Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



30 marzo, 2019

Instagramer desplaza al Blogger. Preservemos la historia

Empiezo a creer que este es un camino sin retorno. Así son las cosas en este mundo tecnológico y vertiginoso como el que nos toca vivir. 

Lo mismo me pasó cuando cambié a la lectura de los e-books, en un principio, aunque me negué a desplazar el tacto del papel con el que viví toda mi vida, la plasticidad de la tinta electrónica se terminó comiendo mis buenas intenciones. Y creo que con el blog (aunque mucho más moderno que el papiro) me está pasando lo mismo. Me estoy negando, pero parece que este espacio poco a poco está quedando para los nostálgicos y románticos que disponen de un tiempo que cada vez es más corto. En 10 años que han pasado desde que comenzamos con Rumbovino, la inmediatez, simplicidad y comodidad de las redes sociales se lo están devorando. Ahora son pocas las personas que dedican un rato a leer una nota de mediana redacción en un blog (y también somos pocos los bloggers que disponemos de este tiempo para escribirla), porque plataformas como Instagram resumen en casi un pantallazo del teléfono una nota que antes llevaba un par de horas escribir, editar y publicar.

Y para ejemplo de lo que estoy diciendo, vale echar un ojo a mi propia realidad. Soy nuevo en Instagram (dije que me negué durante mucho tiempo) pero, si miran mi cuenta verán que en más o menos dos meses he publicado cerca de 40 vinos, mientras que en el blog en ese mismo tiempo poco más de 1 o 2 notas. A mí, en esta red social, me lleva menos tiempo publicar, y al lector interesado en el mundillo vinícola, le lleva menos tiempo aún verla e informarse si así lo desea, leyendo las 4 líneas que pongo debajo (en un mundo veloz cunden las cosas veloces, no hay vuelta atrás).

¿Crónica de una muerte anunciada?

Quizá... pero me niego a que mi alma de “viejo Blogger” -vamos para 9 años ya- sucumba bajo el yugo de la inmediatez, pero siento que estoy perdiendo la batalla. No obstante, mientras resista en la lucha, Rumbovino continuará publicando para quien quiera leer con algo más de tiempo y pasión, porque no hay que olvidar que detrás de cada vino se esconde una historia que vale la pena conocer y ser contada



Nosotros, la seguiremos contando y dibujando.


Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

9 años difundiendo la cultura del vino. En favor del consumo moderado y responsable.

07 febrero, 2019

¿Al final, qué es un vino natural?

Parece que esta pregunta tan sencilla no tiene una respuesta tan clara. Y si la buscan en este escrito ya les aviso que no las hay. Al contrario, les crearé más dudas.

Hasta no hace más que un par de días atrás —tras mantener un mini debate muy enriquecedor con un amigo que me asaltó con su pregunta sobre qué era para mí un vino natural, al no estar de acuerdo con una calificación que usé para un vino que publiqué en Instagram—  lo que lo definía un vino natural eran premisas como que por ejemplo las uvas que lo gestan se cultivasen sobre suelos y viñedos orgánicos no tratados con ningún tipo de producto químico, que hayan fermentado únicamente con las propias levaduras que aportan sus hollejos y escobajos, que durante la elaboración no se intervenga (sin correcciones ni agregados de ninguna naturaleza, lógicamente sulfitos tampoco) y que tras su crianza, si la tiene y donde crea el viticultor que debe hacerla, se embotelle sin clarificar ni filtrar. Todos los vinos que cumplían esos requisitos yo los consideraba “naturales”, pero claro, tras el debate me surgieron algunos matices y controversias que motivaron estas líneas.

Para empezar, y sin entrar en cuestionamientos sobre si todos los que dicen que elaboran los vinos de esa forma dicen la verdad, me pregunto ¿Qué pasa con aquellos que tienen alguna pequeña intervención como corrección de acidez, o a los que se les agrega una dosis de sulfitos al embotellar o que se deciden filtrar porque están demasiado turbios? ¿Ya no son naturales y son otra cosa? ¿Qué son? ¿O nunca fueron naturales y yo estoy equivocado? 

¿Natural o no? ¿Qué es natural?

Parece ser, según una de las vertientes de la DENOMINACIÓN NATURAL, que además para que un vino sea considerado como tal, el viticultor debe cultivar su propia uva (no vale comprarla a alguien que cultive bajo el concepto de orgánico o biológico) y, parece ser también, que hasta la cantidad de viñedo podría ser una limitante en esta consideración de naturalidad porque si hay mucha extensión puede que la cosa se complique. Hay otros que directamente consideran que la vid debe crecer libremente y equilibrarse con el entorno y el único trabajo que se debe hacer es la poda invernal. Ni cortar hierba, ni quitar racimos, ni podar en verde, ni aplicar nada de nada.

Para seguir liando el asunto, según me han contado, y puedo comprobar prestando un poquito de atención, detrás de este nombre con tanta intención y a su vez tan “vendedor” como es el término NATURAL, hay vertientes que van en sentido contrario o al menos en paralelo. Los de un lado dicen que hacen vino natural y los del lado opuesto dicen que los que hacen vino natural son ellos y no los otros. ¿Es que hay naturales, menos naturales y más o menos naturales? Por ejemplo, en Barcelona dentro de unos días van a coincidir dos ferias de vinos naturales en la misma fecha y con diferentes participantes. ¿Hay una real y otra impostora? Quizá las dos son reales con la diferencia de que cada uno llama natural a lo que le parece que es natural, como hago yo.

A mí este tema me traería menos preocupado de no ser que las personas que intentamos comprar vinos “sanos” (cambio el término para no aburrir), porque nos gusta su sabor o porque queremos beber más saludablemente, nos estamos empezando a volver un poco locos con este asunto de no saber qué cosa es qué cosa. Y en eso colaboran tanto los elaboradores (hay mucho aprovechado, todo sea dicho) como muchos vendedores, principalmente vía web, que catalogan los vinos en sus páginas con el único objetivo de que el cliente los compre, y si el término vende, pa´lante nomás.

El otro día me dijeron que hay algunos elaboradores de vino natural (viticultores contrastados durante muchos años de trabajo y muy reconocidos. Ningunos improvisados, ¡vamos!) que no quieren escuchar ni hablar de ese término, porque está tan manipulado que prefieren que sus vinos hablen solos y no por calificaciones personales ni de terceros. Creo que es honesto y justo de su parte, pero a mí no me aclara el concepto ni me facilita la comprensión.

Como consumidor, antes que como comunicador aficionado, me gustaría saber lo que compro cada vez que compro. Un poco de claridad en este asunto no le haría mal a nadie, creo que nos lo merecemos ¿No creen? No pido legislaciones, no me importan en absoluto las etiquetas, pido información para el consumidor. Al final somos los que pagamos los vinos que ustedes elaboran, o venden, digo.

Luego de esta especie de catarsis necesaria para quitar broncas internas, dejo la consulta abierta para que alguien o algunos, los que quieran y puedan, colaboren con los que necesitamos un poco de luz en esta sombra cada días más oscura. 

Por lo pronto el término “natural” saldrá de mi vocabulario enofílico durante un tiempo. Verán que Rumbovino ahora es “más natural”, así que mientras tanto me pensaré por qué palabra sustituirlo. En fin.

Gracias y saludables vinos!

Rumbovino

Desde 2010 comunicando libremente sobre la cultura del vino

28 enero, 2019

Los últimos naturales

No volveré a excusarme, como tantas otras veces, antes de escribir un post sobre el escaso tiempo del que dispongo para hacerlo. No digo que no sea cierto, digo que al final se me acumulan los vinos que me han gustado y sigo sin ponerlos en digital por una cosa u otra. Estas últimas semanas he probado unos cuantos vinos naturales-ecológicos que, si bien no voy a explayarme en detalle, quiero al menos comentar algunas líneas de cada uno porque vale mucho la pena conocerlos.

Comienzo con 2 etiquetas de Esencia Rural, el emprendimiento de Julián Ruíz Villanueva en Quero, Toledo (Castilla-La Mancha) que lleva elaborando vinos orgánicos desde hace casi 20 años. Tanto PAMPANEO AIREN 2017 como el DE SOL A SOL AIREN 2016 son de esos vinos blancos (la uva Airen es una variedad blanca, sufrida y resistente a todo) que cuando los vuelcas en la copa, el color te descoloca al punto de tener que volver a mirar la etiqueta por las dudas. Naranja oxidado es su definición perfecta dentro de la paleta cromática. Turbios, glicéricos, vivos. Vinos verticales como flechas, arriesgados, de acidez alta pero equilibrada, mucha manzana verde en su punto de madurez con hierba fresca y notas terrosas. Extremos y llenos de matices que no dejan indiferente a nadie. 


Malas fotos con el teléfono, ya ven...


Ambos de vinificación tradicional, con crianzas en tinajas de barro (incluso enterradas en la misma viña en el caso de Sol a Sol) y maceraciones largas con hollejos, como a la vieja usanza, que le dan ese aspecto tan particular. Ya lo comenté en Instagram, son vinos que “los amas o los odias”, no hay término medio. Mi recomendación es que se animen a probarlos porque es naturaleza pura… además sus precios son para bolsillos en crisis (7,50€ y 9,50€).



Seguimos con un vinazo, así de sencillo lo digo, de Bodegas Marañones en San Martín de Valdeiglesias (DO. Vinos de Madrid) a los pies de la Sierra de Gredos. 30.000 MARAVEDÍES 2016 está compuesto por 90% Garnacha y otro 10% de mezcla de variedades locales que proceden de 6 parcelas diferentes, lo que se llama un vino de Comarca.

Racimo entero, levaduras naturales, crianza sobre lías de 8 meses en barricas grandes usadas. Producción en ecológico total. El resultado es una joya para beber sin cansarse, alejado de las garnachas cálidas y maduras. Tinto de capa media baja, brillante, glicérico, fluido, de cuerpo medio bajo. Nariz muy floral (jazmines y violetas), fruta roja madurita mixturada con balsámicos. Boca franca, sedoso, equilibrado, con mucha frescura y mucha fruta. ¡Exquisito! 

Más fotos malas...



Lo mejor de este vino es que, además de ser ecológico y rico, es barato (gama básica de la bodega), solo 11,5€.



Ahora un blanco para ir equilibrando la balanza. ISSE VIÑADOR SOÑADOR 2016 de Ismael Gozalo en su proyecto Microbio Wines con una filosofía cero intervencionista y cero producto químico. Solo uva, tierra y clima.

Elaborado con 100% uva Verdejo de un viñedo prefiloxerico (plantado en 1868). Este vino es el resultado de meter mosto con una alta turbidez, en tinajas de barro. Fermentación muy lenta durante varios meses a baja temperatura natural. Luego la tinaja se tapa para su crianza (10 a 12 meses) para finalmente pasar otros 10/12 meses en un depósito de acero inoxidable antes de ser embotellado.

Un blanco que es más blanco en el sentido de su color (amarillo pajizo), con leve turbidez, brillante y glicérico. Su nariz es un canto a los cítricos maduros (pomelo rosado, naranja fresca, limones dulces) con notas de hierbas aromáticas. La boca es fresca, voluminosa, grasa, franca y con un leve amargor final exquisito. Este vino es para paladares más amplios, pero su punto macarra hace que los amantes de los blancos impolutos quizá no lo entiendan del todo. ¡Me gustó mucho! Su precio es más alto, estamos por los 18€, pero anímense a romper la hucha que no falla. 

También con el teléfono...

Cierro con un tinto para no desentonar. Una Garnacha de Gredos, en concreto de San Juan de la Nava, que elabora Marcos Peral más que artesanalmente con uva del Viñedo de la Umbría que era de su abuelo Clemente. Un novel emprendedor que decidió recuperar la viña, darle vida nuevamente siguiendo una filosofía orgánica, retomar la tradición y herencia familiar del trabajo de campo que muchos jóvenes de hoy no quieren ni ver. Y así fue… en sus tiempos libres acomodó la vieja bodega del abuelo con unas cuantas tinajas de barro dentro, compró algunas barricas usadas y se puso a hacer vino artesanal. CLEMENTE PERAL 2017 Garnacha 100% de escasa producción, fermentada y criada durante un mes y medio en tinajas de barro de los años cuarenta y luego 6 meses en barricas de tercer uso. Según leí en su página (aun queriendo tener forma de web, pero con alma de blog) fue aprendiendo sobre la marcha, preguntando, equivocándose, arriesgando, pidiendo ayuda, y animándose. 

Color rojo picota de capa alta, cuerpo medio-alto, con brillo y muy glicérica. Nariz que destaca por su perfume a flores, frutas rojas maduras y tierra húmeda. La boca es potente, con taninos aún rugosos, pero muy franca. Buena frescura que equilibra la madurez de la uva, cerrando con un punto levemente dulzón que no molesta en absoluto. Se expresa y se bebe como un vino artesanal, tal como es. Para estar comenzando, el resultado no pudo salir mejor. Pero creo que tiene un potencial impresionante. 

Esta está un poco mejor...


En la cosecha de este año se animó con una Garnacha que le cedieron de una viña vecina (Finca la Cornocosa) que hizo fermentación por maceración carbónica, alcohólica y maloláctica en tinajas de barro durante 75 días. MURUM 2018 que en lo personal no me gustó tanto porque quedó con demasiado azúcar residual, pero estoy seguro de que a muchísima gente le encantará. ¡Diversidad ante todo!

Conocí estos vinos por los amigos de @NosVamosDeVino en Instagram. Me contacté con Clemente y le pedí unas botellas. En su web justifica por qué su vino es caro (parece que algunos le han dicho que lo es). Yo, desde este pequeño espacio que es nuestro blog, le digo que su vino no es caro, que es barato. Porque además de costar solo 10€, es tremendamente honesto. Si quieren probar una garnacha de Gredos artesanal busquen a Marcos en las redes sociales y pídanle unas botellas que las van a disfrutar y de paso lo van a ayudar. Los comienzos nunca fueron fáciles para nadie.

Aquí lo dejo por ahora… Más adelante, en otro impulso redactor, les contaré sobre más vinos cuya filosofía se ancla al respeto por la tierra y el medioambiente.

Salutes,

Rumbovino 
Más de 8 años comunicando la cultura del vino. En favor del consumo moderado y responsable.

07 enero, 2019

Garnacha SSA (sin sulfitos añadidos)

Desde que comenzamos con Rumbovino hace más 8 años siempre tuve presente que quería escribir para la gente común, para los bebedores de a pie, para aquellos que pagan los vinos que consumen y que si por nuestro consejo pagasen lo menos posible por algo de buena calidad (lo que llamamos RPC de toda la vida) mejor que mejor. No obstante la inercia y las ganas de probar siempre cosas nuevas y de aprender más y más, a veces hace que sin querer te alejes del objetivo que te motivó a escribir. Me suele pasar con frecuencia y no quiero que así sea, debo corregir el rumbo cada poco tiempo y mucho más ahora donde la movida de los vinos ecológicos o naturales (a los que adhiero y consumo) está ganando terreno y son pocos los que se ajustan a los bolsillos de la mayoría de los mortales bebedores. Quizá sea uno de los puntos más críticos de estos vinos.

Toda esta retahíla que he soltado como introducción tiene sentido porque hoy quiero escribir sobre un vino para todo el mundo, de esos que te encuentras en un supermercado, lugar en los que reconozco hace tiempo no compro una sola botella (porque normalmente no me atrae nada de lo que ofrecen). Lo crucé de casualidad y me llamó la atención su etiqueta, sobria pero bonita, “DAVIDA Sin Sulfitos añadidos” cosecha 2018 a un precio de 3,75€. La no adición de sulfuroso por sí misma ya me pareció una gran cosa y solo por eso quería probarlo, pero además por ese precio no tenía nada que perder, así que fue directo a la bolsa.

Se trata de un tinto de uva Garnacha elaborado por bodegas Aroa (aunque no se mencione en la botella ni en su web). Esta bodega es pionera en la D.O. Navarra en la recuperación de prácticas de agricultura ecológica y biodinámica y sus viñedos están certificados en ecológico. Este vino no tiene el sello de ecológico pero sí lo tiene de Vegano. En la elaboración se interviene lo mínimo posible, con una corta maceración y una clara filosofía de que sean las uvas las que se expresen. La no adición de sulfuroso es un puntazo y el resultado final es más que digno. 




Vino jugoso, de intenso color picota de capa media-alta y muy brillante. La nariz es intensa con expresión de frutas rojas frescas, notas lácticas y algo de piruleta. La boca franca con sus aromas, de taninos aún algo rústicos (está recién salido) pero con frescor y buen equilibrio. Se bebe fácil, sus 14 graditos de alcohol no se notan en absoluto.

Seguramente si a este vino lo cata un crítico (profesional o no, que de esos hay muchos) le encontraría algunas imperfecciones que le quitarían puntos (a quién le importa), pero insisto, para mí y para quienes intento escribir, este tinto tiene muchísimas más ventajas que desventajas. Resumo: barato, rico, fácil de beber, SSA (te darás cuenta al levantarte a la mañana siguiente) y sobre todo sincero. Sin más… qué otra cosa se le puede pedir?

RPC: Excelente! Aplausos!

Ahí lo dejo!

Rumbovino

Más de 8 años difundiendo la cultura del vino, en favor del consumo moderado y responsable

12 diciembre, 2018

Las uvas naturales del Vesubio

Que los antiguos pobladores de Pompeya y Herculano cultivaban la vid a los pies del Vesubio que luego los enterró está más que demostrado, por su propia cultura de supervivencia, por las raíces fosilizadas en la lava que se han encontrado y por los frescos y relieves perfectamente conservados que visten las paredes de las casas de estas antiguas poblaciones del sur de Italia (que he tenido la suerte de visitar y resultan esos lugares que nunca se te olvidan).

Hace algunos años los napolitanos quisieron averiguar y recuperar las variedades de uva que allí se plantaban, y propusieron esa tarea a un grupo de investigadores (arqueólogos, historiadores, agrónomos, arqueobiólogos) quienes tras algunos años de minucioso trabajo de investigación identificaron 6 cepas que pudieron ser cultivadas en el monte a los pies del volcán.

Por resumir el asunto, se hicieron estudios experimentales plantando las diferentes variedades siguiendo los métodos de cultivo de la zona de hace 2000 años y solo tres cepas prosperaron, una de ellas fue la Aglianico, las otras Sciacinoso y Piedirosso.

NATO NUDO Aglianico 2015 fue unos de los vinos naturales elaborado por Terra di Briganti que caté aquella tarde en Madrid junto a Antonio Sicurezza. En aquel entonces no sabía de esta historia, me traje una botella porque me encantó cuando lo probé. De casualidad, mirando un documental en la TV caí en la cuenta de esto…tenía un Aglianico en casa. Esa misma noche lo destapamos… me gustó tanto como cuando lo probé por primera vez. La historia de su variedad hace esto mucho más bucólico, pero el vino estába tremendo. 





Tinto natural, sin sulfitos añadidos, solo uva Aglianico fermentada cultivada en biodinámico sobre un suelo arenoso en la región de la Campania. 

De color picota brillante y limpio, lo que más impacta es su nariz, intensa y diferente a casi todos los tintos que uno puede probar. No mandan las frutas rojas, ni los herbáceos, ni el roble, ni nada de eso… Huele a setas húmedas, a olivas negras, cierta nota terrosa y mineral. O te gusta o no te gusta, no hay términos medios. En boca está aún algo rugoso, pero es franco y sabe a lo que huele…con frescura equilibrada y un final exquisito pero quizá algo corto, por poner alguna pega.

No sé si habrá sabido así hace 2000 años y no sé si efectivamente esta cepa se cultivó realmente a los pies del Vesubio como parece ser, la verdad es que no me importa mucho, pero tengo que reconocer que sus notas son extrañamente antiguas y diferentes a otros tintos. Creo que es un vino que todo amante del noble brebaje debería probar alguna vez y por un precio que bien lo vale (aprox. 13-15 €).

Me rindo a los vinos naturales, me rindo a la historia y la sabiduría de los que alguna vez decidieron cultivar la vid y fermentar la uva.

Buena vida y naturales vinos,

Salute!

Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino desde el 2010. En favor del consumo moderado y responsable.

12 noviembre, 2018

Xantar Bulló y Neno da Ponte

Al final van pasando los días y cuando te quieres dar cuenta llevas 10 años de casado. Felizmente casado, todo sea dicho. Y toca festejar…

Viviendo en Lugo, donde actualmente como y bebo, cualquiera puede pensar que es sencillo encontrar un sitio donde se pueda tomar una buena cena junto a un buen vino, que es lo que casi cualquier mortal aspiraría a hacer en una noche especial, festejes algo o no. 
Pero lo que la realidad y mi experiencia indican es que el asunto en la ciudad amurallada ya no es tan simple porque en tema restauración la cosa ha cambiado mucho y parece que se ha estratificado en dos partes bien distintas (como el vino con su parte sólida y su parte líquida luego de la fermentación). O bien eliges la típica churrasquería para comer como una bestia junto a un vinito de cosechero de la Ribeira Sacra y pagas unos 10-11€ más feliz que un ocho; o te metes en algunos lugares de culto de alta cocina (y en ocasiones no tan alta) y dejas medio riñón en el intento. Prácticamente se acabaron los términos medios, y esto es algo que se debería recuperar porque ya no se está haciendo mérito para sostener la famosa frase que reza “E para comer… Lugo”. Así era antes, es una pena que ya no. 

Por eso esta mañana de domingo me detengo a escribir sobre XANTAR BULLÓ, porque ya casi no quedan lugares así por Lugo y porque disfrutamos de una excelente cena de raciones y un excelente vino sin adelgazar la cuenta bancaria.

Sabéis que este es un blog de vinos, pero todo buen vino se disfruta el doble con una buena comida, y para combinar ambas cosas este Restaurante-Tapería metido en pleno centro histórico es una buena elección. Lugar pequeño pero muy funcional, una vieja casa restaurada que en la parte de abajo se puede tapear y arriba unas pocas mesas en un entorno agradable donde se puede comer o cenar (recomiendo reservar). La oferta de platos es corta pero variada y exquisita. La carta de vinos es un poco más amplia y en general bien enfocada (creo que podría mejorarse) y sabiendo buscar se encuentran cosas interesantes. Pero sin dudas lo mejor es que su precio no está tan sobrecargado permitiendo la opción de seleccionar etiquetas que en cualquier otro lugar pagarías bastante más por ellas. Destaco esto porque tampoco es común, parece que todos los restaurantes del mundo intentan ganar más dinero con la bebida que con la comida, qué disparate es ese.

Pedimos 3 raciones y postre…Más que suficiente. De primero cecina con queso de oveja y tomate confitado (una delicia), luego vinieron unas croquetas caseras de Boletus (ricas, ricas!) y cerramos con unas zamburiñas a la plancha extraordinarias. De postre, para compartir, una fantástica bica con helado casero y un arroz con leche templado con frutas compotadas de estación (el mejor postre que he comido en mucho tiempo sin dudarlo!).

Comidas tan dispares me complicaron la elección del vino, pero como soy un apasionado de la Ribeira Sacra (lo sabéis quienes nos leen) y de los vinos ecológicos y naturales, me incliné por Neno da Ponte Horta da Cal 2015 al que hacía tiempo le había echado el ojo pero no pude probar. 

Foto de teléfono... medio pelo nomás


Tinto elaborado por Roberto Regal con mixtura de 60% de uva Mencía, Garnacha 30% y Alicante Bouchet 10%, de viñedos de la zona de Mourelos (Río Miño) trabajados orgánicamente sin aditivos químicos y con cubierta vegetal. Se vinifica en tanques de inox previo pie de cuba en la viña y 20% de raspón. Maloláctica en inox y luego una crianza de 8 meses en barricas francesas usadas de 500 lts.

Debo comenzar diciendo la idea de elaborar vinos para diferentes bodegas por un mismo enólogo es algo que no me gusta del todo, porque en general suelen perder la esencia del terruño para dar paso a la esencia del elaborador y al final terminan pareciéndose casi todos entre ellos. Esto me ha pasado con algunos de los vinos de Roberto Regal últimamente, aunque en este caso, si bien se trata de su proyecto personal, el vino me sorprendió muchísimo.

Un Ribeira Sacra que no esconde ni maquilla su origen, con taninos aún por pulir (de una añada atípica en Galicia), pero con frescura, ese cierto verdor que tanto me gusta y con notas de frutas rojas presentes pero no tan marcadas. No es un vino frutal, no es esa su línea, al menos es lo que creo. Es mucho más profundo, con cuerpo y alma mineral, junto a una barrica bien trabajada e integrada que no aporta nada más que estructura y oxigenación. Me encantan los vinos que mutan en la copa en la medida que se van abriendo y cada trago es mejor que el anterior, hasta que se te acaba y te quedas con cara de tonto esperando más. 

Tengo que reconocer que este es un tinto diferente de la Ribeira Sacra, de los que hace tiempo no pruebo. A cada uno lo que le corresponde. Un muy buen vino!

Su precio de venta al público es de unos 20-21€ aprox. En XANTAR BULLÓ creo que lo pagué entre 25-26€. La RPC es buena, un vino que hay que probar. 

Salutes! Y por otros tanto años, los que sean, pero que sean maravillosos como estos! 

Mismo teléfono, misma foto de mala calidad






Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino. En favor del consumo moderado y responsable.

03 noviembre, 2018

XIX Salón de los mejores vinos de España

Comenzaré esta nota citando el dicho que reza es de bien nacido ser agradecido, y la verdad es que esta es la primera vez, luego de varios años años, que voy a agradecer públicamente a la Guía Peñín su invitación a todos los eventos que organiza. A la mayor parte de ellos no puedo asistir por tiempo y distancia, pero eso no cambia las cosas. Esta vez me coincidió estar en Madrid así que me fui hasta el Pabellón 14 de IFEMA a visitar el XIX Salón de los mejores vinos de España. Allí, todos los años, se reúnen las bodegas que envían sus vinos y son valorados con 90 puntos o más en la Guía Peñín de los Vinos de España. Ya se darán una idea de lo que se pueden encontrar.

Solo fui un rato el lunes, desde las 17,00 a las 20,00 y fue suficiente para catar las etiquetas que más me interesaban (otras muchas me quedaron por probar) y charlar con algunos productores o bodegueros. 

Fotos de la web


En un espacio gigante, y muy bien maquillado por cierto, se juntaron más de 300 bodegas y 1500 vinos de las diferentes DO de España. Es un evento dirigido principalmente a la gente del sector, el público en general solo puede asistir el lunes por la tarde y deber pagar una entrada cuyo precio no conozco. Los bloggers, considerados profesionales, no pagamos.

Una vez acreditados y tras dejar 5€ a cambio de una buena copa Riedel que luego puedes recuperar al devolverla, se accede al sueño de todo amante del vino. Si bien algunos stands estaban más demandados (parece que a muchos solo les apasiona ir a probar los grandes puntajes y se olvidan del resto) hay bodegas y espacio suficiente para que todo el mundo se encuentre cómodo y a gusto. 

Agradable temperatura ambiente y buena temperatura de servicio de los vinos. Cada mesa disponía de abundante agua para enjuagar copas y para hidratarse con “22 Artesian Water” de la Rioja (con y sin gas) y además unos exquisitos “Picos Artesanos Gourmet” de panadería Obando para limpiar papilas… Cada tanto la DO Jamón de Teruel cortando y ofreciendo sus productos a los famélicos o golosos que se acercaban (siempre hay cola en estos puntos, porqué será). Ya ven, todo está previsto y en el rato que estuve me bastó para entender lo que es un evento sin fracturas de ningún tipo a pesar de su envergadura (si las hay, que debe haberlas, yo no las vi). Para aplaudir!

Qué probé en el poco rato que estuve? Varias cosas… les cuento algunas: Primero visité a Eulogio Pomares para probar los tintos de su proyecto Fento Wines (Carralcoba Caiño 2016 y Espadeiro 2017). Excelentes vinos no aptos a todos los paladares (ni bolsillos), tintos atlánticos de castas casi perdidas y recuperadas, de escasa producción y excelente presentación. Balsámicos, viva acidez, pero cargados de esos terruños que besan las rías.  

Eulogio Pomares (tomada de la web)
Siguiendo por Galicia me dediqué un rato largo a probar los vinos de Coto de Gomariz, algunos blancos y todos los tintos. Siempre extraordinarios, me quedé prendado de su VX Cuvée Caco 2008. Catado a ciegas te vas a Francia y puntúas alto! Sí sí, un tinto del Ribeiro! Cosa seria!

Unos vinos que son realmente recomendables y habría que probar “casi obligatoriamente” son los elaborados por Suertes del Marqués en el Valle de la Orotava (Tenerife). Viñedos sobre suelos volcánicos que gestan vinos que huelen y saben a pólvora, fosforo… de buena acidez y excelente recorrido en boca. El 7 Fuentes, su más bajo de gama es un poema. RPC descomunal!

Otro imperdible para mí era visitar Bodega Jiménez-Landi. Garnachas puras de la sierra Gredos frescas y en ecológico sin certificar. Todas exquisitas, pero Jiménez-Landi Ataulfos 2016 es una auténtica joya. Frutas blancas, flores, tiza, anís… es un tinto, aviso. Aplausos! Romper la hucha y hacerse con alguna botella que son muy pocas!

Me pasé por Dominio del Águila y probé unos cuantos vinos. Me gustaron, pero su Pícaro del Águila 2015 Clarete me encantó!

Debo reconocer que no era mi prioridad visitar la mesa del Grupo Tempos Vega Sicilia pero casi que se cruzó en mi camino y no pude negarme. Allí probé Pintia 2014, Macán 2014 y Alión 2015… muy jóvenes aún, si bien dicen que ya se pueden beber (obvio) creo que es un pecado abrirlos tan pronto porque ganarán con años de botella. Pura potencia bien entendida.

Pasé por Dominio de Bibei donde elegí probar los más básicos (los que suelo beber). Lapola 2016 (blanco) y Lalama 2015 (tinto) de Ribeira Sacra que sin intentar que se ofenda nadie tuvieron años mejores. Están bien, me gustó más Lapola, pero es que eran soberbios!

Seguimos la ruta. Los vinos de Mallorca me gustan y en cuanto tengo oportunidad de probar alguno no la dejo escapar. Había varias opciones pero me decanté por los vinos certificados ecológicos de Finca Can Axartell. Tinto Uno 2016, Tinto Dos 2015 y Tinto Cuatro 2015 tienen una línea similar con uva Callet como bandera y columna vertebral. Buena estructura, buena frescura y mucha fruta… Me gustaron mucho!

Ya terminando el periplo visité Bodegas Avancia (del Grupo Jorge Ordóñez) y siguen sin convencerme demasiado sus Avancia Godello y Mencía. Ya por botella, tranquilo en casa, no me habían dicho gran cosa. El Godello está muy bueno pero la RPC a mi forma de ver, no es buena. Acepto discrepancias.

Finalmente hice un vuelo rasante sobre Attis Bodegas y Viñedos. Tenía un recuerdo fantástico de Sitta Finca el Molinero, que publiqué en el blog y no pude poner las cepas que integraban el vino porque no las encontré por ningún lado (ni en la web). La persona que me atendió no me lo supo decir tampoco. Ya que estaba probé un tinto (Espadeiro) y un blanco (Albariño), que estuvieron bien. Nada más.

Me voy despidiendo porque la nota se hace larga. A pesar de que luego de varios años asistiendo a diferentes actividades de cata vinculadas al vino, en lo personal prefiero las más humildes y de vinos alternativos, este salón es para no perdérselo. Así que como empecé quiero terminar. Agradeciendo la invitación, el trato recibido y el excelente el evento ofrecido. Un lujo para todos los amantes del vino… Salutes y hasta el próximo año.



Rumbovino

08 octubre, 2018

THE NEW WAVE GIRL, natural como pocos!

Hasta unos meses atrás, cuando quedamos con Antonio Sicurezza para catar unos cuantos vinos naturales italianos, ni sabía de su existencia. Lo digo en sentido de mi gran ignorancia hacia los pioneros en esto de los vinos naturales que andan por España. Hablo de Fabio Bartolomei, de Vinos Ambiz, un proyecto que comenzó su andadura en el año 2003 de manera menos profesional pero con toda la intención de hacer un vino sano. Pues resultó ser que con el paso de los años y la “profesionalización” de este tipo de productos (que algunos aún se niegan a reconocer) Fabio entendió que llevaba elaborando vinos naturales desde el principio. 

Como dije antes, no sabía de él y tampoco tengo el gusto de conocerlo, pero luego de probar una de sus creaciones me tomé un tiempo para conocer más de cerca sobre su filosofía y el proyecto, porque la verdad es que tras un primer impacto que casi me descoloca (no estaba boxeando, estaba catando) entendí que la cosa iba realmente en serio. Se trataba de un blanco THE NEW WAVE GIRL (90% Albillo Real y 10% Malvar), que no parecía blanco ni por color ni por alma, que he disfrutado como un niño con juguete nuevo (así se decía en mis épocas, creo que ahora un juguete no hace tanta ilusión a un niño como un IPad). 

Imagen tomada de www.rollingwine.com

Elaborado a pachas entre Fabio y Antonio se produce con uvas de la sierra de Gredos nacidas de viñedos vivos y sanos trabajados absolutamente en ecológico, que tras un corto contacto con los hollejos fermentan con levaduras indígenas y se crían por separado en tinajas sobre sus propias lías durante unos meses. El “coupage” se hizo en febrero y el frío del invierno actuó de decantador separando lo gordo de lo fino y lo líquido de lo sólido, como se hizo toda la vida. Se envasa sin filtrar y se coloca en botellas trasparentes (sin truco ni cartón, para ver lo que hay dentro) y se tapa con corcho de verdad de cultivo sostenible. No vale eso de ser creyente a medias.

Blanco naranja, denso en copa y de lágrimas gruesas, turbio y brillante, casi paradójico. Nariz espléndida de mediana intensidad con aromas que recuerdan al pan tostado, algo de pera madura y hollejos (la oxigenación le viene muy bien porque lo despierta y el frío le bien mal porque le resta placer. Beberlo refrescado, no frío). En boca es poderoso, graso, untuoso, se puede masticar, justito de equilibrio entre la frescura y el dulzor. Sus 14 grados de alcohol le dan robustez pero no le quitan ni un ápice de complejidad. 

Ideal para maridar una comida con carácter. Como buen argentino que soy acompañaría una buena parrillada de achuras (con sus chinchulines, tripa gorda, mollejas, ubre, sesos y entrañas… que no le falte nada). Eso sí, después una buena siesta para que la felicidad sea completa.

Debería terminar esta nota aquí, pero ya me veo venir luego los reclamos, así que por las dudas aviso a los amantes de los blancos inmaculados de notas tropicales y colores cristalinos que este no es su vino. Dicho esto, anímense a romper el molde.

Las gracias a Antonio nuevamente y a Fabio por animarse a hacerlo.

Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

01 octubre, 2018

El post del Malbec Francés que algunos leerán

Que la uva Malbec se conoce en todo el mundo vitivinícola asociada al nombre de Argentina ya no es novedad para nadie. Al sur del mundo se ha adaptado a la perfección y los argentos la hemos interpretado tan bien que hasta hemos tocado el cielo con los maravillosos 100 puntos Parker que nos faltaban. Demás está decir que los bebedores de medio planeta se rinden a nuestra cepa estrella, hasta el punto que ya ha pasado a ser casi más emblemática que el tango o el bendito fútbol que últimamente anda de capa caída.

Pero lo cierto es que esta uva, al igual que cualquier vino, tiene una historia detrás, un pasado que la liga a un lugar en el mundo, a un origen. La Malbec es de Francia, pero específicamente de un origen más pequeño, la región de Cahors, seguramente desconocida para muchos de los grandes bebedores porque hablar de Francia es decir Borgoña, Burdeos, Cot Du Rhone o Alsacia ¿Pero Cahors? Pues de allá viene nuestra Malbec y, cada tanto, a pesar del océano que me separa de ella, me gusta retornar a sus orígenes para no olvidarme de dónde viene y seguir de cerca hacia dónde va.

La Auxerrois (nombre de la Malbec en lenguaje local) en su tierra se parece poco a la que se da en Argentina, lo que es lógico de esperar aunque haya quienes se empeñan en compararlas constantemente. Cahors es una meseta alta (aprox. 300-350 msnm) de terreno fundamentalmente calizo, que de no ser por la vid y la trufa sería un desierto. Su clima es Atlántico sin fríos ni calores extremos, por lo que el resultado final de un Malbec de Cahors, elaborado sin intervenciones exageradas, es un vino con menos grado alcohólico, menos fruta madura, 
más floral y mineral, de mayor acidez e infinitamente menos dulzura (cosa que agradezco mucho).

En nuestro último viaje a Francia, además de un hermoso viaje, nos trajimos unas cuantas botellas diferentes, todas recomendadas por gente de vino. Entre ellas vinieron varios Malbec de Cahors (pedimos especialmente vinos de allí). Luego de descansar un añito y algo tras el viaje, el fin de semana destapamos el primero de ellos. Su nombre lo dice todo.

Imagen original de Rumbovino


Este vino de Château Combel-La-Serre procede de uvas Auxerrois obtenida de diferentes viñedos con certificación orgánica de una media de edad de 35 años, sobre suelos arcillo-calcáreos, localizados en los alrededores de la Villa de Cournou. Tras la vendimia se fermentan con levaduras indígenas en tanques de cemento utilizando un 20% de racimo entero. Posteriormente se cría también en tanques de cemento sobre sus lías durante el invierno y finalmente se embotella. Graduación alcohólica 12,5% Vol.

Mi opinión subjetiva me indica que LE PUR FRUIT DO CAUSSE es una auténtica joya, puro jugo de Malbec Francés de excelente pureza, frescura, equilibrio y complejidad (notas de violetas, ciruelas frescas, tiza y sutil herbáceo). Ni le sobra ni le falta nada. Sin contar el vino de maceración carbónica que está fuera de DO, esta es la gama más baja de la bodega y no supera los 8,5€
. Un tinto extraordinario para conocer la otra cara de la Malbec y para no dejar de beber. En serio, para no dejar de beber!

Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino, en favor del consumo moderado y responsable

10 septiembre, 2018

Nada cambia en La Curva

Al final tras el regreso de unas vacaciones, como las que disfrutamos en Argentina hace poquito tiempo atrás, uno necesita minivacaciones para relajarse. Y mucho más si viajas del verano al invierno frío y lluvioso como el que nos tocó. Así que para huir del maldito estrés posvacacional y relajarnos un poco, nada mejor que una escapadita desde Lugo a Portonovo, en pleno corazón de las Rías Baixas Galegas. 

Todos los años intentamos ir aunque sea unos días y siempre repetimos destinos de dormida y de comida, para no fallar. La dormida en este blog no pinta nada, pero la comida y sobre todo la bebida sí que importa, así que casi cualquier mortal, por más despistado que ande, sabrá que si uno viaja a Portonovo y tiene afición por la buena comida y el buen vino sin lugar a dudas lo primero que le viene a la mente es una visita a La Curva, de Miguel Anxo Besada. Lugar de culto para los amantes del disfrute gastronómico.

Como dije antes, hace tiempo que vamos por allí por lo que ya somos viejos conocidos, y lo único que tenemos que hacer es sentarnos en la barra (somos gente de barra) y dejar que las cosas vayan llegando solas (sobre todo en lo que a vinos se refiere). Desfile de muy buena comida comenzando con una extraordinaria empanada de masa de millo (maíz) rellena de calamares en su tinta, siguiendo con unas luras fritas maravillosas, más tarde croquetas caseras de jamón ibérico y lacón con grelos (a cuales más ricas), y para cerrar con unas Xoubiñas que los amantes de los pescaditos fritos como yo deberíamos incorporar como dieta obligatoria! El intríngulis de tanto despliegue de comida rica es con qué regar el garguero para que la ingesta vaya bajando, y en eso Miguel es un maestro, para qué negarlo.

Arrancamos con tres blancos, FULCRO 2017 (Albariño de la subzona de O Salnés perfectamente equilibrado, voluminoso y con mucha nota cítrica, sobre todo pomelo, que está perfecto para disfrutarse ya pero le espera un futuro extraordinario). SÁLVORA 2016 (Otro tremendo albariño elaborado por Rodrigo Méndez de la subzona de O Salnés, con una verticalidad, complejidad y mineralidad extraordinarias, que le auguran un futuro soberbio. Está para beber y disfrutar ahora, pero estará aún mejor. Vino de guardar), y finalmente PAI ABEL 2014 (Mixtura de cepas María Gomes y Bical de Quinta das Bágeiras de la región de Bairrada, para mí la mejor zona de vinos de Portugal, que se mantiene en plena forma a pesar de sus 4 años con mucho volumen en boca, profundidad y complejidad. Para acompañar una comida completa de principio a fin!). 

Fotos de móvil, disculpas.


Entre croquetas y charlas sobre monos despiojándose pasamos a los tintos, comenzando con CHATÓ PAQUITA 2016 (vino artesanal, natural, elaborado por Sistema Vinari a base de Callet, Manto Negro y Monastrell en la región de Mallorca. Los que nos leen saben que cada vez bebemos más vinos naturales y este tinto fresco, frutoso, con notas mentoladas y mucho desenfado da la cara para gusto y disfrute de todo aquel que quiera degustar vinos puros de uva mallorquina pura. La etiqueta es extraordinaria y si bien su precio no es bajo, vale mucho la pena probarlo). Siguió QUINTA DE SAES Estagio Prolongado 2013 (elegancia y madurez en partes iguales para este blend de cepas autóctonas elaborado por Álvaro Castro en la región portuguesa de Dao. No es la primera vez que lo pruebo y sostengo la opinión de que es un vinazo a muy buen precio!). 

Posteriormente desfilaron BASTIÓN DE LA LUNA 2016 (este tinto de Rías Baixas elaborado por Forjas del Salnés, que es decir Rodrigo Méndez, con mezcla de Caiño, Loureiro y Espadeiro es una auténtica joya atlántica, salina, mineral, filosa y claramente balsámica que una vez entrada la primera copa no para de crecer hasta que la botella se acaba sin que te des cuenta. Tinto base que está para jugar en primera. Varias veces lo bebí y cada vez me gusta más), y CASTRO CANDAZ A Boca do Demo 2016 (Mencía de la Ribeira Sacra del Miño, elaborada a partes iguales por Rodrigo Méndez y Raúl Pérez, con frescura, frutos rojos, notas herbáceas, dejos balsámicos y mineralidad en partes iguales. En la línea de lo que nos tienen acostumbrados, pero en este tinto hay menos ligereza, más fondo y elegancia que en su compañero más económico de Finca El Curvado. El disfrute está asegurado y vale lo que cuesta). 




Cerramos la noche con postre, y aunque soy dulcero preferí otra copita de tinto para terminar la velada. SITTA Finca el Molinero 2016 (vino atlántico por donde se lo mire, elaborado por Bodegas Attis con mixtura de cepas tintas de las Rías Baixas. Sedoso, fresco, fruta roja fina, elegante… catado a ciegas me hubiese llevado a un Pinot Noir sin dudarlo. Gran vino, pero no encontré mucha información sobre él, ni de precio tampoco).

Como siempre pasa en la vida, llega un momento en que las cosas se terminan y esa noche en la curva tampoco fue la excepción. Así que nos retiramos encantados prometiendo volver muy pronto, pero apenados por saber que la realidad nos decía que faltaba por lo menos un año para nuestro próximo estrés posvacacional! 





Buena vida y naturales vinos,

Salutes, Rumbovino.

8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

24 julio, 2018

Chateau Vieux, un sabio de López

Sin intención de generar debates con nadie, ni de herir alguna susceptibilidad, mi sensación es que a nuestros vinos aún les falta envejecer mejor. Mi experiencia personal, generada tanto de catas específicas, como de vinos guardados por mi (siempre los estibo en perfectas condiciones), es que salvo algunas excepciones que han estado a la altura, con los años la gran mayoría de los vinos pierden mucho su calidad inicial, y tanto el alcohol o la madera, o a veces ambos, ganan la partida dando como resultado vinos desequilibrados, faltos de vivacidad, excesivamente dulces o maderosos. Insisto en que no es mi intención enojar a nadie, solo transmito la experiencia que he cosechado en estos años (no menciono ejemplos porque no viene al caso) y tampoco pretende ser la verdad absoluta.

Siguiendo este hilo conductor y con motivo de continuar la cata exprés que hacemos cada vez que venimos a Argentina de visita, quisimos volver a probar un clásico de siempre que no falla nunca y que sí sabe lo que es envejecer bien, pero que parece que por ser clásico y no ir nunca a las cambiantes modas del mundo vinícola, alguna gente se ha olvidado de él. Chateau Vieux de Bodegas López. Corte dominado por el Cabernet Sauvignon, acompañado por porcentajes menores de Merlot y Pinot Noir que se fermentan por separado en tanques de inox para luego del ensamblaje ser añejado en toneles de roble francés de 5.000 a 20.000 litros durante unos 8 años antes de ser embotellado y estar listo para salir al mercado. Nosotros probamos la cosecha 2008, pero creo que la última que salió a la calle es la 2009.

Aunque no creo que haga falta aclararlo, hay que decir que los buscadores de vinos frescos, verticales y frutales no van a encontrar en Chateu Vieux nada de eso. En este vino lo que van a descubrir es la sabiduría que muestra un vino a través de los años, donde mandan las notas terciarias fruto de su lenta maduración y microoxigenación. 




En la copa se muestra de color chocolate, con ribetes tejas, de capa media y lágrimas densas que darían envidia a cualquier joven atrevido. La nariz es pura complejidad con notas a frutos secos (higos, nueces), mermeladas, membrillo y fondo increíblemente balsámico. Es de esos vinos que te podrías pasar el día entero con la napia dentro de la copa. La boca es sedosa, puro terciopelo, redonda, perfectamente equilibrada entre la frescura y el dulzor. Posgusto largo y exquisito. 
Un vinazo por donde se lo mire, que creo todo el mundo debería probar. 

Cuánto tiempo más se podría guardar este vino? Unos cuantos años más sin ninguna duda y sin temor alguno a que pierda una pizca de su esencia. Cuánto deberíamos pagar en condiciones normales por un vino así? Mucho más de lo que se paga en realidad por él (en Venado Tuerto sobre $290, un regalo). Aplausos para Bodegas López, un ejemplo de equilibrio en todo sentido.

El 22 de Julio cumplimos 8 años escribiendo el blog, los mismos años que este vino demora en alcanzar la madurez ideal. Casualidades… Un buen festejo!

Buenos y naturales vinos,

Salutes. Rumbovino.

20 julio, 2018

Puro Malbec

De visita por Argentina, y con algo más de tiempo para escribir gracias a las vacaciones en este invierno polar que nos toca disfrutar, es un buen momento para ponerse al día con los vinos argentos a los que tengo poca ocasión de acceder viviendo en España.

Una de las principales críticas que les hice a nuestros vinos durante las visitas anteriores es que salvo algunas excepciones, el elevado tenor de alcohol, dulzor y madera que ostentaban las diferentes etiquetas estaba generando vinos cansadores, empalagosos y con cierta clonalidad que les quitaba ese diferencial del terruño que tanto tenemos para mostrar y tanto se busca actualmente en el mundo del vino.

Así que esta vez, para evitar caer en esos errores tan tempraneros (estoy recién llegado) busqué con tranquilidad vinos de menos grado y preferentemente sin madera. Tengo que reconocer que encontré bastante más de lo que esperaba y eso es de agradecer. Parece que la expresión de la uva sin el maquillaje de la madera comienza a entenderse como una fortaleza y no como una debilidad.

Para comenzar me quedé con una propuesta de bodega Trapiche que me pareció muy interesante. TRAPICHE PURO Malbec 2016. La idea es comparar en una misma cosecha, de una misma región y mismo viñedo, dos vinificaciones diferentes. El PURO es solo malbec del Valle de Uco, fermentado y criado durante 10 meses sobre sus propias lías en cubas de cemento. Una leve estiba previa a su salida al mercado y un precio que al cambio con el euro (aproximadamente 1€ = $32, evitaré hablar de política) me pareció muy barato, quedando casi a 7€ (una bicoca). 




Las notas de cata que describen en la bodega representan a la perfección lo que expresa el vino, fruta roja típica del malbec (ciruelas), mineralidad y notas balsámicas de principio a fin. Fluido en boca pero con peso, bien equilibrado y directo, con una frescura maravillosa. Pureza en todo sentido, sin nada más que agregar. 

Para mi gusto, un vino excelente por donde se lo mire. Para beber por litros y acompañar toda la comida, sin distinciones. Aplausos, empezamos muy bien! 


Buena vida y naturales vinos,

Salutes, 

Rumbovino,Tour Argentina 2018

01 julio, 2018

La bicicleta voladora

La propuesta es simple. Vinos elaborados con “Uvas felices, sin madera ni porquerías”. La filosofía se cumple al pie de la letra. 

Uvas felices, de Tempranillo y Viura (cepa blanca) procedentes de viñedos situados a unos 330 metros de altitud sobre suelos arcillo-calcáreos profundos y con mucha piedra en superficie (Los Riscos y La Hoya, municipio de San Adrián en Navarra, Rioja Baja). Sin porquerías, porque las viñas se cultivan exclusivamente en ecológico certificado, porque no se intervienen, solo se usan levaduras autóctonas (con pie de cuba) y un mínimo de sulfitos al embotellar. Sin madera, porque se fermenta en depósitos de hormigón y huevos Flextank, realiza la maloláctica en hormigón y se cría durante 7 meses en hormigón, ánforas y huevos Flextank. Dicho y hecho!

El resultado y el precio son para aplaudir. Por solo 7,5 € aprox. usted se puede hacer con una de estas 70.000 botellas de la cosecha de 2017 (yo le aconsejaría que sean más de una, si las consigue) donde se va a encontrar con una joya que aún necesita pulirse un poquito más para estar perfecta (le daría un par de meses aún), pero que lo hará disfrutar de principio a fin.

Germán Blanco busca hacer vinos frescos fluidos y verticales, y eso es lo que logra. Una flecha con cuerpo de tinto y alma de blanco que se puede beber por litros. No pude encontrar los porcentajes que utiliza de cada cepa, pero me da la sensación que la cantidad de Viura no debe ser poca. 




Rojo cereza capa media-baja, glicérico, limpio y brillante. Nariz de esas que invitan a meterse dentro de la copa, pero no por aromas inventados por las levaduras que juegan a ser dios sino porque huele a vino joven de fruta roja fresca, pomelo, naranja sanguina, un toque de balsámico y un fondo mineral que aporta complejidad a la simpleza más pura. En boca es vertical, fresco, vibrante, sin una sola arista más allá de su juventud que aún está algo desatada y necesita calmar sus nervios. Pura fruta roja y cítricos bien mixturados, acidez y dulzor en partes iguales. Final medio, amarguito, rico, sin vueltas. En mi caso, creo que va bien con entrantes y salientes, acompañaría una comida completa con este vino y hasta me animo a un postre.

Aclaro por las dudas. No esperen un Rioja al uso porque no lo van a encontrar en esta Bicicleta Voladora. Este va por otro lado y hasta aceptaría que a más de uno no le guste si espera lo de siempre. De esos hay muchos, pero si quieren uvas felices de puro terruño a pocos euros busquen y prueben. Luego me cuentan.

Buena vida y naturales vinos.

Rumbovino.

Casi 8 años difundiendo el mundo del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

04 junio, 2018

Estamos sobre la arena. Natural del Loira

Si cualquiera de ustedes hace unos años atrás me hubiese dicho no solo que iba a beber un tinto de 11 grados de alcohol y me iba a encantar, sino además que iba a pagar por él le hubiese dicho que estaba totalmente loco y que no tenía ni idea de mis gustos ni de vino. La primera parte podría haber sido verdad porque mis gustos han cambiado claramente, pero la segunda no habría estado más lejos de la realidad. 

Así de fantástico es este mundo del vino y por eso me apasiona. Porque no deja de sorprenderme y porque no dejo de sorprenderme a mí mismo. Vi-na-zo natural del Loira! Puro Cabernet Franc con 4 años a cuestas y solo 11 graditos. Puro terroir, no apto para los buscadores de maderas, barnices y expresiones exuberantes. El que avisa no es traidor!

No soy un experimentado en esto de los vinos naturales ni mucho menos, pero que los franceses van a la vanguardia no es noticia, y que de ellos los vignerons de la zona del Loira tienen mucho peso específico lo debe saber casi todo el mundo. ON EST SU L'SABLE  2014 ("Estamos sobre la arena", según la traducción de mi compañero Lamas) es un tinto que elabora Laurent Lebled en su bodega A LA VOTRE (Valle de Loira, Touraine, Savigny en veron) con 100% Cabernet Franc procedente de viñedos de entre 50 y 70 años sobre suelo de arena y limo, cultivados de forma orgánica, sin utilización de productos químicos y sintéticos de ninguna naturaleza. 






El proceso de elaboración es simple, tras la vendimia se realiza una primera maceración carbónica durante 17 a 21 días en depósitos de hormigón, luego la fermentación alcohólica con levaduras autóctonas, final de fermentación alcohólica y maloláctica en depósitos de fibra. Por último se somete a una crianza de 6-8 meses en depósitos de fibra. 




Color rubí teja de capa media baja. Lágrimas densas y finas dan muestra de su carga glicérica y lo suyo no es justamente la limpidez ya que su aspecto ligeramente turbio indica que no se filtra en absoluto (hay quienes no aceptarían este ¿defecto?). La nariz es exquisita y compleja, pero necesita aire para abrirse. Las notas minerales siempre presentes se acompañan de las piracínicas (su origen se expresa claramente), florales (rosas), hierbas frescas y cítricas de naranja amarga. En boca es franco con lo que anticipa su fase olfativa, directo, vertical, con mucha frescura y una acidez perfectamente equilibrada entre sabores herbáceos y de fruta roja jugosa y expresiva. Tinto mineral de principio a fin que invita a beberse la botella de una sentada sin siquiera darse cuenta.

Como dije al principio del post, los buscadores de vinos con madera y fruta madura por bandera, abstenerse porque no es un tinto para ustedes… Pero si quieren pureza, terruño y un poquito de riesgo, ni lo duden e inviertan unos 13,5 € porque estoy seguro que no los dejará indiferentes.

Buena vida y naturales vinos.

Salutes, Rumbovino.

Casi 8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

27 mayo, 2018

Otro Semillón a tu salud, dos años después

No puedo fallarte viejo en esta tradición que solo lleva dos años, pero que para mí ya es irrenunciable. Mi último vino con vos fue ese Semillón de Casona López, que aquella noche saboreaste como hacía rato no hacías. Qué lindo la pasamos. Quién me iba a decir que ese sería el último. Muchas veces hacemos las cosas casi mecánicamente sin saber si quiera si las volveremos a repetir alguna vez, pero esa cena, sin saber lo que vendría luego, fue especial, casi mágica, porque hacía tiempo que no disfrutábamos juntos de un vino, como hacíamos antes, cuando yo aún era un pendejo que no sabía nada de nada de esta bebida que hoy me apasiona. Cuando volvía a Venado desde la Facultad recuerdo que los sábados por la tarde íbamos juntos al supermercado y caminábamos las góndolas a ver qué elegíamos para acompañar la cena que hacía la vieja. Sin saberlo vos y sin saberlo yo, estabas enseñándome a disfrutar de un buen momento y de una buena copa de vino. Pasaron muchos años y ese ritual continúa intacto, sigo bebiendo únicamente los fines de semana y sigo eligiendo el sábado por la tarde el vino que beberé por la noche.

Para este año, uno más desde que no estás, descorchamos a tu salud ese infaltable Semillón, desde ahora mi cepa blanca preferida. No es fácil conseguir en España monovarietales de esta uva, así que de regreso a España el año pasado compré en el aeropuerto un MENDEL Semillón 2017 que lo guardé hasta hoy. 






Sin dudas se trata de un vino único, de un viñedo único de más de 60 años localizado sobre los 1100 msnm, en Paraje Altamira (Valle de Uco). En vista luce un amarillo pajizo cristalino, limpio, glicérico, de aromas perfumados con matices florales y algo de melocotón blanco (bastante alejada de los edulcorados tropicales aburridos de los blancos tradicionales). En boca resulta fresco, muy mineral y perfectamente equilibrado. Creció con la oxigenación y seguirá creciendo en botella sin dudas.
(se recomienda su consumo entre 2017 y 2032). 

Sin dudas un excelente Semillón, quizá entre los mejores de Argentina en esta cepa! Estoy seguro que lo hubieses disfrutado mucho viejo! 

A tu salud, donde quiera que estés.

Rumbovino

17 mayo, 2018

Naturales de Italia

Hace unos días atrás, aprovechando que estaba por Madrid, nos acercamos hasta Reserva y Cata, para participar de una degustación de vinos naturales Italianos, invitados por Antonio Sicurezza y Ezequiel Sanchez Mateos. Catamos vinos procedentes de tres bodegas localizadas en diferentes regiones de Italia. TENUTA BELVEDERE (Lombardía, Oltrepò Pavese), SIEMÀN (Véneto, Colinas Béricas) y TERRA DI BRIGANTI (Campania, Sannio). En total probamos 12 vinos, 4 de cada bodega, todos naturales, casi todos sin sulfitos agregados y todos, cada uno en su línea, con mucho que contar. 

Quienes suelen seguir este blog con cierta frecuencia saben que no somos muy adeptos a los post interminables en los que se describen infinidad de vinos, por lo que este tampoco será excepción a la regla. Como decía antes, cada uno de los vinos que probé me ha gustado mucho por diferentes razones que en su momento comentaré, pero de esta cata en particular tengo que reconocer que me sorprendieron muy gratamente los blancos WAI 2016 (espumoso 70% Pinot Nero y Riesling Itálico) y Pinot Grigio 2016 (100% Pinot Grigio) de bodega Tenuta Belvedere, Camaleonte 2016 (70% Garganega y partes iguales de Tai Rosso, vinificado en blanco, e Incrocio Manzoni), Mosca Bianca 2016 (60% Moscato Bianco y Garganega) y Occhio al Bianco 2016 (60% Tai Bianco y Garganega) de bodega Siemàn y Nato Nudo Fiano 2016 (100% Fiano) y el extraordinario Coda di Volpe 2017 (100% Coda di Volpe, Cola de zorro por la forma que tienen los racimos de esta uva) de la bodega Biodinámica Terra di Briganti.

Aunque no debería hacer falta aclararlo me gustaría decir que destaco los blancos porque soy más de tintos, y por lo general cuando voy a catas de este tipo son los tintos casi los únicos que me llamaban la atención, pero lo cierto es que poco a poco esa tendencia personal está cambiando y con vinos blancos como estos, el equilibrio cromático llegará más temprano que tarde.

Me he traído varias botellas a casa, así que en la medida que las vayamos descorchando iré contando con más detalle de cada uno. Por lo pronto, y siempre con la intención de equilibrar el abanico de colores, les hablaré de un tinto que me encantó en la cata y se confirmó por botella, en casa y buena compañía.

COCCÌNEA 2014

Uva: Croatina 100% (cepa autóctona característica de la región de Oltrepò Pavese)

Viñedos: Provincia di Pavía (Lombardía), donde las vides crecen sobre suelos argilo-calcáreo de origen marino.

Vino proveniente de una añada fría y con lluvia que dio lugar a un vino rústico y auténtico. Las uvas se recogen a mano y se dejan fermentar el mosto con las pieles y a temperatura controlada durante 15 días con remontadas diarias. Al final de la fermentación alcohólica, se coloca en depósitos de cemento en los que tiene lugar la fermentación maloláctica. A continuación descansa 8 o 9 meses hasta que se embotella, precedido de un único trasiego. Antes de salir al mercado, se deja en botella de 10 a 12 meses. No se utilizan sulfitos, ni durante la vinificación ni durante el embotellado. El nombre Coccìnea significa rojo escarlata en latín y también da su nombre a una familia de plantas (Banksia Coccìnea, comúnmente conocida como Banksia escarlata). Producción anual de 4000 botellas. Alcohol 13% vol. 








Color rojo picota con ribetes violáceos, capa media alta, lágrimas viscosas y delgadas. En nariz necesita aire para abrirse, no hay que apurarse, es más de susurros que de gritos a viva voz, pero con algo de tiempo (15-20 minutos) expresa mucha complejidad, dominando las notas minerales (tiza y talco) acompañadas por hierbas aromáticas (quizá laurel, orégano, menta fresca) y un fondo de fruta roja muy sutil. La boca es firme, con taninos algo angulosos aún pero que no molestan en absoluto y expresan fielmente las características de la uva que los pare. Fresco, mineral y final medio, no muy largo, pero suavemente amargo que invita a seguir bebiendo

Apuntes personales: Ya no es novedad para quienes nos siguen que este tipo de vinos cada día me cautivan más. Menos fruta y más tierra, de esos que no suelen gustar por golosos al primer trago sino que hay que dejarse atrapar poco a poco, trago a trago. A mi entender, este tinto rompe varios conceptos que parece que algunas personas “antinaturales” aún no terminan de tener claros. Primero los que piensan que estos vinos no tienen vida por delante (este no es viejo pero lleva ya 4 añitos encima y está para vivir otros tantos sin siquiera despeinarse), que todos saben igual, que la calidad es discutible y que solo son una moda más que se va a acabar. Creo que con vinos así esto de los vinos naturales llegó para quedarse. Claro que para sostener y afianzar esta tendencia hay que ser profesional y tomarse este trabajo muy en serio. En España se va por el buen camino, pero hay que ir mejorando día a día para ganarse la confianza del consumidor y seguir creciendo para no ser solo una moda pasajera.

Nuevamente dar las gracias a Antonio y Ezequiel por la invitación, a pesar de no saber ni quién era yo. Realmente ha sido una experiencia muy interesante en la que he aprendido mucho y en la que me he podido acercar un poco más a la naturalidad de los vinos italianos, hasta hace nada, unos perfectos desconocidos para mí.

Buena vida y naturales vinos,

Salute, Rumbovino.

Casi 8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.