucho! Su precio es más alto, estamos por los 18€, pero anímense a romper la hucha que no falla. 

También con el teléfono...

Cierro con un tinto para no desentonar. Una Garnacha de Gredos, en concreto de San Juan de la Nava, que elabora Marcos Peral más que artesanalmente con uva del Viñedo de la Umbría que era de su abuelo Clemente. Un novel emprendedor que decidió recuperar la viña, darle vida nuevamente siguiendo una filosofía orgánica, retomar la tradición y herencia familiar del trabajo de campo que muchos jóvenes de hoy no quieren ni ver. Y así fue… en sus tiempos libres acomodó la vieja bodega del abuelo con unas cuantas tinajas de barro dentro, compró algunas barricas usadas y se puso a hacer vino artesanal. CLEMENTE PERAL 2017 Garnacha 100% de escasa producción, fermentada y criada durante un mes y medio en tinajas de barro de los años cuarenta y luego 6 meses en barricas de tercer uso. Según leí en su página (aun queriendo tener forma de web, pero con alma de blog) fue aprendiendo sobre la marcha, preguntando, equivocándose, arriesgando, pidiendo ayuda, y animándose. 

Color rojo picota de capa alta, cuerpo medio-alto, con brillo y muy glicérica. Nariz que destaca por su perfume a flores, frutas rojas maduras y tierra húmeda. La boca es potente, con taninos aún rugosos, pero muy franca. Buena frescura que equilibra la madurez de la uva, cerrando con un punto levemente dulzón que no molesta en absoluto. Se expresa y se bebe como un vino artesanal, tal como es. Para estar comenzando, el resultado no pudo salir mejor. Pero creo que tiene un potencial impresionante. 

Esta está un poco mejor...


En la cosecha de este año se animó con una Garnacha que le cedieron de una viña vecina (Finca la Cornocosa) que hizo fermentación por maceración carbónica, alcohólica y maloláctica en tinajas de barro durante 75 días. MURUM 2018 que en lo personal no me gustó tanto porque quedó con demasiado azúcar residual, pero estoy seguro de que a muchísima gente le encantará. ¡Diversidad ante todo!

Conocí estos vinos por los amigos de @NosVamosDeVino en Instagram. Me contacté con Clemente y le pedí unas botellas. En su web justifica por qué su vino es caro (parece que algunos le han dicho que lo es). Yo, desde este pequeño espacio que es nuestro blog, le digo que su vino no es caro, que es barato. Porque además de costar solo 10€, es tremendamente honesto. Si quieren probar una garnacha de Gredos artesanal busquen a Marcos en las redes sociales y pídanle unas botellas que las van a disfrutar y de paso lo van a ayudar. Los comienzos nunca fueron fáciles para nadie.

Aquí lo dejo por ahora… Más adelante, en otro impulso redactor, les contaré sobre más vinos cuya filosofía se ancla al respeto por la tierra y el medioambiente.

Salutes,

Rumbovino 
Más de 8 años comunicando la cultura del vino. En favor del consumo moderado y responsable.

07 enero, 2019

Garnacha SSA (sin sulfitos añadidos)

Desde que comenzamos con Rumbovino hace más 8 años siempre tuve presente que quería escribir para la gente común, para los bebedores de a pie, para aquellos que pagan los vinos que consumen y que si por nuestro consejo pagasen lo menos posible por algo de buena calidad (lo que llamamos RPC de toda la vida) mejor que mejor. No obstante la inercia y las ganas de probar siempre cosas nuevas y de aprender más y más, a veces hace que sin querer te alejes del objetivo que te motivó a escribir. Me suele pasar con frecuencia y no quiero que así sea, debo corregir el rumbo cada poco tiempo y mucho más ahora donde la movida de los vinos ecológicos o naturales (a los que adhiero y consumo) está ganando terreno y son pocos los que se ajustan a los bolsillos de la mayoría de los mortales bebedores. Quizá sea uno de los puntos más críticos de estos vinos.

Toda esta retahíla que he soltado como introducción tiene sentido porque hoy quiero escribir sobre un vino para todo el mundo, de esos que te encuentras en un supermercado, lugar en los que reconozco hace tiempo no compro una sola botella (porque normalmente no me atrae nada de lo que ofrecen). Lo crucé de casualidad y me llamó la atención su etiqueta, sobria pero bonita, “DAVIDA Sin Sulfitos añadidos” cosecha 2018 a un precio de 3,75€. La no adición de sulfuroso por sí misma ya me pareció una gran cosa y solo por eso quería probarlo, pero además por ese precio no tenía nada que perder, así que fue directo a la bolsa.

Se trata de un tinto de uva Garnacha elaborado por bodegas Aroa (aunque no se mencione en la botella ni en su web). Esta bodega es pionera en la D.O. Navarra en la recuperación de prácticas de agricultura ecológica y biodinámica y sus viñedos están certificados en ecológico. Este vino no tiene el sello de ecológico pero sí lo tiene de Vegano. En la elaboración se interviene lo mínimo posible, con una corta maceración y una clara filosofía de que sean las uvas las que se expresen. La no adición de sulfuroso es un puntazo y el resultado final es más que digno. 




Vino jugoso, de intenso color picota de capa media-alta y muy brillante. La nariz es intensa con expresión de frutas rojas frescas, notas lácticas y algo de piruleta. La boca franca con sus aromas, de taninos aún algo rústicos (está recién salido) pero con frescor y buen equilibrio. Se bebe fácil, sus 14 graditos de alcohol no se notan en absoluto.

Seguramente si a este vino lo cata un crítico (profesional o no, que de esos hay muchos) le encontraría algunas imperfecciones que le quitarían puntos (a quién le importa), pero insisto, para mí y para quienes intento escribir, este tinto tiene muchísimas más ventajas que desventajas. Resumo: barato, rico, fácil de beber, SSA (te darás cuenta al levantarte a la mañana siguiente) y sobre todo sincero. Sin más… qué otra cosa se le puede pedir?

RPC: Excelente! Aplausos!

Ahí lo dejo!

Rumbovino

Más de 8 años difundiendo la cultura del vino, en favor del consumo moderado y responsable

12 diciembre, 2018

Las uvas naturales del Vesubio

Que los antiguos pobladores de Pompeya y Herculano cultivaban la vid a los pies del Vesubio que luego los enterró está más que demostrado, por su propia cultura de supervivencia, por las raíces fosilizadas en la lava que se han encontrado y por los frescos y relieves perfectamente conservados que visten las paredes de las casas de estas antiguas poblaciones del sur de Italia (que he tenido la suerte de visitar y resultan esos lugares que nunca se te olvidan).

Hace algunos años los napolitanos quisieron averiguar y recuperar las variedades de uva que allí se plantaban, y propusieron esa tarea a un grupo de investigadores (arqueólogos, historiadores, agrónomos, arqueobiólogos) quienes tras algunos años de minucioso trabajo de investigación identificaron 6 cepas que pudieron ser cultivadas en el monte a los pies del volcán.

Por resumir el asunto, se hicieron estudios experimentales plantando las diferentes variedades siguiendo los métodos de cultivo de la zona de hace 2000 años y solo tres cepas prosperaron, una de ellas fue la Aglianico, las otras Sciacinoso y Piedirosso.

NATO NUDO Aglianico 2015 fue unos de los vinos naturales elaborado por Terra di Briganti que caté aquella tarde en Madrid junto a Antonio Sicurezza. En aquel entonces no sabía de esta historia, me traje una botella porque me encantó cuando lo probé. De casualidad, mirando un documental en la TV caí en la cuenta de esto…tenía un Aglianico en casa. Esa misma noche lo destapamos… me gustó tanto como cuando lo probé por primera vez. La historia de su variedad hace esto mucho más bucólico, pero el vino estába tremendo. 





Tinto natural, sin sulfitos añadidos, solo uva Aglianico fermentada cultivada en biodinámico sobre un suelo arenoso en la región de la Campania. 

De color picota brillante y limpio, lo que más impacta es su nariz, intensa y diferente a casi todos los tintos que uno puede probar. No mandan las frutas rojas, ni los herbáceos, ni el roble, ni nada de eso… Huele a setas húmedas, a olivas negras, cierta nota terrosa y mineral. O te gusta o no te gusta, no hay términos medios. En boca está aún algo rugoso, pero es franco y sabe a lo que huele…con frescura equilibrada y un final exquisito pero quizá algo corto, por poner alguna pega.

No sé si habrá sabido así hace 2000 años y no sé si efectivamente esta cepa se cultivó realmente a los pies del Vesubio como parece ser, la verdad es que no me importa mucho, pero tengo que reconocer que sus notas son extrañamente antiguas y diferentes a otros tintos. Creo que es un vino que todo amante del noble brebaje debería probar alguna vez y por un precio que bien lo vale (aprox. 13-15 €).

Me rindo a los vinos naturales, me rindo a la historia y la sabiduría de los que alguna vez decidieron cultivar la vid y fermentar la uva.

Buena vida y naturales vinos,

Salute!

Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino desde el 2010. En favor del consumo moderado y responsable.

12 noviembre, 2018

Xantar Bulló y Neno da Ponte

Al final van pasando los días y cuando te quieres dar cuenta llevas 10 años de casado. Felizmente casado, todo sea dicho. Y toca festejar…

Viviendo en Lugo, donde actualmente como y bebo, cualquiera puede pensar que es sencillo encontrar un sitio donde se pueda tomar una buena cena junto a un buen vino, que es lo que casi cualquier mortal aspiraría a hacer en una noche especial, festejes algo o no. 
Pero lo que la realidad y mi experiencia indican es que el asunto en la ciudad amurallada ya no es tan simple porque en tema restauración la cosa ha cambiado mucho y parece que se ha estratificado en dos partes bien distintas (como el vino con su parte sólida y su parte líquida luego de la fermentación). O bien eliges la típica churrasquería para comer como una bestia junto a un vinito de cosechero de la Ribeira Sacra y pagas unos 10-11€ más feliz que un ocho; o te metes en algunos lugares de culto de alta cocina (y en ocasiones no tan alta) y dejas medio riñón en el intento. Prácticamente se acabaron los términos medios, y esto es algo que se debería recuperar porque ya no se está haciendo mérito para sostener la famosa frase que reza “E para comer… Lugo”. Así era antes, es una pena que ya no. 

Por eso esta mañana de domingo me detengo a escribir sobre XANTAR BULLÓ, porque ya casi no quedan lugares así por Lugo y porque disfrutamos de una excelente cena de raciones y un excelente vino sin adelgazar la cuenta bancaria.

Sabéis que este es un blog de vinos, pero todo buen vino se disfruta el doble con una buena comida, y para combinar ambas cosas este Restaurante-Tapería metido en pleno centro histórico es una buena elección. Lugar pequeño pero muy funcional, una vieja casa restaurada que en la parte de abajo se puede tapear y arriba unas pocas mesas en un entorno agradable donde se puede comer o cenar (recomiendo reservar). La oferta de platos es corta pero variada y exquisita. La carta de vinos es un poco más amplia y en general bien enfocada (creo que podría mejorarse) y sabiendo buscar se encuentran cosas interesantes. Pero sin dudas lo mejor es que su precio no está tan sobrecargado permitiendo la opción de seleccionar etiquetas que en cualquier otro lugar pagarías bastante más por ellas. Destaco esto porque tampoco es común, parece que todos los restaurantes del mundo intentan ganar más dinero con la bebida que con la comida, qué disparate es ese.

Pedimos 3 raciones y postre…Más que suficiente. De primero cecina con queso de oveja y tomate confitado (una delicia), luego vinieron unas croquetas caseras de Boletus (ricas, ricas!) y cerramos con unas zamburiñas a la plancha extraordinarias. De postre, para compartir, una fantástica bica con helado casero y un arroz con leche templado con frutas compotadas de estación (el mejor postre que he comido en mucho tiempo sin dudarlo!).

Comidas tan dispares me complicaron la elección del vino, pero como soy un apasionado de la Ribeira Sacra (lo sabéis quienes nos leen) y de los vinos ecológicos y naturales, me incliné por Neno da Ponte Horta da Cal 2015 al que hacía tiempo le había echado el ojo pero no pude probar. 

Foto de teléfono... medio pelo nomás


Tinto elaborado por Roberto Regal con mixtura de 60% de uva Mencía, Garnacha 30% y Alicante Bouchet 10%, de viñedos de la zona de Mourelos (Río Miño) trabajados orgánicamente sin aditivos químicos y con cubierta vegetal. Se vinifica en tanques de inox previo pie de cuba en la viña y 20% de raspón. Maloláctica en inox y luego una crianza de 8 meses en barricas francesas usadas de 500 lts.

Debo comenzar diciendo la idea de elaborar vinos para diferentes bodegas por un mismo enólogo es algo que no me gusta del todo, porque en general suelen perder la esencia del terruño para dar paso a la esencia del elaborador y al final terminan pareciéndose casi todos entre ellos. Esto me ha pasado con algunos de los vinos de Roberto Regal últimamente, aunque en este caso, si bien se trata de su proyecto personal, el vino me sorprendió muchísimo.

Un Ribeira Sacra que no esconde ni maquilla su origen, con taninos aún por pulir (de una añada atípica en Galicia), pero con frescura, ese cierto verdor que tanto me gusta y con notas de frutas rojas presentes pero no tan marcadas. No es un vino frutal, no es esa su línea, al menos es lo que creo. Es mucho más profundo, con cuerpo y alma mineral, junto a una barrica bien trabajada e integrada que no aporta nada más que estructura y oxigenación. Me encantan los vinos que mutan en la copa en la medida que se van abriendo y cada trago es mejor que el anterior, hasta que se te acaba y te quedas con cara de tonto esperando más. 

Tengo que reconocer que este es un tinto diferente de la Ribeira Sacra, de los que hace tiempo no pruebo. A cada uno lo que le corresponde. Un muy buen vino!

Su precio de venta al público es de unos 20-21€ aprox. En XANTAR BULLÓ creo que lo pagué entre 25-26€. La RPC es buena, un vino que hay que probar. 

Salutes! Y por otros tanto años, los que sean, pero que sean maravillosos como estos! 

Mismo teléfono, misma foto de mala calidad






Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino. En favor del consumo moderado y responsable.

03 noviembre, 2018

XIX Salón de los mejores vinos de España

Comenzaré esta nota citando el dicho que reza es de bien nacido ser agradecido, y la verdad es que esta es la primera vez, luego de varios años años, que voy a agradecer públicamente a la Guía Peñín su invitación a todos los eventos que organiza. A la mayor parte de ellos no puedo asistir por tiempo y distancia, pero eso no cambia las cosas. Esta vez me coincidió estar en Madrid así que me fui hasta el Pabellón 14 de IFEMA a visitar el XIX Salón de los mejores vinos de España. Allí, todos los años, se reúnen las bodegas que envían sus vinos y son valorados con 90 puntos o más en la Guía Peñín de los Vinos de España. Ya se darán una idea de lo que se pueden encontrar.

Solo fui un rato el lunes, desde las 17,00 a las 20,00 y fue suficiente para catar las etiquetas que más me interesaban (otras muchas me quedaron por probar) y charlar con algunos productores o bodegueros. 

Fotos de la web


En un espacio gigante, y muy bien maquillado por cierto, se juntaron más de 300 bodegas y 1500 vinos de las diferentes DO de España. Es un evento dirigido principalmente a la gente del sector, el público en general solo puede asistir el lunes por la tarde y deber pagar una entrada cuyo precio no conozco. Los bloggers, considerados profesionales, no pagamos.

Una vez acreditados y tras dejar 5€ a cambio de una buena copa Riedel que luego puedes recuperar al devolverla, se accede al sueño de todo amante del vino. Si bien algunos stands estaban más demandados (parece que a muchos solo les apasiona ir a probar los grandes puntajes y se olvidan del resto) hay bodegas y espacio suficiente para que todo el mundo se encuentre cómodo y a gusto. 

Agradable temperatura ambiente y buena temperatura de servicio de los vinos. Cada mesa disponía de abundante agua para enjuagar copas y para hidratarse con “22 Artesian Water” de la Rioja (con y sin gas) y además unos exquisitos “Picos Artesanos Gourmet” de panadería Obando para limpiar papilas… Cada tanto la DO Jamón de Teruel cortando y ofreciendo sus productos a los famélicos o golosos que se acercaban (siempre hay cola en estos puntos, porqué será). Ya ven, todo está previsto y en el rato que estuve me bastó para entender lo que es un evento sin fracturas de ningún tipo a pesar de su envergadura (si las hay, que debe haberlas, yo no las vi). Para aplaudir!

Qué probé en el poco rato que estuve? Varias cosas… les cuento algunas: Primero visité a Eulogio Pomares para probar los tintos de su proyecto Fento Wines (Carralcoba Caiño 2016 y Espadeiro 2017). Excelentes vinos no aptos a todos los paladares (ni bolsillos), tintos atlánticos de castas casi perdidas y recuperadas, de escasa producción y excelente presentación. Balsámicos, viva acidez, pero cargados de esos terruños que besan las rías.  

Eulogio Pomares (tomada de la web)
Siguiendo por Galicia me dediqué un rato largo a probar los vinos de Coto de Gomariz, algunos blancos y todos los tintos. Siempre extraordinarios, me quedé prendado de su VX Cuvée Caco 2008. Catado a ciegas te vas a Francia y puntúas alto! Sí sí, un tinto del Ribeiro! Cosa seria!

Unos vinos que son realmente recomendables y habría que probar “casi obligatoriamente” son los elaborados por Suertes del Marqués en el Valle de la Orotava (Tenerife). Viñedos sobre suelos volcánicos que gestan vinos que huelen y saben a pólvora, fosforo… de buena acidez y excelente recorrido en boca. El 7 Fuentes, su más bajo de gama es un poema. RPC descomunal!

Otro imperdible para mí era visitar Bodega Jiménez-Landi. Garnachas puras de la sierra Gredos frescas y en ecológico sin certificar. Todas exquisitas, pero Jiménez-Landi Ataulfos 2016 es una auténtica joya. Frutas blancas, flores, tiza, anís… es un tinto, aviso. Aplausos! Romper la hucha y hacerse con alguna botella que son muy pocas!

Me pasé por Dominio del Águila y probé unos cuantos vinos. Me gustaron, pero su Pícaro del Águila 2015 Clarete me encantó!

Debo reconocer que no era mi prioridad visitar la mesa del Grupo Tempos Vega Sicilia pero casi que se cruzó en mi camino y no pude negarme. Allí probé Pintia 2014, Macán 2014 y Alión 2015… muy jóvenes aún, si bien dicen que ya se pueden beber (obvio) creo que es un pecado abrirlos tan pronto porque ganarán con años de botella. Pura potencia bien entendida.

Pasé por Dominio de Bibei donde elegí probar los más básicos (los que suelo beber). Lapola 2016 (blanco) y Lalama 2015 (tinto) de Ribeira Sacra que sin intentar que se ofenda nadie tuvieron años mejores. Están bien, me gustó más Lapola, pero es que eran soberbios!

Seguimos la ruta. Los vinos de Mallorca me gustan y en cuanto tengo oportunidad de probar alguno no la dejo escapar. Había varias opciones pero me decanté por los vinos certificados ecológicos de Finca Can Axartell. Tinto Uno 2016, Tinto Dos 2015 y Tinto Cuatro 2015 tienen una línea similar con uva Callet como bandera y columna vertebral. Buena estructura, buena frescura y mucha fruta… Me gustaron mucho!

Ya terminando el periplo visité Bodegas Avancia (del Grupo Jorge Ordóñez) y siguen sin convencerme demasiado sus Avancia Godello y Mencía. Ya por botella, tranquilo en casa, no me habían dicho gran cosa. El Godello está muy bueno pero la RPC a mi forma de ver, no es buena. Acepto discrepancias.

Finalmente hice un vuelo rasante sobre Attis Bodegas y Viñedos. Tenía un recuerdo fantástico de Sitta Finca el Molinero, que publiqué en el blog y no pude poner las cepas que integraban el vino porque no las encontré por ningún lado (ni en la web). La persona que me atendió no me lo supo decir tampoco. Ya que estaba probé un tinto (Espadeiro) y un blanco (Albariño), que estuvieron bien. Nada más.

Me voy despidiendo porque la nota se hace larga. A pesar de que luego de varios años asistiendo a diferentes actividades de cata vinculadas al vino, en lo personal prefiero las más humildes y de vinos alternativos, este salón es para no perdérselo. Así que como empecé quiero terminar. Agradeciendo la invitación, el trato recibido y el excelente el evento ofrecido. Un lujo para todos los amantes del vino… Salutes y hasta el próximo año.



Rumbovino

08 octubre, 2018

THE NEW WAVE GIRL, natural como pocos!

Hasta unos meses atrás, cuando quedamos con Antonio Sicurezza para catar unos cuantos vinos naturales italianos, ni sabía de su existencia. Lo digo en sentido de mi gran ignorancia hacia los pioneros en esto de los vinos naturales que andan por España. Hablo de Fabio Bartolomei, de Vinos Ambiz, un proyecto que comenzó su andadura en el año 2003 de manera menos profesional pero con toda la intención de hacer un vino sano. Pues resultó ser que con el paso de los años y la “profesionalización” de este tipo de productos (que algunos aún se niegan a reconocer) Fabio entendió que llevaba elaborando vinos naturales desde el principio. 

Como dije antes, no sabía de él y tampoco tengo el gusto de conocerlo, pero luego de probar una de sus creaciones me tomé un tiempo para conocer más de cerca sobre su filosofía y el proyecto, porque la verdad es que tras un primer impacto que casi me descoloca (no estaba boxeando, estaba catando) entendí que la cosa iba realmente en serio. Se trataba de un blanco THE NEW WAVE GIRL (90% Albillo Real y 10% Malvar), que no parecía blanco ni por color ni por alma, que he disfrutado como un niño con juguete nuevo (así se decía en mis épocas, creo que ahora un juguete no hace tanta ilusión a un niño como un IPad). 

Imagen tomada de www.rollingwine.com

Elaborado a pachas entre Fabio y Antonio se produce con uvas de la sierra de Gredos nacidas de viñedos vivos y sanos trabajados absolutamente en ecológico, que tras un corto contacto con los hollejos fermentan con levaduras indígenas y se crían por separado en tinajas sobre sus propias lías durante unos meses. El “coupage” se hizo en febrero y el frío del invierno actuó de decantador separando lo gordo de lo fino y lo líquido de lo sólido, como se hizo toda la vida. Se envasa sin filtrar y se coloca en botellas trasparentes (sin truco ni cartón, para ver lo que hay dentro) y se tapa con corcho de verdad de cultivo sostenible. No vale eso de ser creyente a medias.

Blanco naranja, denso en copa y de lágrimas gruesas, turbio y brillante, casi paradójico. Nariz espléndida de mediana intensidad con aromas que recuerdan al pan tostado, algo de pera madura y hollejos (la oxigenación le viene muy bien porque lo despierta y el frío le bien mal porque le resta placer. Beberlo refrescado, no frío). En boca es poderoso, graso, untuoso, se puede masticar, justito de equilibrio entre la frescura y el dulzor. Sus 14 grados de alcohol le dan robustez pero no le quitan ni un ápice de complejidad. 

Ideal para maridar una comida con carácter. Como buen argentino que soy acompañaría una buena parrillada de achuras (con sus chinchulines, tripa gorda, mollejas, ubre, sesos y entrañas… que no le falte nada). Eso sí, después una buena siesta para que la felicidad sea completa.

Debería terminar esta nota aquí, pero ya me veo venir luego los reclamos, así que por las dudas aviso a los amantes de los blancos inmaculados de notas tropicales y colores cristalinos que este no es su vino. Dicho esto, anímense a romper el molde.

Las gracias a Antonio nuevamente y a Fabio por animarse a hacerlo.

Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

01 octubre, 2018

El post del Malbec Francés que algunos leerán

Que la uva Malbec se conoce en todo el mundo vitivinícola asociada al nombre de Argentina ya no es novedad para nadie. Al sur del mundo se ha adaptado a la perfección y los argentos la hemos interpretado tan bien que hasta hemos tocado el cielo con los maravillosos 100 puntos Parker que nos faltaban. Demás está decir que los bebedores de medio planeta se rinden a nuestra cepa estrella, hasta el punto que ya ha pasado a ser casi más emblemática que el tango o el bendito fútbol que últimamente anda de capa caída.

Pero lo cierto es que esta uva, al igual que cualquier vino, tiene una historia detrás, un pasado que la liga a un lugar en el mundo, a un origen. La Malbec es de Francia, pero específicamente de un origen más pequeño, la región de Cahors, seguramente desconocida para muchos de los grandes bebedores porque hablar de Francia es decir Borgoña, Burdeos, Cot Du Rhone o Alsacia ¿Pero Cahors? Pues de allá viene nuestra Malbec y, cada tanto, a pesar del océano que me separa de ella, me gusta retornar a sus orígenes para no olvidarme de dónde viene y seguir de cerca hacia dónde va.

La Auxerrois (nombre de la Malbec en lenguaje local) en su tierra se parece poco a la que se da en Argentina, lo que es lógico de esperar aunque haya quienes se empeñan en compararlas constantemente. Cahors es una meseta alta (aprox. 300-350 msnm) de terreno fundamentalmente calizo, que de no ser por la vid y la trufa sería un desierto. Su clima es Atlántico sin fríos ni calores extremos, por lo que el resultado final de un Malbec de Cahors, elaborado sin intervenciones exageradas, es un vino con menos grado alcohólico, menos fruta madura, 
más floral y mineral, de mayor acidez e infinitamente menos dulzura (cosa que agradezco mucho).

En nuestro último viaje a Francia, además de un hermoso viaje, nos trajimos unas cuantas botellas diferentes, todas recomendadas por gente de vino. Entre ellas vinieron varios Malbec de Cahors (pedimos especialmente vinos de allí). Luego de descansar un añito y algo tras el viaje, el fin de semana destapamos el primero de ellos. Su nombre lo dice todo.

Imagen original de Rumbovino


Este vino de Château Combel-La-Serre procede de uvas Auxerrois obtenida de diferentes viñedos con certificación orgánica de una media de edad de 35 años, sobre suelos arcillo-calcáreos, localizados en los alrededores de la Villa de Cournou. Tras la vendimia se fermentan con levaduras indígenas en tanques de cemento utilizando un 20% de racimo entero. Posteriormente se cría también en tanques de cemento sobre sus lías durante el invierno y finalmente se embotella. Graduación alcohólica 12,5% Vol.

Mi opinión subjetiva me indica que LE PUR FRUIT DO CAUSSE es una auténtica joya, puro jugo de Malbec Francés de excelente pureza, frescura, equilibrio y complejidad (notas de violetas, ciruelas frescas, tiza y sutil herbáceo). Ni le sobra ni le falta nada. Sin contar el vino de maceración carbónica que está fuera de DO, esta es la gama más baja de la bodega y no supera los 8,5€
. Un tinto extraordinario para conocer la otra cara de la Malbec y para no dejar de beber. En serio, para no dejar de beber!

Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino, en favor del consumo moderado y responsable

10 septiembre, 2018

Nada cambia en La Curva

Al final tras el regreso de unas vacaciones, como las que disfrutamos en Argentina hace poquito tiempo atrás, uno necesita minivacaciones para relajarse. Y mucho más si viajas del verano al invierno frío y lluvioso como el que nos tocó. Así que para huir del maldito estrés posvacacional y relajarnos un poco, nada mejor que una escapadita desde Lugo a Portonovo, en pleno corazón de las Rías Baixas Galegas. 

Todos los años intentamos ir aunque sea unos días y siempre repetimos destinos de dormida y de comida, para no fallar. La dormida en este blog no pinta nada, pero la comida y sobre todo la bebida sí que importa, así que casi cualquier mortal, por más despistado que ande, sabrá que si uno viaja a Portonovo y tiene afición por la buena comida y el buen vino sin lugar a dudas lo primero que le viene a la mente es una visita a La Curva, de Miguel Anxo Besada. Lugar de culto para los amantes del disfrute gastronómico.

Como dije antes, hace tiempo que vamos por allí por lo que ya somos viejos conocidos, y lo único que tenemos que hacer es sentarnos en la barra (somos gente de barra) y dejar que las cosas vayan llegando solas (sobre todo en lo que a vinos se refiere). Desfile de muy buena comida comenzando con una extraordinaria empanada de masa de millo (maíz) rellena de calamares en su tinta, siguiendo con unas luras fritas maravillosas, más tarde croquetas caseras de jamón ibérico y lacón con grelos (a cuales más ricas), y para cerrar con unas Xoubiñas que los amantes de los pescaditos fritos como yo deberíamos incorporar como dieta obligatoria! El intríngulis de tanto despliegue de comida rica es con qué regar el garguero para que la ingesta vaya bajando, y en eso Miguel es un maestro, para qué negarlo.

Arrancamos con tres blancos, FULCRO 2017 (Albariño de la subzona de O Salnés perfectamente equilibrado, voluminoso y con mucha nota cítrica, sobre todo pomelo, que está perfecto para disfrutarse ya pero le espera un futuro extraordinario). SÁLVORA 2016 (Otro tremendo albariño elaborado por Rodrigo Méndez de la subzona de O Salnés, con una verticalidad, complejidad y mineralidad extraordinarias, que le auguran un futuro soberbio. Está para beber y disfrutar ahora, pero estará aún mejor. Vino de guardar), y finalmente PAI ABEL 2014 (Mixtura de cepas María Gomes y Bical de Quinta das Bágeiras de la región de Bairrada, para mí la mejor zona de vinos de Portugal, que se mantiene en plena forma a pesar de sus 4 años con mucho volumen en boca, profundidad y complejidad. Para acompañar una comida completa de principio a fin!). 

Fotos de móvil, disculpas.


Entre croquetas y charlas sobre monos despiojándose pasamos a los tintos, comenzando con CHATÓ PAQUITA 2016 (vino artesanal, natural, elaborado por Sistema Vinari a base de Callet, Manto Negro y Monastrell en la región de Mallorca. Los que nos leen saben que cada vez bebemos más vinos naturales y este tinto fresco, frutoso, con notas mentoladas y mucho desenfado da la cara para gusto y disfrute de todo aquel que quiera degustar vinos puros de uva mallorquina pura. La etiqueta es extraordinaria y si bien su precio no es bajo, vale mucho la pena probarlo). Siguió QUINTA DE SAES Estagio Prolongado 2013 (elegancia y madurez en partes iguales para este blend de cepas autóctonas elaborado por Álvaro Castro en la región portuguesa de Dao. No es la primera vez que lo pruebo y sostengo la opinión de que es un vinazo a muy buen precio!). 

Posteriormente desfilaron BASTIÓN DE LA LUNA 2016 (este tinto de Rías Baixas elaborado por Forjas del Salnés, que es decir Rodrigo Méndez, con mezcla de Caiño, Loureiro y Espadeiro es una auténtica joya atlántica, salina, mineral, filosa y claramente balsámica que una vez entrada la primera copa no para de crecer hasta que la botella se acaba sin que te des cuenta. Tinto base que está para jugar en primera. Varias veces lo bebí y cada vez me gusta más), y CASTRO CANDAZ A Boca do Demo 2016 (Mencía de la Ribeira Sacra del Miño, elaborada a partes iguales por Rodrigo Méndez y Raúl Pérez, con frescura, frutos rojos, notas herbáceas, dejos balsámicos y mineralidad en partes iguales. En la línea de lo que nos tienen acostumbrados, pero en este tinto hay menos ligereza, más fondo y elegancia que en su compañero más económico de Finca El Curvado. El disfrute está asegurado y vale lo que cuesta). 




Cerramos la noche con postre, y aunque soy dulcero preferí otra copita de tinto para terminar la velada. SITTA Finca el Molinero 2016 (vino atlántico por donde se lo mire, elaborado por Bodegas Attis con mixtura de cepas tintas de las Rías Baixas. Sedoso, fresco, fruta roja fina, elegante… catado a ciegas me hubiese llevado a un Pinot Noir sin dudarlo. Gran vino, pero no encontré mucha información sobre él, ni de precio tampoco).

Como siempre pasa en la vida, llega un momento en que las cosas se terminan y esa noche en la curva tampoco fue la excepción. Así que nos retiramos encantados prometiendo volver muy pronto, pero apenados por saber que la realidad nos decía que faltaba por lo menos un año para nuestro próximo estrés posvacacional! 





Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

24 julio, 2018

Chateau Vieux, un sabio de López

Sin intención de generar debates con nadie, ni de herir alguna susceptibilidad, mi sensación es que a nuestros vinos aún les falta envejecer mejor. Mi experiencia personal, generada tanto de catas específicas, como de vinos guardados por mi (siempre los estibo en perfectas condiciones), es que salvo algunas excepciones que han estado a la altura, con los años la gran mayoría de los vinos pierden mucho su calidad inicial, y tanto el alcohol o la madera, o a veces ambos, ganan la partida dando como resultado vinos desequilibrados, faltos de vivacidad, excesivamente dulces o maderosos. Insisto en que no es mi intención enojar a nadie, solo transmito la experiencia que he cosechado en estos años (no menciono ejemplos porque no viene al caso) y tampoco pretende ser la verdad absoluta.

Siguiendo este hilo conductor y con motivo de continuar la cata exprés que hacemos cada vez que venimos a Argentina de visita, quisimos volver a probar un clásico de siempre que no falla nunca y que sí sabe lo que es envejecer bien, pero que parece que por ser clásico y no ir nunca a las cambiantes modas del mundo vinícola, alguna gente se ha olvidado de él. Chateau Vieux de Bodegas López. Corte dominado por el Cabernet Sauvignon, acompañado por porcentajes menores de Merlot y Pinot Noir que se fermentan por separado en tanques de inox para luego del ensamblaje ser añejado en toneles de roble francés de 5.000 a 20.000 litros durante unos 8 años antes de ser embotellado y estar listo para salir al mercado. Nosotros probamos la cosecha 2008, pero creo que la última que salió a la calle es la 2009.

Aunque no creo que haga falta aclararlo, hay que decir que los buscadores de vinos frescos, verticales y frutales no van a encontrar en Chateu Vieux nada de eso. En este vino lo que van a descubrir es la sabiduría que muestra un vino a través de los años, donde mandan las notas terciarias fruto de su lenta maduración y microoxigenación. 




En la copa se muestra de color chocolate, con ribetes tejas, de capa media y lágrimas densas que darían envidia a cualquier joven atrevido. La nariz es pura complejidad con notas a frutos secos (higos, nueces), mermeladas, membrillo y fondo increíblemente balsámico. Es de esos vinos que te podrías pasar el día entero con la napia dentro de la copa. La boca es sedosa, puro terciopelo, redonda, perfectamente equilibrada entre la frescura y el dulzor. Posgusto largo y exquisito. 
Un vinazo por donde se lo mire, que creo todo el mundo debería probar. 

Cuánto tiempo más se podría guardar este vino? Unos cuantos años más sin ninguna duda y sin temor alguno a que pierda una pizca de su esencia. Cuánto deberíamos pagar en condiciones normales por un vino así? Mucho más de lo que se paga en realidad por él (en Venado Tuerto sobre $290, un regalo). Aplausos para Bodegas López, un ejemplo de equilibrio en todo sentido.

El 22 de Julio cumplimos 8 años escribiendo el blog, los mismos años que este vino demora en alcanzar la madurez ideal. Casualidades… Un buen festejo!

Buenos y naturales vinos,

Salutes. Rumbovino.

20 julio, 2018

Puro Malbec

De visita por Argentina, y con algo más de tiempo para escribir gracias a las vacaciones en este invierno polar que nos toca disfrutar, es un buen momento para ponerse al día con los vinos argentos a los que tengo poca ocasión de acceder viviendo en España.

Una de las principales críticas que les hice a nuestros vinos durante las visitas anteriores es que salvo algunas excepciones, el elevado tenor de alcohol, dulzor y madera que ostentaban las diferentes etiquetas estaba generando vinos cansadores, empalagosos y con cierta clonalidad que les quitaba ese diferencial del terruño que tanto tenemos para mostrar y tanto se busca actualmente en el mundo del vino.

Así que esta vez, para evitar caer en esos errores tan tempraneros (estoy recién llegado) busqué con tranquilidad vinos de menos grado y preferentemente sin madera. Tengo que reconocer que encontré bastante más de lo que esperaba y eso es de agradecer. Parece que la expresión de la uva sin el maquillaje de la madera comienza a entenderse como una fortaleza y no como una debilidad.

Para comenzar me quedé con una propuesta de bodega Trapiche que me pareció muy interesante. TRAPICHE PURO Malbec 2016. La idea es comparar en una misma cosecha, de una misma región y mismo viñedo, dos vinificaciones diferentes. El PURO es solo malbec del Valle de Uco, fermentado y criado durante 10 meses sobre sus propias lías en cubas de cemento. Una leve estiba previa a su salida al mercado y un precio que al cambio con el euro (aproximadamente 1€ = $32, evitaré hablar de política) me pareció muy barato, quedando casi a 7€ (una bicoca). 




Las notas de cata que describen en la bodega representan a la perfección lo que expresa el vino, fruta roja típica del malbec (ciruelas), mineralidad y notas balsámicas de principio a fin. Fluido en boca pero con peso, bien equilibrado y directo, con una frescura maravillosa. Pureza en todo sentido, sin nada más que agregar. 

Para mi gusto, un vino excelente por donde se lo mire. Para beber por litros y acompañar toda la comida, sin distinciones. Aplausos, empezamos muy bien! 


Buena vida y naturales vinos,

Salutes, 

Rumbovino,Tour Argentina 2018

01 julio, 2018

La bicicleta voladora

La propuesta es simple. Vinos elaborados con “Uvas felices, sin madera ni porquerías”. La filosofía se cumple al pie de la letra. 

Uvas felices, de Tempranillo y Viura (cepa blanca) procedentes de viñedos situados a unos 330 metros de altitud sobre suelos arcillo-calcáreos profundos y con mucha piedra en superficie (Los Riscos y La Hoya, municipio de San Adrián en Navarra, Rioja Baja). Sin porquerías, porque las viñas se cultivan exclusivamente en ecológico certificado, porque no se intervienen, solo se usan levaduras autóctonas (con pie de cuba) y un mínimo de sulfitos al embotellar. Sin madera, porque se fermenta en depósitos de hormigón y huevos Flextank, realiza la maloláctica en hormigón y se cría durante 7 meses en hormigón, ánforas y huevos Flextank. Dicho y hecho!

El resultado y el precio son para aplaudir. Por solo 7,5 € aprox. usted se puede hacer con una de estas 70.000 botellas de la cosecha de 2017 (yo le aconsejaría que sean más de una, si las consigue) donde se va a encontrar con una joya que aún necesita pulirse un poquito más para estar perfecta (le daría un par de meses aún), pero que lo hará disfrutar de principio a fin.

Germán Blanco busca hacer vinos frescos fluidos y verticales, y eso es lo que logra. Una flecha con cuerpo de tinto y alma de blanco que se puede beber por litros. No pude encontrar los porcentajes que utiliza de cada cepa, pero me da la sensación que la cantidad de Viura no debe ser poca. 




Rojo cereza capa media-baja, glicérico, limpio y brillante. Nariz de esas que invitan a meterse dentro de la copa, pero no por aromas inventados por las levaduras que juegan a ser dios sino porque huele a vino joven de fruta roja fresca, pomelo, naranja sanguina, un toque de balsámico y un fondo mineral que aporta complejidad a la simpleza más pura. En boca es vertical, fresco, vibrante, sin una sola arista más allá de su juventud que aún está algo desatada y necesita calmar sus nervios. Pura fruta roja y cítricos bien mixturados, acidez y dulzor en partes iguales. Final medio, amarguito, rico, sin vueltas. En mi caso, creo que va bien con entrantes y salientes, acompañaría una comida completa con este vino y hasta me animo a un postre.

Aclaro por las dudas. No esperen un Rioja al uso porque no lo van a encontrar en esta Bicicleta Voladora. Este va por otro lado y hasta aceptaría que a más de uno no le guste si espera lo de siempre. De esos hay muchos, pero si quieren uvas felices de puro terruño a pocos euros busquen y prueben. Luego me cuentan.

Buena vida y naturales vinos.

Rumbovino.

Casi 8 años difundiendo el mundo del vino y en favor del consumo moderado y responsable.