Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



31 julio, 2017

Saint-Emilion, vino y mucho más...

Está claro que los todos los viticultores, enólogos y demás actores que forman parte del vino del nuevo mundo crecimos mirando al viejo mundo. Intentamos diferenciarnos con monovarietales, propuestas transgresoras y fantásticos terruños, pero desde el principio importamos sus cepajes autóctonos y seguimos sus pasos mirando a través del “charco”, siempre pendientes de lo que hacían y siempre dispuestos a aprender de los que más sabían del tema. Ellos saben por viejos, por sabios, no por otra cosa. Llevan haciendo vinos desde que nosotros andábamos en taparrabos, para qué negarlo. Y si de todo el viejo mundo hay que destacar un nombre o un lugar, estamos de acuerdo que son los viticultores y vinos franceses donde hay que dirigir la mirada. 




En lo personal, aprendí de vinos (si es que algo aprendí) leyendo y escuchando hablar de los famosos coupages de Merlot y Cabernet Sauvignon de Burdeos, los Pinots Noir de la Borgoña, los Chardonnay de Chablis, Syrah del Ródano y de los dulzores alsacianos. Así que desde que entré a este mundillo vinícola tuve ganas de conocer estos legendarios caldos y míticos terruños. Verlos, andarlos, olerlos, beberlos. Sin dudas era mi sueño y el de muchos otros.

Por esas cosas del destino y las decisiones que uno toma en un momento de su vida, hace 3 años vine a vivir a España y, desde aquí, estuve un poquito más cerca de Francia. Luego la rutina y el trabajo pusieron tierra y tiempo de por medio a este sueño hasta que finalmente, de regreso a Galicia de unas vacaciones, casi sin querer queriendo como diría el maravilloso Chespirito, pasamos un día en Saint-Emilion la meca de los vinos bordeleses…

En este pequeño pero hermosísimo y absolutamente recomendable pueblo medieval Francés se huele vino, se respira vino y se vive el vino como en ningún otro lugar que haya podido conocer hasta ahora. Aunque todo hay que decirlo, Saint-Emilion no solos es vino. Posado en un alto de piedra calcárea antiguamente lecho marino, sus construcciones y senderos son de pura caliza, dotándolo de un aspecto pulcro y reluciente a pesar de su edad. No hay que buscar mucho en las paredes de ladrillos calcáreos para encontrarse restos de conchas y caracoles formando parte de su estructura. No pueden dejar de visitar su Iglesia Monolítica (construida en una sola pieza sobre la roca escavada), las catacumbas subterráneas, la cueva donde estuvo y descansan los restos del Monje Emilion y la capilla medieval. Pidan las llaves del campanario, admiren las vistas y piérdanse entre sus callejuelas observando cada rincón. 



El pueblo está rodeado de cientos de pequeñas fincas de unas pocas hectáreas apoyadas sobre tierra casi blanca que hace que su vista desde abajo o desde arriba sea un verdadero espectáculo. En los alrededores de Saint Emilion hay más de 800 productores de vino regitrados. Se ven Chateaus a diestra y siniestra – todos o casi todos visitables para el turismo- y sus calles empinadas están abarrotadas de vinotecas ofreciendo cuanto vino uno sea capaz de asimilar. En la zona baja del pueblo, al igual que en antiguas épocas, encontramos vinos para todos los gustos. Pero en la parte alta, donde vivían los nobles separados de los plebeyos por una cadena que atravesaba la calle sobre un gran arco de piedra que decía hasta acá pueden llegar, uno puede encontrar vinotecas increíbles y todos los vinos de culto que imagina que existen o ha escuchado alguna vez. Un verdadero espectáculo para los amantes del vino. Hay que ir con dinero, eso sí. Quieres un Petrus, Latour, Margaux? Qué cosecha? Allí los tienes.

Estando por fin ahí, con un calor que quemaba todo lo que se cruzaba y con la sapiencia de que quizá durante un tiempo que uno nunca sabe cuánto será no podrá volver a verse en otra oportunidad igual, nos fuimos a visitar una Bodega. La elección fue conocer una cuyos vinos estén clasificados como Grand Cru Classé y además que realicen la visita en Español. Chateau Laniote cumplía ambas condiciones. Reservamos previamente y nos fuimos.


No voy a describir la visita, no tiene sentido contarla, hay que vivirla y tampoco pasará a la historia como la mejor de mi vida. Sin embargo me quedé con algunos datos tanto de la bodega como de la denominación que me resultaron muy interesantes y quiero transmitir.

Detalle de una piedra cualquiera
Poseen una finca de 5 hectáreas. Cada hectárea cuesta dos millones de euros. No hay ninguna posibilidad de comprar un centímetro de tierra por ningún lado. Solo se puede vender a quien pueda pagarla. Es casi imposible heredar a los hijos para que la cultiven porque los impuestos que tiene que pagar los herederos los endeudaría para el resto de sus días. 

Este Chateau produce vino desde 1821. La etiqueta de su vino es la misma desde hace más de 50 años. Solo se elabora un tinto con 80% Merlot y 20% Cabernet Sauvignon. Los precios de sus vinos dependen de la calidad del año. La peor de los últimos años, la del 2013 (27 euros la botella). Durante todo el proceso de vinificación el vino no se corrige en absoluto. Se embotella el año, con todo lo bueno y lo malo que pudo tener. La crianza siempre es de 12 meses en barrica francesa (obvio) nueva y de 2º uso. El 50% de las barricas se cambian cada año. Las últimas añadas dieron caldos de 15% Vol de alcohol. En los últimos 10 o 15 años subió el grado alcohólico en casi 3%. Probamos un 2012 (año calificado como bueno) y era una bomba atómica, con todo integrado pero con muchos años de vida para crecer. Estaba muuuy bueno! Todos los vinos que probamos en esta zona, y en general de Burdeos, son parecidos. Minerales, poderosos y con mucho futuro por delante. Solo utilizan levaduras indígenas. No agregan ni quitan nada, solo hacen selección de grano previo a la fermentación. No usan raspón y cada 10 años pasan una cata a ciegas todos los vinos clasificados como Grand Cru Classé para mantener la calificación. Si tu vino no vale, afuera. El vino es la tierra que sostiene la viña y gesta la uva.

Cerramos el día comiendo a la tardecita una súper hamburguesa (gourmet, eso sí) y un par de birras fresquitas en una terraza fantástica frente a la iglesia monolítica de Saint-Emilion con casi 30º de temperatura y una sonrisa en los labios. Que nos quiten lo bailado.

Un sueño cumplido y un lugar inigualable para vivir y sentir el vino. Nos lo pasamos como niños.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

7 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

19 junio, 2017

¿Para beber, Lugo?

Para comer Lugo. Eso se reza el dicho popular. ¿Pero, para beber Lugo? Quizá para beber cañas, porque para beber vinos no estoy tan seguro.

Desde hace un tiempo ya no salgo de vinos por el centro de Lugo con la frecuencia en que lo hacía antes. Un poco porque ya estoy algo antiguo y llevo mucha noche en la espalda, pero quizá lo más importante es porque para un bebedor de vinos como yo, el tener que patearse diez bares para poder conseguir que me sirvan un vino que se beba y no den ganas de dejarlo en la copa termina cansando. Me terminaron aburriendo los típicos Riojas y Riberas de siempre. Casi nadie innovaba en las ofertas ni en las opciones. Siempre era lo mismo y si alguien pedía un vino un poquito “especial” si es que lograba conseguirlo en algún lado, el precio que cobraban por la copa hacía que no te lo vuelvas a plantear nuevamente.

Para finalizar la introducción, y ya que estoy con el teclado caliente, mención aparte merecían los camareros. Y vaya por delante que creo que no es culpa de los ellos sino de los dueños de los bares a los que no les interesa que sus empleados sean profesionales o se formen en la materia lo más mínimo. Prefieren pagar poco y servir mal.

Los camareros, al momento de las recomendaciones la mayoría de ellos ni siquiera sabía qué diferencia había entre un tinto y un blanco más allá del color que ostenta cada uno. Mencía era sinónimo de Ribeira Sacra, Valdeorras, Monterrei y Bierzo. Hubo hasta quien ofrecía Godello tinto, y no se te fuese a ocurrir preguntar qué era un Tempranillo porque la respuesta era un vino elaborado con uvas que se cosechaban temprano. Tal como lo estoy diciendo…

Muralla Romana... Tomada de la web

…Lo cierto es que durante este último tiempo las cosas han cambiado por el centro de Lugo. La zona vieja está cada día más bonita –aunque quedan muchas cosas por mejorar aún- y da gusto sentarse en cualquier terracita a disfrutar de nuestra hermosa ciudad. Los bares se han renovado, las fachadas se arreglaron, florecen nuevas opciones y el ambiente que se respira es fantástico. Pero tras este necesario maquillaje esbozado sobre la superficie, creo que en el fondo las cosas no han cambiado demasiado. Llevo unas cuantas noches saliendo con la intención de comprobar lo que estaba pensando. Y aunque esto que voy a contar no es algo general, mi experiencia y mis amigos me dicen que pasa en una gran mayoría (salvo algunas excepciones).

Relato de una noche de vinos cualquiera por la “nueva zona vieja” de Lugo.

Comenzamos con blancos. Pedimos Godello (cepa que me encanta y que cada día me deja más claro que al reinado de la Albariño le quedan los días contados). Nos dejamos asesorar por los camareros. “Ponnos un Godello de la marca y DO que nos recomiendes”- fue nuestro pedido. Llegaron a nuestra mesa unas etiquetas que jamás habíamos visto. Ni sabíamos que existían (y en lo personal no soy de las personas poco informadas en estos temas). Junto con el vino llegaron los pinchos de tortilla (o algo similar) y las tapas, normales tanto de calidad como de originalidad. Al pedir la cuenta nos soplaron 4,80€ por dos copas. ¿La friolera de 2,40€ cada 90 mililitros de un Godello marca blanca? Pagué como cualquier hijo de vecino y me fui silbando bajito.

Decidimos pasarnos a los tintos en busca de mejor fortuna. “Ponnos un Mencía, pero de Valdeorras” (me apetecía un Mencía de allí). “De Valdeorras no tengo. Tengo de Ribeira Sacra, Monterrei y de Amandi”. Mal seguimos, pensé para mis adentros.

Pedimos Ribeira Sacra (quienes me leen, y conocen, saben que soy un enamorado de sus vinos). Esta vez las etiquetas que llegaron a la mesa nos sonaron a cromos repetidos. Los de siempre, como siempre. Nada nuevo. Vinos de etiquetas históricas de 7 u 8€ de venta al público. Mismo estilo de tapa y pincho. La sorpresa que esperaba en la oferta vinícola que debería acompañar a los nuevos locales me la llevé en el precio. 5 eurazos! Sí sí, 5 eurazos o euritos. Aquí fueron a 2,5€ los 90 mililitros de un vino que al bar le cuesta unos 5€ por botella (o menos).

Me pregunto qué me hubiese costado pedir una copa de alguna etiqueta un poquito diferente. La verdad es que no podría averiguarlo aunque quisiera porque no hay ni un solo bar que la pueda ofrecer.

Mis conclusiones son sencillas. 

1- Continuamos, salvo excepciones, con una oferta de etiquetas de vinos poco originales y además carísimas (subió el precio, pero no la calidad, ni originalidad, de lo ofrecido). No me preocupa pagar ese dinero o más por un vino. Me preocupa pagarlos cuando no lo vale.

2- En Lugo siempre nos caracterizamos por las tapas y pinchos que se ofrecían. Si no eran buenas eran abundantísimas. Actualmente ya no son tan abundantes y salvo excepciones son normales y punto. Para un visitante de fuera están bien, pero para los de aquí son repetitivas y aburridas (y conste que no tengo nada contra la tortilla, las patatas ali oli, las bravas, la ensaladilla ni la ensalada de pastas, por mencionar los clásicos incombustibles).

3- Seguimos con camareros que aun siendo más o menos amables, no saben absolutamente nada de vinos y son incapaces de asesorar a alguien que vaya con intención de conocer un poco más de cerca los maravillosos caldos gallegos. Parece que con un Rioja o Ribera va que chuta. Insisto que no es problema de los camareros. Es problema de los dueños. Una pena.

Arde Lucus, una fiesta imperdible


No voy a nombrar los locales por los que anduvimos porque no viene al caso, pero han sido varios. Tampoco voy a mencionar las excepciones porque no sería justo con los que no visité. Esto es una experiencia personal y parcial (obviamente no puedo visitar todos los bares de Lugo. No me alcanzaría la vida para hacerlo). Pero esta nota intenta ser constructiva. No persigue buscar culpables sino todo lo contrario. Me gustaría que sirva para reflexionar un poco sobre lo que se está ofreciendo a los visitantes, propios y foráneos, de una ciudad como Lugo, con nombre, historia, belleza y una localización estratégica entre las principales DO de Galicia. Creo que se debería cuidar un poquito más al que viene y a los que estamos siempre. Es necesario dar un salto de calidad y profesionalidad (no en los precios, eso ya está) porque a mi modo de verlo, de esa forma la cosa va mal.

Por mi parte, desde ahora, cuando salga de bares pasaré a la cerveza. Al menos, aunque no mucho, me lo agradecerá el bolsillo.

Rumbovino,

Casi 7 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

28 mayo, 2017

Los Vinos Naturales no están Perdidos

La tendencia de los vinos naturales se está imponiendo cada vez más. Al contrario de lo que en un momento se pensó, lejos está de decaer su demanda. A diario las etiquetas que rezan las palabras ecológico, biodinámico, natural u orgánico aumentan y las opciones se multiplican. Eso me gusta y creo que le hace bien al mercado vitivinícola, sobre todo porque hubo una época donde lo que se estaba ofreciendo al consumidor era un jugo de uva enriquecido con azúcar, enzimas, colorantes, químicos y conservantes…

Me gusta lo auténtico y lo disfruto. Me gusta el vino, pero me gusta aún más la viña que lo pare y la tierra que lo sostiene.

Entiendo también que esto que empezó como una moda de algunos “frikis” y se estableció como tendencia, es aprovechada por algunas bodegas que ven la veta del negocio y se cuelan por la rendija de la oportunidad. Eso pasa siempre y no es ningún problema. A la larga los que realmente creen en esta forma de entender el vino son los que se sostienen y diferencian del resto.

Tengo un amigo, a estas alturas ya lo considero así y espero que él también, que se llama Ignacio González, al que le dicen el “loco de Larouco”, que hace algunos años se lanzó con un proyecto de vinos naturales, pero naturales en serio, recuperando unas viñas maltratadas que los lugareños consideraban perdidas. Estoy seguro que todos, o casi todos, saben que estoy hablando de LA PERDIDA. Nacho cree seriamente en lo que hace, las pocas botellas que produce se exportan a varios países y solo por citar algún ejemplo les digo que hasta están presentes en el mismísimo “Celler de Can Roca”. Pregunten cuántos viticultores querrían tener sus vinos allí. Estoy seguro que algunos darían hasta lo que no tienen por conseguir eso. Pues Nacho los tiene. Y ganado con derecho propio, por trabajo y porque sus productos son realmente naturales y diferentes. 


Foto tomada de FB


Desde la primera copa de LA PERDIDA que probé, con Jorge y Nacho compartiendo un pulpo a feira en Larouco hace casi tres años, creí ciegamente en su proyecto y quedé prendado de esos caldos. Discutí con mucha gente sobre ellos. Hay quienes se ríen de él y de lo que hace. Dicen que no huelen ni saben a vino. Yo les digo que a eso huele y sabe a vino, y que lo que bebemos normalmente como tal no es totalmente vino. La discusión se prolonga y siempre llega al punto donde alguien dice que los buenos vinos tienen que crecer con el tiempo y que los naturales no aguantan más de un año porque sin sulfitos ni “agregados” se mueren enseguida. Yo les digo que no. Al menos no todos, y tengo argumentos para debatirlo…

…Además de amante de la viticultura me considero persona de ciencia. Así que como buen científico quise experimentar con los vinos de la perdida. Simplemente decidí guardarlos a ver qué pasaba.

De la cosecha del 2014, la que estaba recién salida cuando conocí a Nacho, compré varias botellas. Tanto de blancos como de tintos. A las de blanco - todas de Godello, tipo naranjito por su fermentación en barro y con hollejos como a la vieja usanza- las fui destapando de a una por vez, cada noche de fin de año. Aún me queda una botella que la abriré para despedir el 2017 y recibir el 2018. Todas estaban impecables, con excelente acidez, mucha fruta con sabores típicos de manzana verde, hierbas, notas de miel y hollejos. Acompañan de maravillas los entrantes y lo que caiga luego en el plato. Se los aseguro.

A las botellas de tinto las dejé guardadas y no destapé ninguna hasta ayer por la noche. Me dio por ahí. La descorché porque tenía ganas de probar su evolución y también porque hace unos días había estado con Nacho en su bodega probando algunos vinos del 2016 (entre ellos la segunda añada del Proscrito) y me pareció buena idea darle una alegría al paladar. Estaba seguro que iba a estar bueno. Pero la sorpresa fue mayúscula, porque estaba glorioso.

No obstante dije hace un rato que me consideraba un hombre de ciencia, así que el experimento tuvo su estudio a ciegas, como debe ser, así evitaba sugestiones previas. Noemí lo degustó a ciegas (y reconozco que ella no es incondicional como yo con estos tipos de vinos. En general no suelen gustarle demasiado) y quedó fascinada con el vino que estaba catando. Ni les cuento cuando descubrió la etiqueta.

Como le escribí a Nacho por WhatsApp mientras lo bebíamos “Ganó en todo. En redondez, madurez, intensidad aromática y de sabores, complejidad y elegancia”. La definición poco enológica de VI NA ZO le queda que ni pintada. LA PERDIDA Gar-Sum (70% garnacha tintorera y 30% Sumoll) del 2014 es una joya en toda regla! Por suerte me quedan botellas.

Foto de aquel pulpo a feira en Larouco, donde conocí a Nacho y La Perdida



A pesar de las risas, las descreencias de algunos ilusos, de las piedras, de las heladas y de la aplastante industria que marca el ritmo; a pesar de todo eso tus vinos son grandes y verdaderos. Aplausos compañero, lo tienes merecido!


Yo seguiré debatiendo con quien quiera hacerlo que los vinos naturales son el camino. Ya ven, argumentos hay de sobra.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Casi 7 años comunicando la cultura del vino

15 mayo, 2017

QUINTA DO CRASTO, Valle do Douro

 Seguimos por nuestro viaje por el Valle del Douro… Y tanto como creo que esta región vitivinícola de Portugal, Patrimonio Mundial de la Humanidad, es visita obligada para todo amante y no amante del vino, creo también que a la hora de conocer bodegas en el Valle, QUINTA DO CRASTO indiscutiblemente debe estar en el listado. 

Porqué lo pienso? Porque tiene mucha historia (comenzó allá por principios del 1600 y es una de las primeras Quintas de la región), porque sus productos son de una altísima calidad, porque son respetuosos con el terroir que los cobija (ecofriendly dice su etiqueta, y eso se percibe ni bien ves y pisas las viñas) y además porque tienen buena gente dispuesta a atender a los turistas con una sonrisa y todo el tiempo del mundo a pesar del sol que azotaba aquella tarde y el horario de atención que apremiaba. Mil gracias a Ana. Esto vaya por delante.

A nuestros pies, Vinha María Teresa. Más de 100 años y más de 50 castas autóctonas


QUINTA DO CRASTO tiene una ubicación privilegiada en la Región de Cima Corgo, situada en lo alto de una sierra sobre la margen derecha del río Duero. Desde allí se contempla el valle en plenitud. Poseen algunos de los viñedos más antiguos de la DO Douro repartidos en tres viñas con una totalidad de 74 hectáreas de cepas en producción. Elaboran 80% de tintos, 10% de blancos y 10% de vino do Porto.

Para hablar de los vinos que probamos tenemos que entender mínimamente las características de suelo y clima que se imponen en la región donde se gestan las uvas que componen cada etiqueta.

Quinta Da Cabreira. Localizada en la subregión del Douro Superior, la más árida y de mayor altitud (sobre 600 msnm). El suelo es de xistos (pizarra descompuesta) pero con una alta capacidad para retener el agua, lo que le permite a la plantas sobrevivir en condiciones súper extremas. Para que se den una idea de lo que es esta zona, les cuento que en los últimos 5 años la media de precipitaciones caídas fue menor a la del desierto del Sahara. La producción es muy escasa, sobre unos 300 gr por planta y las uvas son muy pequeñas y de piel muy gruesa. El perfil de los vinos de esta región es maduro, concentrado, expresivo y mineral.

Quinta Do Crasto. Principalmente ubicada en la subregión de Cima Corgo. Clima seco pero no tan extremo, dominados por suelos de xistos con mucha diferencia de Ph entre viñas y una profundidad de entre 1,10 y 1,30 mts. La producción se limita aproximadamente a 1 kg de uva por planta. Vinos complejos, concentrados y maduros. Muchas de las mejores viñas de todo el Douro se encuentran en esta región.

Mención especial en esta zona merecen Vinha María Teresa y Vinha Da Ponte, parcelas centenarias (sobre 110 y 120 años) localizadas prácticamente al lado de la bodega y de donde salen las uvas que conforman los vinos más icónicos de Quinta Do Crasto. Hasta el día de hoy no se han identificado todas las cepas que están presentes en estos viñedos. La última actualización habla de unas 50 castas autóctonas distintas. 

Otra parte de las viñas se encuentran en la subregión de Baixo Corgo hacie el extremo oeste. Aquí los suelos son de tipo granítico y es una zona más húmeda. Se producen principalmente las cepas blancas, con rendimientos más altos y generando vinos más frescos y ligeros, pero con mucha expresividad.


Dicho lo dicho, y con la ilusión de que aún sigan despiertos, vamos a los vinos que catamos.

CRASTO BLANCO 2016



Cepas: Gouveio, Viosinho y Rabigato procedentes de suelos graníticos. Vinificado en cubas de acero inoxidable, tanto para la fermentación alcohólica como posterior crianza. Alcohol 12% vol.

Amarillo pajizo, buena lágrima. En nariz es muy limpio y de muy buena intensidad. Sus aromas son fundamentalmente cítricos, con una suave nota floral de fondo. Boca muy fresca, ligero, rectilíneo, mineral. De buena persistencia.

Un vino blanco de verano para beber por litros, pero con estructura y volumen como para soportar los entrantes de cualquier comida. Me gustó mucho. Su precio en bodega es 9,9 € y la RPC es buena +.



CRASTO TINTO 2015



Cepas: Tinta Roriz, Touriga Franca, Touriga Nacional y Tinta Barroca procedentes de suelos de Xistos, zona Cima Corgo. Cepas de 20 años. Vinificado en cubas de acero inoxidable, tanto para la fermentación alcohólica como posterior crianza. El 5% de este vino se somete a una crianza en barricas francesas de 3er uso. Alcohol 13,5% vol.

Color rojo picota capa media, brillante, limpio y glicérico. En nariz es pura cereza madura, , en ese punto de madurez donde a las notas a fruta acompaña esa acidez suave exquisita. En boca es expresivo, muy frutal, con buen equilibrio general, con frescura y verticalidad. Final persistente a pura fruta roja.

Me gustó mucho este tinto. Tiene de todo y en su punto óptimo. Está para beber y disfrutar ya mismo o esperarlo un tiempito también. En el restaurante de la bodega lo maridan con sopas. Interesante! Su precio en bodega es 9,9 € y la RPC es muy buena.



CRASTO SUPERIOR TINTO 2014



Cepas: Touriga Nacional, Touriga Franca, Tinta Roriz y Souzon procedentes de suelos de Xistos, zona Douro Superior en la Quinta Cabreira. Cepas de diferentes edades. Fermentación alcohólica en cubas de acero inoxidable y posterior crianza de 12 meses en barricas francesas, 50% nuevas y 50% de 2do uso. Alcohol 14,5% vol.

Color rojo picota profundo, capa media alta con ribetes violetas, brillante, limpio y muy glicérico. Nariz intensa, con aromas a mermeladas de frutos rojos, notas mentoladas y de eucalipto, fondo tostado y láctico suave. En boca es poderoso, con mucho volumen, pero muy franco a lo ofrecido en su fase olfativa. Tiene estructura, sus taninos aún están por pulir, pero se disfruta perfectamente porque tiene frescura de sobra para acompañar el trago y lograr un muy buen equilibrio. Final largo y goloso, con un leve amargor rico.

Este vino es Douro en estado puro. Me encantó! Un tinto que todo el mundo debería probar alguna vez. Su maridaje en la bodega es con bacalao, excelente combinación. Su precio es 14,9€ y la RPC es Muy Buena +.



ROQUETTE & CAZES 2013



Vino surgido de la unión de dos familias dedicadas al vino de toda la vida. Jorge Roquette de Quinta Do Crasto (aporta las viñas y un enólogo) y Jean-Michel Cazes de Château Lynch-Bages elaboradores de vino en Francia desde hace más de 100 años (aportan técnicas de vinificación y un enólogo). Buscan combinar la estructura y complejidad que otorga el sol de Portugal con la elegancia de Burdeos.

Cepas: Touriga Nacional, Touriga Franca y Tinta Roriz procedentes de suelos de Xistos, zonas Douro Superior y Cima Corgo. Cepas de 34 años. Fermentación alcohólica en cubas troncocónicas. La diferencia en el proceso de vinificación de este vino es que durante la fermentación, muy larga, se utiliza la técnica francesa del “délestage” que básicamente consiste en extraer todo el vino que está fermentando del depósito dejando el sombrero en el interior. Después de una o dos horas, se vuelve a verter el vino en el depósito original con lo que se logra revolver nuevamente el sombrero a la vez que se realiza un ligero prensado del mismo debido al simple peso del líquido. Con esto se favorece la extracción de color, oxigenación, proliferación de levaduras, concentración y complejidad sin perder elegancia. Envejecimiento de 18-20 meses en barricas francesas 80%nuevas.

Color rojo picota muy profundo, con ribetes azulados, brillante, limpio y muy glicérico. En nariz se percibe un perfil similar al vino anterior pero su expresión general es más suave, como perfumes sutiles. Mermeladas de frutos rojos, flores, minerales, tostados y balsámicos. En boca es elegante pero con mucho carácter, cierto picor en la lengua rico, franco y con buena frescura. Final muy largo y goloso.

Sera sugestión quizá, pero se lo nota un tinto más completo que el anterior, porque tiene todo el sol y el calor del Douro sin esa rusticidad típica y con la elegancia de los vinos de lugares más frescos. Vinazo! Su precio en bodega es de 18,3 € y la RPC depende de su precio fuera de bodega, pero a ese importe le doy un Excelente.



QUINTA DO CRASTO RESERVA Vinhas Vellas 2014



Cepas: viñas viejas de más de 70 años. Compuesto de 25 a 30 cepas diferentes procedentes de suelos de xistos, zona Cima Corgo, donde destacan las Vinhas María Teresa y A Ponte. Fermentación alcohólica en cubas de acero inoxidable, suave prensado antes del envejecimiento durante 16 meses en barricas nuevas francesas 85% y americanas. Alcohol 14% vol.

Color rojo picota profundísimo, limpio, brillante, glicérico. Nariz intensa, excelente, donde dominan las notas de mermeladas, compotas, especias tipo pimienta negra y canela, suaves tostados y balsámicos. Boca estructurada, poderosa, llena el paladar. Sabroso y cargado de sol. Con frescura y fondo mineral. Final largo, muy largo y complejo.

Otro 100% Douro. En este vino hay sol, calor, terruño a fondo. Me recordó a algunos vinazos argentinos de la zona alta de Mendoza que hace tanto que no pruebo. Pide carne a la parrilla, con grasa y estructura. Es de los vinos de la bodega mejor valorados por su RPC en el mercado internacional. Su precio es de 26,8 € y si ese precio se mantiene fuera (lo dudo) le daría también un Excelente.

Finalmente, para cerrar una cata completa relajados y disfrutando de los paisajes fantásticos que nos rodeaban, terminamos con un Porto.

CRASTO PORTO Late Bottled Vintage 2012



Se trata de un Ruby de una única cosecha, embotellado tras 4 años de envejecimiento en toneles de roble de 9000 litros. Mezcla de viñas viejas de diversas cepas. Alcohol 20% vol.

Color rojo picota profundísimo, glicérico, limpio y brillante. Nariz exquisita, intensa, con notas típicas de los vinos fortificados como nueces, almendras, higos secos, mixturadas con aromas frescos de balsámicos, frutos rojos en mermeladas y suaves tostados. En boca es voluptuoso, muy franco y con buena frescura que equilibra su dulzor no exagerado. Persistente y exquisito final de boca.

Me reconozco como una persona que no se apasiona con este tipo de vinos y no los bebo con frecuencia, pero sí que soy capaz de reconocer cierta calidad en unos u otros. Este Ruby me gustó muchísimo y creo que sería capaz de acompañar una comida completa sin ningún inconveniente (excepto los entrantes, claro). Su precio es de 13 €en bodega. La RPC es muy buena.

Bueno… hasta aquí llegamos. Disfrutamos muchísimo de todo, de la compañía de Ana que nos guió durante la visita, del lugar y de unos vinos fantásticos.

Nuestra recomendación es que no dejen de visitar Quinta Do Crasto si deciden viajar al Valle del Douro. Solo lleva unos 50 minutos desde Vila Real. El camino es algo sinuoso, con subidas y bajadas. Hay que ir despacio, tranquilos, disfrutando de un paisaje que quita el hipo en cada metro que transitamos. Pero compensa con creces lo que se encuentran al llegar.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Casi 7 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

29 abril, 2017

SILIUS PIZARRA 2015, fantástico!

No me voy a explayar mucho a la hora de hablar de Atrium Vitis, ya lo he hecho en otras ocasiones y a estas alturas dudo mucho que la gente que pulula por el mundillo del vino no sepa quiénes son Ana y Javier y qué vinos elaboran. Así que me voy a ir derechito a lo que importa, pero antes quiero solidarizarme con todos los viticultores, como ellos y otros tantos amigos y no amigos, que se vieron afectados por las heladas de estos días y que prácticamente han destrozado todos los viñedos. El 2017, sin dudas, será un año muy especial. Por no decir un año de mierda. Una pena!

Lo dicho, ahora les cuento.

El fin de semana pasado descorché su SILIUS PIZARRA 2015. Un vino elaborado casi en su totalidad con Mencía procedente de una viña (Ybedo) en Montefurado, asentada sobre suelos de pura pizarra. Tinto de elaboración artesanal, como todo lo que hacen estos chicos, obviamente de fermentación espontánea con levaduras indígenas, bazuqueos manuales y 6 meses de depósito en inox más 3 meses en vidrio antes de salir al mercado. Embotellado con el mínimo de sulfitos.

Lo probé en una cata hace cosa de unos 8 meses atrás y me había encantado, aunque en aquel momento me pareció que le faltaba algo más de tiempo de botella para afinarse del todo. Pasó el tiempo, y así está hoy:







Rojo pico de capa media alta, brillante y glicérico (piernas gruesas, de caída lenta, densas). Nariz de buena intensidad, limpia y compleja. Tiene de todo y varía de principio a fin. De entrada destacan las de perfil más vegetal y de hierbas aromáticas sobre un fondo claramente mineral. Luego gana fuerza la fruta roja fina y madura, acompañada por balsámicos (resinas, eucaliptus, mentol) y pimienta negra. Al final se expresan en conjunto, capa sobre capa. Un espectáculo. 

En boca es muy serio. Su alma de Ribeira Sacra se luce de principio a fin, porque es vertical, tiene tensión y mucho nervio pero con estructura y carga frutal. Perfectamente equilibrado, con taninos pulidos y suaves. Si nos vamos a las “clasificaciones” que parece tanto gustan actualmente diría que está justo en el punto perfecto entre un vino mediterráneo y uno atlántico. 

En la elaboración de Silius Pizarra la madera no se utiliza para nada. Estas viñas brindan unas uvas maduras, sanas y con la fuerza y elegancia suficiente para gestar un gran vino sin maquillajes que exprese claramente el terruño de dónde proviene. 

Excelente factura sin intervención y casi en ecológico en una cosecha que se dicen de las históricas en la Ribeira Sacra.

Mi opinión personal es que está entre los mejores que he bebido de Atrium Vitis y quizá de los mejores que he bebido este último tiempo. Tiene un gran presente, pero seguro que tiene cuerda para rato (al menos me voy a guardar algunas botellas para probarlos dentro de unos años). Su precio creo que ronda los 15 € en vinotecas. RPC Excelente.

Si lo consiguen ni duden un minuto en hacerse con alguno. Eso sí, hay que apurarse porque solo se elaboraron 336 botellas de esta joyita.

Ánimo chicos,

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Casi 7 años comunicando sobre la cultura del vino. En favor del consumo responsable y moderado.

23 abril, 2017

Desde España, ya hace un año, que se te extraña

Hace ya un año que te fuiste. La pucha carajo, como pasa el tiempo y la vida! Nos preocupamos tanto por correr de un lado a otro sabe dios queriendo llegar a dónde, y no somos capaces de, cada tanto, pararnos a disfrutar de ella siquiera un segundo. Maldita rutina.

Pues sí, ya hace un año viejito. Parece que fue ayer. Pero también parece que no te fuiste nunca. No hay un solo día que no me acuerde de vos. Siempre con una sonrisa, te lo aseguro. Mis días, desde ese día, ya no fueron iguales y tu paz se transformó en mi paz. Hasta cuando no estabas siempre supiste estar, con los gestos justos (no eras de espavientos, para qué negarlo) y las palabras cortas pero certeras que daban siempre en el blanco, a pesar de que mis ojos de juventud a veces no querían verlo. Qué se yo, cuando uno es joven nunca cree que los padres tengan razón. 




Aunque no me puedo quejar, te cuento que desde que te fuiste creo que Argentina y el mundo están cada día más feos. Macri está dejando a los laburantes culo al aire, y lo construido ya es casi cenizas. Se fue Fidel (seguro que anda con vos y Nestor de charla) y ganó Trump. Encima el Barza y San Lorenzo que comparten colores y tu corazón, parecía que últimamente se habían olvidado de jugar. Me pregunto si también estarán de luto. Si querés sigo, pero para qué. Estoy seguro que estás al tanto de lo que te cuento y del recital que dio la pulga anoche en tu honor.

Ya ves viejo querido, las cosas siguen su curso… Todos te extrañamos, la vieja y tu hija ni te cuento, pero no te creas que te fuiste, no te lo creas, porque seguís estando. Y yo, ya que estoy, y aprovechando que estás, esta noche descorcharé nuestro último vino juntos, ese que disfrutaste como hacía rato que no te recordaba disfrutar. Ese CASONA LÓPEZ Semillón que me parece que esa vez ni siquiera te hizo temblar las piernas, como decías que te hacía el vino.

Aún recuerdo ese último vino con vos como si fuese hoy. Porque aquella noche fue diferente a las últimas… no metiste nariz, dejaste la copa en la mesa y juzgaste como hacías casi siempre, te acordás? Esa noche metiste nariz, luego unos cuantos tragos y tu sentencia fue tajante “¡Qué rico está este vino che..!”

Y sí, la verdad es que estaba bueno. Seguro lo sigue estando. Cuando quieras lo repetimos, te animás?


Rumbovino


Agradezco infinitamente a Eduardo López, de Bodegas López, todo el esfuerzo que hizo por intentar enviarme unas botellas de CASONA LÓPEZ SEMILLÓN a España para que esta noche pudiera brindar a la salud de mi viejo. Es un gesto que no olvidaré nunca. Las grandes cosas se demuestran en los pequeños gestos.

17 abril, 2017

VALLE DEL DOURO, un viaje extraordinario

Volver a las raíces del blog es en cierta forma volver a nacer. Retomar los comienzos de cuando pateábamos paisajes de viñedos y bodegas allá donde estuviesen, para luego contar nuestra experiencia. Esos fueron los primeros pasos de Rumbovino. Hoy volvemos a hacerlo.

Para ello cumplimos con una materia pendiente que teníamos de hace mucho tiempo. Organizamos un viaje por VALLE DEL ALTO DOURO en Portugal, un paraíso para los amantes del vino, que creo que debería ser de visita obligatoria para todos los que amamos y disfrutamos de esta bebida milenaria.

Ni Borgoña, Burdeos, Rioja o el Ródano. El Alto Douro Viñateiro, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2001, te deja sin aliento desde el preciso instante en que tus pupilas toman contacto visual con ese impresionante monumento cultural creado por la mano del hombre a lo largo de dos mil años, sobre las laderas de las sierras que acompañan al río Duero en su paso por el nordeste de Portugal de camino hacia el mar.

Allí nos fuimos a retomar nuestros comienzos.

Organizamos la ruta, enviamos correos a unas cuantas bodegas y viticultores, concertamos algunas visitas e hicimos base en Vila Real, desde donde nos movimos a diferentes destinos durante los 4 días que pasamos en la región haciendo turismo y enoturismo.

En esta primera nota quiero dejarles solo unas pinceladas del viaje a una de las regiones vitivinícolas más antiguas del mundo. Pero considero que debo empezar por el principio así que a mi forma les contaré sobre el origen y el porqué de los viñedos del Alto Douro.

Como sucede con muchas de las cosas relacionadas con el mundo del vino y el cultivo de la vid, hay que dar gracias a los romanos. Es que de no ser por los ellos, que obligaban a beber 2 litros de vino diario a los esclavos y 4 litros a los soldados - más 3 litros antes de la batalla- seguro que no hubiesen tenido que buscarse la vida para producir tanto vino allá donde llegaran y hoy no podríamos disfrutar de este verdadero espectáculo creado a través de la construcción de miles y miles de hectáreas sostenidas en socalcos (muros de piedra) sobre las laderas del Alto Duero, transformando una tierra estéril en rica y productiva. Los lagares más antiguos encontrados en la zona datan del siglo I DC.

Cuenta le leyenda que Julio Cesar no bebía vino tinto porque no quería ensuciarse la barba. Aunque en realidad se sabe que no se la ensuciaba porque los romanos solo sabían elaborar vino blanco. O eso se dice al menos. Quién sabe. Siempre hay más de una verdad detrás de cada historia.

Les dejamos unas fotos de lo que vivimos y en breves les contamos lo que visitamos, vimos y bebimos. 

Socalcos típicos del Alto Douro


Barcas de paseo por el Duero. Salidas desde Pinhao. Recomendable y a buen precio.


Vista del santuario de Lámego. El pueblo con más monumentos por metro cuadro. Visita indispensable. 


Camino por la N108 desde Mesao Frio a Peso da Régua





























Amarante, visita indispensable en la zona. hermoso pueblo junto al río Támega






27 marzo, 2017

Noche de SILICEs

A estas alturas de las circunstancias me parece que pocos podrán juzgarme mal si me atrevo a decir que los vinos surgidos del proyecto de Carlos, Juan y Fredi se encuentran entre los mejores que se producen en la Ribeira Sacra actualmente (más allá de lucir o no la etiqueta de la DO, que en ocasiones encorseta más que libera, pero ese es otro tema).

No me queda ni un solo vino por probar de todos los que comercializaron hasta la fecha desde el año 2013 cuando salió su primera añada. Y con excepción del SILICE 2013 que en su primer año no me convención mucho (en el segundo estaba mucho mejor) todos me parecieron excelentes. Podría decir que son unos vinazos, pero no quiero que luego me tilden de utilizar terminología más de cátedra futbolera que ligada a la enología.

Este fin de semana repetí el SILICE 2014 que está en un momento fantástico para ser disfrutado, pero escribí sobre él en el blog hace poco tiempo, por lo que hoy quiero extenderme sobre uno de los vinos de Selección Especial que elaboraron en su primer año, el SILICE 301 cosecha 2013 (la única que se comercializó con este nombre, porque en 2014 los vinos de Finca pasaron a llamarse Romeu y Lobeiras. Por cierto si no me equivoco ya están agotados, o en busca y captura los pocos ejemplares que andan sueltos).

El SILICE 301 procede de una única parcela -creo que es Lobeiras, una finca en pendiente casi vertical, extrema y extraordinaria a la vez- y está compuesto mayoritariamente por uva Mencía (70%) y resto de variedades que acompañaban en la parcela, Brancellao (15%) y Garnacha Tintorera (15%). En la Ribeira Sacra, desde siempre se plantaron cepas tintas y blancas conjuntas en las viñas, por lo que tratándose de viñedos tan longevos no me extrañaría que algunas uvas blancas también formen parte del coupage.

Todo el trabajo es en ecológico (cercano a la biodinámica quizá). Para este 301 utilizaron racimos seleccionados a mano, fermentados con raspón y criados 12 meses en barricas muy viejas de 300 litros buscando una oxigenación muy suave y que la madera no interfiera en la expresión del terruño. El proyecto SILICE busca hacer vinos estilo borgoña, que eso vaya por delante. Que no maquille la barrica lo que la tierra, el agua y el sol nos regala. Solo se elaboraron 400 botellas. Graduación 12,5% Vol.




Rojo rubí, de capa media y buena lágrima. Brillante y levemente turbio (no se filtra ni clarifica). En nariz un poco remolón, como es lógico, de recién despertado. Comienza con típicas notas herbáceas de los vinos de Amandi. Hay que dejarlo desperezar. No se apuren… Luego despliega todo lo que tiene dentro. Las notas de hierba fresca y aromáticas siguen presentes, pero aparece fruta roja fina (sobre todo frambuesas), mixturada con notas florales y un fondo mineral increíble. 

En boca entra suave, como pidiendo permiso, pero explota en el paladar. Pura esencia de la Ribeira Sacra. Frescura, frutalidad y mineralidad a partes iguales. Vertiginoso, expresivo, lineal, vertical, atlántico, como prefieran llamarlo. 

Un tinto de gran complejidad, pero para beber por litros sin cansarse. Casi, una obra de arte. Sin el casi, una obra de arte.

Chicos, aplausos! A seguir…

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Más de 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

21 marzo, 2017

Este LUNTA 2014 está BARBAROT 2011

Uno del viejo mundo y otro del nuevo… A veces lo hago, comparo. No me gusta alejarme durante mucho tiempo de los vinos de mi tierra patria. Creo que es necesario no perder de vista los infinitos estilos diferentes que podemos encontrarnos en el mundo del vino, por lo que si es posible les recomiendo que intenten probar etiquetas y elaboraciones de uno y otro lado para que el paladar detecte el monomorfismo vinícola que siempre amenaza con volverse a instalar.

Recuerdo que cuando llegué desde Argentina a España me no me costó mucho acostumbrarme al nuevo “gusto” del vino que me recibió, porque la moda que había impuesto Parker con sus altas puntuaciones hace algunos años, globalizando el sabor del vino y haciendo perder el rasgo del terruño, habían calado profundo en los bodegueros de todo el planeta. Actualmente parece que la cosa está cambiando, por suerte.

Así que cada tanto viajo por el mundo a través de una copa de vino, para seguir aprendiendo, entrenando, comparando y estando atento, por las dudas.

Del Viejo Mundo

Del proyecto de Bárbara Palacios, que además de portar apellido de historia en esto de la vitivinicultura Ibérica, tiene fondo para meterle Merlot a un Tempranillo de Rioja y quedarse tan tranquila. El Merlot se acepta en esta DO cuando el viñedo es experimental y no supere el 15% del vino. Tengo que reconocer que este tinto está logradísimo, aunque quizá cometí el error de que me pudo la ansiedad, y lo destapé muy pronto.




De viñedos de la familia, una uva de gran calidad que surge de terrenos arcilloso-calcáreos y un estilo que se aleja bastante del Rioja clásico, encuentro en este vino mucho de lo que me gusta de un tinto con base Tempranillo, pero con ese plus diferenciado que le otorga la cepa bordelesa. Insisto que va a crecer, y mucho más, pero ya está para disfrutar porque el Merlot le da ese aporte de elegancia, delicadeza en aromas y frescura en boca que en ocasiones suele perderse en estos productos pensados para beberse a largo plazo.

Creo que se hicieron poco más de mil y pico de botellas. No sé si llegan a las dos mil. No volvió a elaborarse este Barbarot hasta la cosecha del 2014, que creo que saldrá en un tiempito a la venta, así que estén atentos. Mientras tanto mi consejo es que busquen este 2011, si es que aún queda alguno disponible, y lo guarden un poquito más, si no son tan ansiosos como yo.

Mi amigo Rafa, en las delicias del 69 creo que aún dispone de alguna botella. No es barato, sobre los 20 €, pero creo que es de esos vinos que vale la pena probar y disfrutar.

Del Nuevo Mundo

Este vino procede de viñas casi centenarias localizadas 
a 900 msnm mirando las sierras de Lulunta en Luján de Cuyo (antaño dueño de los mejores Malbec de Mendoza, ahora quizá en la teoría desplazados por terruños más altos y complejos del Valle de Uco).




De estas cepas se seleccionan las uvas de Malbec más livianas y con más expresión frutal. Se crían un 65% en barrica y el resto en tanques de inoxidable, justamente buscando ese punto de verticalidad y juventud que separa esta etiqueta de sus hermanos mayores. 

Hay notas de crianza y cierto peso en boca, pero que se ensamblan perfectamente con las notas florales, frutales y de frescura que se busca con esta línea de base tan bien lograda. 

Si van a venir para el viejo mundo y están en el aeropuerto de Buenos Aires haciendo tiempo para que salga el vuelo, y por más que la maleta venga cargada de botellas pero aun así quieren traer algo en la mano, creo que no hay mejor alternativa para elegir en el free shop que este LUNTA de Roberto de la Mota, por precio y calidad. Si no recuerdo mal, debe andar por los 16 US aprox. Los pago una y mil veces, porque es un Malbecazo!

De todas las veces que probé los vinos de MENDEL WINES, siempre me quedé con la misma impresión y reflexión. Están todos muuuy buenos, pero el LUNTA por RPC es definitivamente extraordinario.

Buena vida y buenos vinos.

Salutes, Rumbovino.

Más de 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

13 marzo, 2017

4 Monos A mi manera.

Dos trabajos diferentes y el blog. Como es lógico, los dos primeros me dan de comer (y beber), mientras que el otro me da dolores de cabeza porque siento que estoy en deuda con alguien si no escribo –no tengo claro con quién es la deuda, pero con alguien es-.

Así que ante la disyuntiva de dejar o seguir, el tema pasa por escribir “obligado” y mal, o escribir solo cuándo puedo disponer de media hora, como hoy, e igualmente escribir mal pero con más tiempo. En cualquiera de los dos casos la ecuación arroja el mismo resultado, así que menos quejas y más acción. Vamos al lío.

Fin de semana, como siempre viernes y sábado por la noche mi momento vino. Esta vez seleccioné dos etiquetas que tenía ganas de probar desde hace un tiempo.

VIERNES

Pintó una cenita a base de una picada sencilla con jamó serrano y queso manchego (exquisitos por cierto) y una buena pizza casera con tomates secos y Brie. Estos sustentos pedían, al menos me lo pedía a mí, la compañía de un tinto de poco grado y cierta frescura. Elegí el 4 Monos Cariñena 2014, que supuse que sería de ese estilo. No falló.





100% Cariñena de Madrid. Uvas de viñas de 30 años procedentes del paraje Arroyo Tórtolas ubicado en la localidad de Cadalso de los Vidrios conducidas en vaso y plantadas sobre suelo arenoso en superficie con granito meteorizado a una altura de 700 msnm.

Maceración en frío con racimo entero. Fermentación alcohólica con levaduras autóctonas con el 100% de raspón durante 40 días. Crianza de 14 meses en barrica de roble francés de 300 litros. Alcohol, 12,5% vol. (cada día me gustan más los vinos de bajo grado). Solo se elaboraron 400 botellas.

Rojo picota con ribetes rubí. Buena lágrima aunque no es su fuerte y no importa tampoco. Nariz fresca, limpia, profunda, con fruta roja pequeña, destacando su fondo balsámico y mineral (grafito, piedras). Boca lineal, vertical, fresca, con frutos negros y rasgos muy minerales y levemente balsámicos. Seco, final amargoso, rico. 

Un vino diferente. Lo que esperaba de él. Me encantó! 

Precio aproximado 18€. No es barato, pero los volvería a invertir sin dudarlo. Tengo que probar más cosas de este proyecto de 4 Monos Viticultores.

SÁBADO

Cayó un asado. Nunca falta en mi fin de semana, salvo catástrofe, carne a la parrilla. El gen Argentino me puede allá donde vaya. Tenía algo de grasa la carne, por eso quería algo con cuerpo y tanicidad pero con frescura y frutalidad. Me fui al crianza oxidativa de Benjamín Romeo, de Bodegas Contador. A MI MANERA (2016).

Digamos que es un pequeño capricho de Benjamín. Un tinto 100% Tempranillo que elabora a su manera con uva procede de varias fincas pequeñas situadas en el municipio de San Vicente de la Sonsierra, sobre suelos pobres, en su mayoría arcillo-calcáreos y aluviales, de escasa producción. 




Se vinifica en grandes tinos troncocónicos de 10.000 lts. de capacidad. La uva macera en frío durante 3 días antes de arrancar la fermentación, que se produce durante 7 días a una temperatura controlada que ronda los 24ºC.

El resultado es un tinto de color picota profundo, brillante, limpio y glicérico. Intensas notas de flores en nariz, fruta como las ciruelas rojas maduras por doquier y un fondo láctico delicado cierra su paleta aromática. En boca es jugoso, expresivo, con mucha frescura y pura fruta de principio a fin, tiene taninos rugosos pero no pierde elegancia. Hasta muestra cierta complejidad con un final algo especiado y mineral.

Me pareció un crianza oxidativa exquisito. Para beber por litros. Su precio sugerido es de 13,50€. Un poco más caro que otros de su estilo y que también están muy bien. El coste diferencial entiendo que es por su hacedor y la calidad del producto que utiliza.

Vale lo que cuesta. Otro vino que volvería a comprar sin dudarlo.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Más de 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

16 febrero, 2017

Mencía, #QueSeCepa

Bancales sobre el río Sil. Mencía
Ya ven, la nueva movida de Argentina Wine Bloggers (AWB) se llama #QueSeCepa. El asunto funciona así. Cada uno de los blogs que formamos parte de AWB seleccionó una variedad de uva diferente, tinta o blanca según gustos, y a su manera y con su estilo redactó una nota sobre ella. Durante todo este tiempo se irá publicando cada cepa, siguiendo un calendario prestablecido. Me parece una muy buena manera de dar a conocer la enorme paleta varietal de la vitis vinífera a lo largo y ancho del mapa vitivinícola mundial y, además, de fomentar la diversidad de opciones que tenemos a la hora de elegir un vino. “No solo de Malbec vive el hombre”

Nosotros vivimos en Galicia, y desde aquí la elección nos fue sencilla. Sin lugar a dudas, desde la época de los romanos quizá, la reina tinta del noroeste español es la uva Mencía. Si bien, hasta no hace mucho tiempo atrás fue una cepa poco valorada (como tantas otras), actualmente es dueña y señora de la mayor parte de los grandes vinos que han puesto a esta región de península ibérica en la mira de los mejores enólogos del mundo. Incluso hasta hay quien considera que la Mencía sería una de las cepas españolas que habría que llevar a otro planeta si el mundo se acabase. ¿Qué les parece?

Su origen no está muy claro. Algunos lo asocian genéticamente a la Cabernet Franc porque comparte ciertas características organolépticas con este cepaje francés (eso actualmente está descartado), otros dicen que es autóctona de esta zona y están quienes sostienen que fueron los romanos quienes la introdujeron. El debate sigue abierto.

Pero lo cierto es que se tiene registro de ella (por escrito al menos) desde la época postfiloxérica. No obstante, Plinio ya escribió sobre los grandes caldos tintos que salían desde aquí por la Vía Romana de camino al gran Imperio, y estoy casi seguro que la Mencía ya era parte de aquellos brebajes.

Su momento más “dulce” lo tuvo quizá en la época medieval con los grandes monasterios, cuyos monjes cultivaban la vid para comer y beber de sus frutos. Hasta hoy, y desde siempre, a la par del Camino de Santiago, esta uva sació el hambre y la sed del peregrino en su andar hacia el apóstol. Solo hay que hacer el camino para comprobar la belleza de los viñedos y el exquisito sabor de la uva que nos acompaña al atravesar esta región.

Se dice que es una uva de montaña, le gustan los relieves complejos y los climas cambiantes. Es una cepa tan flexible que se desarrolla tanto en bancales y pendientes interminables como los de la Ribeira Sacra o Valdeorras, como en los relieves más suaves como los del Bierzo, con un estilo más declaradamente francés. Se adapta al alto y al bajo. Tan bajo que convive junto al río, desde donde hay que llegarse con barcas para vendimiarla. 

Ribeira Sacra. Río Miño. Bancales donde reina la Mencia


Definir un estilo de vino para la uva Mencía, hoy se me antoja imposible. Sus productos son tan variados como la geografía de los lugares donde se la cultiva.

Se amolda bien tanto a la elaboración de vinos jóvenes, sin crianza y bajo alcohol (12 o 12,5 % Vol), como a la producción de vinos de mayor tanicidad y grado alcohólico (14 a 14,5 % Vol), capaces de soportar largas crianzas. En general, y lo digo con conocimiento de causa, es una uva que tiene una evolución magnífica en botella. Si bien de acidez no va mal, quizá sea su punto más flojo a la hora de elaborar un vino con esta cepa. Cuando la uva madura mucho, se queda un poco corta de acidez. Por eso como cuando se la utiliza como varietal puro (suele usarse acompañada de otras variedades autóctonas), buscando hacer vinos de guarda, la experiencia del viticultor a la hora de la vendimia es fundamental para obtener un gran producto.

Ya ven, en cuanto a estilos de vinos posibles con Mencía, podemos ir de los ligeros, expresivos, vibrantes, cargados de fruta roja pequeña, hierba fresca y notas balsámicas como pueden ser los vinos de año de la Ribeira Sacra - de los cuales me declaro incondicionalmente enamorado- a algunos Bierzo de crianza, con años de estiba en botella, donde la uva adquiere una complejidad extraordinaria.

Si tuviese que recomendar todos los vinos elaborados con uva Mencía que me gustan, sin dudas haría una lista que podría resultar interminable y aburrida para el lector. Además creo que sería injusto con un montón de vinos que dejaría fuera si hago una lista acotada, así que mi propuesta es más sencilla...

Viñedos de Mencía centenarios. El Bierzo 


Hagan lo siguiente: 

Busquen un par de etiquetas elaboradas con Mencía en la DO que sea, Bierzo, Ribeira Sacra, Valdeorras o Monterrei. Si es de dos DO diferentes mejor.

Inviten a unos buenos amigos y preparen una rica cena, de ser posible con carne de vaca a las brasas. Descorchen la primera botella, de entrada un tinto fresco, expresivo, pura fruta y mineralidad como lo son la mayoría de los vinos del año por esta región. Sírvanse una copa y repartan con los comensales…. Siéntense cómodos cerquita de la parrilla y mientras se hace el asado disfruten una picadita con olivas verdes y queso suave. Hablen de las cosas lindas de la vida y cada tanto arrimen alguna brasita caliente a la parrilla para que la carne se haga despacito. Cuando esté terminada, sirvan la cena y cierren la noche con la potencia y exquisita complejidad de un crianza con varios años de estiba (aquí buscaría uno del Bierzo). Disfruten y al llegar el final de la noche, comprobarán que no han arreglado el mundo, pero estoy seguro que habrán encontrado la respuesta al por qué nos gusta tanto el vino.

#QueSeCepa, Mencía.

Imagen histórica de la vendimia en barcas sobre el río Miño


Buena vida y buenos vinos.

Salutes, Rumbovino

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

15 enero, 2017

Bastardo

Tiempos convulsos, de prisas y visitas que me impiden dedicar al blog siquiera un minuto. Pasaron las fiestas de navidad y año nuevo. Cayeron, como no podía ser de otra manera, algunos tintos y otros blancos. Nada reseñable, buenos vinos y punto. Pero en Reyes, a pesar de mis 44 pirulos aún me caen regalos. Se nota que Baltazar anda bien de pasta y se acuerda del pastito y el agua que le dejaba en la ventana, en Argentina, cuando era un niño.

Sabedores que soy amante del vino, los magos me dejaron en la puerta de casa un BASTARDO 2014 de Conceito. Tinto 100% uva Bastarda o Merenzao como se le llama en algunos lugares de Galicia. La cepa más parecida a la Pinot Noir que he bebido en mi vida. Este tinto viene de la región del Douro, en Portugal y está elaborado por Rita Ferreira (una joven enóloga que a pesar de su corta edad ha pateado el mundo del vino de arriba a abajo). Las uvas de cultivo ecológico de este Bastardo vienen de Quinta da Veiga una finca de 5 has ubicada en la parte alta en el Vale da Teja.

100% Bastarda (antes muy extendida en Portugal y luego denostada debido al escaso color que daban sus jugos) sin despalillar y pisada en lagares de granito. Luego se somete a una crianza de unos 10 meses en barricas francesas muy usadas. Leí por ahí que Rita dijo sobre este vino algo así como… “ponemos las uvas con el raspón en el lagar y las pisamos, el resto simplemente sucede…”



El resultado es fantástico. Un vino que se muestra en copa de color rojo teja muy suave, algo amarronado, de capa muy baja pero brillante y de lágrimas densas. De nariz espléndida, donde afloran diferentes aromas en la medida que el aire y el tiempo hacen su trabajo. Siempre susurros… primero frutos rojos frescos, luego más maduros y negros, mentolados y especiados… siempre, de principio a fin, la mineralidad limpia y profunda de los suelos pizarrosos de la región. La madera se intuye, suave al fondo, casi imperceptible, pero crucial en el resultado final. En boca completa todo lo anterior, es franco con lo anticipado. Suave desliz por el paladar, fresco, expresivo, de taninos pulidos y levemente dulces. Para beber por litros…

Su precio es de 21 € aproximadamente. No es para todos los días y bolsillos, pero vale lo que piden por él. Si lo comparamos con los Merenzao que andan por Galicia, hasta diría que es barato. 

Un vino para darse un capricho y terminar la botella filosofando de la vida y preguntarse si los Reyes Magos realmente existen.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

05 diciembre, 2016

La insurrección de LA PERDIDA

Nacho es un amigo. Hace vinos naturales sin ningún tipo de aditivos químicos ni en viñedo ni en bodega, trabaja la tierra de forma orgánica y sus vinos son el resultado solo de uva fermentada en barro y criadas en barricas muy viejas durante el tiempo que ellas demanden. Una ideología que va en contra de las grandes producciones en serie que han dominado la industria del vino durante mucho tiempo. Desde que nos conocemos (no hace tanto, es verdad) pruebo cada uno de sus vinos. Me pregunta y le doy mi opinión. Intento ser lo más objetivo posible dentro de lo que puedo. No es fácil serlo, porque su estilo y filosofía de elaboración me encantan, por lo que antes de probarlos ya sé que me van a gustar. Pero además porque la amistad en estos casos influye siempre a la hora de la valoración.

Convengamos que a mí, en lo personal, no me preocupa. Pero esta vez quise y quiero ser más justo a la hora de la valoración. Así que para disminuir el condicionamiento fuimos 6 personas los que nos juntamos a probar el PROSCRITO, una de sus nuevas etiquetas.

Tengo que decir también que de todos los que estábamos, 4 de ellos ni sabían quién es Nacho ni qué vinos hace. La opinión fue unánime. Así que me voy a explayar sin remilgos…

Un par de huevos y mucha confianza en lo que haces tienes que tener para sacar a la venta un clarete, natural, y encima con la vilipendiada Palomino como actor principal del brebaje. Sí señor! Transcribo la contraetiqueta del PROSCRITO, a mi juicio retrato perfecto de su irreverencia al sistema y de la rebelión de los menos considerados de este mundo del vino a veces demasiado cínico. Lean y luego sigo:

“Proscrito, nació de la unión de dos uvas malditas. Palomino (95%) y Garnacha Tintorera (5%). La parcela de Campo Santo, en el núcleo de Larouco, representa claramente lo que fue la realidad vitivinícola de un territorio, que la administración se empeñó en hacer progresar a base de eliminar plantaciones de cepas centenarias, pero de variedades “poco comerciales” para sustituirlas por mares de alambre que sustentan a los monocultivos de Godello y Mencía. Proscrito quiere representar un corte de manga de los que pensamos diferente. Palomino y Tintorera fermentadas juntas, como juntas conviven desde hace décadas en la viña, en barricas usadas de 225 litros de roble francés sin adición de sulfuroso. Fermentado con sus propias levaduras y sin realizar filtración ni clarificación”


Las notas de cata son lo de menos en este texto. Este clarete es una ráfaga de aire fresco en un ambiente tan cargado. Puro vino, pura uva, terruño y sinceridad en partes iguales. Color rojo rubí brillante de capa baja. Limpio, glicérico. Notas de hollejos, junto a las ya clásicas terrosas (minerales), y de principio a fin frutos rojos nítidos, cristalinos y expresivos. En boca es franco con la nariz, explota su sabor en el paladar. De paso fluido, con mucha frescura pero con una fuerza frutal y mineralidad encantadora. 

Son solo 290 botellas. Buscadlas ya mismo!


A veces las revoluciones no solo las hacen los viticultores. En ocasiones quienes se revelan al tiempo y el clima, quienes se oponen a lo que está mandado, son las propias uvas. Este es el caso de O POULO. FILLO DA PEDRA, producto de Garnachas Tintoreras que se resistieron a una arrasadora pedrada que cayó del cielo y arruinó la práctica totalidad del viñedo en el año 2015. Las que quedaron, maduraron con menos grado pero con todo su genio. Se hicieron vino siguiendo los conceptos de su hacedor. Naturaleza en estado puro. 






Rojo sangre de capa alta, brillante y limpio. Piernas marcadas, de esas que seducen en su lento regreso y anuncian algo bueno. De entrada huele maravillosamente a flores, azahar, jazmines, rosas. Luego con aire aparecen rasgos minerales (terrosos que nunca faltan en los vinos naturales), notas de fermento suave y fondo balsámico. Boca franca, amplia, sabe a flores y frutas negras mixturadas con hierbas frescas. Muy buena acidez que soporta los taninos aún bastante rugosos pero que le dan carácter y autenticidad a esas uvas que sobrevivieron al tiempo. El regusto es férrico, no sé si es un descriptor válido, pero me recuerda a ese sabor dulzón y metálico que tiene la sangre fresca. Lo asocio, y me gusta hacerlo, a la mineralidad del terruño de O Poulo. 

Pide carne a gritos. Como buen argentino que soy, le metería un asado con achuras incluidas. Está bueno y estará mejor porque creo que aún le queda botella para redondearse. Puro vino, sin vueltas, para volver a las raíces…

400 botellas dieron estas uvas. No las dejen escapar porque será muy grande!


Buena vida y buenos vinos,

Salutes. Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor de consumo responsable