SOBRE BODEGAS, VINOS Y OTRAS COSAS... ESTE ES NUESTRO CUADERNO DE NOTAS...



14 julio, 2016

OS MECOS, de Aristegui

Quién dijo que en la vida hay que buscar la perfección. De dónde sale ese criterio perfeccionista que nos obliga a que todo lo que hacemos no puede tener ningún fallo. Para mi forma de ver la vida, en las pequeñas imperfecciones, en la cara lavada y desprovista de maquillajes es donde se encuentra la verdadera esencia y la belleza de las cosas. Creo que eso es aplicable a todo en este mundo, y como tal también al vino. Quizá por eso sea que quiero compartir con ustedes la nueva propuesta de José Luis Aristegui que lleva por nombre Os Mecos, cuya etiqueta para mas INRI lleva el dibujo de un niño, a quien estoy seguro no le importan en lo más mínimo las simetrías y excelencias de los mayores.

En estos vinos, ambos de la cosecha 2015 y sin DO que los reconozca, Aristegui busca eso, a propósito. Etiquetas que expresen fielmente lo que produce una viña trabajada en natural, sin correcciones ni maquillajes. Vinos tradicionales de Valdeorras, y que ahora cuesta encontrar. Sin miedos ni remilgos, con aristas y sinceridad. 



El blanco OS MECOS HOLLEJOS procede de una sola parcela con suelo de pizarra. Godello puro fermentado con los hollejos en inox y un pase de unos 3 meses en barricas con sus lías.

De color amarillo pajizo intenso tirando el dorado, levemente turbio, glicérico con piernas fuertes, gordas que impactan. Nariz de entrada dominada por la manzana, al principio más verde y luego roja. Notas de miel, hollejos, cáscara de naranja escarchada y algún matiz tirando a la lima también. La boca es seca, sorprendentemente seco ya que muestra una acidez media-alta que hace salivar y pide más. También muestra manzana roja en todo su recorrido, acompañada de notas a pomelo rosado. Final con poder, largo y de punto amargo rico.

Diferente, arriesgado, blanco no blanco, para mi disfrutable y repetible sin ninguna duda.

El tinto OS MECOS RASPÓN también procede de una parcela específica con suelo de arcilla y canto rodado. Allí había Garnacha Tintorera, Mencia, Brancellao, Gran Negro y alguna otra. Elaboración tradicional con capas de raspón y nada de paso por madera.

Color rojo picota con tintes morados de capa altísima. Muy glicérico, lágrimas gruesas que pigmentan la copa y retornan lentas, haraganas, al fondo de la copa. Nariz intensa, de entrada láctica, mantecosa… Luego aparecen notas a tinta, especias, balsámicos y mucha mineralidad. No encontré fruta por ninguna parte y eso me gustó. Boca de ataque poderoso, taninos rugosos, rústicos, secantes que agarran y no dejan, pero que prometen grandes cosas. Mismo perfil que en nariz, nada de fruta y mucho que recuerda a la tierra y el sol. Creo que en unos meses más de botella estará de vicio. Me gustó muchísimo, aunque acá no busquen sutilezas de ningún tipo. Hay fuerza y rusticidad sin cosméticos.

Parece que en el camino sinuoso y con mucho bache está el destino del Edén. Quién sabe si en todo este tiempo nos veníamos equivocando.

Buena vida y buenos vinos amigos,

Salute. Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

07 julio, 2016

A EMOCION DOS VIÑOS imperdible

Y finalmente la tercera fue la vencida. La visita de unos amigos justo ese fin de semana en el año 2014 y una cirugía no programada en el 2015 nos impidieron asistir las dos veces anteriores que intentamos ir. Esta vez, sí, allí nos fuimos. A la VI edición de A Emoción dos Viños, un evento imperdible.

Lamentablemente algunos problemas de refacciones impidieron que este año se realice en su lugar de “culto” habitual, el Claustro de la maravillosa Catedral de Tui. Lugar donde se viene haciendo desde la primera jornada. No obstante esto no detuvo en lo más mínimo a los organizadores (Marina y Antonio) quienes se trasladaron con todo el petate al otro lado del Río Miño, a Portugal. A Valença Do Minho, solo unos minutos desde Tui. 

Armaron todo en la “Quinta de Santa Luzia”, una preciosa y vieja casona estilo arquitectónico tradicional portugués que tras bastante trabajo quedó niquelada para recibir a viñerones y aficionados al vino que quisieran pasarse por allí el fin de semana. A pleno y fantástico sol, por cierto.

Si bien fue nuestra primera visita, el tiempo que pasamos fue más que suficiente para entender de qué se trata A Emoción dos Viños. Muy simple, el asunto es pasar un rato agradable degustando buenos vinos, entre amigos y buena música. La fórmula perfecta, la conjunción exacta para disfrutar y olvidarse que la vida son dos días.

Allí estaban los que a nuestro entender reflejan la nueva España del vino. Enólogos y viticultores que aman la tierra sobre todo, que se arriesgan a romper los moldes y mostrar que hay vida más allá de los clásicos de siempre. Todos llevan “todo lo que tienen” y cuentan “todo lo que hacen”, así de fácil. Disfrutan compartiendo sus vinos y preguntando nuestra opinión sin preocuparse que seamos aficionados o empresarios… Sin contracturas ni los típicos postureos exagerados que hacen del vino y su mundo un tostón. Allí solo vimos, buen ambiente, risas constantes y abrazos por todas partes… Bastante diferente de lo que estábamos acostumbrados a ver en otros eventos de vino tanto aquí como en Argentina.

Lo cierto es que nos esmeramos bastante en probar cosas… Había tanto (sobre 80 bodegas expusieron, creo recordar) que uno no daba con todo. Igualmente pusimos empuje y barrimos bastante, aunque nos quedaron muchísimas cosas en el tintero.

Hace tiempo que ya no vamos a los eventos de vino a tomar apuntes y escribir notas interminables sobre todo lo que degustamos. Nos aburrimos mucho de eso… Así que simplemente ahora nos limitamos a mencionar algunas etiquetas que recordamos mejor, que nos sorprendieron o gustaron más que otras. El listado que continúa va por orden de aparición mental y no por gusto.

En primera persona del singular...,

El inicial que me viene a la cabeza es el tinto que elabora Bernardo Estevez. El MAI 2015. Es una etiqueta tan escasa y difícil de conseguir (hacía mucho tiempo que la estaba buscando) que seguro es la joya más preciada que encontré en A Emoción. Aún está muy joven y le falta rato para salir, pero ya apunta maneras. Además me di el gustazo de probar las nuevas añadas de los ISSUE siempre conmovedores.

Un placer el repaso que nos dimos por los vinos naturales que seleccionan y comercializan los chicos de Vinos Auténticos. Recuerdo que me atrapó la frescura de un blanco de Córdoba producido por con la uva autóctona MONTEPILAS, un Chardonnay de la Borgoña, de Alexandre Jouveaux, que me mostró cómo es un chardo en serio y sin maquillajes, otro de los que me viene a la mente es un corte de Cabernet Fran y Cabernet Sauvignon del Valle del Loira elaborado por Jean Christophe Garnier que era tanto en nariz como en boca un asado de pimiento morrón, y también recuerdo un Burdeos (AUTREMENT 2011) increíble. 



A ladito de ellos estaba la gente de Barranco Oscuro. Otra bodega hacedora de vinos naturales localizada entre los viñedos más altos de la península y que hace rato estoy siguiendo. Quería probar su Pinot Noir. No lo habían llevado, pero sí llevaron su SALMÓNIDO A CONTRACORRIENTE, un rosado de Pintot con 15 graditos que me pareció una auténtica maravilla. Como su nombre lo indica, un rosado totalmente a contracorriente.

Otra gratísima sorpresa fue la nueva creación de Pilar Higueros que se llama A PITA TRASTE 2015 elaborado en Biodinámica con un gran porcentaje de uvas Biognier que hasta el año pasado era un vino que quedaba en casa para la familia. Un gran acierto decidir comercializarlo. Si no recuerdo mal, solo son 300 botellas.

Siguiendo el camino de los vinos desnudos no puedo dejar de nombrar el Godello naranja 2015 de LA PERDIDA, maceración larga con hollejos y puro jugo de uva que impacta con aromas y sabores. Cada añada deja el listón más alto Nacho con sus vinos.

Otro proyecto que me interesa mucho y que va por esta misma línea de poner la tierra delante de todo es el de Laura Lorenzo y su DATERRA VITICULTORES. Haciendo vinos a columpio entre el Valle de Bibei y Manzaneda, tintos y blancos fuera de DO que me gustaría repasar con calma, pero que todos los que probé tienen ese punto especial y diferenciado que los destaca claramente del resto. Veo un futuro inmenso aquí.

Aunque llegamos el sábado a última hora y muchas cosechas más viejas se habían acabado, siempre es un verdadero placer probar los FINCA MEIXEMAN, CAPELIÑOS Y POMBEIRAS de Adega GUÍMARO, quizá los Ribeira Sacra más complejos y ricos de toda la DO.

Solo por mencionar un nombre, pero no dejo ni uno solo fuera, destaco el TINTA AMARELA de ENVINATE que tiene una frescura y vivacidad exquisita. Grandes cosas hacen estos chicos. Tengo que seguirlos más de cerca.

Ya que andamos de paso por las Islas Canarias me acuerdo del Negramol de LLANOS NEGROS que es fiel a su terruño volcánico y de perfil claramente atlántico. Me gustó mucho este vino y no lo conocía.

Iago Leiro, además de demostrar ser un gran comercial, de los que lo hacen con pasión, lleva una muy buena selección de vinos. Muchos me gustaron de los que probé, pero destaco el CUCÚ 2014 (creo que era esa añada) del BARCO DEL CORNETA. Un Verdejo de gran RPC y que me pareció bastante diferente a otros que he probado.

Ya con el día casi terminado, saliendo de regreso al hotel, en la puerta me encontré con un “paisano Argentino” como yo (lo reconocí por el acento, obviamente), que andaba con una botella en la mano de un vino que elabora Ismael Gozalo y él (Mauro Bergesio) se encarga de mimar las uvas y darlo a conocer por cuanta feria se cruza en su camino mientras ofrece sus otras actividades ligadas al vino. RUFIAN elaborado 100% con uva Rufete de la Sierra de Francia. Frescura y mineralidad con solo 12,5% de alcohol. Para cerrar un día de lujo.

Como siempre pasa en estos casos, repasando lo andado caemos en la cuenta que nos ha quedado mucho por probar, y que vamos a tener que hacer el esfuerzo de volver el próximo año. Por suerte seguirán estando dos amantes del vino como son Marina y Antonio, a quienes lamentablemente no conozco personalmente, y que estoy seguro que nuevamente con mucho esfuerzo y pasión se cargarán al hombro otra Emoción do Viños y nos permitirán seguir disfrutando y pasando otro fin de semana fantástico como este año. 
Gracias por todo. 





Buena vida y buenos vinos. 

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado



26 junio, 2016

Lomba dos Ares, The Cup and Rings y Lavia, todo mezclado

Luego de Argentina llegó la calma. El blog que estuvo muy activo durante mi estancia en el cono sur de américa lleva un tiempo parado, casi dormido diría. No busco excusas, la vuelta a Galicia fue compleja y el trabajo es el que manda. Cada vez más me convenzo que un blog, de lo que sea, no es para cualquiera. Al menos si lo que se busca es continuidad, originalidad y sobre todo independencia.

No obstante estoy de regreso al ruedo, Rumbovino estuvo en stand by pero sus creadores no. Y como tal no paramos de probar cosas nuevas e interesantes. Volvemos a lo de siempre. El tiempo para redactar… Pero hoy nos hicimos un rato - mientras esperamos lo que nos deparan las segundas elecciones en 6 meses y tras el bendito Brexit que parece traernos a todos con los pelos de punta- y les contamos algunas cositas que estuvimos probando estos días y nos gustaron mucho.

El primero viene de la DO Monterrei (Galicia) y lo trae de su mano Norrel Robertson “El Escocés Volante”. THE CUP AND RINGS Godello 2013. Blanco elaborado a partir de uvas obtenidas en una viña con diferentes tipos de suelo en la zona de Vilardevós, que tras su fermentación es sometido a una crianza de 18 meses sobre sus propias lías.




El resultado es un vino con una intensidad aromática exquisita, que va por el lado de los melocotones blancos, el melón y notas muy marcadas a miel. En boca tiene cierta grasitud que le entrega volumen y sedosidad en su paso por el paladar. Sabores maduros acompañados por mucha frescura que sostiene el trago hasta el final con el típico amargor de la cepa. 
Cada día me gusta más la Godello. Es un camaleón que cambia de expresión con cada nueva cuna, pero todos sus resultados son extraordinarios. En este caso Norrel nos ofrece una versión de Godello diferente, con un precio recomendado que ronda los 15 € y a mi entender está muy acorde a lo que ofrece el vino. 


Pasamos a un tinto y seguimos en Galicia. Ya sabe el lector de este blog que soy un enamorado de los vinos de la Ribeira Sacra, así que en esta selección no podía faltar uno de esta DO.

Este tinto proviene de un proyecto bastante nuevo (Fedellos Do Couto) y el vino se llama LOMBA DOS ARES  2013. Había leído sobre el proyecto y sus productos hace un tiempo atrás y me pareció muy interesante así que compré un par de botellas. Esta etiqueta está elaborada con cepas de Mencía, Merenzao, Caiño y Mouratón de unos 70 años de edad mezcladas en una viña ubicada en una colina llamada Ares en la Zona del Valle del Bibei, de cultivo orgánico y mínima intervención. Crianza en maderas usadas y elaboración a la vieja usanza. No hace falta más para hacer grandes vinos.




Capa media, color rojo picota con tintes rubíes. Nariz pura, limpia, impecable. Al principio herbáceos, luego frutos negros, frescos, pequeños y un festival de balsámicos que entregan frescura y vivacidad. En boca es igual a la nariz. Paso ligero pero complejo, fresco, vivo, tenso y con mucho sabor

Un tinto sensacional que ronda los 17,5 € que pagaría una y mil veces más. Hace un tiempo atrás destapé su hermano menor, un Mencía de nombre Cortezada, de menor precio (13 €) pero de igual calidad. Si pueden encontrarlos, no los dejen escapar.



Por último nos vamos a una DO que ni sabía que existía. Viene del sur, del calor, de Murcia. DO Bullas. LAVIA Viñedos de Altura 2010. Corte de uvas Monastrell (70%) y Syrah. La uva Monastrell procede de viñedos de unos 40 años sobre suelos profundos de base caliza con canto rodado y grava de aluviones. La Syrah de unos 14 años nace en viñedos sobre suelos de base caliza, muy poco profundo (30 < 60cm) de reciente degradación. Se someten a una crianza de 12 meses en roble francés, 40% en barricas de 500 litros y el 60% en cuba de madera. El cultivo es totalmente ecológico



Sorpresón me llevé con este tinto. Esperaba potencia y mucho calor. Me encontré con un vino de una elegancia poco habitual en estos caldos venidos del sur. Color rojo picota con ribetes azulados, brillante, limpio y de piernas gruesas. Nariz a frutos rojos tipo la cereza y la ciruela madura pero no pasada sino en su punto de madurez. Notas especiadas (pimienta blanca), algo de maderas y balsámicos. La boca es elegante, con taninos pulidos y sabrosos. Muy buena acidez (no la esperaba) que acompaña su ataque intenso. Mucha fruta en todo su recorrido custodiada por un roble apenas perceptible, con cierto picor y final largo y elegante. 

Este vino fue un regalo de un amigo así que no le pregunté cuánto lo había pagado. Para hacer la nota busqué en la web y el recomendado ronda los 10 €. Su RPC es excelente.

Bueno, por hoy lo dejamos aquí. A ver que se cuece en los resultados a boca de urna... No obstante no se amarguen por los resultados. Descorchen un buen vino y disfruten.

Buena vida y buenos vinos.

Salute, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

10 junio, 2016

2 Km, GSM y una nueva Argentina que se está viniendo

Escribí esta nota en plena operación regreso a España: Me estoy despidiendo de Argentina. Con los preparativos del regreso y demás historias, el tiempo se hace corto para atender el blog como me gustaría. No obstante no quiero dejar de comentar las últimas etiquetas que estuve probando. Además aprovecho a hacer algunos comentarios generales de este viaje como una forma de reconciliarme con los vinos argentos luego de la experiencia del año anterior, donde me quedé un poco decepcionado con la elevada dulzura de lo que había probado.

Este año me voy con una sensación diferente, parece que la cosa está cambiando, hay muchas más opciones de “vinos diferentes” a la hora de seleccionar y sabiendo buscar en una vinoteca o con un buen asesor se pueden encontrar productos muy interesantes, que muestran un perfil de vinos argentinos más auténticos, menos intervencionistas y con más terruño que bodega.

Otra cosa que pude constatar y me gustó mucho es el aumento sustancial de la presencia de Cabernet Franc ya sea formando parte de cortes, o como en varietal puro. Todo lo que probé de este cepaje me hace pensar que de seguir así, en no mucho tiempo va a empezar a hacer un poco de sombra a algunos históricos. Aporta frescura y tensión, dos cosas que por lo general cuesta encontrar en nuestros caldos. 


También veo que algunas bodegas se animan a vinificar y poner en grande el nombre de cepas no tradicionales en otros tiempos poco valoradas, como por ejemplo el caso de Ver Sacrum donde la Garnacha y la Monastrell toman el protagonismo directamente en solitario. Eso me gusta porque habla de animarse a tomar algunos riesgos y a romper ciertas reglas no escritas, donde parecía ser que el que no hacía malbec no podría tener éxito. Espero que sigan multiplicándose.

Por el lado B del asunto creo, como hablaba el otro día con Francisco (Logia Petit Verdot) en una cata en Buenos Aires, que todo ese cambio, ese giro en el rumbo del vino argentino, necesita de un público preparado para aceptarlo. Ese es otro trabajo que queda por delante a comunicadores y educadores del vino, porque hasta el momento el consumidor general sigue prefiriendo las versiones edulcoradas y maderizadas de años atrás. No obstante, no hay que apresurarse ni asustarse, de a poco, todo llega. Y en el momento en que Argentina siga mostrando más terruño y menos recetas, como parece que está queriendo a ser ahora, creo que vamos a ser tomados mucho más en serio aún como país referente en el mapa vitivinícola mundial.

LOS VINOS

Según pude saber, 2 km de largo tiene la finca donde se eligen las manchas de suelo calcáreo que dan origen a las uvas de este tinto del paraje de Altamira. De Finca Beth salen muchas de las uvas que van a parar a vinos de las grandes marcas, pero decidieron que no siempre la cosa iba a ser así y nació el proyecto del vino propio. Para eso contactaron con Juampi Michelini para comandar la vinificación de este corte Malbec-Franc, que es uno de los mejores que probé este viaje, sino el mejor. Datos tomados de la nota de Nicolás Orsini (gracias Nico). 



Rojo intenso, con reflejos violetas, brillante, limpio, glicérico. Nariz de talco, cenizas, tiza, pimienta negra y un leve balsámico de fondo. Boca con nervio, fresco, muy mineral, taninos casi redondos, festival de notas balsámicas (mentol sobre todo, para mi) en el final, largo y exquisito. Ni dulzores, ni maderas tapando la voz de la uva, solo el fiel reflejo de una tierra que se expresa en vino. 

Su precio creo que ronda los $360 (20 € aprox.) y para mí vale cada peso.



De un proyecto de Eduardo Soler, con uvas provenientes de fincas ubicadas en Barrancas – Maipú y algo en Bajo Lunlunta (Mendoza), pude probar su vino de corte poco tradicional, compuesto por 50% Garnacha, y el otro 50% dividido en partes iguales de Syrah y Monastrell.

Se fermentan por separado (el syrah en barricas de roble de 500 lts. y Garnacha y Monastrell cofermentadas en huevos de cemento) y luego tienen un paso de 8 meses por huevos y barricas de 4to uso. Partida limitada a 3.200 botellas. Gracias a Diego de Argentina y sus vinos porque de su nota robé sin permiso los datos que cito en esta entrada. 



Color rojo rubí de capa media baja, luminoso, brillante y de largas piernas. Nariz con ataque de frutas, rojas, pequeñas, frescas. Al comienzo acompaña algún láctico con notas de leche, luego solo queda fruta y flores. Boca fresca, vertical, de taninos pulidos, ligero paso por el paladar pero con mucho sabor. En el final, solo en el final del trago aparece una nota más “tradicional” madura a especias y fruta roja (podría ser el Syrah, entiendo). 

Sin lugar a dudas una apuesta fuerte y sumamente interesante para que ningún vinófilo deje pasar. Su precio es de $300 (19 € aprox.) y aunque acá se arriesga más porque puede que no a todo el mundo le guste, en lo personal me encantó. Y me quedé con ganas de probar los varietales puros.

Brotes nuevos a la vista. La Argentina que se está viniendo… A no perderla de vista.

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

03 junio, 2016

Zorro y Arena Pinot Noir 2013

No hace mucho tiempo leí una nota de Fabián Mitidieri (acá)en la que hablaba de un Pinot Noir patagónico que me llamó mucho la atención, tanto por sus comentarios como por su nombre y etiqueta. Zorro y Arena 2013, de Senillosa, Neuquén, de la bodega Fincas del Limay.

Como ya lo sabrán hace unos días atrás pedí a Musu que me arme una selección de vinos, a su elección, en base a unas líneas relacionadas con el estilo que prefiero beber actualmente. Uno de los primeros que me sugirió fue, casualmente, este Zorro y Arena. Fue el primero que descorché de aquella tanda y la botella casi voló de una sentada. 




Color rojo teja de capa media-baja, brillante y muy glicérico. En nariz es espectacular, con mucha fruta roja tipo cerezas, puntas a caramelo de leche (no pasa por madera) y un fondo muy presente que no sabría definir muy bien pero que Fabián citó como salvaje. Podría ser, pero a mí me recordó más a monte bajo, mixturado con notas terrosas y piedras. En cualquier caso lo hace muy atractivo. La boca es sumamente sedosa, los taninos están redondos y pasa por boca con mucha intensidad (nada de dulzores por ningún lado) y una frescura que lo equilibra y hace fácil de beber y muy sabroso.

Me gustó muchísimo, para repetir y esperar un tiempo y valorar como sigue. Su precio fue de $170 (sobre los 11 €) y la RPC muy buena.

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

30 mayo, 2016

REFRAN, Cabernet Franc 2013

Otro de los vinos que me recomendó Musu durante esta estancia en Argentina fue este Cabernet Franc del proyecto personal de Cristian Morelli (enólogo mano derecha de Juampi Michelini en Zorzal). Por lo que leí, hace muy poquito que se lanzó en solitario con algunos vinos propios, pero lo cierto es que si el potencial de este chico lo marca este vino, tiene un futuro muy promisorio.

De uvas del paraje de Altamira, en el Valle de Uco (Mendoza, Argentina) proviene la fruta de este tinto de autor. Crianza de 14 meses en barricas de tercer y cuarto uso (como debe ser) y una producción limitada a 1200 botellas. 




El resultado es un Cabernet Franc sumamente elegante en todas sus facetas. Desde la vista se muestra con un rojo rubí con tonos azules tenues de capa media y buena lágrima. En nariz es tímido, sutil, perfumado. En un principio manda la fruta negra fresca, pero luego toman protagonismo los balsámicos (eucaliptus, mentas, hierbabuena) bien acompañados por suaves notas de maderas usadas. En boca sigue igual. Redondísimo, elegante paso por boca, muy fresco, sobre todo notas mentoladas con fondo de frutas negras y puntas minerales. Ligero, sabroso y de interesante complejidad… Lo mejor para valorarlo es que la botella voló sin darme cuenta. 

Redondeando… es un tinto que todos los amantes del vino deberían probar. Los amantes del vino de viña, no de bodega. Aclaro por las dudas.

Su precio es de unos $235 (14,5 €) y los pagaría una y mil veces más. Yo le hubiese puesto de nombre REFRANC porque es más que un Franc… 

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

26 mayo, 2016

Zorzal Terroir Único, clásicos fieles al terruño.

Les sigo contando algo sobre los vinos que estuve probando esta temporada en Argentina y me han gustado.

Esta vez voy con dos etiquetas porque son hermanas. Dos vinos que son hermanos en todo menos en el cepaje, pero por lo demás comparten genotipo y fenotipo. Yo creo que a estas alturas de las circunstancias nadie se va a ofender ni criticar si hablo de estos vinos utilizando el adjetivo de “clásicos” en el sentido de lo que significan en la nueva era del vino en Argentina y el mundo. Los considero así porque los vinos de Juampi Michelini (y compañía) fueron modernos cuando no estaban de moda. Quizá, junto a unos poco más, de los primeros en atreverse a dar la cara, a mostrar el terruño y dejar de lado el maquillaje, y a ir contra las modas del momento. Se atrevieron a transitar un camino complicado en tiempos donde la fórmula para tener éxito era sencilla. Solo hacía falta mucha madera, concentración y alcohol…Los aplausos llegaban solos. Los Terroir Único son vinos que desde la primera botella que probé me encantaron (fue un malbec 2010 si mal no recuerdo, y no se llamaban así tampoco). 

Sin mucha vuelta seguían una línea marcada por la expresión de la uva sobre la madera, vinos ligeros, vibrantes, minerales (en aquel momento, que yo recuerde, no se hablaba mucho de la mineralidad), sencillamente complejos.

Desde su Gualtallary, sobre los 1300 msnm, de viñedos aún jóvenes, dispuestos en pendientes, sometidos a clima de montaña y sobre suelos calcáreos, nacen las uvas de estos vinos que no necesitan nada más que fermentar con sus levaduras para transformarse en la fiel expresión de este particular terruño.





Rojo picota, ribetes violáceos, capa media, glicérico. Nariz de perfil vegetal principalmente, acompañadas de flores, fruta roja y notas minerales. En boca es frutal y mineral por partes iguales, de gran frescura (acidez media-alta) y buen volumen. De esos vinos para beber por litros, pero que en cada trago ofrecen más y más, totalmente alejado de la simpleza de los vinos planos. Malbec de altura que no defrauda y es puro vicio por poco dinero. Su precio ronda los $125 (sobre los 8 €). Gran RPC.




Rojo rubí, capa media y buena lágrima. Nariz alejada de todo lo tradicional. Acá noté mucho más la tierra calcárea. Mineral, tiza, piedras y en el fondo aparece la fruta, apenas tímida, elegante. En boca es suave, vertical, vibrante, muy similar a su perfil aromático y de acidez media-alta. Un pinotazo para no dejar de beber… Su precio, similar al anterior y mi opinión es la misma.

Para ambos casos, abstenerse los amantes de los vinos cargados y edulcorados. Los Michelini van por otro lado… Pero cada vez, desde mi humilde opinión, mejor.

Insisto… estos vinos, en esta línea, para mí ya son clásicos!

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

21 mayo, 2016

COSTA Y PAMPA Pinot Noir 2014

A este tinto le venía siguiendo la pista desde lejos con los comentarios de José de MDQ. Sabía que era de escasa producción y por ende difícil de conseguir. Sorpresa mayúscula me llevé cuando de casualidad en una vinoteca nueva de Venado Tuerto topé con él. Ni lo dudé un segundo… Además lo pagué $135, ahora lo vi en mercado libre a $240 (ni tanto, ni tan poco).

Había varias cosas que me interesaban de este vino elaborado por Trapiche. La cepa antes que nada, su nuevo terruño (La costa Atlántica en Argentina, Chapadmalal, cerquita de Mardel, novedosa en todo concepto por su clima más frío y lluvioso que me recuerda a Galicia), su cultivo en secano, su graduación alcohólica baja (solo 12 graditos), los suelos con tosca calcárea del terruño, y la imaginación de un perfil de vino fresco que cada día me gusta más. No me decepcionó en absoluto…. Es tal como lo imaginé. 





Estilo afrancesado, color rojo teja de capa muy baja, fresco, ligero, mucha mineralidad y notas terrosas tanto en boca como en nariz, algo de tiza, monte bajo y fruta roja fina… Sedoso, filoso, taninos suaves y textura aterciopelada…. Con presencia de madera, pero discreta aportando complejidad y algo, muy poco, de estructura. Diferente a casi todo lo que he probado en Argentina. 

No es un vino para todos los paladares, lo aclaro, pero a mí me pareció excepcional! Quisiera probar los blancos…

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

19 mayo, 2016

PRIMOGÉNITO, Pinot Noir 2013. Estilo Neuquén, patagonia, Argentina


Llevo ya más de 20 días por Argentina y voy a estar un tiempito más aún…. Así que durante los días que han pasado he estado probando algunos vinos que a diferencia de la experiencia de mi viaje anterior donde noté una sensación de excesivo dulzor en el general de los vinos que probé, y que no me había gustado demasiado, en esta ocasión me están dejando muchas mejores impresiones (quizá tenga que ver con que esta vez elegí mejor, podría ser también). 

Además de hacer trámites (interminables por cierto) e intentar trabajar un poco, necesito invertir tiempo en algo que me entretenga, así que voy a ir dejando dos o tres notas a la semana en el blog con lo que llevo probado y más me ha gustado. Ya llevo varias notas escritas de vinos que probé y tengo algunas cuantas cosas interesantes más que tengo que catar y espero postear antes de regresar a la madre patria.

Arranco por orden cronológico. Por motivos que ya muchos conocerán, ni bien llegamos viajamos tres días a la Patagonia y de aquel viaje además de tristeza volvimos con tres vinos en la valija. El primero que cayó fue este Pinot de Bodega Patritti (San Patricio del Chañar, Neuquén). Aclaro que me confieso un enamorado de esta uva y lamento que haya tan pocos vinos de este cepaje en España.

Entre otras cosas, la contraetiqueta hace referencia a la adaptación de la uva a al ventoso terruño patagónico y cómo se protege aumentando el grosor de su piel, lo que se traduce en un vino con más complejidad, estructura, sanidad y color.




Sin dudas este concepto se traslada directamente al producto porque el resultado es un Pinot de capa alta, alejado de los colores tejas o tenues rubíes tradicionales, y buena lágrima. En nariz al principio dominan los lácticos de su crianza larga en maderas, pero acompañada de una buena carga de fruta roja fina. Con el aire aparecen notas florales y dejos minerales. La boca es poderosa, trago sabroso, con buen volumen y de taninos sedosos. Buena complejidad entre fruta y madera, equilibrada por una acidez bien presente y sostenida

Si bien no es un Pinot Noir al uso en el sentido estricto de lo que uno está espera de esta uva (aunque son varios los pinotes de este estilo en Argentina), tengo que reconocer que me gustó. Al otro día tomé el cuartito que me quedaba y estaba aún mejor. Su precio fue de $178 (casi 11€) y creo que está bien acorde a lo que ofrece. Ojo, está lejísimo del estilo Bourgogne. No busquen eso en este vino. Es un estilo Neuquén!



Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

En favor del consumo responsable y moderado

11 mayo, 2016

Por Argentina… Se te extraña.

Esta vez el destino quiso que mi regreso a Argentina no sea con el sabor dulce y la alegría con la que he venido en otros viajes. En ocasiones la vida se empeña en que entendamos que solo estamos de paso por el mundo, y tenemos que hacer lo imposible por disfrutar cada día y de cada cosa que hacemos. Creo que mi viejo lo intentó y hasta estoy casi seguro que lo logró. Pero se cansó de pelear. Todos tenemos derecho a cansarnos y a abandonar alguna vez.

No hace mucho tiempo atrás escribí una nota en la que contaba que últimamente en mis viajes a Argentina ya casi no compartía vinos con mi viejo. Él decía que le hacían temblar las piernas y que por eso prefería no tomarlos. Yo, a pesar de cuestionarle innumerable cantidad de veces ese argumento, respetaba su decisión. Así y todo era nuestro compañero de cata en cada botella descorchada, porque ningún aroma escapaba a su nariz, juzgaba las notas que expresaba el vino y sentenciaba cuál le gustaba más y cuál menos… Era su forma de disfrutarlo con nosotros, un juego en el que cada uno tenía claro qué papel jugaba. Y era divertido para todos.

No obstante, en mi último viaje a Argentina anterior a estas líneas, una de las tantas noches de liturgia enofílica destapé una botella de un vino blanco (hacía rato que no probaba esa etiqueta). Su actitud fue la de siempre…meter nariz y juzgar. Pero aquella noche fue diferente a otras, la recuerdo como si fuese hoy, porque luego de olfatear el vino, la copa siguió su camino ascendente y el líquido amarillo verdoso y limpio acabó en su garganta. Luego juzgó. Qué rico está este vino che! Y fueron varias las veces en que mi viejo repitió la maniobra aquella noche… Quizá fue su suavidad en boca, ese tenue dulzor acompañado por una línea de frescura que lo hacía fácil de beber y disfrutar. Quizá fueron los exquisitos aromas a frutas blancas y lagar que desprendía… Vaya a saber qué fue lo que le cautivó tanto (seguramente el conjunto) pero recuerdo que el CASONA LÓPEZ Semillón 2013 fue el último vino que disfrutó mi viejo y que yo pude compartir y disfrutar con él. 





Desde hoy te recordaré cada año con una copa de este vino a tu salud querido viejo. 
Cuánto se te extraña!


Salutes, Rumbovino.

22 abril, 2016

L´AME, Feliz día Malbec

Agreste, Auxerrois de laquenexy, Auxerrois des moines de picpus, Auxerrois du mans, Balouzat, Beran, blanc de kienzheim, Cahors, Calarin, Cauli, Costa rosa, Cot a queue verte, Cotes rouges, Doux noir, Estrangey, Gourdaux, Grelot de tours, Grifforin, Guillan, Hourcat, Jacobain, Luckens, Magret, Malbec, Malbek, Medoc noir, Mouranne, Navarien, Negre de prechac, Negrera, Noir de chartres, Noir de pressac, Noir doux, Nyar de presak, Parde, Périgord, Pied de perdrix, Pied noir, Pied rouge, Pied rouget, Piperdy, Plant d'Arles, Plant de meraou, Plant du roi, Prechat, Pressac, Prunieral, Quercy, Queue rouge, Quille de coy, Romieu, Teinturin, Terranis, Vesparo, Plant du Lot. Toma infinitos nombres, pero sin lugar a dudas pocos de ellos suenan tan alto y claro como MALBEC en el mundo. 

El pasado 17 de Abril se festejó su día mundial y yo, como debe ser, no podía ni quería estar ausente.






Para unirme al festejo y aprovechando que desde hace un par de años estoy viviendo en Europa, me pareció interesante romper los cánones tradicionales de este día y hablarles sobre un malbec diferente. Ni de Francia, cuna originaria del cepaje que no supo, ni pudo, darle el peso específico que hoy tiene esta uva en los paladares de amantes del vino en todo el mundo, ni de Argentina que hizo de ella todo lo contrario (nadie es profeta en su tierra, dice el refrán). Por eso elegí un malbec español, de una región muy especial. Reconozco que no es fácil encontrar un monovarietal de esta uva en España, en lo personal solo conozco dos bodegas que lo tienen (Riberas del Duratón y Altolandon), pero en ambos casos el resultado es muy interesante.

L´AME, del francés ALMA. Cosecha 2010 

En su fase visual se mostró de un color rojo rubí de capa media con bordes levemente tejas, brillante, limpio y lágrimas glicéricas. Aromas de buen volumen que en la cata trasladaban automáticamente a Mendoza, la tierra de sol y el vino. Olía a sol y altura, a ciruelas rojas en su punto de madurez, flores como las violetas, hierbas aromáticas y especias como la pimienta negra (un verdadero “diccionario” sobre las características olfativas de un malbec). En boca resultó poderoso, de entrada imponente pero de transcurrir tranquilo, sedoso, que fue dejando a su paso fruta madura dulce y sumamente fresca en partes iguales hasta terminar llenando las papilas de malbec de altura en estado puro. Frescura y personalidad son dos palabras que a mi juicio lo definen muy bien.

Este vino suena, se muestra y siente como un auténtico malbec argento, pero solo es su esencia, porque este es de aquí, de España, pero de la España de las tierras altas (1100 msnm), de clima seco, soleado y frío, de suelos pobres y sanidad exquisita, de La Mancha, donde quizá alguna vez anduvo el Quijote y su inseparable amigo Sancho haciendo de las suyas…y quien sabe quizá, solo quizá, si no también brindando con algún malbec a la salud del gran Don Miguel de Cervantes.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

10 abril, 2016

GRANBAZAN, Albariños del Salnés




Hay cambios en Granbazán, los vinos de la DO Rías Baixas de Agro de Bazán. Para festejar su vendimia número 35 este clásico se ha puesto sus mejores galas y sale al mercado con todo para mostrarse. Etiqueta renovada, que mantiene su estilo clásico pero con una línea más moderna y atractiva, que a mi juicio funciona muy bien. Botella oscura de cuello largo que aporta elegancia y en su interior los caldos de la cosecha del 2015 que parece que van a dar mucho que hablar en Galicia. Gran parte de sus vinos proceden de su Finca de Tremoedo en Vilanova de Arousa, a muy pocos metros del mar.

GRANBAZÁN Etiqueta Verde 2015

100% Albariño, de cepas de 30 años con vinificación tradicional, estilo joven.

Color amarillo pajizo muy claro, con tonos levemente verdosos, brillante y limpio. Al agitar la copa muestra lágrimas robustas y de caída lenta. Interesante presencia. Nariz de mucha intensidad que remite directamente al cepaje y más específicamente al origen de la uva en el Val do Salnés. Cítricos como el limón y pomelos maduros, notas herbáceas, algo de ruda y fondo salino. Boca jugosa y vivaz, de gran frescura (pero sin perder peso y estructura), cítricos acompañados con un suave dulzor de fondo que se funde con el típico amargor final del albariño. 


Una buena factura en una cosecha nueva, y de festejo, que ya se puede disfrutar o guardar un tiempo porque ya saben que esta uva mejora aún más con la estiba. Me gustó mucho y su precio (8,90 €) lo pone en una RCP buena o más.


GRANBAZÁN Etiqueta Ámbar 2015

100% Albariño, selección de uvas de la Finca Tremoedo. Elaborado con mosto flor, previa maceración en frío y tras la fermentación se somete a una corta crianza con sus propias lías antes de embotellarse.

Color dorado leve, con ribetes verdosos. Glicérico, brillante, limpio. Mucha intensidad aromática, de buena complejidad donde las notas maduras de frutas como la pera y piña dominan la escena, presencia de pomelos, manzanas rojas, hierbas aromáticas y puntas lácteas de fondo. La boca es más voluminosa y amplia que la de su hermano menor. Se lo nota con más peso y cremosidad, pero a su vez desborda frescura y expresa el marcado recorrido cítrico que imprime a sus frutas el Valle del Salnés. Cierra con unas agradables notas amargas y el posgusto es medio largo. 



Otro albariño que habla en voz alta de su origen, de perfecta factura y que vale mucho la pena probar. Al igual que el etiqueta verde, si bien la 2015 fue una cosecha que permite disfrutar de un gran albariño ahora mismo, creo que el mejor momento de este vino está por venir. Guardaría un par de botellas porque tiene un gran futuro. Su precio ronda los 12,90 € y la RCP sigue siendo buena o muy buena.

Dos etiquetas de referencia que no defraudan en nada a los amantes del albariño expresivo, filoso y longevo del Val do Salnés. Ideales para marisco, sol y mar.

Buena vida y buenos vinos amigos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo las cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

03 abril, 2016

ES LO QUE HAY

Es lo que hay en la viña. Es lo que ofrecen las viejas cepas que sobreviven a más de 1000 metros sobre el nivel de mar, sobre suelos de pizarras y cuarcitas en los terrenos más inhóspitos, secos y saneados de Aragón. De plantas que conviven con hierbas de montaña, almendros y cerezos, con las que forman una simbiosis única y perfecta que permiten a la Garnacha expresarse con máxima pureza y elegancia.

Esas uvas del 2011 solo necesitaron fermentar en tanques abiertos y luego descansar unos 20 meses sobre sus lías finas para mostrar todo lo que son capaces de dar. Ni maderas ni cosas raras que interfieran con la expresión de la fruta y el terruño.




Rojo picota, ribetes levemente tejas y capa alta. De nariz gloriosa, compleja, interminable. Frutos negros, balsámicos, especias, orégano, violetas y cítricos (naranjas escarchadas) sobre un fondo profundamente mineral. Boca poderosa, intensa, con mucha frescura (esto parece increíble) y mineralidad. Los taninos ya se han limado con el paso del tiempo y su pasaje por el paladar es envolvente y exquisito. Final largo, inolvidable. 

Una garnacha increíble que viene de la mano del Escocés Volante, Norrel Robertson, y que llega a la mesa de cualquier mortal por unos escasos 14,9 € haciendo que su RCP sea insuperable.

ES LO QUE HAY 2011, Ficha técnica.

Otra joya que puedo conocer y disfrutar gracias a Rafa (Las delicias del 69, en Lugo), que me obliga a reflexionar y 
luego preguntarme, dónde compraré estos vinos si algún día decides cansarte querido amigo. 

Gracias por leernos,

Buena vida y buenos vinos amigos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

28 marzo, 2016

Paisajes y Vinos de Portugal

Por fin la Semana Santa! Parecía no querer llegar nunca. Pocas veces hemos deseado un descanso tanto como estos días…

Este años decidimos emprender camino al sur de Portugal, a la región del Algarve, que al contrario de lo que dicen algunos, hoy puedo confirmar que no es solo turismo de playa el que se puede hacer allí.

La primera noche, tras casi 10 horas de viaje desde Lugo a Albufeira - donde montamos nuestra base de operaciones los primeros tres días - preferimos cenar en el apartamento y descansar para retomar fuerzas. Fuimos al supermercado en busca del sustento nocturno y sin muchas vueltas raras, nos decidimos por una pizza y una picadita con queso casero y olivas. Como es lógico para el caso de frikis del vino como nosotros, evaluamos la elección del acompañante líquido con más detenimiento. A los caldos de Portugal, por suerte los tenemos investigados desde hace tiempo y los conocemos bastante por lo que la elección fue más estudiada, pero en lo personal considero que para cualquier visitante “poco exigente” en tema de vinos, un supermercado es un buen lugar para elegir porque las opciones son muy variadas y no hay que ser un experto para encontrar buenas cosas.

Me incliné por un tinto de la DOC Bairrada (una región de la que poco se habla, pero que esconde unos tesoros increíbles en materia vinícola). CAMPOLARGO Variedad Baga 100%, cosecha 2011. Color rojo picota, con reflejos rubíes capa medio-baja. Brillante, limpio y de lágrimas delgadas. De nariz exquisita, intensidad media, compleja. Fundamentalmente mineral, terroso, tiza, frutos rojos frescos pero que asoman muy sutiles y notas de buena madera en el fondo. En boca es seco, austero, mineral (piedra, tiza), fresco y directo. Nada de frutas maduras, ni maderas dulces ni ninguna de esas cosas que tanto gustan de los vinos modernos. Es un vino que expresa fielmente el terreno calcáreo y pobre donde crecen las uvas que le dan vida. Me pareció un vino extraordinario. Su precio fue de 12,50 €. Muy buena RCP.




Tras recorrer las ciudades de Tavira y Faro (muy buenas opciones para comenzar a caminar el Algarve) llegamos a la segunda noche, ya más descansados y con ganas de reencontrarnos con la rica gastronomía Portuguesa, así que nos decidimos por cenar fuera.

Frente a la playa de los pescadores, en el casco antiguo de Albufeira, hay muchos restaurantes que además de tener hermosas vistas tienen opciones variadas para elegir a la hora del deleite. Creo que cualquiera de ellos está bien (no recuerdo el nombre del que elegimos nosotros). En lo referente al tema sólido, pedimos una entrada de calamares fritos (no me convencieron mucho) y de segundo una “Cataplana de pescado” para dos personas. La Cataplana es una comida típica de esta región, que consiste es una especie de guiso de pescados variados, con verduras, cocidas a fuego lento al vapor, dentro de una cazuela esférica de cobre cerrada, llamada cataplana. Buenísima!! Como acompañante líquido había una buena carta de vinos para elegir, y luego de un par de opciones nos inclinamos por un Vino Regional Alentejano de unos 15 €, que para un restaurante en ese lugar está más que bien.


AnAs cosecha 2013, mezcla de castas Alicante Bouschet, Syrah y Aragonez, con una crianza de 3 meses en roble americano. Color rojo rubí, capa medio-baja estilo Pinot Noir. Fluido, de buenas lágrimas y brillante. Nariz intensa, de frutos negros maduros, notas minerales y tostados de la madera americana bien presentes. En boca resultó amable, de taninos redondos y dulzones (un poco más de frescura le hubiese venido mejor), notas de roble y final goloso. No es un vino de mi perfil, prefiero los más frescos, pero debo reconocer que se bebió muy fácil y acompañó más que bien la cena. Así que por su precio, a pesar de que lo cobran el triple de su valor de mercado, lo elegiría nuevamente sin problemas.

El cansancio de andar todo el día por la ciudad de Silves (tiene un castillo hermoso y perfectamente conservado) y pasear por las playas de Alvor y Portimao (para pasarse el verano entero en ellas), y además por la economía que hay que cuidar, decidimos cenar en el apartamento en nuestra tercera noche. Unos Tagliatelis con salsa de salchichas y un quesito curado artesanal mezcla de leche de cabra, vaca y oveja nos pintó fenomenal. Quería probar un blanco, así que elegí un DOC Alentejo mezcla de dos variedades y un tinto, hermano menor del Campolargo de la primera noche, que tiene un nombre que a algunos les puede resultar gracioso.

El blanco, DUAS CASTAS 
2014, Heredade de Esporao. 60% Arintoy 40% Gouveio vinificadas por separado y luego sometidas a una crianza corta sobre sus propias lías. Amarillo pajizo, levemente alto de capa. Glicérico y limpio. Nariz de gran intensidad, principalmente pera, piña (los tropicales de siempre). Muy agradables pero de levadura diseñada. Boca franca, de frescura justa como para equilibrar y hacerlo un blanco de trago largo. Final goloso de largo posgusto. Lo esperado por su origen. Tengo que reconocer que me gustó mucho. Su precio, 8 € (Buena RCP). 

El tino, VINHA DO PUTTO 2012, mixtura de Touriga Nacional, Tinta-Roriz y Merlot. Como decía al principio es el hermano menor del Campolargo, DOC Bairrada. Capa media baja, rojo rubí limpio y brillante. Nariz remolona, necesitó un poco de aire para despertar. Perfil vegetal, herbáceo y fondo mineral. Tampoco aparece fruta, o muy poco. En noca es austero, fresco, directo y filoso. De trago largo y final medio. Me gustó más su hermano mayor, pero mantiene ese perfil de origen que me gusta. Son vinos para gente que no persigue las modas edulcoradas. Su precio ronda los 7,5 €. Buena RCP.



Día intenso el previo a la cuarta noche. Paseo por el interior del Algarve, primero por Alte (recomendable), luego visitamos Caldas de Monchique en plena sierra, entre montañas verdes y aguas termales y finalmente una visita a la Bodega Quinta do Francés que ya comentaré en un post exclusivo (muy recomendable de visitar). Llegamos a nuestro nuevo alojamiento en Lagos, con viento frío y cansancio extremo.

Con el contexto previo, nos inclinamos nuevamente por cenar en casa, y por unas pizzas para no variar. A buscar opciones líquidas fuimos al InterMarche que tiene una bodega muy interesante. Luego de dar vueltas, arriesgamos con un Pinot Noir 2013 de CASA SANTOS LIMA, Vino Regional de Lisboa. Lo elegí por su cepa (me confieso adicto a la Pinot) y porque me llamó la atención su origen en viñedos dispuestos sobre cuestas con suelos arcillo-calcáreos. Color rojo picota y ribetes violáceos de capa media-alta. No era Pinot, me pregunté? Nariz elegante, dominada por los frutos rojos tipo cerezas maduras y notas dulces de vainilla. En el fondo aparecían unas piscas lácteas y me recordó al olor típico a dulce de leche de los pinotes argentos (lo único que me acercó a la cepa cuyo nombre reza la etiqueta). Boca sabrosa, como si de una piruleta de cerezas se tratase, acompañada por notas de madera. Taninos sedosos, buena frescura y final muy agradable.

En líneas generales me gustó mucho, pero no tiene absolutamente nada que ver con el cepaje de la Borgoña. Precio, 9,5 €. En este caso la RCP la pongo en función de la cepa que compré y no pasa de Regular.

Quinta noche. Otro día de no parar… Primero visita a Aljezur, con caminata en vertical al castillo incluido. Vale la pena visitar este pueblo (el verde del entorno parece imposible que pueda existir en esos lugares tan al Sur y tan cercanos al mar). Luego unos kilómetros hasta a la playa de Odeceixe, donde recomendamos no dejar de ir. La desembocadura del río Seixe en plena playa es digna de ver. Más tarde, al Cabo de San Vicente con unos acantilados increíbles y uno de los faros más hermosos que hemos visto nunca. Finalmente a la fortaleza de Sagres donde emprendimos una caminata sobre los acantilados y contra viento (vientazo, diría) que nos dejó de cama. Igualmente, esa noche salimos a buscar un restaurante en el centro de Lagos (otra ciudad más que recomendable para visitar y pasar unos días).

Nos metimos en el restaurante más antiguo de la ciudad. Jotta 13 se llama y está en plena peatonal. Pedimos una parrillada de pescados y por miedo a quedarnos cortos, agregamos una ración de sardinas a la parrilla (mi plato favorito de Portugal), acompañadas por un par de copas del vino de la casa, blanco y tinto. Los trajeron directamente en la copa, así que no sé qué vinos eran. Solo me dijeron que lo hacían viticultores locales. Si me los bebo en mi casa un fin de semana seguro que no me hubiesen gustado como esa noche, pero en ese entorno y con esa comida son para beber por litros sin parar de disfrutar. ¿Pero es que cualquier vino no depende de dónde y con quién se beba, para que pueda resultar maravilloso acaso?

Último día, última noche, qué pena que las vacaciones se agoten tan pronto. La idea era quedarnos en Lagos pensando en un poco más de tranquilidad previo a las 10 horas de regreso a Lugo. Lo cierto es que de tranquilidad nada. No paramos en todo el día, pero les aseguramos que lo que hicimos fue sin dudas de lo más hermoso del viaje por el Algarve. Paseo en bote por las cuevas desde Ponta da Piedade (imperdible! Y recomendamos hacerlo en kayak), luego travesía a pie hacia Lagos entre cornisas y playas limitadas por acantilados de colores. Por la tarde, compras con selección de vinos incluidos (elegimos todos de DO Douro) y, ya reventados, nos detuvimos a cenar en el restaurante El Triángulo, alejado del centro, pero cerca de nuestro hotel. Nos lo recomendaron y allá fuimos.

Otra parrillada de pescados para mí (espectacular!!) acompañada de patatas al horno con su cáscara y bañadas en aceite de oliva y ensalada. Noemí pidió una espetada de Tamboril (Rape) y camarones, igual de espectacular y apetitosa. Y de postre una filloa rellena de chocolate para terminar de explotar. Con respecto al vino, me dejé aconsejar por el camarero, que me propuso probar el tinto de la casa por un precio de 8,70 €. Un vino Regional Alentejano de nombre CONVENTO DA VILA 2014. Mixtura de uvas Trincadeira, Aragonez, Castelao y Touriga Franca, sin paso por madera que acompañó a las mil maravillas la cena. Mucha fruta roja madura (no pasada) y un ligero mentolado que aporta frescura. Fluido y ligero en su paso por boca, pero con el poderío que me gusta de los vinos alentejanos. Una vez más confirmo que no es necesario gastarse una fortuna para disfrutar de un buen vino y una buena cena. 



Lo cierto es que por segundo año consecutivo aprovechamos la Semana Santa para escaparnos a Portugal (el año pasado Lisboa, Casacais y Sintra), y vuelvo a confirmar esa sensación con la que regresé la primera vez que fui el país Luso. En Portugal uno se encuentra con paisajes fantásticos, atención amable, gente encantadora, precios más que asequibles, gastronomía envidiable (entre los que incluyo la pastelería), y oferta de vinos muy diversos y de una calidad que mi consejo es comenzar a mirar más de cerca, porque hasta no hace mucho para mí eran los grandes desconocidos y no dejan de sorprenderme con cada botella que descorcho.

Gracias por leernos, amigos.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

18 marzo, 2016

30 Copelos un tinto de Ribeiro extraordinario!

Debía esta nota, y me debía este vino, desde hace por lo menos unos 4 o 5 años. Lo probé por primera y única vez en la casa de unos amigos. Destapamos algo al azar como para ir entrando en tema mientras se hacía la cena. Un Ribeiro tinto, vestido con una botella tipo Borgoña pesada y una etiqueta limpia, elegante y que rezaba en plata 30 COPELOS junto a la firma de su autor, José Meréns. Recuerdo ese vino. Solo ese vino de todos los que cayeron aquella noche. No recuerdo ni tan siquiera qué cenamos. Me dejó encandilado. Al día siguiente me contacté con José para visitarlo y conocer el lugar donde nacía esa joya. No pudimos quedar para vernos, no por mala disposición de su parte sino porque en aquella época el que andaba con los tiempos justos era yo, yendo y viniendo entre Argentina y Galicia.

Pasaron los años y siempre tuve esa espina clavada. He probado muchos tintos del Ribeiro que me encantaron, pero aquel no había vuelto a probarlo hasta que lo encontré en una vinoteca de Vigo y me traje una botella a casa. De esto hará cosa de 1 año y medio.

Este fin de semana lo descorchamos. Porque nos apetecía, nada más. No había eventos especiales ni nada que festejar. Solo disfrutar de una buena cena, en buena compañía y un buen vino. Qué más pedir.


30 COPELOS 2013

Tinto compuesto por un ensamblaje de variedades autóctonas de Galicia. Sousón (40%), Caíno Longo y Caíño Redondo (35%), Brancellao (10%), Ferrón (10%) y un pequeño porcentaje de Garnacha. Desgranadas a mano y cofermentadas en barricas abiertas de roble francés. Posteriormente se crían durante 6 u 8 meses en contacto con sus lías en maderas francesas, americanas y húngaras. 

No son polillas, es que la cava tiene los estantes muy juntos, je!


Aún se mantiene con un color rojo rubí con reflejos levemente tejas. Glicérico, imponente. Brillante. Limpio. Notas frescas, balsámicas, especias mixturadas con madera buena (de esa que se asoma en el fondo sin gritar demasiado alto. Más bien son susurros). Notas de laurel, especias y trazas minerales… En boca es pura seda. Se desliza por el paladar como flotando, sin tocarlo, acariciando. Cargado de sabores que se despliegan y se solapan y se mezclan y explotan y te llenan y te bañan las papilas de Ribeiro en estado puro.

Hay frescura, hay fruta, hay madera, hay especias… hay de todo… sensacional! Como lo recordaba!

Su precio ronda los 19 € aproximadamente. Ni dudaría en invertirlos nuevamente. Vale cada céntimo que uno paga. Por cierto, va a seguir mejorando en botella. Lástima que ya no nos queda.

Gracias por leernos amigos,

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

13 marzo, 2016

Quinta Toucedo 2014, una joyita de Atrium Vitis

Hace unos días atrás publiqué una entrada en el blog en la que escribía sobre un vino blanco de la zona de Quiroga que me emocionó, y a quien la DO Ribeira Sacra había decidido no glorificarlo con su sello de pertenencia por no ajustarse a los estándares requeridos. Por si no lo recuerdan aquel vino era el SILIUS VOS (Velado Oxidado y Sucio) de la bodega Atrium Vitis. También comenté en aquella nota que tenía un par de botellas de sus tintos esperando a ser descorchadas.

Entre tanto contactamos con Ana y Javier, nos acercamos a la bodega y conocimos un poco más de cerca el proyecto. Demás está decir que tras un vino hay personas y hay historias. Y que esas personas con su trabajo y dedicación, y esas historias de remar contra la corriente y de defender la pureza al maquillaje, son los factores que conforman un producto, lo definen en su esencia y lo hacen grande. Pues bueno, por esos lares va la cosa y estos chicos lo están haciendo bien. De a poquito van dejando sus miguitas de pan, marcando el camino por donde quieren ir y qué vinos desean hacer. 

Pudimos probar sus caldos del 2015 que aún estaban en tanques y barricas esperando su mejor momento. Los blancos, lo confirmamos, son colosales y diferentes, comandados por una expresión única de la uva albariño en tierras adentro. En cuanto a los tintos, son igual de buenos pero con su evolución lógicamente más pausada.

Al regreso decidimos esperar a descorchar alguno de los que esperaban en nuestra cava para comentar, aunque sea estas pocas líneas, de aquella mañana en Atrium Vitis.



QUINTA TOUCEDO 2014 es un tinto joven elaborado con un 70% de uva Mencía y 30% Brancellao que tengo que comenzar diciendo que si no lo han hecho aún, les sugiero que se hagan con un par de botellas antes que se agote porque este vino es cosa muy, pero que muy, seria.

Tras un comienzo remolón, donde hay que esperar a que el aire agite su alma, se despierta y muestra todas sus virtudes sin guardarse absolutamente nada. Una nariz exquisita, de buen volumen, donde los frutos negros y fundamentalmente un fondo de notas balsámicas (mentolados) inundan el entorno y seducen hasta las narices más exigentes. Se nota ese toque diferencial y característico que le aporta la uva Brancellao. En boca se muestra intenso, franco con la nariz y con una frescura maravillosa que equilibra la perfección la fruta de la Mencía madura. 

Mi sensación al beberlo es que se trata de una mixtura perfecta entre la pureza y rusticidad de un vino artesanal y la finura y delicadeza de las grandes facturas.

Un vino que me encantó y que por un precio de 10 € se ubica sin lugar a dudas entre los de mejor RPC que he probado últimamente en la Ribeira Sacra.

Gracias por leernos amigos,

Buena vida y buenos vinos, salutes.
Rumbovino

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

08 marzo, 2016

2 Vinos Volcánicos

Dicen los que saben, que el vino verdadero es aquel que refleja fielmente su terruño. El que con cada trago es capaz de transmitir de forma nítida su esencia, su identidad, que nos habla de su origen.

Cuando comencé mis primeros pasos en el mundo del vino, y leía sobre estos temas, pensaba que eso del terruño expresado a través de las uvas era un cuento que se habían inventado los poetas para darle algo de romanticismo al asunto. Lo pensé un tiempo largo, debo reconocerlo. Ahora a la distancia reconozco que eso se debió fundamentalmente a que lo que bebía en aquellas épocas eran vinos de moda impuesta, donde daba bastante igual de qué zona fuese porque todos sabían a lo mismo. Mermeladas, frutas en compota, dulzuras y vainillas que me llenaban la boca y empalagaban las papilas… Pero me gustaban, todo sea dicho.

Luego llegaron las épocas de las revoluciones personales y la negativa a beber clones de vinos. Fue ahí cuando empecé a indagar en serio sobre eso del terruño y a buscar las cosas diferentes. A patear viñedos e intentar encontrar sus colores y olores en las uvas que brindaban en cada nuevo año.

Y así, casi sin darme cuenta, fui pasando a otro nivel. De a poco descubrí los vinos auténticos y pude asociar un paisaje a través de un vino. Recién ahí, luego de recorrer bastante y disfrutar mucho más, fue cuando finalmente me creí aquel cuento chino de tiempo atrás.

Y en eso ando desde hace rato. Escrutando esos vinos de auténtico terruño. Por eso, cuando me encuentro con etiquetas que me gritan a la cara su origen no puedo más que sentarme a escribir como un loco sobre ellas. Eso me pasó este fin de semana con dos vinos que nacen en las Islas Canarias, lugar de pura tierras volcánicas. Un tinto del Valle de la Orotava y un blanco de la DO Lanzarote que son fieles a su suelo y que no son aptos para los paladares de los buscadores de mermeladas edulcoradas.

7 FUENTES EL LANCE 2012

El hermano mayor del 7 Fuentes que comenté hace un año y me encantó (aquí la nota). En El Lance encontramos un 100% Listán Negro procedente de uvas de diferentes parcelas de unos 60 años y de altitudes que varían entre los 300 y 600 msnm a las laderas del Volcán Teide (Tenerife). De cultivo respetuoso con el medio, fermenta por separado con levaduras indígenas y posteriormente se envejece durante unos 11 meses en barricas de 500 lts.



De cuerpo y capa media. Colores picotas con reflejos rubíes, brillantes y limpios. La nariz, al igual que aquel que probara el año pasado, me recordó a la pólvora de los fuegos artificiales que lanzábamos en mi niñez en Argentina. Nariz de pólvora, sin dudas. Minerales, alguna punta herbal y levemente especiada (pimienta blanca). Frutos rojos, frescos y tenues. En boca es grande… Sabroso, ligero pero explota el paladar de sabores. Gran frescura y verticalidad. Las notas de la madera aportan complejidad, pero de manera sutil para no arruinar el terruño. 

Su precio ronda los 15 €. Mucha naturaleza por muy poco dinero. Está para beberlo ya mismo y por litros. Muy bien por Suertes del Marqués


LOS PERDOMOS BLANCO SECO 2013

Vino elaborado por Bodegas Reymar con 90% Malvasía Volcánica y 10% Moscatel de Alejandría procedentes de viñedos de poca producción en la Isla de Lanzarote (DO). Fermentación en tanques de inox con levaduras de campo y nada de crianza. Solo uva y terruño.



En copa mostró un color amarillo profundo con reflejos dorados, como si de un vino de más años se tratara. Brillante, limpio y de lágrimas delgadas. En nariz presentó dos fases bien diferenciadas. Recién servido aparecieron notas sutiles de frutas como la pera y melocotones blancos. Luego, con aire, cambió hacia notas más complejas entre minerales, terrosas, petróleo, neumáticas y de fondo leves trazas cítricas. En boca fue voluminoso y ligeramente untuoso al paladar. Muy fresco y franco con lo anticipado en nariz. El final es agradablemente amargoso y largo. Otro vino para beber por litros y si se acompaña de unos pescaditos fritos mejor que mejor. 

Su precio ronda los 10 € y la verdad es que para los buscadores de vinos y uvas diferentes, esta etiqueta debería estar entre las imprescindibles.

Como decía al principio de la nota. No son vinos para todos los paladares. Por suerte para algunos de nosotros, porque de lo contrario se acabarían muy pronto.


Gracias por leernos,

Buena vida y buenos vinos. Salutes,

Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

21 febrero, 2016

Seguimos por la altura. ALTOLANDON

Justamente hace una semana escribí sobre los vinos de altura. Hablé sobre un Tempranillo que crecía sobre los 900 msnm y sobre la impronta de los metros sobre su expresión. También comparé la altura con la de Argentina, emblema de vinos del cielo en el mundo si a ese tema nos referimos. No obstante, las diferencias entre los del nuevo mundo y viejo mundo me parecieron muy grandes. O eso me parecía.

Continué indagando sobre alturas fui a dar con Altolandon. Una bodega que se ubica en Landete, provincia de Cuenca (DO Manchuela), y que sus viñedos se extienden sobre los 1100 msnm. Quizá se encuentren entre los más altos de España. Y, al igual que sucede en gran parte de los viñedos altos de Argentina, donde los metros sobre el nivel del mar, la amplitud térmica, los vientos y el clima, permiten trabajar con una sanidad envidiable; en Altolandon cultivan todo en ecológico, empleando abonos orgánicos y ausencia total de químicos. Por su adaptación al suelo franco-arenoso y pedregoso de la región han plantado principalmente cepas francesas como Malbec, Syrah, Garnacha, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y las autóctonas Bobal y Tempranillo en tintas, Chardonnay o Moscatel Petit-Grain en blancas.

Directamente en su web pedimos tres etiquetas, de las cuales abrimos dos de ellas este fin de semana. Habitualmente suelo escribir en particular sobre cada vino que degusto, pero en este caso encontré tantas similitudes en ambos casos que me pareció mejor hablar de los dos indistintamente.

RAYUELO 2011, se trata de un 100% Bobal con una crianza en barricas de 8 meses y CF 2010 es un puro Cabernet Franc con una crianza de 12 meses en maderas francesas. En ambos casos la fermentación es espontánea con las propias levaduras de la uva y la estabilización es natural durante los meses de invierno. No se filtran ni clarifican. 



Tres párrafos atrás terminé la redacción dudando sobre si realmente había grandes diferencias entre los vinos de altura de Argentina y España como me había parecido hasta ahora. La respuesta es que en estos vinos encontré muchas similitudes con los tintos de altura de mi país. Intensidad cromática y un buen volumen de aromas y sabores. En nariz dominaban las notas herbales y especiadas. Con un pimiento morrón asado bien marcado y en la Bobal unas notas florales que me gustaron mucho. La boca resultó franca con la nariz aunque con las maderas algo más presentes. De entrada poderosa, con cierta rusticidad tánica a pesar de sus años, y fundamentalmente con una acidez media alta que aligeraba y refrescaba mucho su paso por boca. Dos ejemplares de altura que me gustaron muchísimo y que me trajeron reminiscencias de mi tierra.

Otro dato para tener presente es que sus precios también son acordes a los "bolsillos anticrisis". Rayuelo en su web cuesta 9 € y el CF, vino ícono de la bodega, 14 €. Para los amantes de los tintos con carácter, intensidad y gustadores de carnes rojas, mi consejo es que no los dejen pasar. Estos son vuestros vinos.

Me quedan pendientes sus blancos, que pronto los pediré porque los Chardonnay de altura me encantan y un Malbec que tengo guardado para descorchar muy pronto.

Gracias por leernos,

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

14 febrero, 2016

Un Tempranillo de altura

Coincidió uno de esos momentos importantes. Al menos desde el punto de vista de intentar encontrar una buena excusa para descorchar vinos que uno tiene guardados para “esas fechas” que parecen no llegar nunca. Pero si somos pacientes, en esta vida todo llega.

Comparativamente, en Argentina bebía con cierta frecuencia vinos de altura. Primero porque me gusta la impronta que los metros le imprimen a la uva y segundo porque lo más “normal” allá es que la mayoría de los vinos vengan de arriba de los 800 msnm. Y ni hablar si uno escoge vinos de la provincia de Salta o Jujuy donde los 2000 metros en ocasiones se hacen pocos. 

No obstante, desde que estoy en España, los vinos de altura se me han hecho escasos por no decir nulos. Y aunque los metros no son comparables, las diferencias que se encuentran entre los vinos que proceden de los viñedos más altos (hablamos de más de 800-900 msnm) y los más bajos, que son los que más abundan, es abismal.

En este caso me fui por un Tempranillo de vuelo que mostró exactamente lo que esperaba de él. Carácter, poderío y pertenencia a su lugar de origen.

MALAPARTE Montón de Piñas 2010


Me confieso un seguidor de los vinos de esta bodega. Participamos del proyecto de Uvas Nómadas desde hace dos años y todas sus etiquetas me han gustado. Además, y muy importante, es que en general sus precios son aptos para los bolsillos anticrisis. Y eso lo remarco sobre todas las cosas. Vaya por delante.



Se trata de un Tempranillo 100% procedente de un viñedo en Cuellar de 900 msnm, sobre suelo calizo y trabajado mediante un cultivo respetuoso con el medio ambiente. Tras la fermentación el vino pasa a una crianza de 26 meses en barricas de roble francés de 225 litros  con tostados medios. No se filtra ni clarifica.

El resultado es un vino rotundo. De color rubí de capa alta (lleva muy bien los años) y muy glicérico. La nariz es media y muy compleja. Mixturas de fruta madura, mermeladas, frutos secos (nuez, higos, almendras), balsámicos y claros trazos minerales. La boca es sumamente sedosa, redonda, intensa, de gran franqueza con la nariz y de acidez justa a pesar de sus 15,5 graditos. Los 26 meses de crianza en madera están perfectamente integrados al vino y le dan complejidad y largor.

Un tinto que poco a poco va creciendo con el tiempo en copa hasta que se termina la botella y te quedas con ganas de mucho más. Lo mejor es su precio: sobre los 19 € que lo posicionan en una RPC más que muy buena para una gama de vinos donde la oferta es amplia y no siempre agradecida.

Gracias por leernos,

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable