Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



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14 septiembre, 2014

El mejor vino que he bebido en mi vida

Y ahora les explicaré porqué.

Ya lo presuponía allá por octubre del 2013, luego del descube y tras haber andado las terrazas de los cañones del Sil de arriba a abajo y de abajo a arriba muchas veces aireando cepas, sulfatando, vendimiando... jugando en ocasiones con la verticalidad, que si te distraes un poco puedes perder.

Lo advertí cuando publiqué aquella nota donde contaba mi experiencia como viticultor de la Ribeira Sacra en primera persona... XAN VACA 2013 es el primer vino en el que me siento total y absolutamente implicado. Vino que me permitió vivir en carne propia lo que cuesta trabajar la viña y ver su fruto convertido en caldo, y del que aprendí que nunca más sería capaz de juzgar un vino desde la comodidad del sillón de mi casa.

La experiencia de “mi primer vino”, que no es mío siquiera un poquito pero lo siento así, me dejó un antes y un después en lo que a valorar una etiqueta se refiere. Cuando lo viví, lo sufrí y lo disfruté, estuve seguro de que ese sería uno de los mejores vinos que bebería en mi vida.

Y ya pasó casi un año de aquella declaración de amor incondicional. Llegó el día de probar aquel tinto nacido de las propias entrañas de las pendientes del Sil, en Doade. Cepas de unos 20 años donde la Mencía comparte su espacio con algunas garnachas tintoreras, y unas cepas blancas esparcidas por aquí y allá. Este vino es puro vino...levaduras autóctonas, fermentación incontrolada (fuimos 5 veces a la bodega a intentar descubar mientras las levaduras seguían disfrutando a sus anchas de los azucares que la uva les brindaba), finalmente descube, un par de trasiegos y listo... Esencia pura de la Ribeira Sacra.



Si tenemos en cuenta que la cosecha del año pasado (2013) no ha sido de las mejores ni mucho menos, me pongo a pensar en cuánto habrá influido la decisión de Mario de adelantarse una semana en la vendimia (en mi inconsciente estoy seguro que mucho), sin hacer caso a los mandatos establecidos por la DO Ribeira Sacra , evitando las lluvias de esa semana, logrando igualmente una buena madurez pero obteniendo unos racimos sanos y fuertes. Obviamente, él puede hacer lo que quiera con su viña porque su vino no se vende, es solo para disfrute personal y de sus amigos.

Volviendo casi un año atrás. Tras el descube probé un sorbo de ese anticipo de tinto y me supo a gloria...parecía como si el vino quisiera avisar que iba en serio.

Un poco más acá en el tiempo. Hace unos dos meses más o menos, fuimos a la bodega tras sulfatar y preparar las vides para esta nueva cosecha y aproveché. Apenas tomé un sorbo de Xan Vaca robado del taque de acero inoxidable donde aún descansaba... confieso que solo fueron dos sorbos y un par de olisqueos rápidos, pero no me quedó ninguna duda de lo que había allí dentro era muy bueno.

Llegó la noche de cata... para acompañar, unas empanadas criollas caseras y sopaipillas chilenas caseras...

Comenzamos a despuntar vicio con DEMO NEGRO 2013, el blanco salvaje que elaboramos con Mario. Este año más seco que en su versión anterior. En nariz y boca me recordó a un Riesling... salvando las distancias y con perdón por las comparaciones. Final amargoso y disfrutable.

Y tras largo insistir a su creador llegó la estrella de la noche, XAN VACA 2013, estrenando etiqueta y reclamando atención...



Color rojo picota, capa media, limpio, brillante y unas piernas que más de un gran vino desearía lucir. En nariz sus aromas son de intensidad media y dominan las notas minerales (a mí me recuerdan a las cenizas y piedras) y unos frutos negros sutiles sobre el fondo. Nada rimbombante...más bien austero, pero de mucha sinceridad. En boca es franco y sabe a lo que huele. Sobre todo minerales y fruta negra. Su acidez está en perfecto equilibrio... es menos ácido de lo que suelen dar los caldos puros de la Ribeira Sacra. Taninos redondos, paso por boca ágil y sedoso. Final con tenue amargor y de persistencia media...

Acabo de hacer una descripción casi técnica de un vino que no es nada técnico ni tampoco pretende serlo. Si lo explico de otra forma lo haría como en poesía y perdería la realidad y seriedad que este tinto casero de la Ribeira Sacra tiene.

Les aseguro queridos amigos, quienes han logrado sobrellevar la lectura hasta este punto, que si este vino estuviese a la venta se agotarían los 700 litros que hicimos en tan solo un día y el discípulo de Robert Parker le hubiese puesto un 50 sobre 100.


Pero por suerte, aún nos quedan muchos litros para disfrutar de un vino auténtico. 

Gracias por leernos,
Rumbovino, difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado.

Salutes!

14 mayo, 2014

Avelino, el cesteiro de Pincelo

Retomar el blog luego tanto ajetreo resultó muy difícil. Con los días se va perdiendo la fluidez de la redacción, y esbozar los primeros renglones de una nueva entrada nos costó mucho. Sin embargo teníamos claro que la primera nota que apareciese en esta nueva etapa de Rumbovino tenía que ser especial. Y si algo debemos agradecer a Galicia es la magia que oculta en cada rincón, por lo que encontrar una historia, ligada al vino, que nos deslumbre no nos llevó mucho tiempo. Intentaremos desoxidarnos contándoosla… 

Avelino
A solo una hora y quince minutos de viaje desde Lugo (eso si sumamos la media hora que estuvimos perdidos por las diminutas carreteras rurales de las montañas gallegas gracias a la tozudez de Mario) llegamos a Pincelos. Se trata de una aldea perteneciente a la parroquia de A Sariña (Chantada). Creo que no cuenta con más de 5 o 6 casas recostadas sobre la margen derecha del Río Miño, escondida en plena Ribeira Sacra Lucense, custodiada por cerezos y viñedos de castas nobles, algunas tan viejas como Galicia misma.

Allí nos fuimos los 4 (Mario, Antón, Antonio y quien gambetea estas líneas), en busca de una de las personas que aún atesora el “saber hacer” de las viejas tradiciones gallegas en su pura esencia, Avelino el “Cesteiro de Pincelo”.

Avelino tiene 84 años. Goza de una salud de hierro a pesar de los años que le pasan factura sin que nadie la reclame. Prácticamente toda su vida la dedicó a elaborar cestos artesanales de vendimia con madera de salgueiro (sauce). En Galicia les llaman “vendimios” y durante muchísimo tiempo fueron los recipientes que se utilizaron para cargar las uvas que los bancales entregaban a los viticultores de la Ribeira cada año. En aquellas épocas no había cajas plásticas de 18 kilos, ni había rieles que permitían remolcar las uvas ladera arriba facilitando el trabajo al vendimiador. En tiempos lejanos las cestas de Avelino monopolizaban (sepan disculpar el término tan poco apropiado) los hombros cansados de los trabajadores y las barcas, planas y de poca envergadura, que permitían recoger los frutas de las cepas más cercanas al río al tiempo de trasladarlas camino a las bodegas.



Han pasado muchos años y las cestas ya casi no se utilizan. No obstante quedan todavía los pequeños viticultores de la zona que se aferran a las viejas costumbres, negándose a que el progreso arranque de cuajo la historia. Avelino es el único artesano de la región que elabora los vendimios, en su taller de cara al Miño, los días en que sus otras tareas se lo permiten. Cuida la huerta, los animales, los viñedos y elabora su propio vino con la uva que no vende a las bodegas comerciales. Además, recorre las laderas de la montaña en busca de las hierbas buenas que luego seca para elaborar su exquisito orujo. 

Cuántos cestos elabora por día don Avelino? pregunto curioso. E… unhas tres ou catro, depende da madeira que teña y do tempo dispoñible.  

Estuvimos allí toda la tarde. Nos mostró cómo selecciona y trabaja las maderas que luego utiliza. Nos enseñó la forma de cortarlas y ablandarlas para poder manipularlas (se sumergen en agua durante un tiempo. Las más gruesas obviamente necesitan más días), y finalmente lo vimos trenzar las mismas para dar forma a sus cestas. Lo tenemos grabado y fotografiado, paso a paso. Hay que verlo, despacio, aprender siguiendo sus manos lentas y constantes.

La tarde avanza y Avelino trabaja  sin siquiera inmutarse con estos tipos que no paran de preguntarle cosas y filmarlo. Es una persona amable, de diálogo fluido y muy risueño. Trabaja sin apuro, como si tuviese todo el día y toda la vida. Trenza delante de nosotros como lo hizo siempre, como lo hace cada vez, como lo seguirá haciendo hasta el momento en que la artrosis o la vista le impidan terminar su trabajo. Probablemente con él se vaya esta tradición. Ojalá el destino no lo quiera así. Pero hasta tanto, las uvas de los pequeños viticultores de la Ribeira Sacra seguirán siendo cuidadas por las manos de Avelino.

Sus vendimios se venden a los pocos turistas o curiosos que se acercan a estos rincones buscándolo. Quedan pocos. Y créanme cuando les digo que son únicos y su valor histórico es incalculable. Nosotros ya tenemos una cesta en casa y será ella quien traslade los frutos que dentro de unos años nos brinde nuestro pequeño viñedo.






Gracias y salutes queridos amigos,
De nuevo, en otras tierras, pero con las mismas ganas,
Rumbovino

En el siguiente vídeo, a partir del minuto 19:05 podrán disfrutar de Avelino, su lugar y sus cestas: http://www.crtvg.es/tvg/a-carta/grandes-lugares-8-as-historias-de-pepin-e-belesar 


30 septiembre, 2013

Viticultor de la Ribeira Sacra: En primera persona.

Finalmente la lluvia esperada cayó… y con eso llegó tranquilidad, la mía, no la de los viticultores que nunca la vieron llegar en tal mal momento. Esta tarde la lluvia me impidió salir de casa, luego de casi 30 días sin parar una sola tarde y la lógica consecuencia de no poder escribir más que a ratos y a las carreras.

Desde que estoy en Galicia, hace poco más de un mes, he conocido de cerca a los verdaderos viticultores de la Ribeira Sacra, por el Sil y por el Miño. Pude trabajar con alguno de ellos tardes enteras codo a codo, he trepado los bancales descolgados en pendientes interminables, he desojado y aireado vides preparándolas para la cosecha, he vendimiado, he acarreado escaleras arriba cajas llenas de uvas frescas que pronto serán vino… En estos días pude sentir en propio cuerpo, aunque un sea un poquito, el duro trabajo que realizan estos labradores del vino durante todo el año. Desde ahora, queridos amigos, les aseguro que voy a ser muy cauteloso a la hora de juzgar un vino desde la comodidad del sillón de mi casa. Pido disculpas si hasta ahora no he sido capaz de entender bien de qué va realmente esto de elaborar vino.


 Agradezco a Primitivo de Adegas Lareu por aquel precioso día que nos dedicó a recorrer todos sus viñedos, entre piedras, explicándonos con el detalle y sabiduría que solo tiene aquella gente que deja las horas de su vida trabajando en la viña todos los días. Sus vinos, en la pequeña bodega, me supieron a gloria…tienen la frescura y la fruta sincera que transmiten los granos en este maravilloso lugar. Hasta se ha atrevido a meter unos meses en barricas las uvas salidas de unos bancales extremos, obteniendo un producto desbordante, mineral, intenso y con un potencial que entusiasmaría a cualquiera (más adelante le dedicaremos una nota más extensa a aquella visita). 

Primitivo Lareu






El 2013 lo recordaré por varias cosas, se los aseguro. Pero una de ellas es porque este año pude trabajar y hacer el vino por primera vez en mi vida. Y si el destino me lo permite, el año que viene tendré el placer de beber una copa, y todas las copas, de un vino que tendrá parte de mí pasión en él.  Ya se está haciendo… Y esto es gracias a otra de los grandes tipos que conocí en este viaje a Galicia. Mario, colega de profesión y colega de afición, porque este amigo y su pequeño viñedo localizado en las pendientes del Sil en Doade me han permitido emborracharme de viticultura.

Trabajar la viña allí, donde los romanos lo hicieron hace 2.000 años, tiene mucho de heroico más allá que suene a cuento.  Mientras el sol te cuece lentamente con el calor que desprenden las piedras, uno debe andarse atento de donde pisa sin permitirse siquiera un segundo admirar el paisaje que lo rodea mientras camina, un mal paso te depara como mínimo un magullón de varios días o alguna fractura. Entre silvas (zarzamoras) rabiosas uno debe buscar algunos de los caprichosos racimos escondidos en las vides añejas. Los foráneos como yo no salimos nunca ilesos de esos menesteres, porque al menos unos rasguñazos profundos nos llevamos en el cuerpo.

Probando uvas en la bodega. Intento aprender algo de Mario (a la izquierda)




Pero claro, hay que reconocer que no todo es sacrificio… La naturaleza que se empeña en complicarnos las labores, también quiere que disfrutemos un poco, e inunda el piso con unos “pexegos”  silvestres que endulzan el trabajo. Nunca un durazno me supo tan bien! Pero lo mejor, sin dudas, es la merienda luego del trabajo ya cayendo la noche. Sentados sobre las terrazas pedregosas, mirando el horizonte que se pinta de azul oscuro entre las montañas, respirando profundamente, en silencio, admirando la paz y tranquilidad que transmite ese lugar increíble, llega la hora de deleitarse con la tortilla de papas, feita por sua nai, chorizos caseros inmersos en aceite, increíbles y picantes a dios, y un queso fresco de vaca gallega, feito por el veciño, regados por la dulzura del Demo negro (el blanco) y la frescura y mineralidad de Xan Vaca (el tinto), los vinos artesanales que Mario elabora con el fruto de todo un año trabajando las viñas. Sus cepas principales son Palomino para el blanco y  Mencía para el tinto… El vino se hace solo dice él, yo solo pongo las uvas a fermentar.

Como les decía antes, el Demo Negro y Xan Vaca 2013 tendrán un poquito de mi trabajo, y para mí es todo. Estoy seguro que no voy a probar mejores vinos en toda mi vida, ahora lo tengo claro.

Glicérico, mineral, fruta roja fresca. Xan Vaca y la vista desde el viñedo







Esto es lo que puedo transmitirles de mi corta, pero inolvidable experiencia. Unas líneas complejas de seguir, escritas de una vez y casi sin revisar, cargadas de exaltación, que intentan expresar la admiración que siento por esta gente y las maravillosas tierras gallegas.

Gracias por leernos amigos,
Salute, Rumbovino. 


17 septiembre, 2013

Un Cabernet Franc del Loira

Solo una líneas, cortas, para comentar sobre este Cabernet Franc del Valle del Loira que nos dejó boquiabiertos...



La historia de este vino se remonta al año pasado, cuando visitamos Francia. Lo compramos en un supermercado a mitad de viaje y la verdad es que lo elegimos porque costaba poco más de 3 euros y, tanto el cepaje, como su origen, nos encantan. Así que sin mucho protocolo lo metimos en el carrito... 

Esta pequeña botella resistió dos días dentro del coche a 40 grados de temperatura. Recuerden que además de los bolsos y otras yerbas, nos robaron las llaves del auto por lo que no podíamos abrirlo (pueden leer la historia en este post). El asunto es que al llegar a España quedó guardada por ahí hasta que el otro día se me ocurrió abrirla...

La sorpresa fue mayúscula cuando nos encontramos con un Cabernet Franc impoluto... Vivo, limpio y brillante, desbordando con sus intensos aromas piracínicos (pimiento morrón de libro) y notas especiadas y mentoladas. En boca estaba fresco, jugoso... riquísimo! 

Me recordó a esos Cabernet del Noroeste Argentino que tanto nos gustan. Si lo hubiese catado a ciegas, seguro me voy para esa zona... Ya ven...

Como dijimos...solo unas líneas para recordar esa pequeña historia. Qué caprichoso es el azar! Como no haber comprado más botellas...

Gracias por leernos amigos,
Salute. Rumbovino.

08 noviembre, 2012

Un BLANCO sin CACEROLAS


Hoy, mientras parte del país se manifiesta con las cacerolas pidiendo que el gobierno se vaya (algunos tendrán sus razones más o menos valederas y otros no saben por qué lo hacen); yo aún tengo memoria y prefiero esta Argentina a la de hace 10 años, a pesar de que muchas cosas deberían mejorarse. Así que decidí sentarme a escribir esta pequeña historia sobre un GRAN VINO BLANCO que tomé hace poco y que vendrá de perlas para estos días calurosos que se nos vienen…

Con este asunto de que una caminata diaria es buena para el corazón, las articulaciones, el colesterol y demás yerbas, hace rato que una hora cada día  la dedicamos a la vida sana, jejeje. El problema no es caminar una hora diaria; el problema en realidad es que muchas veces no tengo ganas de hacerlo y entonces hay que motivarse de alguna manera… Para mí, no hay mejor motivación que caminar media hora hasta la vinoteca para mirar un poco las estanterías a ver qué hay de nuevo… Eso sí me motiva, jejeje!

Es así como en una de esas salidas a “caminar” por la Santa Casilda me llegué hasta allí, a ver qué encontraba. Entre idas y vueltas me llamó la atención un vino blanco que estaba lleno de polvo (literalmente lo digo) en la fila más alta del exhibidor. Parecía como que esas botellas llevaban al menos diez años de estiba, jejeje. Le saqué un poco la tierra y pude leer en la etiqueta JEAN RIVIER TOCAI RESERVA 2009. 

Se trataba de un Tocai Friulano 100%, fermentado en barricas de roble francés con batonagges por tres meses y una crianza de 12 meses en barrica, más 6 meses de estiba en botella. Ficha técnica.

Lo compré por varias cosas: una sola vez probé este varietal y me encantó (era un Finca La Anita 2007 que llevó Adrian para el almuerzo previo al MardelCatas). En general me gustan los vinos blancos con paso por madera y; principalmente porque su precio era de $38,80!! Me pareció un regalo para tantos atributos…

Acá la cata:
 En vista mostró una leve evolución, lógica, mostrando un amarillo pajizo con reflejos verdosos; brillante y limpio. Muy lindo a la vista.

Nariz con intensos aromas a manzanas verdes, algo de ananá y tenues notas lácticas (manteca fundida).

En boca resultó muy fresco, vivo, de excelente acidez (mucho más de la que esperaba encontrar). La manzana verde se encontraba muy bien integrada con esas notas mantecosas suaves, muy suaves, que hacían que acaricie el paladar.

Me sorprendió este vino sobre todo por lo bien integrada que está la madera (solo se siente un poco más marcada a final del trago), y además por su frescura y expresión frutal.

Obviamente iremos a buscar los otros… total, no se ven porque el polvo los oculta!

Andrés Marcaccini,
Co-autor y editor de Rumbovino
Espero que estas declaraciones políticas no me hagan ganar enemigos, y que nadie deje de leernos por esto.
Salute.

Un BLANCO sin CACEROLAS


Hoy, mientras parte del país se manifiesta con las cacerolas pidiendo que el gobierno se vaya (algunos tendrán sus razones más o menos valederas y otros no saben por qué lo hacen); yo aún tengo memoria y prefiero esta Argentina a la de hace 10 años, a pesar de que muchas cosas deberían mejorarse. Así que decidí sentarme a escribir esta pequeña historia sobre un GRAN VINO BLANCO que tomé hace poco y que vendrá de perlas para estos días calurosos que se nos vienen…

Con este asunto de que una caminata diaria es buena para el corazón, las articulaciones, el colesterol y demás yerbas, hace rato que una hora cada día  la dedicamos a la vida sana, jejeje. El problema no es caminar una hora diaria; el problema en realidad es que muchas veces no tengo ganas de hacerlo y entonces hay que motivarse de alguna manera… Para mí, no hay mejor motivación que caminar media hora hasta la vinoteca para mirar un poco las estanterías a ver qué hay de nuevo… Eso sí me motiva, jejeje!

Es así como en una de esas salidas a “caminar” por la Santa Casilda me llegué hasta allí, a ver qué encontraba. Entre idas y vueltas me llamó la atención un vino blanco que estaba lleno de polvo (literalmente lo digo) en la fila más alta del exhibidor. Parecía como que esas botellas llevaban al menos diez años de estiba, jejeje. Le saqué un poco la tierra y pude leer en la etiqueta JEAN RIVIER TOCAI RESERVA 2009. 

Se trataba de un Tocai Friulano 100%, fermentado en barricas de roble francés con batonagges por tres meses y una crianza de 12 meses en barrica, más 6 meses de estiba en botella. Ficha técnica.

Lo compré por varias cosas: una sola vez probé este varietal y me encantó (era un Finca La Anita 2007 que llevó Adrian para el almuerzo previo al MardelCatas). En general me gustan los vinos blancos con paso por madera y; principalmente porque su precio era de $38,80!! Me pareció un regalo para tantos atributos…

Acá la cata:
 En vista mostró una leve evolución, lógica, mostrando un amarillo pajizo con reflejos verdosos; brillante y limpio. Muy lindo a la vista.

Nariz con intensos aromas a manzanas verdes, algo de ananá y tenues notas lácticas (manteca fundida).

En boca resultó muy fresco, vivo, de excelente acidez (mucho más de la que esperaba encontrar). La manzana verde se encontraba muy bien integrada con esas notas mantecosas suaves, muy suaves, que hacían que acaricie el paladar.

Me sorprendió este vino sobre todo por lo bien integrada que está la madera (solo se siente un poco más marcada a final del trago), y además por su frescura y expresión frutal.

Obviamente iremos a buscar los otros… total, no se ven porque el polvo los oculta!

Andrés Marcaccini,
Co-autor y editor de Rumbovino
Espero que estas declaraciones políticas no me hagan ganar enemigos, y que nadie deje de leernos por esto.
Salute.

21 octubre, 2012

Vinos y Paisajes de Altura

Algunos tuvieron la suerte de asistir al Salón del Vino de Altura y otros no. Nosotros nos quedamos con las ganas. Pero como somos muy envidiosos, jejejeje, no podíamos ser menos que los que fueron. Y como no había posibilidad de que los vinos de altura vengan a Casilda, agarramos el auto y nos fuimos a Cafayate. Y listo! Es que somos así de chulos dirían nuestros amigos en España! 

La verdad es que el viaje fue a Tucumán, y por trabajo, solo aprovechamos a escaparnos hasta allí dos días, pero la introducción macarra nos gustó. 

Es la tercera vez que estamos en Cafayate y aún así, nunca nos cansaremos de ir…

El NOA es extremo! Y los viñedos que allí crecen, en suelo rebalsado de arena y piedras, producen vinos extremos… que gustan a gente extrema.

Torrontés, hermoso, como el viñedo que lo gesta.
No nos vengan con eso de que uno se planta en la casa de cualquier mortal, con un vino del norte bajo el brazo (el que sea), y al final de la noche recibe los halagos de los comensales por el vinazo que llevaron. No nos digan eso porque es mentira! Para que te gusten los vinos del NOA deben darse estas dos cosas… juntas o separadas: O sos un valiente, o conoces este lugar maravilloso… Solo así, disfrutas y “entendés” los vinos del norte. Si no, no! O no dijimos que eran extremos?

Recorriendo un poco los alrededores de Cafayate uno se encuentra con que hay muchas bodegas nuevas… (y pensar que hace un tiempo escuchamos que decían que no había más superficie cultivable). Hay muchos vinos nuevos (algunos que buscan modernidad y otros que se mantienen como a la vieja usanza). Hay mucho dinero invertido, principalmente extranjero, que da trabajo a mucha gente, pero también hay una gran lucha con los nativos del lugar porque “parece que no entienden muy bien cómo va eso del progreso” (palabras de gente del lugar). En cualquier caso, cualquiera de nosotros defendería sus tierras con uñas y dientes, no???... Pero eso es arena de otro costal y una discusión que no va en esta nota).

Como verán… hay mucho de todo… pero entre tanta mezcla, los vinos siguen resistiendo a la diversidad y conservan características comunes que los hacen únicos y permiten distinguirlos como a pocos en el mundo. Tienen color, intensidad, bravura, desfachatez... Son una mezcla de rebeldía adolescente con elegancia señorial, que intenta encontrar ese equilibrio imposible en este lugar tan extremo.

El NOA y sus vinos son su PAISAJE… Si no nos creen, miren:

Camino a Divisadero.... parrales de torrontés, autóctono, único.
Quebrada de Cafayate, camino a Salta... colores, intensidad, bravura.
La Yesera, quebrada de Cafayate. 
Simplemente, MARAVILLOSO. La Yesera.

Gracias por leernos,

Salute, Rumbovino.

08 octubre, 2012

El regalo de Álvaro


Cómo es capaz uno de escribir una nota sobre un vino cuando la exaltación que lo invade supera incluso la subjetividad con la que lo ha valorado? Cómo hacer para que lo que uno escribe no quede demasiado rimbombante y empalague tanto que el lector no supere la segunda línea y ni llegue a saber de qué etiqueta se trata?

A este post le dimos miles de vueltas pero no encontramos la forma de hacerlo de otra manera, a pesar de que escribimos no menos de 10 veces el comienzo…

Definitivamente no pudimos describir este vino sin la parcialidad de decir que es uno de los más “perfectos” que hemos tomado hasta ahora… No pudimos hacerlo.

Esta es la historia…

Viñedos del Valle de Cachapoal. Viña La Rosa
En enero visitamos Chile, fuimos un poco por trabajo y otro poco por turismo… una cosa lleva a la otra. Quienes siguen Rumbovino recordarán que en Santiago nos encontramos con nuestros amigos Fernanda Valenzuela (nueva bloguera) y Álvaro Tello (viejo bloguero). Nos vimos para abrazarnos en persona… para hablar de nuestras pasiones comunes y para hermanarnos un poco más de lo que el ciberespacio nos permitía hasta el momento.  

Además de plenitud, de aquella hermosa tardecita que pasamos en Santiago, nos trajimos una botella de Carmenere que nos obsequió Álvaro. La Capitana Carménère 2009 Barrel Reserve de Viña La Rosa. Un vino muy especial para él, que quiso compartir con sus amigos argentinos… y desde ese momento un vino muy especial para nosotros. 

Descansó en casa esperando el momento especial para ser destapado… Lo cierto es que en las urgencias del mundo actual, para los amantes de la noble bebida, esos momentos especiales parecen no ocurrir frecuentemente. Principalmente  porque no nos damos tiempo para disfrutar lo que nos pasa, pensando que pronto tendremos una oportunidad mejor para descorchar esa maravilla que espera en la cava… Así, el momento no llega nunca y el elixir a veces se arruina (tenemos ejemplos varios, jeje).

Dicen que el principal problema de la uva Carmenere es que los vinos elaborados con ella no envejecen bien y hay que beberlos cuando aún están lozanos. Así que un fin de semana en Venado Tuerto, con nuestra familia, palpitando las elecciones en Venezuela  y con una comida que no ameritaba semejante compañía, resultó el momento especial que tanto esperamos.

LA CAPITANA CARMÉNÈRE 2009 BARREL RESERVE (Valle de Cachapoal. CHILE)

De presencia súper elegante! Bien brillante e intenso, con colores que bailaban entre el rubí y los morados. Centro casi negro…

No sé si sugestionados porque sabíamos de dónde venía, pero ya al meter la nariz en la copa se nos vinieron los paisajes Chilenos a la cabeza. Apareció ese toque especiado y “salado” que recuerdo de todos los vinos que allá probamos y que nos encantó.

Aromas simplemente apetitosos y sugerentes. Bien especiados, con quizás un poco de pimiento rojo, fruta madura (ciruela, mora, frambuesa). Realmente saltaban a la vez una serie de recuerdos a todo esto y a otras cosas como el café, chocolate blanco, vainilla y mucho más según se iba abriendo. Bien intensos!

Y con este prólogo, pues en boca se portó bien fiel a las expectativas. Casi podríamos hacer una descripción parecida a la percibida por la nariz, añadiendo notas minerales bien marcadas y deliciosa acidez....  

Un carmènére diferente a cualquier otro que hemos probado antes, y que tenían toques más delicados. Este es un vino largo y poderoso, pero lleno de pequeñas sutilezas. Es complejo, sabroso y redondo. Es un resumen perfecto de lo “poco de todo” que debe tener un vino.

Como colofón, decir que dejaba un regusto en boca interminable y delicioso… que invitaba a ir a por un sorbito más y otro y otro..., y esto, definitivamente es lo que lo catapulta al podio de ¡Pero qué vinazo!

Infinitas gracias a Álvaro… por compartirnos un vino tan simple como perfecto.

Gracias por leernos,
Salute, Rumbovino.

El regalo de Álvaro


Cómo es capaz uno de escribir una nota sobre un vino cuando la exaltación que lo invade supera incluso la subjetividad con la que lo ha valorado? Cómo hacer para que lo que uno escribe no quede demasiado rimbombante y empalague tanto que el lector no supere la segunda línea y ni llegue a saber de qué etiqueta se trata?

A este post le dimos miles de vueltas pero no encontramos la forma de hacerlo de otra manera, a pesar de que escribimos no menos de 10 veces el comienzo…

Definitivamente no pudimos describir este vino sin la parcialidad de decir que es uno de los más “perfectos” que hemos tomado hasta ahora… No pudimos hacerlo.

Esta es la historia…

Viñedos del Valle de Cachapoal. Viña La Rosa
En enero visitamos Chile, fuimos un poco por trabajo y otro poco por turismo… una cosa lleva a la otra. Quienes siguen Rumbovino recordarán que en Santiago nos encontramos con nuestros amigos Fernanda Valenzuela (nueva bloguera) y Álvaro Tello (viejo bloguero). Nos vimos para abrazarnos en persona… para hablar de nuestras pasiones comunes y para hermanarnos un poco más de lo que el ciberespacio nos permitía hasta el momento.  

Además de plenitud, de aquella hermosa tardecita que pasamos en Santiago, nos trajimos una botella de Carmenere que nos obsequió Álvaro. La Capitana Carménère 2009 Barrel Reserve de Viña La Rosa. Un vino muy especial para él, que quiso compartir con sus amigos argentinos… y desde ese momento un vino muy especial para nosotros. 

Descansó en casa esperando el momento especial para ser destapado… Lo cierto es que en las urgencias del mundo actual, para los amantes de la noble bebida, esos momentos especiales parecen no ocurrir frecuentemente. Principalmente  porque no nos damos tiempo para disfrutar lo que nos pasa, pensando que pronto tendremos una oportunidad mejor para descorchar esa maravilla que espera en la cava… Así, el momento no llega nunca y el elixir a veces se arruina (tenemos ejemplos varios, jeje).

Dicen que el principal problema de la uva Carmenere es que los vinos elaborados con ella no envejecen bien y hay que beberlos cuando aún están lozanos. Así que un fin de semana en Venado Tuerto, con nuestra familia, palpitando las elecciones en Venezuela  y con una comida que no ameritaba semejante compañía, resultó el momento especial que tanto esperamos.

LA CAPITANA CARMÉNÈRE 2009 BARREL RESERVE (Valle de Cachapoal. CHILE)

De presencia súper elegante! Bien brillante e intenso, con colores que bailaban entre el rubí y los morados. Centro casi negro…

No sé si sugestionados porque sabíamos de dónde venía, pero ya al meter la nariz en la copa se nos vinieron los paisajes Chilenos a la cabeza. Apareció ese toque especiado y “salado” que recuerdo de todos los vinos que allá probamos y que nos encantó.

Aromas simplemente apetitosos y sugerentes. Bien especiados, con quizás un poco de pimiento rojo, fruta madura (ciruela, mora, frambuesa). Realmente saltaban a la vez una serie de recuerdos a todo esto y a otras cosas como el café, chocolate blanco, vainilla y mucho más según se iba abriendo. Bien intensos!

Y con este prólogo, pues en boca se portó bien fiel a las expectativas. Casi podríamos hacer una descripción parecida a la percibida por la nariz, añadiendo notas minerales bien marcadas y deliciosa acidez....  

Un carmènére diferente a cualquier otro que hemos probado antes, y que tenían toques más delicados. Este es un vino largo y poderoso, pero lleno de pequeñas sutilezas. Es complejo, sabroso y redondo. Es un resumen perfecto de lo “poco de todo” que debe tener un vino.

Como colofón, decir que dejaba un regusto en boca interminable y delicioso… que invitaba a ir a por un sorbito más y otro y otro..., y esto, definitivamente es lo que lo catapulta al podio de ¡Pero qué vinazo!

Infinitas gracias a Álvaro… por compartirnos un vino tan simple como perfecto.

Gracias por leernos,
Salute, Rumbovino.

17 agosto, 2012

FRANCIA segunda parte: es caprichoso el azar


El comienzo…
Saint-Guilhem-le-Désert. (tomada de la web)
… De camino al mar, desde Aveyron, nos desviamos unos kilómetros para conocer Roquefort-sur-Soulzon. Allí visitamos Société, una de las siete empresas que producen el mítico queso de la AOC Roquefort, elaborado exclusivamente con leche de cabra. Sus cuevas naturales, generadas por movimientos tectónicos hace millones de años, alcanzan los 11 pisos de profundidad y sus corrientes llamadas “Fleurines” generan un microclima de temperatura y humedad adecuados para el crecimiento del Penicillium roqueforti , hongo que entrega ese toque inigualable a estos productos. Quién me iba a decir que alguna vez iba a conocer Roquefort!!??

Al finalizar la visita, degustamos el Roquefort 1863 (clásico), el  Baragnaudes (muy suave y cremoso) y el Templarios(el más fuerte de los tres), junto a un pan casero exquisito… Con el estómago lleno, y felices, retomamos la senda al mar…

Société. Roquefort. (tomada de la web)
Unos 30 kms antes de Montpellier el calor se hacía notar, el sol brillaba sin nubes y los viñedos de la región Languedoc-Roussillon comenzaron a aparecer… cantidad de hectáreas de viñas acompañaban el camino. El viaje hasta allí venía perfecto, sin embargo equivocamos una salida y caímos al interior de Montpellier.

Las complicaciones…
Una gran ciudad cercana al mar y en pleno mes de Julio, es imposible! Nos bastaron 45 minutos de vueltas y vueltas, siguiendo colas de autos sin saber dónde íbamos como para enloquecer. Nos vamos de acá urgente, para un lugar más tranquilo… no importa dónde!
Decidimos regresar por la costa con destino a Beziers (capital del vino de la región de Languedoc). En el camino, ya sobre las 7 de la tarde, nos encontramos con un camping rodeado de viñas. Pertenecía a Loupian, un pequeño pueblo a dos kilómetros del Mediterráneo, al ladito de Mèze.

Allí paramos a hacer noche… al otro día, temprano, seguiríamos acercándonos a España por la costa, pero… es caprichoso el azar!

Viñedos de Languedoc-Roussillon. (web)
Aquella noche en el camping cenamos como casi siempre, quesos y vino. Tres quesos exquisitos: Fromage Vieux Pane (un queso de pasta blanda y una costra color gris y muy olorosa), un Mimolette ½ Vieille (pasta semidura color naranja, mezcla) y un Fromage Maasdam. Acompañamos con un Terrases de Maynard AOC Saint-Chinian-Roquebrun, de 14% vol., corte de tres de las cepas tintas que reinan en esta región, Syrah, Grenache y Mourvèdre. 

A partir de esa noche nos habíamos propuesto anotar todos los vinos y quesos que tomásemos…  por holgazanes no lo hicimos antes, jejejeje.

Más complicaciones…
Tras una noche de mucho viento, donde la carpa bailó bastante, a las 7 de la mañana abrimos los ojos para salir temprano… La sorpresa fue inmensa cuando vimos que a ambos lados de las paredes de la tienda había dos rajaduras hechas con trinchete!! Nos habían ROBADO durante la noche... Los dos bolsos con todo: Pasaportes, dinero, cámara de fotos (por eso no tenemos ni una sola foto del viaje), los teléfonos, y las llaves del auto alquilado entre otras!!

Sin absolutamente nada de dinero y sin hablar una papa de francés comenzó la odisea… Es largo de contar todo lo que pasó esa mañana interminable…, pero ese hecho detestable nos  cargó de bronca, rabia que afortunadamente fue pasando gracias, sobre todo a un gran tipo llamado Fulgence, que fue la primera persona que vimos tras el incidente y que nos auxilió inmediatamente. La bondad de este hombre y su familia nos reconcilió con el ser humano…

 Fulgence hablaba bastante bien Español, su carpa estaba frente a la nuestra y fue él quien nos guió en todo el periplo de denuncias y embajadas…

Los problemas se sumaban, ya que además tampoco teníamos más que la ropa puesta, y desde España nos avisaban que la llave que enviarían por correo demoraría sobre una semana en llegar! Ya ven como estaba el asunto… hasta nos vimos reflejados con Tom Hanks en la película La Terminal jejejeje!

Bar del camping de Loupian. Allí trabaja Amparito
El camping era municipal, y hasta el alcalde se acercó para preguntarnos qué necesitábamos… a esa altura ya éramos famosos! Al menos en Loupian.

Uno de los temas se resolvió rápido. Comeríamos en el bar-restaurante del camping. Allí, en el restaurante, aparece otra persona fundamental en esta historia, Amparito. El destino nos hizo conocer a esta maravillosa mujer, quien sería hasta el día que nos fuimos, nuestra hada madrina…

De origen español, igual que Fulgence, Amparito habla castellano casi perfectamente. Y durante los meses de verano, lleva el bar junto a su familia. Secundada por la inolvidable Michelica, la cocinera, en ese bar de camping se puede probar las más ricas exquisiteces de la comida francesa que uno pueda imaginar…!!

Esa misma noche colaboramos con ellas sirviendo mesas en una fiesta Country que organizó… El lugar estallaba de gente, las bailarinas eran unas chicas del pueblo y la verdad es que le pusieron una onda bárbara, y la comida… uuummm…,  fue extraordinaria… mejillones al vapor acompañados de una salsa con toques de comino que estaba buenísima.

Aquella fiesta, de la primera noche tras el robo, nos sirvió para desconectar y entender que lo mejor que podíamos hacer era intentar disfrutar de los días que nos quedaban por delante, mientras aguardábamos que llegue la llave desde España. Allí teníamos el resto del dinero y la ropa…

Las cosas mejoran…
Amparito y su familia son productores de Ostras y Mejillones… así que nuestras comidas consistían principalmente en estos moluscos bivalvos. Por primera vez en nuestra vida probamos las ostras… una noche nos las prepararon de tres maneras diferentes:

Tomadas de la web
Primero al natural, dos para cada uno, acompañadas de dos copas de vino blanco del país que elaboraba un amigo de Amparito en una bodega cercana. Las ostras crudas saben a mar, puro mar… un sabor diferente a cualquier otra que hayamos probado antes. Quizá lo más rico que probé en mi vida (Andrés)! Ostras con limón y vino blanco francés a la luz de la luna… casi como en un cuento.

Luego vinieron dos variantes horneadas, cubiertas con diferentes salas. Esta vez, acompañadas de dos copas de vino de la misma bodega, pero tinto. Gloria bendita!! Quién dice que no se pueden comer ostras con vino tinto?

Otras veces cenamos mejillones elaborados de diferentes maneras, mayoritariamente acompañados de una cerveza regional liviana, con bajo alcohol, fresca y con notas de limón, que maridaba a las mil maravillas.

Y una noche, la última que cenamos allí, Michelica nos hizo una sopa de pescado al estilo francés… Nos trajeron un cuenco de barro profundo con un caldo espeso color marrón que olía a mar y peces… (se utilizan diversos tipos de pescados para hacer esta sopa). Además un plato con trozos de pan tostado, un platito más pequeño con una salsa, parecida a la mayonesa, pero con ajo (tipo alioli) y queso rallado. La sopa se comía así:

Se unta el pan tostado con bastante salsa y luego se coloca sobre la sopa. Se deja embeber en el líquido hasta que está casi sumergido y luego se carga en la cuchara y se come todo junto… Una verdadera maravilla!!

Esa noche acompañamos con un tinto de la región que le quedó a las mil maravillas. Los vinos jóvenes que probamos fueron frescos, frutales, levemente ácidos y con un toque mineral muy particular. Interesantes… una grata sorpresa, porque esperábamos otra cosa.

Sète, panorámica de la ciudad. (tomada de la web)
Cada día, Amparito nos preparaba un recorrido para hacer en bus… Llevábamos el sanguchito y salíamos de paseo… Así conocimos Sète, a 18 kilómetros de Loupian… una hermosa ciudad con canales y casitas de diferentes colores con un toque a Venecia, pero limpia…hermosa. Saint-Guilhem-le-Désert, un poblado medieval… casi con seguridad el más hermoso de todos los que visitamos en este viaje… Recuerdo que compramos un pedazo de pan casero y un queso riquísimo en una feria de un pueblito que pasamos. Lo comimos a la sombra, sentados en la plaza del pueblo, admirando el paisaje.

Es que uno puede pasarse la vida recorriendo los pueblos de Francia sin cansarse!

El desenlace…
Pèzenas, sus pequeñas calles rebosan de artistas
(foto tomada de la web)
Finalmente conocimos Pèzenas, un pequeño y hermosísimo pueblo que se encuentra a 30 km de Loupian. Acá, al regreso, nos equivocamos de autobús y tomamos uno que nos dejó en Méze, a dos kilómetros del camping…

En primera persona (Andrés). … Hacía calor, pero el sol estaba hermoso y eran las 6 de la tarde, así que decidimos volver caminando. Llegando al camping, a orillas de la ruta, reconocí la funda de mis lentes… cruzamos corriendo enfrente y en la cuneta, entre los pastos, los encontré. La emoción nos empujó a saltar la cuneta y trepar la pequeña tapia que separaba los viñedos de la ruta… allá, a unos 20 metros, entre las vides estaba mi bolso. 
Me arrastré por debajo de los alambres que sostenían las plantas hasta que llegué hasta el bolso. El corazón me iba a mil… estaba todo, casi todo, el dinero no importaba ya… Lamentablemente las cosas de Noemí nunca aparecieron!

Esa tarde pudimos abrir el coche, cambiarnos de ropa y abrazarnos con la gente que nos cuidó tanto como si nos hubiésemos conocido de toda la vida…

El final…
Ya ven, es caprichoso el azar. Uno no sabe cuándo ni dónde el destino te devuelve lo que te quitó y con intereses… hicimos amigos, grandes amigos y tuvimos un viaje que nunca olvidaremos!

A Fulgence, su esposa Danielle y sus hermosos nietos. Amparito, Gauthier, Andrey, Didier, Michelica y la preciosa Margot (nieta de Amparito) un GRACIAS interminable…

… Y todo nuestro corazón Argento y Español.

En la próxima nota, hablamos de Languedoc-Rousillon. Una región y unos vinos para tener muy presentes!!

Salute, Rumbovino.