SOBRE BODEGAS, VINOS Y OTRAS COSAS... ESTE ES NUESTRO CUADERNO DE NOTAS...



01 marzo, 2015

Los vinos de Rafa Bernabé

Hace una semana destiné gran parte de la introducción de mi último post para hacer una declaración de intenciones que pasaba por la decisión de solo publicar en el blog aquellos vinos que me hiciesen soñar, que transmitiesen su alma y me hablasen de su verdadera identidad. Es una definición política de Rumbovino que no pienso quebrar de ninguna manera, y por esos derroteros pienso seguir.

Hoy no voy a hablar de un vino, la propuesta es más ambiciosa porque escribiré de varios vinos que he estado disfrutando este último tiempo y que, nada es casual en esta vida, son elaborados por la misma persona y con una misma filosofía. Se trata de los vinos de Rafa Bernabé.

Estoy seguro que a la gente que pulula de aquí para allá en el mundo del vino este nombre les suena familiar, pues a mí, que soy novato en este asunto (al menos en España) no me sonaba de nada y fue, como casi siempre, mi amigo Rafa de las Delicias del 69, quien me lo hizo conocer.

Antes de sentarme a escribir di mil vueltas a cómo presentar la nota. Que si hablar de cada uno de sus vinos (los que probé, claro está, porque elabora cerca de 20 etiquetas diferentes), o si escribir del terruño de Villena y La Mata en Alicante, o de sus viñedos de secano, o de su forma 100% orgánica de trabajar la viña y los vinos.

Pensé en escribir sobre su firme y apasionada decisión de recuperar aquellas variedades denostadas por otros, perdidas en el tiempo y la memoria. O también en contarles sobre las maravillosas tinajas de barro que utiliza en gran parte de sus vinificaciones y crianzas, otra de sus luchas por volver a los orígenes y retomar lo dejado.

Imaginé tantas cosas que no logré inclinarme por ninguna de ellas. Es que me resulta tan fácil, y a la vez complejo, hablar de sus vinos que podría hacer una nota interminable y finalmente aburrida, y les aseguro que lo que menos generan los vinos de Rafa es aburrimiento queridos amigos.

Foto tomada de la web de la bodega


Finalmente, tras darles varias vueltas al asunto, pensé que lo mejor sería definir sus vinos de alguna manera. Y casi sin pensar me surgió la solución perfecta, es solo una palabra que aveces utilicé para describir algún vino y ahora hacía tanto tiempo que no usaba que mis neuronas ya no la reconocían. Una palabra que cada vez que aparece bien utilizada junto a un vino lo dice todo, sin posibilidad de error. Solo algunos caldos son merecedores de llevar esa etiqueta (al menos para mí), y esa palabra es extremo.

Vinos extremos.

Hay quienes la utilizan esta palabra para hacer referencia a la localización del viñedo (la mayoría de los casos, me atrevería a decir) por lo extremas de las condiciones ambientales para que la vid crezca y fructifique. Pero para mí, la palabra extremo engloba muchas más cosas que esto, para mí un vino extremo es encontrar el terreno en la botella, sin maquillajes, sin correcciones, es un vino que me hace descubrir uvas olvidadas.

Extremo es hacer un vino arriesgado, sin miedos ni prejuicios, sabiendo que probablemente no todo el mundo lo entienda e incluso a no todo el mundo le guste, pero sabiendo que lo que lleva dentro es sinceridad. Para mí, un vino extremo es ese que se muestra tal cual es y nunca está parado en la comodidad del equilibrio barato. Es un vino de sabores y aromas atípicos, verdaderos y peligrosamente adictivos, de colores naturales y de esencia incorruptible ante las modas. Los vinos de Rafa Bernabé, estimados vinófilos, reúnen todos estos atributos para serlo.

Les dejo un pequeño listado de las etiquetas que probé y a las que recomiendo probar, disfrutar y difundir. En las fichas técnicas encontrarán todos los datos que quieran saber de cada una de ellas. Y no comentan el desatino de preguntar el precio, porque hasta en eso Rafa es bondadoso.

TRAGOLARGO 2013: 100% Monastrell (Ficha técnica)

BERYNA 2012: 90% Monastrell y 10% Garnacha. (Ficha técnica)

RAMBLÍS DEL ARCO 2012: 100% Forcayat del Arco. (Ficha técnica)

LOS CIPRESES DE USALDÓN: 100% Garnacha Peluda (Garnacha Gris, Lledoner Gris, L ledoner Pelut,). (Ficha técnica)

EL MORRÓN 2013: 100% Garnacha y todo tinaja de barro. (Ficha técnica)


Un vino inolvidable



Y para terminar, rebuscando en la web encontré una nota hermosa sobre sus vinos que escribió hace un tiempo nuestro amigo virtual Nico Visne para el Diario de Río Negro en La Patagonia, Argentina. Además de recomendar su lectura (en este link) copio una definición extraordinaria que hace Rafa sobre la filosofía de “Viñedos Culturales”  y que creo logra transmitir exactamente a través de sus vinos.

"La idea, la filosofía de Viñedos Culturales, es muy simple: pequeñas producciones, viñedos de secano rabioso, respeto absoluto al campo, rescate de variedades y viñedos olvidados y dejados de la mano del hombre y no de la de Dios, hacerlos y difundirlos. Vinos que reflejen un territorio, una cultura, una tradición. Lograr interpretar lo que la tierra nos da, sin manipulaciones. En una frase, volver al inicio."

Y sigamos soñando,

Gracias y salutes amigos,
Rumbovino.

22 febrero, 2015

7 Fuentes 2012: volviendo a la infancia

Si algo he decidido con respecto al blog este último tiempo, en el que las horas del día me escasean bastante, es que solo escribiría sobre aquellos vinos que realmente me lleguen el alma, por decirlo de alguna manera. Solo hablaré de los que sean capaces de trasmitir algo más que fruta madura y roble, que hablen de su terruño, que el maquillaje no arruine sus verdadera esencia... en definitiva, de vinos auténticos. 

Por suerte o por desgracia, aquí cada uno hará sus valoraciones personales, no son frecuentes los vinos que me transmiten esas sensaciones, por lo que no necesito sentarme con mucha frecuencia a escribir de vinos. Pero sí es cierto también, nobleza obliga, que no es mucho lo que bebo y cuando lo hago suelo llevarme gratas sorpresas.

Conocí este vino gracias a Adrián de Vinoteca Vagos en Pontevedra, otra de las personas en la que confío plenamente a la hora de dejarme recomendar etiquetas.

7 FUENTES 2012

Vino elaborado por Suertes del Marqués, una pequeña bodega familiar situada en el Valle de la Orotava, Tenerife.

Variedades Listán Negro (90%), Tintilla y Listán blanco procedentes de diferentes parcelas con edades que van desde los 5 años hasta cepas centenarias. Su sistema de conducción varía, pero parte de estas vides se cultivan sobre un sistema muy curioso denominado “Cordón múltiple”. El tipo de suelo que domina en este valle es franco arcilloso, de origen volcánico y los viñedos oscilan entre los 350 y 700 msnm.

Por parcelas individuales, se realiza la fermentación alcohólica en tanques de acero inoxidable, usando levaduras autóctonas. Luego, el 60% del vino realiza la fermentación maloláctica y la crianza en depósitos de hormigón, mientras que el 40% restante lo hace en barricas de roble francés de 500 litros, donde permanece unos 8 meses. 


Color rojo rubí, de capa media. Piernas delgadas y de lenta caída...densas holgazanas.

Nariz de volumen medio alto con mixturas de pimienta blanca, piedras, tierra, pimientos rojos y pólvora. Compleja y extrañamente seductora.

En el paladar acompaña y cautiva aún más. Filoso, vibrante, notas a frutos rojos frescos en su punto de madurez, con esa acidez típica que gusta y te hace salivar. Al fondo nuevamente aparece el pimiento morrón y notas claras de pólvora. Vertical, directo al corazón...


Recuerdo mis épocas de navidad y año nuevo en Argentina, cuando siendo pequeño lo que más me importaba era que lleguen las 12 de la noche para tirar los “cuetes” porque amaba ese olor a pólvora quemada que quedaba suspendido en el aire tras la batalla. Cómo disfrutaba ese olor. Aún hoy, muchos años después, cada vez que siento esa misma pólvora quemada puedo cerrar los ojos, trasladarme al instante a aquella época y disfrutarla nuevamente.

En parte, este vino, logró hacerme volver en el tiempo.

Este post es “No apto para realistas”. Es hermoso que un vino te haga soñar.

Gracias por leernos,

Salute, Rumbovino.

14 febrero, 2015

¿Hacia dónde vamos con esos precios?

Escribo este post entre preocupado, sorprendido e indignado. Aun no tengo muy claro por cual de estos estados me declino totalmente, quizá porque experimente los tres juntos. Vaya uno a saber...

Hace muy poquito tiempo que he vuelto a Galicia tras pasar unos hermosos 25 días en Argentina con mi familia y amigos... Disfruté como hacía mucho no hacía. Largas charlas en compañía del infaltable mate, sol en su justa medida (extrañamente está haciendo un verano benévolo y agradable en la pampa húmeda), piscina y lo que nunca falta, y más extraño desde la distancia, el asado. Perdí la cuenta de cuántos asados disfruté aquellos días en casa. Demás está aclarar que no hay mejor maridaje argento, al menos para quien escribe estás letras, que un buen asado y vino tinto. No hay nada que supere esa perfecta combinación sobre la faz de la tierra queridos amigos...

Y llegando al tema sobre el que me senté a garabatear esta nota me pongo un poco menos melancólico y retomo las sensaciones que comentaba al inicio.

Llevaba unos 8 meses fuera de Argentina, pero debo reconocer que al enfrentarme a las estanterías o vidrieras de las vinotecas o supermercados me pareció que hacía años que no visitaba mi país. Cantidades de botellas nuevas colmaban mis ojos, no podría calcular el número de ellas. Bodegas recién nacidas, cepajes menos tradicionales por doquier, regiones poco conocidas que antes no encontraba más que en grandes ciudades como Rosario o Buenos Aires, etiquetas nuevas de viejas bodegas, nuevas marcas, nuevos estilos, y un inmenso etcétera que me mantendría en esta retahíla por un rato. Lamentablemente lo que en un primer momento me llenó de alegría enseguida me situó en la realidad que están viviendo los vinófilos en mi país y que hoy miro de lejos. Los precios de los vinos.

Casi me desmayo al ver los precios de los vinos (y la expresión que uso no estuvo lejos de ser literal). Cómo puede ser que en estos meses algunas etiquetas hayan casi duplicado su valor? No quiero citar ejemplos porque el listado sería bastante largo y además porque esto no es personal con ninguna bodega y no va a ser cosa que alguien se sienta molesto.

Foto tomada de Winereport.com.ar 


Recuerdo en el mes de diciembre, a principios creo, nuestro amigo José de WineMDQ publicó un listado con sus vinos elegidos del 2014 y al leerlo me surgieron algunas reflexiones que dejé en un comentario textual que transcribo abajo:

No me pude contener a la hora de hacer un comentario, luego de leer el listado, no por los vinos citados (la mayoría no los he probado, claro) sino por sus precios.

Hace unos 7 meses que no estoy viviendo en Argentina y por lo tanto estuve alejado también de sus cambios en la tarifa, pero la verdad es que me quedé muy preocupado por el salto grandísimo que pegaron la mayoría de los vinos argentos, sin distinguir marcas.

Este listado es de lo mejor de Argentina, claro está, pero es que no hay nada que esté por debajo de los 100 mangos (solo uno, creo) y la media ronda los 300, más o menos?

Digo, no estamos perdiendo mercado en el mundo con estos precios? No puede ser que nuestros vinos más económicos y bebibles (por decirlo de alguna manera) arranquen de los 10 u 11 euros para arriba!!

A lo mejor yo esté equivocado, pero me parece que se va a hacer dura la competencia a futuro de seguir la cosa así.

Antes, yo traía a España vinos de Argentina, se los daba a catar a los amigos vinófilos de acá y cuando les decía el precio alucinaban con la calidad... Ahora hago lo mismo y al decirles el precio dicen... "bueno está bien, pero por ese precio acá hay muchos mejores".

Pero tras escribir esto y vivir lo que les estoy contando en primera persona, me surge una duda que no termino de resolver. ¿Los precios que nos cobran los vinos a los consumidores en Argentina están realmente justificados? O es que los bodegueros, distribuidores y comerciantes en general se aprovechan un poco de la situación económica “extraña”, por poner un nombre, que se está viviendo desde hace tiempo, donde parece que la inflación no tiene límites y cualquiera pide cualquier cosa por lo que fabrica amparándose en el precio del dólar, del euro, del yen, o del petróleo... Parecería que a la hora de aumentar los precios cualquier excusa vale.

Espero que no se enoje nadie con lo que acabo de escribir arriba, pero me hago estas preguntas porque a todo lo que acabo de comentar se suma otra cosa que me desconcierta más aún y me obliga a pensar como pienso- y espero que alguien me puede dar una explicación lógica a este asunto porque yo no logro hacerlo-:

¿Cómo puede ser que nuestros vinos cuesten exactamente igual en Argentina que en España?

El mismo vino que en Argentina cuesta $135 (en Venado Tuerto, que es bastante más barato que Baires), en España, para ser más exacto en el Corte Inglés de Vigo, cuesta 13 euros??? Para más INRI apunto que se trata de la misma cosecha que se vende en Argentina actualmente. Tengo varios ejemplos...

Hasta donde yo sé, el Corte Inglés no hace filantropía y no es precisamente el lugar más barato a la hora de ir a comprar. Entonces, insisto, cómo puede ser que pagando las tasas de exportación, transporte (más de 10.000 kms) y pasar por diversas manos antes de llegar al público, cualquier mortal en España pague un vino producido en Valle de Uco lo mismo que lo paga el vecino de la bodega en una vinoteca de Mendoza?

Decididamente no lo entiendo...Y esas cosas son las que me hacen dudar de todo.

En fin... así estamos.

Gracias por leernos amigos,

Salute, Rumbovino. 

28 diciembre, 2014

España rompe el molde

Por motivos personales y familiares visito España desde hace más de 15 años, y como es lógico para un amante del vino como es mi caso, cada estadía me sirve para explorar lo más posible el mundo vitivinícola ibérico y disfrutar de sus etiquetas

Pero con el tiempo me di cuenta, casi inconscientemente, que en cada viaje regresaba más decepcionado. Porque tenía la sensación que la mayoría de los vinos a los que podíamos acceder los consumidores que pertenecemos a los estratos sociales más normales (eso es importante de aclarar), eran casi clonados unos con otros. Daba igual la Denominación de Origen de dónde proviniese el caldo, todos eran prácticamente iguales, y eso, en un país como España, dueño de una riqueza de terruños poco común en otros países, no podía estar pasando.

Confieso que, como buscador insaciable de cosas nuevas, como consumidor y aficionado a este mundo del vino que soy y del que me siento parte, esa monotonía me tenía profundamente preocupado.

Pero por suerte, a estas alturas y luego de tanto bostezo rutinario, parece que algunas cosas están cambiando en el panorama del vino Español. Insisto que estoy hablando de las gamas de precios más básicos y abundantes (pondría un límite de 15€). Con gran placer estoy viendo que, de a poco, cada día son más las bodegas y viticultores que ofrecen cosas diferentes, rompiendo los moldes preestablecidos por los “gurues” que durante mucho tiempo nos hicieron dormitar de aburrimiento.

Claro, hay que poner todo en contexto. Porque haber hay de todo. Que un vino sea “diferente” no quiere decir que sea bueno, o que vaya a gustar. Puede que sucedan las dos cosas y que, además de bueno nos guste, o puede que no pase ninguna de las dos. En lo personal he probado vinos “diferentes” que no me parecieron buenos ni me gustaron y otros que me hicieron casi llorar de la emoción.

Lo que quiero remarcar como pequeña introducción al tema y a esta nota, es que en plena revolución enológica como estamos viviendo actualmente, donde vuelven a valorarse los terruños a las levaduras diseñadas, donde los cepajes autóctonos se recuperan, las maderas se ajustan y pasan a segundo plano, y la viticultura orgánica tiene cada vez más coraje, solo por citar algunas variables... aparecen constantemente vinos dispuestos a espabilarnos la modorra y hacernos pensar en que efectivamente, la cosa pinta bien y tiene futuro.

Y claro, siempre quedarán los clásicos que se mantuvieron a flote a pesar de los malos tiempos y los valientes que desde un principio se animaron a proponer otras cosas, por suerte.

Para ilustrar esta nota, y solo por mencionar algunos ejemplos, les dejo una humilde selección de cuatro etiquetas que me gustaron mucho por valientes, por distintos y porque no tuve que dejar el sueldo del mes en la caja registradora para hacerme con alguna botella. 




Podría escribir un libro como introducción para hablar sobre este vino, pero solo voy a decir que EL PRIMER BESO 2013 es un Ribera del Duero. Con esta clásica DO, me he llevado tantos chascos últimamente que no quería tentar más el destino, pero lo compré porque nos lo recomendó un amigo en quien confiamos mucho y porque cuesta poco más de 8 .

Yendo al vino, les digo que si lo cato a ciegas me hubiese ido a un lugar fresco, seguramente a Galicia, Ribeira Sacra o algún tinto de las Rías Baixas. Este tinto joven 100% Tinta Fina procedente de viñedos de Quintanilla de Arriba, elaborado bajo las normas de cultivo biodinámico y del que solo se elaboraron 13.000 botellas me devolvió las ganas de beber vinos del Duero. Hay juventud, claro, pero de la buena. Colores intensos y aromas a frutillas jóvenes para disfrutar. En boca, sobre todo tiene frescura (mucha), vivacidad, frutalidad que desborda y una desfachatez absoluta. Se bebe por litros.
Les recomiendo que lo busquen y lo prueben. Luego me cuentan! Si quieren data del vino y la bodega, sigan este link


PEÑA EL GATO 2011
De la DO Rioja nos llega esta etiqueta de viticultura orgánica y elaboración artesanal que nos deja con la boca abierta. 100% Garnacha de viñas viejas, fermentadas y criadas en barricas de 500 litros. Durante la fermentación las barricas se giran 16 veces por día para favorecer el contacto con los hollejos. No hace fermentación maloláctica.

El resultado es asombroso. Aromas intensos a frutas rojas, balsámicos y terrosos. La madera no aparece por ninguna parte, no puedes quitar la nariz de la copa. En boca es levemente tánico, picante, pero está perfectamente ensamblado y muy sabroso. Los años le han venido muy bien sin dudas. Es un vino totalmente diferente a lo que uno se espera de un Rioja típico. Rematadamente atrevido y novedoso. Me gustó muchísimo!

Su viticultor, Juan Carlos Sancha, se especializa en variedades minoritarias como Tempranillo Blanco (mutación del Tempramillo tinto), Maturana Tinta y Garnacha. Y al igual que en el caso anterior, los precios son para todos los bolsillos. Si no recuerdo mal, este vino en Lugo ronda los 9€.




TRASTE 2011, una mezcla explosiva de cepas centenarias de Garnacha Tintorera (70%) con algo de Mencía (30%) y toda la potencia de la DO Valdeorras, hacen de este vino una cosa realmente auténtica. 

José Luis Aristegui, su hacedor, no se anda con chiquitas y mete todo lo que tiene, exprimiendo al máximo estas uvas con una crianza en madera que ni se siente. Un vino literalmente de “Garaje” y de “autor”.

Muestra mucho color y densidad alta, pero no exagerada. Al meter la nariz uno se encuentra con un vino en serio. Sobre todo expresa terruño, nada de explosividades absurdas y artificiales. Dominan las notas terrosas, piedras, hierbas, especias, balsámicos y frutos negros maduros. En boca es igual. Hay potencia y robustez, sus taninos aún necesitan lima pero se disfrutan igualmente porque está bien equilibrado. Me gustó sobre todo su frescura, tratándose de un vino de 15% vol. eso dice mucho. Además su madera justa le aporta complejidad sin caer en los abusos actuales.

Punto alto para ese tintazo de Gallego. Su precio ronda los 15 €.




TRAGOLARGO 2013Otro vino que me descolocó y me hizo disfrutar un largo rato. Se trata de un vino joven 100% Monastrel proveniente de la DO Alicante. En su elaboración podemos reconocer su “diferencia”. Fermentación: 30% de uvas a 15º enteras sin despalillar, 40% uvas despalilladas y rotas, y 30% uvas enteras despalilladas, el raspón por encima, a modo de sombrero. Fermentación sin control de temperatura. Descube a inox, maloláctica en inox, sin roble y sin sulfitos. Su producción es reducida y su precio ronda los 6 €. 

Rojo picota, limpio, brillante...etc. Vamos a lo que importa... En nariz, sin siquiera agitar copa, sus aromas vuelan e inundan la habitación de flores y frutas rojas jóvenes. Más que nada notas a flores sobre un agradable fondo mineral...eso fue lo que me impactó. En boca es franco, muy sabroso, fresco y de gran equilibrio. De esos vinos golosos no empalagosos, que se puede beber cantidad y no te cansa. Es diferente por aromas y sabores, pero también porque no saquea los bolsillos.

Su creador, Rafa Bernabé, a quien acabo de conocer recientemente a través de sus vinos, es de esos productores que arriesgan y buscan hacer cosas distintas siempre, ofreciendo un portafolio de opciones una más atractiva que otra, y lo mejor es que todos sus precios son más que aptos para estos tiempos de crisis. Tengo en casa algunas botellas más de otras etiquetas para probar así que pronto les cuento más, porque no creo que me duren mucho.

De paso les recomiendo que se den una vuelta por el blog de Viñedos Culturales, es un autentico placer leerlo y conocer la filosofía del proyecto que lleva adelante Rafa.


En fin... que me parece que la cosa pinta muy bien por la nueva España y hay mucho más. Aún me queda pendiente la nota de la visita al Salón de las Estrellas que organizó la Guía Peñin en Madrid (y a los que agradezco mucho su invitación), ya que volví repleto de novedades. Mucho por probar y poco tiempo, como siempre, pero hay etiquetas y cepajes realmente interesantes para conocer. La DO más pequeña de España con apenas 20 hectáreas de viñedos, variedades como Garnacha Blanca, Rufete y Vidadillo entre otras cosas que me gustaron mucho, y que con tiempo en futuros reportes intentaré ir contando.

Gracias por leernos,
Salute, Rumbovino.


Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado”

* Esta nota fue publicada en la Revista Vinarquía (Nº2, 2014).

21 diciembre, 2014

ALBAMAR O ESTEIRO Tinto 2013

Como el pan caliente, recién acaba de salir al mercado. Son solo 800 botellas, magníficamente vestidas, y mi consejo es que no demoren en hacerse con algunas de ellas.



Ya les conté de él hace un tiempo (aquí), cuando aún era una incógnita hasta su nombre. Para mí en aquella ocasión ya estaba buenísimo, aunque para su autor le faltaban un par de meses más de afinamiento en botella, y solo por eso tuvimos que esperar hasta ahora.

Lo probé nuevamente hace unos días y efectivamente está diferente y mejor aún. Este es el primer tinto con DO Rías Baixas que firma nuestro amigo y enólogo Xurxo Alba, y ya deja el listón bien alto.

Uvas Espadeiro, Caiño y Mencia de aires marinos, cofermentadas y maduradas 8 meses en barrica francesa usada. Balsámicos que desbordan, delicadeza pura en nariz y boca. Verticalidad y frescura, juventud y madurez ensambladas a la perfección. Sabores de viñas viejas castigadas por las brisas atlánticas, que transfieren a sus frutos rojos esas notas de sal, que en los tintos de esta región se incrustan a la perfección en su esqueleto hasta el punto de ser inseparables e inconfundibles.

Escribo en poesía porque este tinto es poesía. Y aunque sabemos que no es fácil hablar de los vinos de los amigos sin perder objetividad, quién es objetivo al hablar de un vino?

Nuestro consejo es que lo busquen y juzguen vosotros mismos. Su precio oscila entre los 16 a 18 €. Ya luego nos cuentan.

Gracias por leernos amigos,
Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable”

13 diciembre, 2014

Vinos de las canastas navideñas. Críticas y sugerencias.

Se acerca fin de año y, como cada vez, se repite el siempre bienvenido regalo de empresa. Para estas fechas, en muchos hogares se hacen presentes las típicas cestas conteniendo obsequios varios, en general orientados a regocijar el estómago, obligándonos a meter un par de kilos extras a nuestros esculturales cuerpos.

En las “canastas” hay un poco de todo para llenar la mesa navideña. Comenzando con los típicos entrantes, siempre caen chorizos o salchichones, con suerte algún jamoncito, quesos y latas variadas, cerrando con productos para el postre como turrones (de variados tamaños y especies), y abundantes polvorones de cualquier sabor y color.

Eso es en lo referente a productos sólidos. Pero, para regar la mesa navideña qué?

Para esto, otro de los clásicos que nunca faltan son los típicos Cavas o vinos espumantes (se acepta también la versión más económica que puede consistir en unas botellas de sidra) y por supuesto un par de vinos, al menos un blanco y un tinto.

Creo que, algunos más o algunos menos, vamos a estar todos de acuerdo en que estos son los productos que siempre caen en las canastas navideñas. Pero, el asunto es que no sé porque razón, a la hora de elegir los vinos, las empresas en general suelen fallar. Y es de este tema sobre el que quiero expresarme en este post.

Foto tomada de fiesta.uncomo.com
Tanto en España como en Argentina, estas canastas en su interior suelen contener caldos que sus etiquetas no aparecen ni en google, y en gran parte de los casos además son de calidad discutible o directamente mala. Pero lo peor es que el corolario final de todo esto es que los brebajes terminan siendo utilizados en muchos casos para hacer el guiso durante la semana, o pasan a formar parte del agua del inodoro en el corto plazo.

Ojo, con esto que digo no quiero parecer un desagradecido ni un sibarita que solo acepta como regalo grandes reservas. Por favor no me malentiendan. No va por ese lado la crítica. Lo que motiva mi comentario es que estos fallos suelen ocurrir por alguno de estos motivos que se deberían revisar y corregir.

Motivo 1: Algunas empresas encargan sus regalos a otras empresas especializadas en la temática y éstas, a la hora de hacer más diferencias, se aprovechan de que en gran parte de los casos quienes reciben los regalos, de vinos sabe poco o nada. Con lo que obviamente lo que vaya dentro importa poco.

Motivo 2: Las empresas no encargan sus regalos a otras empresas especializadas y deciden armar sus propias cestas, lo que hace que en el afán de gastar menos, da lo mismo el vino que metan (también se aprovechan del escaso conocimiento enofílico de los receptores del obsequio).

Motivo 3: igual que el anterior, con la diferencia de que los que no tienen ni idea de vinos son los de la empresa que regalan la canasta. Esto es peor aún, porque la elección ni siquiera es por motivos económicos, sino por desconocimiento puro y duro.

Seguramente hay muchos motivos más para enumerar, pero para no abundar en detalles, con estos tres me vale.

Sin embargo, como no me gusta ser de los que critican sin aportar ninguna solución a los problemas (cosa que hacen a las mil maravillas los partidos políticos que están en la oposición en cualquier lugar del mundo), mis propuestas para solucionar esto son las siguientes:

Solución 1: Partiendo de la premisa de que lo importante en un regalo no es la cantidad sino la calidad. En lugar de 4 botellas de vino que no conoce (ni bebe) ni dios, pongan solo 1 o 2 que produzcan placer beber.

Solución 2: Antes de meter los vinos en la canasta navideña, hagan la cata ustedes. Nunca regalen nada que no sean capaces de beber.

Solución 3: No es necesario que los vinos sean de bodegas de renombre. Hay pequeñas bodegas que elaboran vinos exquisitos y por muy poco dinero. Para eso es importante dejarse asesorar por alguien que sepa del tema. Eso les aseguro, les hará ahorrar dinero a pesar de tener que pagar al profesional que los asista. Además dan trabajo a más gente.

Este es mi pequeño y humilde consejo para algunas empresas (no generalizo). Luego no digan que no les avisé. Las soluciones son sencillas... Para el próximo año ya lo saben.

Para cerrar el post y como ejemplo de lo que estoy diciendo, les dejo estas tres etiquetas de vino que nos regaló una empresa de Lugo (no voy a decir el nombre porque no viene al caso) que, sin realizar una altísima inversión en los productos (como verán a continuación), hizo una gran elección. Felicitaciones!





ADONIS Albariño 2013

Se trata de un vino de Autor, elaborado por un pequeño lagar perteneciente al grupo de Bodegas Artesanas de Rías Baixas. Es de la zona de Ribadumia, su producción es muy pequeña y por tanto el vino está muy cuidado. Su precio ronda los 5 Euros.

Color amarillo pajizo, casi coloro. Limpio y brillante...
En nariz es de intensidad media, pero sus aromas son maravillosos: perfumes florales y frutas como el melocotón, albaricoque y piña. También algo de miel al fondo...

En boca se expresa de manera muy diferente, porque te recibe con una gran frescura que la nariz no anticipa. Dominan los cítricos como el pomelo amarillo, limón. Es sedoso en su paso por el paladar y de final amargoso con ciertos dejos florales muy atractivos.

Un albariño que me resultó curioso porque parece una buena mixtura entre lo mejor de los vinos de la zona de O Rosal y Val de Salnés. Interesante y por poco dinero. Para tener más que presente.


PIONERO MACCERATO Colleita 2013

Elaborado por Viña Almirante, en la Comarca de Caldas de Reis, perteneciente a la DO Rías Baixas. Su precio ronda los 8,5 euros.

Las uvas que componen este albariño de cosechan más tarde, logrando granos de mayor maduración y tenor alcohólico (12,5% Vol.) y antes de la fermentación el 100% de las mismas se someten a una maceración en frío buscando mayor extracción aromática y frescura. Es resultado es un vino muy particular.

Color amarillo suave con tonos dorados. Brillante, limpio, de lágrimas gruesas y persistentes.
Su nariz al principio es tímida, pero con un poco de agitación mejora notablemente. Hay complejidad con notas a bollería, levaduras, luego frutas tropicales y flores bancas.
En boca es muy musculoso, con gran volumen y mucho cuerpo, dueño de una textura increíblemente cremosa. Sus notas dominantes son de fruta más dulzona, pero su frescura le otorga equilibrio y longitud.

Un albariño diferente que me gustó muchísimo, y seguro de muy buena aceptación general. Además me gusta su cierre con tapa a rosca.


MARCELINO I Colleita 2013

Un Ribeira Sacra elaborado por Marcelino Alvares González en su pequeña bodega localizada en A Carqueixa, Proendos (Sober) AMANDI. 

Pequeña producción, vino sin madera y compuesto por las variedades Mencía, Tempranillo y Garnacha nacidas en los siempre difíciles bancales del Sil. Parte de esta uva debe ser vendimiada en barcas. Eso da una idea de lo que su cuidado y cultivo significan.

Color rojo picota, brillante y limpio.
Aromas al principio lácticos, dulce de leche, mantecosos y mucha ciruela madura. Al agitar copa aparecen notas mentoladas, vegetales y amargos como el azúcar quemada.

En boca es franco con la nariz, notas amargosas ricas, balsámicos, hierbas aromáticas y frutos negros maduros. Tiene frescura y su paso por el paladar es ágil y gustoso.

Sin ser un grandioso Ribeira Sacra, de una cosecha complicada como la 2013, este tinto cumple perfectamente y está muy disfrutable. De esos vinos cuya botella se acaba pronto. No encontré su precio, pero calculo que rondará los 6 o 7 euros.

Creo que cualquiera de estos vinos son excelentes opciones para llenar las canastas navideñas y hacer disfrutar a los comensales.

Salute amigos y Felices Fiestas!

Rumbovino, 

"Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable"


23 noviembre, 2014

Ladeira da Mata 2012, emociona!

De la subzona de Quiroga-Bibei, bajo la DO Ribeira Sacra, de viñas centenarias en los bancales del Río Bibei (viñedos de montaña en las "Tierras de Trives”) nace este tinto casi pura Mencía que necesita pocas de palabras... solo llenar la copa y disfrutar.



Glicérico, piernas largas, gruesas...

Color rojo picota, capa media alta. Profundo..

Nariz exuberante... compleja y cambiante, en capas... Al principio vegetal, monte bajo, especiado, tierra húmeda, luego va cambiando y aparecen notas más florales, perfumes a rosas (raro este aroma), sigue terroso, pero con algo más. Nunca fruta roja, son notas más rústicas, puras...Por momentos parece existir una cierta nota como a madera camuflada, en el fondo...algo como pino, cedro también...

En boca es musculoso, sus taninos aún raspan, agarran, liman, pero me gustan... A pesar de su fuerza tiene esa frescura y mineralidad directa al corazón que tienen los vinos de la Ribeira Sacra. Se lo nota artesanal, en boca se comporta de esa manera, como sin pulir, bancal, sol, pizarra, vides extremas, trabajo, sudor, esfuerzo, arte, placer... todo eso.

Emocionante!

Gracias por leernos,
Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado”

11 noviembre, 2014

Los tintos de la Ribeira Sacra, más modernos que nunca

Esta nota fue escrita para la primera entrega de la revista digital de vinos VINARQUÍA de nuestro amigo Ariel en el mes de Octubre pasado, que cuando nos ofreció participar de su nuevo proyecto ni lo dudamos. La idea es aportar nuestras vivencias enofílicas desde un pequeño rincón del viejo mundo del vino.

" España es el primer productor mundial de vino con más de 50 millones de hectolitros elaborados en el 2013 entre todas las DO peninsulares y no peninsulares ¿Por dónde comenzar entonces? Pues, a pesar de semejante diversidad y abundancia, tomar la decisión sobre qué región abordaríamos en esta primera nota fue muy sencillo. Escribiríamos de lo que mejor conocemos, sobre la tierra que pisamos, la que más nos toca el corazón, la Ribeira Sacra. Hay muchísimo para contar de este lugar, mucho más de lo que ya se ha escrito hasta ahora.

En esta nota hablaremos sobre sus vinos tintos. Es que en esta zona de Galicia regada por los Ríos Miño y Sil, todos los vinos tienen una impronta inconfundible más allá de las cualidades que busquemos. En líneas generales, los tintos de la Ribeira Sacra se definen con patrones muy comunes. Son verticales, de gran pureza, frescos (de acidez media alta), con mucha presencia de fruta roja pequeña y notas herbales, de alcoholes escasos y una mineralidad que a veces abruma. Estos atributos, actualmente tan buscados y valorados en lo que parece ser la nueva tendencia en el mundo del vino, caracterizó siempre los caldos de esta región, durante mucho tiempo denostados por los consumidores de los grandes Riojas o Riberas del Duero.

Pero lo mejor de esto es que uno no debe gastarse 25 o 30 € para encontrar “eso” que hoy tanto se paga en un vino. Con unos pocos euritos los amantes del elixir nos pegamos un viaje al centro de la Ribeira Sacra sin retorno posible, se lo aseguramos. Con ese ridículo desembolso los consumidores tenemos acceso a vinos “auténticos”, de verdadero terruño, vinificados casi sin intervención, fermentados con levaduras indígenas y sin tocar, este jugo, siquiera una sola duela de roble. Las bodegas más tecnificadas, que las hay, respetan a rajatabla estos principios y solo interfieren con grandes fudres o barricas de roble muy gastadas. Eso que hoy tan valorado y que está marcando tendencia luego de épocas oscuras, aquí en Galicia existió siempre. Los gallegos y su tierra estuvieron, por cuestiones geopolíticas entre otras..., un poco aislados del resto de España. Aquí todo siempre llega más tarde. Las comunicaciones, las autopistas, la tecnología y hasta la crisis... 

...Pero para equilibrar la balanza, este aislamiento permitió que los viticultores de estos bancales dispuestos sobre pendientes imposibles no se enterasen de la moda de las bombas dulces, maderosas, concentradas y supermaduras que dominaron el mercado vitivinícola mundial durante muchos años, de manera que cuando al fin se animaron a subir a este tren de la “modernidad” restaurando y actualizando las bodegas, lo hicieron manteniendo su vieja identidad sin apenas contaminarse de las demandas de los críticos y los mercados.

Nadie miraba para los viticultores, quienes siguieron por siglos su lento caminar, sangre labriega, supervivientes de una dura y trabajosa historia de “inviernos” difíciles. ¿Quién les va a venir a ellos con “esto es lo que se lleva ahora”?

Luego de mucho tiempo de estar en Galicia y convivir con su gente, entendemos porqué a los paisanos, profesionales catadores sin estudios, a la hora de beber el vino ni se les ocurre cambiar su tinto por otro que no sea el de la tierra, el que siempre bebieron y con el que se criaron, en definitiva... el vino verdadero, el que les daba vigor y fe, el que estuvo a punto de desaparecer para siempre".






Gracias por leernos amigos,
Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado.

26 octubre, 2014

Una comida, un par de amigos y ¿Albamar tinto?

Hace unos días, aprovechando que andaba por la zona, me fui a visitar Xurxo Alba a la bodega. A esta altura hablo con él como lo que es, un amigo, por lo que entre sus tiempos y los míos pensamos que lo mejor era juntarnos a comer y charlar un rato, aprovechando el poco rato libre que les queda a los viticultores y bodegueros en estas fechas.

En el rato que María Isabel (la mamá de Xurxo) hacía su maravillosa tortilla y unos rodaballo a la plancha, nos dimos una vuelta por la bodega y aproveche entre otras cosas a probar unos cuantos vinos, aún terminando la fermentación la mayoría de ellos, en tanques de diferentes parcelas.

Esta es una experiencia que viene muy bien para dar un bofetón a los sentidos y espabilarlos un poco. Es increíble comprobar cómo vides de diferentes edades (algunas centenarias que además probablemente también se embotellen por separado) y terrenos diversos se expresan en vinos tan distintos. Alguno muy cítrico y con la típica nota a manzana verde de estos albariños frescos del Salnés, otro más vegetal y levemente salino, hasta otro que es pura sal (tal cual se los cuento, yo le pondría de nombre “agua de mar” a ese vino y reservo el nombre para mi autoría). Un gustazo que me puedo dar cada tanto visitando los amigos del vino.

La bodega Albamar es familiar, se elaboran entre 30 y 45 mil botellas al año, dependiendo de cómo venga la cosa. Así que recorrerla en tamaño es sencillo, pero hay tantas propuestas diferentes (algunas experimentales también) que uno puede pasarse allí dentro un par de días sin ver la luz del sol y no darse cuenta.

Los seguidores de los vinos de Xurxo conocen sus etiquetas de albariños del Val de O Salnes de memoria a pesar de no ser pocas. Albamar, Finca O Pereiro, Alma de Mar y Pepe Luis sus creaciones (dejé de lado las ediciones especiales de albariño como Moncha y 69 arrobas). Fuera del Fusco, un mencía de la Ribeira Sacra, que está realmente bueno, se sabe que Xurxo elabora unos vinos blancos inolvidables, serios, y a base de mucho trabajo en la viña y sin grandes intervención en la bodega, más que copa y cata diarias. No sé si él estaría de acuerdo, pero yo lo definiría como un hombre de blancos. Blancos de mar. Hasta ahora!

Albamar, tinto 2013: Imagen  tomada desde el móvil, sepan disculpar


Cada día son más, aunque aún se cuentan con los dedos de las manos, las bodegas de las Rías Baixas que se animan a producir algún tinto. Estas tierras, antes de uvas oscuras luego olvidadas, entregan unos tintos únicos a base de cepajes autóctonos, cada día más cotizados dada su calidad y escasez. Son muy pocos los viñedos de uvas tintas que quedan por la región, por lo que dar con ellos es casi encontrar un auténtico tesoro. Generalmente son muy viejos y, como es lógico, de poca producción. Uno consigue uvas tintas en las rías baixas solo si camina mucho, busca mucho y sobre todas las cosas, si tiene suerte.

Digo ALBAMAR TINTO por decir algo. Aún no tiene nombre ni etiqueta...pero ya está en botella y en diciembre saldrá a la venta. Ya sabremos con qué nombre.

Se trata de un corte casi en partes iguales de uvas Espadeiro, Caiño y Mencía. Todas del Salnés, de viñas muy antiguas que se salvaron se ser arrancadas en la revolución blanca. Se pisaron y fermentaron juntas en cubas de acero inoxidable y finalmente pasaron unos 7-8 meses en barricas francesas usadas de 225 litros. Poco más, para un vino que no necesita más.

El resultado final es realmente bueno. Un tinto color rubí y capa media, de inconfundible procedencia, con fruta roja fina, notas vegetales (pimiento morrón, claramente), mucha frescura y aires de mar. Vertical, sabroso, vibrante. Según Xurxo aún le falta botella (agarra un poquito las mucosas), pero para mí ya está impecable (por eso él es el enólogo y yo el consumidor). De esos vinos que se puede beber por litros, que una copa pide otra y otra... Sin dudas un muy buen comienzo por los caminos del tinto.

Para acompañar la comida comenzamos con un Albamar 2013 (nueva etiqueta, mucho más elegante y seria, a la altura de lo que es el vino) fresco, cítricos, manzanas, levemente salino, equilibrado. 

Seguimos con Finca O Pereiro 2013 más complejo y salino, voluminoso (nacido de vides conducidas en espaldero y terreno con mucha arcilla a 50 metros del mar, junto a la desembocadura del Río Unia, es de las etiquetas que más me gustan de Xurxo)... y cerramos con ALBAMAR TINTO 2013 (será ese el nombre?) brindando a la salud de la buena comida, los buenos vinos y los amigos.



Muchas gracias por leernos,
Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado.

08 octubre, 2014

Dos Ribeira Sacra que enamoran

Que me enamoré de los vinos de la Ribeira Sacra a estas alturas ya no debe sorprender a nadie. Aunque reconozco también que fue de esos amores que se cuecen a fuego lento, a base de tiempo y paciencia, de reconocimiento y sobre todo de confianza.

Es que con el vino me pasa igual que con el amor y otras cosas pasionales de la vida. Las que perduran son aquellas que en general se van descubriendo día a día, hasta que te logran cautivar definitivamente. No se trata de esas pasiones instantáneas, de amores locos a primera vista, de esos que creemos que son lo mejor que nos ha pasado en la vida hasta que el tiempo nos quita el vendaje invisible que llevamos en los ojos y se acaba la ilusión.

No se si entienden el paralelismo, pero algo así fue lo que me pasó con los vinos de la Ribeira Sacra. Incluyendo este 2014 que está a punto de terminarse, fueron unos 10 años los que pasaron para sellar esa relación sin vuelta atrás. Yo era uno más de los que no comprendía que esos vinos frescos, ligeros y poco alcohólicos pudiesen gustar a alguien... Me llevó tiempo de degustar y degustar, de comprar y comparar, de conocer y entender la Ribeira Sacra y sus viticultores para ser incondicional a sus vinos.

Ahora, cada día me cuesta más elegir otra DO al momento de elegir un tinto cuando visito una vinoteca (no me pasa lo mismo con los blancos hasta hoy). Por suerte, los emprendedores en la Ribeira Sacra aumentan, sus etiquetas se multiplican y los buscadores incansables de vinos siempre encontramos cosas nuevas para probar y disfrutar.

Toda esta introducción me sirve para sugerir dos etiquetas que me gustaron muchísimo. Una de cada Ribeira (Miño y Sil), para que no se ofenda nadie. Una nueva añada de un viejo conocido nuestro y que ya ha pasado por Rumbovino varias veces y otra totalmente nueva para nosotros, pero que venimos buscando desde hace un tiempo y no podíamos conseguir.

VIÑA REGUEIRAL (2012)


Mucho y muy buenas cosas leí sobre este vino. Sobre todo en blogs que siguen siendo mis lugares de elección a la hora de buscar novedades y fiarme de sus criterios (con disculpa a los periodistas que se ganan la vida comentando etiquetas).

Poca info encontré sobre sus viñas y su forma de hacer. Sé que es un 100% mencía procedente de bancales propios recostados sobre la Ribeira del Sil, Subzona de Amandi.
Sin embargo al probarlo no me hizo falta más información para imaginar su procedencia y entender que este tinto de poca producción y elaboración tradicional habla de su terruño en tono alto y claro. Aún con cierto peso en boca a pesar de no ser joven, frescura, hierbas, frutos rojos, notas térreas y mucha elegancia... Si me pongo a destriparlo me paso un rato con descripciones aburridas que no van a decir más que lo que ya dije. Me encantó! Además, cuesta solo 6,5 euros. Aplaudan nomás!

SABATELIUS MENCIA (2013)

Desde el 2011, que fue la primera añada que probamos de este vino, nunca nos defrauda. Aquí no hay amigos que valgan (Primitivo Lareu es un amigo ya) y así como decimos que el blanco joven de la misma añada no nos dijo mucho, este Mencía está buenísimo. 

Misma línea y sinceridad que sus cosechas anteriores. De boca ágil, fruta roja pequeña y frescura impoluta, gustoso, mineral, de trago largo y aromas (casi perfumes) que seducen desde el primer minuto. En un año donde los tintos de la Ribeira Sacra no deslumbran, este Sabatelius sin ser pretencioso te entrega pureza en botella. No lo digo solo yo, lo dijeron también los amigotes que lo probaron conmigo en la comida del domingo. Los bancales del Miño en su mesa por poco más de 6 euritos. Sigan aplaudiendo!


Gracias por leernos amigos
Salutes, Rumbovino

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado.

14 septiembre, 2014

El mejor vino que he bebido en mi vida

Y ahora les explicaré porqué.

Ya lo presuponía allá por octubre del 2013, luego del descube y tras haber andado las terrazas de los cañones del Sil de arriba a abajo y de abajo a arriba muchas veces aireando cepas, sulfatando, vendimiando... jugando en ocasiones con la verticalidad, que si te distraes un poco puedes perder.

Lo advertí cuando publiqué aquella nota donde contaba mi experiencia como viticultor de la Ribeira Sacra en primera persona... XAN VACA 2013 es el primer vino en el que me siento total y absolutamente implicado. Vino que me permitió vivir en carne propia lo que cuesta trabajar la viña y ver su fruto convertido en caldo, y del que aprendí que nunca más sería capaz de juzgar un vino desde la comodidad del sillón de mi casa.

La experiencia de “mi primer vino”, que no es mío siquiera un poquito pero lo siento así, me dejó un antes y un después en lo que a valorar una etiqueta se refiere. Cuando lo viví, lo sufrí y lo disfruté, estuve seguro de que ese sería uno de los mejores vinos que bebería en mi vida.

Y ya pasó casi un año de aquella declaración de amor incondicional. Llegó el día de probar aquel tinto nacido de las propias entrañas de las pendientes del Sil, en Doade. Cepas de unos 20 años donde la Mencía comparte su espacio con algunas garnachas tintoreras, y unas cepas blancas esparcidas por aquí y allá. Este vino es puro vino...levaduras autóctonas, fermentación incontrolada (fuimos 5 veces a la bodega a intentar descubar mientras las levaduras seguían disfrutando a sus anchas de los azucares que la uva les brindaba), finalmente descube, un par de trasiegos y listo... Esencia pura de la Ribeira Sacra.



Si tenemos en cuenta que la cosecha del año pasado (2013) no ha sido de las mejores ni mucho menos, me pongo a pensar en cuánto habrá influido la decisión de Mario de adelantarse una semana en la vendimia (en mi inconsciente estoy seguro que mucho), sin hacer caso a los mandatos establecidos por la DO Ribeira Sacra , evitando las lluvias de esa semana, logrando igualmente una buena madurez pero obteniendo unos racimos sanos y fuertes. Obviamente, él puede hacer lo que quiera con su viña porque su vino no se vende, es solo para disfrute personal y de sus amigos.

Volviendo casi un año atrás. Tras el descube probé un sorbo de ese anticipo de tinto y me supo a gloria...parecía como si el vino quisiera avisar que iba en serio.

Un poco más acá en el tiempo. Hace unos dos meses más o menos, fuimos a la bodega tras sulfatar y preparar las vides para esta nueva cosecha y aproveché. Apenas tomé un sorbo de Xan Vaca robado del taque de acero inoxidable donde aún descansaba... confieso que solo fueron dos sorbos y un par de olisqueos rápidos, pero no me quedó ninguna duda de lo que había allí dentro era muy bueno.

Llegó la noche de cata... para acompañar, unas empanadas criollas caseras y sopaipillas chilenas caseras...

Comenzamos a despuntar vicio con DEMO NEGRO 2013, el blanco salvaje que elaboramos con Mario. Este año más seco que en su versión anterior. En nariz y boca me recordó a un Riesling... salvando las distancias y con perdón por las comparaciones. Final amargoso y disfrutable.

Y tras largo insistir a su creador llegó la estrella de la noche, XAN VACA 2013, estrenando etiqueta y reclamando atención...



Color rojo picota, capa media, limpio, brillante y unas piernas que más de un gran vino desearía lucir. En nariz sus aromas son de intensidad media y dominan las notas minerales (a mí me recuerdan a las cenizas y piedras) y unos frutos negros sutiles sobre el fondo. Nada rimbombante...más bien austero, pero de mucha sinceridad. En boca es franco y sabe a lo que huele. Sobre todo minerales y fruta negra. Su acidez está en perfecto equilibrio... es menos ácido de lo que suelen dar los caldos puros de la Ribeira Sacra. Taninos redondos, paso por boca ágil y sedoso. Final con tenue amargor y de persistencia media...

Acabo de hacer una descripción casi técnica de un vino que no es nada técnico ni tampoco pretende serlo. Si lo explico de otra forma lo haría como en poesía y perdería la realidad y seriedad que este tinto casero de la Ribeira Sacra tiene.

Les aseguro queridos amigos, quienes han logrado sobrellevar la lectura hasta este punto, que si este vino estuviese a la venta se agotarían los 700 litros que hicimos en tan solo un día y el discípulo de Robert Parker le hubiese puesto un 50 sobre 100.


Pero por suerte, aún nos quedan muchos litros para disfrutar de un vino auténtico. 

Gracias por leernos,
Rumbovino, difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado.

Salutes!