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Mostrando entradas con la etiqueta Vinos de Argentina. Mostrar todas las entradas
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19 abril, 2020

Al Malbec en su día, gracias por llevarme a casa.


Desde que vivo en España, hace ya unos 6 años, muy pocas notas han tenido el Malbec como protagonista, lo que es lógico porque aquí prácticamente no se cultiva, y de lo poco que se produce, en su mayoría se ensambla como parte de un vino que normalmente lleva al Tempranillo por bandera. Si bien algún monovarietal de Malbec se embotella, sus existencias son casi anecdóticas (he probado un par de ellas que me han gustado, pero poca cosa). En los viajes de visita que he hecho durante estos años a Argentina, me acompañaron unos cuantas botellas de regreso, pero por una cosa u otra casi nunca escribí sobre ellos. 

Lo cierto es que estando en el viejo mundo he descubierto cepas maravillosas, que han ocupado casi todo mi tiempo de ocio y disfrute en intentar conocerlas. Dejando de lado la Albariño y la Tempranillo (léase también Tinta país, Tinto fino, Cencibel, etc.) que ya conocía bien, cepas tintas como la Mencía, Garnacha (sobre todo la de la zona de Gredos), Monastrell, Bobal, Caiño, Merenzao, y blancas como Godello, Treixadura, Verdejo, Palomino, Dona blanca y un larguísimo etc. me tienen cautivado.... 

...Sin embargo, y más allá de todas estas novedades para mi constante necesidad de probar vinos nuevos, yo me crié con Malbec. Con nuestra cepa emblema aprendí, entendí y me apasioné definitivamente por el vino... eso, como con todas las cosas de la vida en las que damos nuestros primeros pasos, nunca se olvidan, quedan ahí, latentes, sin saber que las tenemos, hasta que en la mínima oportunidad se expresan a flor de piel. 

Decir Malbec en mi caso es decir origen, patria. Oler Malbec, como me pasó anoche, es volver a casa. En la antigüedad, nuestros antepasados, al igual que los animales, usaban el sentido del olfato para buscar alimentos y buscar pareja para reproducirse... la evolución ha hecho que unos sentidos, antes menos importantes para la supervivencia, desplacen a otros en jerarquía y el olfato en las personas ha ido perdiendo sensibilidad porque cada vez se usa menos (ya nadie depende del él para alimentarse y mucho menos para ligar); sin embargo, será cuestión de instintos, pero es verdad que los olores se graban a fuego en nuestra memoria. Una fragancia te puede trasladar directamente hacia atrás en el tiempo, justo al momento en que la percibiste por primera vez. Ayer me pasó eso, cuando puse la napia en la copa del Malbec, volví a esas lejanas e inolvidables noches con una copa de Malbec en mi casa o en la de algún amigo, arreglando el mundo mientras se hacía el asado, y me sentí feliz y más cerca que nunca. Es increíble lo que un simple aroma puede generar... 

Hace tiempo que ya no traigo botellas en mis viajes, las compro aquí... me cuestan casi lo mismo y me ahorro el embrollo. Puedo conseguir muchas etiquetas, cada vez más, desde las tradicionales a algunas más arriesgadas (en Internet está todo, aunque yo, si puedo elegir, soy de vinoteca). Anoche, para descorchar y brindar a la salud de la familia, los amigos y festejar el día internacional del Malbec elegí una botella de Matías Michellini, ESPERANDO A LOS BÁRBAROS 2015

Matías Michellini es un viticultor al que respeto muchísimo, porque como yo lo veo, fue un anticipado a su tiempo. Cuando en Argentina nadie lo hacía, fue de los primeros en arriesgarse y elaborar vinos a contracorriente, defendiendo una idea y una filosofía diferente a la impuesta, porque en aquellos tiempos (unos 10 años atrás) era mucho más cómodo para casi todos hacer los vinos que mandaba y puntuaba Parker. Gracias a él (y su hermano Juan Pablo, a quien conozco algo más y admiro por igual) pude conocer esos vinos distintos que casi nadie quería o se animaba a hacer, con acidez, verticalidad, con la uva y el terruño por bandera. Supe lo que era el aroma y sabor a tiza de un vino y entendí que la tierra lo es todo. Vinificaciones de blancos con pieles (quien lo hubiera dicho de aquellas), vinos blancos turbios y de maceraciones largas, levaduras autóctonas (qué tontería), HUEVOS DE HORMIGÓN (tendencia que luego siguieron muchos otros), cofermentaciones, maceración carbónica, 100% raspón, barricas usadas en la época donde el roble nuevo inundaba todo -incluso los paladares de la gente- , elaboró vinos bebibles en épocas de vinos masticables, y otras tantas revoluciones que no recuerdo (espero no haberle atribuido alguna cosa que no hizo, aunque creo que no). Sus etiquetas me hicieron enojar más de una vez, porque resultaban tan diferentes, y algunas tan radicales, que mis neuronas no entendían del todo (recién comenzaba a beber vino de verdad), pero seguí, y aun sigo, probando y aprendiendo como puedo desde España con casi todo lo que hace. Quizá no fue el primero, probablemente habrá habido otros antes, no lo sé, pero para mí fue el primero que me enseño que existía un vino distinto al mandado. Por todo eso, aunque tarde, gracias. 

ESPERANDO A LOS BÁRBAROS 2015, un 100 % Malbec de Gualtallary (Valle de Uco, Mendoza), fermentado y criado en huevo de hormigón. 

Está en un momento extraordinario. Elegante, fresco, vertical, equilibrado, redondo, seco, largo... En vista, nariz y boca no tiene desperdicio. Un ejemplo cristalino del Malbec más puro que se puede elaborar en Argentina, sin nada más que un buen terruño y rompiendo un poquito el molde. 

Su precio en España, al menos lo que lo pagué yo, ronda los 17€. En Argentina, por lo que pude ver en webs está, al cambio, algo más barato. Para mí, vale cada céntimo invertido. 




Un gusto volver a casa. ¡Feliz día Malbec!

Rumbovino
Casi 10 años comunicando el vino. En favor del consumo moderado y responsable

#QuédateEnCasa

24 julio, 2018

Chateau Vieux, un sabio de López

Sin intención de generar debates con nadie, ni de herir alguna susceptibilidad, mi sensación es que a nuestros vinos aún les falta envejecer mejor. Mi experiencia personal, generada tanto de catas específicas, como de vinos guardados por mi (siempre los estibo en perfectas condiciones), es que salvo algunas excepciones que han estado a la altura, con los años la gran mayoría de los vinos pierden mucho su calidad inicial, y tanto el alcohol o la madera, o a veces ambos, ganan la partida dando como resultado vinos desequilibrados, faltos de vivacidad, excesivamente dulces o maderosos. Insisto en que no es mi intención enojar a nadie, solo transmito la experiencia que he cosechado en estos años (no menciono ejemplos porque no viene al caso) y tampoco pretende ser la verdad absoluta.

Siguiendo este hilo conductor y con motivo de continuar la cata exprés que hacemos cada vez que venimos a Argentina de visita, quisimos volver a probar un clásico de siempre que no falla nunca y que sí sabe lo que es envejecer bien, pero que parece que por ser clásico y no ir nunca a las cambiantes modas del mundo vinícola, alguna gente se ha olvidado de él. Chateau Vieux de Bodegas López. Corte dominado por el Cabernet Sauvignon, acompañado por porcentajes menores de Merlot y Pinot Noir que se fermentan por separado en tanques de inox para luego del ensamblaje ser añejado en toneles de roble francés de 5.000 a 20.000 litros durante unos 8 años antes de ser embotellado y estar listo para salir al mercado. Nosotros probamos la cosecha 2008, pero creo que la última que salió a la calle es la 2009.

Aunque no creo que haga falta aclararlo, hay que decir que los buscadores de vinos frescos, verticales y frutales no van a encontrar en Chateu Vieux nada de eso. En este vino lo que van a descubrir es la sabiduría que muestra un vino a través de los años, donde mandan las notas terciarias fruto de su lenta maduración y microoxigenación. 




En la copa se muestra de color chocolate, con ribetes tejas, de capa media y lágrimas densas que darían envidia a cualquier joven atrevido. La nariz es pura complejidad con notas a frutos secos (higos, nueces), mermeladas, membrillo y fondo increíblemente balsámico. Es de esos vinos que te podrías pasar el día entero con la napia dentro de la copa. La boca es sedosa, puro terciopelo, redonda, perfectamente equilibrada entre la frescura y el dulzor. Posgusto largo y exquisito. 
Un vinazo por donde se lo mire, que creo todo el mundo debería probar. 

Cuánto tiempo más se podría guardar este vino? Unos cuantos años más sin ninguna duda y sin temor alguno a que pierda una pizca de su esencia. Cuánto deberíamos pagar en condiciones normales por un vino así? Mucho más de lo que se paga en realidad por él (en Venado Tuerto sobre $290, un regalo). Aplausos para Bodegas López, un ejemplo de equilibrio en todo sentido.

El 22 de Julio cumplimos 8 años escribiendo el blog, los mismos años que este vino demora en alcanzar la madurez ideal. Casualidades… Un buen festejo!

Buenos y naturales vinos,

Salutes. Rumbovino.

20 julio, 2018

Puro Malbec

De visita por Argentina, y con algo más de tiempo para escribir gracias a las vacaciones en este invierno polar que nos toca disfrutar, es un buen momento para ponerse al día con los vinos argentos a los que tengo poca ocasión de acceder viviendo en España.

Una de las principales críticas que les hice a nuestros vinos durante las visitas anteriores es que salvo algunas excepciones, el elevado tenor de alcohol, dulzor y madera que ostentaban las diferentes etiquetas estaba generando vinos cansadores, empalagosos y con cierta clonalidad que les quitaba ese diferencial del terruño que tanto tenemos para mostrar y tanto se busca actualmente en el mundo del vino.

Así que esta vez, para evitar caer en esos errores tan tempraneros (estoy recién llegado) busqué con tranquilidad vinos de menos grado y preferentemente sin madera. Tengo que reconocer que encontré bastante más de lo que esperaba y eso es de agradecer. Parece que la expresión de la uva sin el maquillaje de la madera comienza a entenderse como una fortaleza y no como una debilidad.

Para comenzar me quedé con una propuesta de bodega Trapiche que me pareció muy interesante. TRAPICHE PURO Malbec 2016. La idea es comparar en una misma cosecha, de una misma región y mismo viñedo, dos vinificaciones diferentes. El PURO es solo malbec del Valle de Uco, fermentado y criado durante 10 meses sobre sus propias lías en cubas de cemento. Una leve estiba previa a su salida al mercado y un precio que al cambio con el euro (aproximadamente 1€ = $32, evitaré hablar de política) me pareció muy barato, quedando casi a 7€ (una bicoca). 




Las notas de cata que describen en la bodega representan a la perfección lo que expresa el vino, fruta roja típica del malbec (ciruelas), mineralidad y notas balsámicas de principio a fin. Fluido en boca pero con peso, bien equilibrado y directo, con una frescura maravillosa. Pureza en todo sentido, sin nada más que agregar. 

Para mi gusto, un vino excelente por donde se lo mire. Para beber por litros y acompañar toda la comida, sin distinciones. Aplausos, empezamos muy bien! 


Buena vida y naturales vinos,

Salutes, 

Rumbovino,Tour Argentina 2018

27 mayo, 2018

Otro Semillón a tu salud, dos años después

No puedo fallarte viejo en esta tradición que solo lleva dos años, pero que para mí ya es irrenunciable. Mi último vino con vos fue ese Semillón de Casona López, que aquella noche saboreaste como hacía rato no hacías. Qué lindo la pasamos. Quién me iba a decir que ese sería el último. Muchas veces hacemos las cosas casi mecánicamente sin saber si quiera si las volveremos a repetir alguna vez, pero esa cena, sin saber lo que vendría luego, fue especial, casi mágica, porque hacía tiempo que no disfrutábamos juntos de un vino, como hacíamos antes, cuando yo aún era un pendejo que no sabía nada de nada de esta bebida que hoy me apasiona. Cuando volvía a Venado desde la Facultad recuerdo que los sábados por la tarde íbamos juntos al supermercado y caminábamos las góndolas a ver qué elegíamos para acompañar la cena que hacía la vieja. Sin saberlo vos y sin saberlo yo, estabas enseñándome a disfrutar de un buen momento y de una buena copa de vino. Pasaron muchos años y ese ritual continúa intacto, sigo bebiendo únicamente los fines de semana y sigo eligiendo el sábado por la tarde el vino que beberé por la noche.

Para este año, uno más desde que no estás, descorchamos a tu salud ese infaltable Semillón, desde ahora mi cepa blanca preferida. No es fácil conseguir en España monovarietales de esta uva, así que de regreso a España el año pasado compré en el aeropuerto un MENDEL Semillón 2017 que lo guardé hasta hoy. 






Sin dudas se trata de un vino único, de un viñedo único de más de 60 años localizado sobre los 1100 msnm, en Paraje Altamira (Valle de Uco). En vista luce un amarillo pajizo cristalino, limpio, glicérico, de aromas perfumados con matices florales y algo de melocotón blanco (bastante alejada de los edulcorados tropicales aburridos de los blancos tradicionales). En boca resulta fresco, muy mineral y perfectamente equilibrado. Creció con la oxigenación y seguirá creciendo en botella sin dudas.
(se recomienda su consumo entre 2017 y 2032). 

Sin dudas un excelente Semillón, quizá entre los mejores de Argentina en esta cepa! Estoy seguro que lo hubieses disfrutado mucho viejo! 

A tu salud, donde quiera que estés.

Rumbovino

21 marzo, 2017

Este LUNTA 2014 está BARBAROT 2011

Uno del viejo mundo y otro del nuevo… A veces lo hago, comparo. No me gusta alejarme durante mucho tiempo de los vinos de mi tierra patria. Creo que es necesario no perder de vista los infinitos estilos diferentes que podemos encontrarnos en el mundo del vino, por lo que si es posible les recomiendo que intenten probar etiquetas y elaboraciones de uno y otro lado para que el paladar detecte el monomorfismo vinícola que siempre amenaza con volverse a instalar.

Recuerdo que cuando llegué desde Argentina a España me no me costó mucho acostumbrarme al nuevo “gusto” del vino que me recibió, porque la moda que había impuesto Parker con sus altas puntuaciones hace algunos años, globalizando el sabor del vino y haciendo perder el rasgo del terruño, habían calado profundo en los bodegueros de todo el planeta. Actualmente parece que la cosa está cambiando, por suerte.

Así que cada tanto viajo por el mundo a través de una copa de vino, para seguir aprendiendo, entrenando, comparando y estando atento, por las dudas.

Del Viejo Mundo

Del proyecto de Bárbara Palacios, que además de portar apellido de historia en esto de la vitivinicultura Ibérica, tiene fondo para meterle Merlot a un Tempranillo de Rioja y quedarse tan tranquila. El Merlot se acepta en esta DO cuando el viñedo es experimental y no supere el 15% del vino. Tengo que reconocer que este tinto está logradísimo, aunque quizá cometí el error de que me pudo la ansiedad, y lo destapé muy pronto.




De viñedos de la familia, una uva de gran calidad que surge de terrenos arcilloso-calcáreos y un estilo que se aleja bastante del Rioja clásico, encuentro en este vino mucho de lo que me gusta de un tinto con base Tempranillo, pero con ese plus diferenciado que le otorga la cepa bordelesa. Insisto que va a crecer, y mucho más, pero ya está para disfrutar porque el Merlot le da ese aporte de elegancia, delicadeza en aromas y frescura en boca que en ocasiones suele perderse en estos productos pensados para beberse a largo plazo.

Creo que se hicieron poco más de mil y pico de botellas. No sé si llegan a las dos mil. No volvió a elaborarse este Barbarot hasta la cosecha del 2014, que creo que saldrá en un tiempito a la venta, así que estén atentos. Mientras tanto mi consejo es que busquen este 2011, si es que aún queda alguno disponible, y lo guarden un poquito más, si no son tan ansiosos como yo.

Mi amigo Rafa, en las delicias del 69 creo que aún dispone de alguna botella. No es barato, sobre los 20 €, pero creo que es de esos vinos que vale la pena probar y disfrutar.

Del Nuevo Mundo

Este vino procede de viñas casi centenarias localizadas 
a 900 msnm mirando las sierras de Lulunta en Luján de Cuyo (antaño dueño de los mejores Malbec de Mendoza, ahora quizá en la teoría desplazados por terruños más altos y complejos del Valle de Uco).




De estas cepas se seleccionan las uvas de Malbec más livianas y con más expresión frutal. Se crían un 65% en barrica y el resto en tanques de inoxidable, justamente buscando ese punto de verticalidad y juventud que separa esta etiqueta de sus hermanos mayores. 

Hay notas de crianza y cierto peso en boca, pero que se ensamblan perfectamente con las notas florales, frutales y de frescura que se busca con esta línea de base tan bien lograda. 

Si van a venir para el viejo mundo y están en el aeropuerto de Buenos Aires haciendo tiempo para que salga el vuelo, y por más que la maleta venga cargada de botellas pero aun así quieren traer algo en la mano, creo que no hay mejor alternativa para elegir en el free shop que este LUNTA de Roberto de la Mota, por precio y calidad. Si no recuerdo mal, debe andar por los 16 US aprox. Los pago una y mil veces, porque es un Malbecazo!

De todas las veces que probé los vinos de MENDEL WINES, siempre me quedé con la misma impresión y reflexión. Están todos muuuy buenos, pero el LUNTA por RPC es definitivamente extraordinario.

Buena vida y buenos vinos.

Salutes, Rumbovino.

Más de 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

10 junio, 2016

2 Km, GSM y una nueva Argentina que se está viniendo

Escribí esta nota en plena operación regreso a España: Me estoy despidiendo de Argentina. Con los preparativos del regreso y demás historias, el tiempo se hace corto para atender el blog como me gustaría. No obstante no quiero dejar de comentar las últimas etiquetas que estuve probando. Además aprovecho a hacer algunos comentarios generales de este viaje como una forma de reconciliarme con los vinos argentos luego de la experiencia del año anterior, donde me quedé un poco decepcionado con la elevada dulzura de lo que había probado.

Este año me voy con una sensación diferente, parece que la cosa está cambiando, hay muchas más opciones de “vinos diferentes” a la hora de seleccionar y sabiendo buscar en una vinoteca o con un buen asesor se pueden encontrar productos muy interesantes, que muestran un perfil de vinos argentinos más auténticos, menos intervencionistas y con más terruño que bodega.

Otra cosa que pude constatar y me gustó mucho es el aumento sustancial de la presencia de Cabernet Franc ya sea formando parte de cortes, o como en varietal puro. Todo lo que probé de este cepaje me hace pensar que de seguir así, en no mucho tiempo va a empezar a hacer un poco de sombra a algunos históricos. Aporta frescura y tensión, dos cosas que por lo general cuesta encontrar en nuestros caldos. 


También veo que algunas bodegas se animan a vinificar y poner en grande el nombre de cepas no tradicionales en otros tiempos poco valoradas, como por ejemplo el caso de Ver Sacrum donde la Garnacha y la Monastrell toman el protagonismo directamente en solitario. Eso me gusta porque habla de animarse a tomar algunos riesgos y a romper ciertas reglas no escritas, donde parecía ser que el que no hacía malbec no podría tener éxito. Espero que sigan multiplicándose.

Por el lado B del asunto creo, como hablaba el otro día con Francisco (Logia Petit Verdot) en una cata en Buenos Aires, que todo ese cambio, ese giro en el rumbo del vino argentino, necesita de un público preparado para aceptarlo. Ese es otro trabajo que queda por delante a comunicadores y educadores del vino, porque hasta el momento el consumidor general sigue prefiriendo las versiones edulcoradas y maderizadas de años atrás. No obstante, no hay que apresurarse ni asustarse, de a poco, todo llega. Y en el momento en que Argentina siga mostrando más terruño y menos recetas, como parece que está queriendo a ser ahora, creo que vamos a ser tomados mucho más en serio aún como país referente en el mapa vitivinícola mundial.

LOS VINOS

Según pude saber, 2 km de largo tiene la finca donde se eligen las manchas de suelo calcáreo que dan origen a las uvas de este tinto del paraje de Altamira. De Finca Beth salen muchas de las uvas que van a parar a vinos de las grandes marcas, pero decidieron que no siempre la cosa iba a ser así y nació el proyecto del vino propio. Para eso contactaron con Juampi Michelini para comandar la vinificación de este corte Malbec-Franc, que es uno de los mejores que probé este viaje, sino el mejor. Datos tomados de la nota de Nicolás Orsini (gracias Nico). 



Rojo intenso, con reflejos violetas, brillante, limpio, glicérico. Nariz de talco, cenizas, tiza, pimienta negra y un leve balsámico de fondo. Boca con nervio, fresco, muy mineral, taninos casi redondos, festival de notas balsámicas (mentol sobre todo, para mi) en el final, largo y exquisito. Ni dulzores, ni maderas tapando la voz de la uva, solo el fiel reflejo de una tierra que se expresa en vino. 

Su precio creo que ronda los $360 (20 € aprox.) y para mí vale cada peso.



De un proyecto de Eduardo Soler, con uvas provenientes de fincas ubicadas en Barrancas – Maipú y algo en Bajo Lunlunta (Mendoza), pude probar su vino de corte poco tradicional, compuesto por 50% Garnacha, y el otro 50% dividido en partes iguales de Syrah y Monastrell.

Se fermentan por separado (el syrah en barricas de roble de 500 lts. y Garnacha y Monastrell cofermentadas en huevos de cemento) y luego tienen un paso de 8 meses por huevos y barricas de 4to uso. Partida limitada a 3.200 botellas. Gracias a Diego de Argentina y sus vinos porque de su nota robé sin permiso los datos que cito en esta entrada. 



Color rojo rubí de capa media baja, luminoso, brillante y de largas piernas. Nariz con ataque de frutas, rojas, pequeñas, frescas. Al comienzo acompaña algún láctico con notas de leche, luego solo queda fruta y flores. Boca fresca, vertical, de taninos pulidos, ligero paso por el paladar pero con mucho sabor. En el final, solo en el final del trago aparece una nota más “tradicional” madura a especias y fruta roja (podría ser el Syrah, entiendo). 

Sin lugar a dudas una apuesta fuerte y sumamente interesante para que ningún vinófilo deje pasar. Su precio es de $300 (19 € aprox.) y aunque acá se arriesga más porque puede que no a todo el mundo le guste, en lo personal me encantó. Y me quedé con ganas de probar los varietales puros.

Brotes nuevos a la vista. La Argentina que se está viniendo… A no perderla de vista.

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

03 junio, 2016

Zorro y Arena Pinot Noir 2013

No hace mucho tiempo leí una nota de Fabián Mitidieri (acá)en la que hablaba de un Pinot Noir patagónico que me llamó mucho la atención, tanto por sus comentarios como por su nombre y etiqueta. Zorro y Arena 2013, de Senillosa, Neuquén, de la bodega Fincas del Limay.

Como ya lo sabrán hace unos días atrás pedí a Musu que me arme una selección de vinos, a su elección, en base a unas líneas relacionadas con el estilo que prefiero beber actualmente. Uno de los primeros que me sugirió fue, casualmente, este Zorro y Arena. Fue el primero que descorché de aquella tanda y la botella casi voló de una sentada. 




Color rojo teja de capa media-baja, brillante y muy glicérico. En nariz es espectacular, con mucha fruta roja tipo cerezas, puntas a caramelo de leche (no pasa por madera) y un fondo muy presente que no sabría definir muy bien pero que Fabián citó como salvaje. Podría ser, pero a mí me recordó más a monte bajo, mixturado con notas terrosas y piedras. En cualquier caso lo hace muy atractivo. La boca es sumamente sedosa, los taninos están redondos y pasa por boca con mucha intensidad (nada de dulzores por ningún lado) y una frescura que lo equilibra y hace fácil de beber y muy sabroso.

Me gustó muchísimo, para repetir y esperar un tiempo y valorar como sigue. Su precio fue de $170 (sobre los 11 €) y la RPC muy buena.

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

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30 mayo, 2016

REFRAN, Cabernet Franc 2013

Otro de los vinos que me recomendó Musu durante esta estancia en Argentina fue este Cabernet Franc del proyecto personal de Cristian Morelli (enólogo mano derecha de Juampi Michelini en Zorzal). Por lo que leí, hace muy poquito que se lanzó en solitario con algunos vinos propios, pero lo cierto es que si el potencial de este chico lo marca este vino, tiene un futuro muy promisorio.

De uvas del paraje de Altamira, en el Valle de Uco (Mendoza, Argentina) proviene la fruta de este tinto de autor. Crianza de 14 meses en barricas de tercer y cuarto uso (como debe ser) y una producción limitada a 1200 botellas. 




El resultado es un Cabernet Franc sumamente elegante en todas sus facetas. Desde la vista se muestra con un rojo rubí con tonos azules tenues de capa media y buena lágrima. En nariz es tímido, sutil, perfumado. En un principio manda la fruta negra fresca, pero luego toman protagonismo los balsámicos (eucaliptus, mentas, hierbabuena) bien acompañados por suaves notas de maderas usadas. En boca sigue igual. Redondísimo, elegante paso por boca, muy fresco, sobre todo notas mentoladas con fondo de frutas negras y puntas minerales. Ligero, sabroso y de interesante complejidad… Lo mejor para valorarlo es que la botella voló sin darme cuenta. 

Redondeando… es un tinto que todos los amantes del vino deberían probar. Los amantes del vino de viña, no de bodega. Aclaro por las dudas.

Su precio es de unos $235 (14,5 €) y los pagaría una y mil veces más. Yo le hubiese puesto de nombre REFRANC porque es más que un Franc… 

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

26 mayo, 2016

Zorzal Terroir Único, clásicos fieles al terruño.

Les sigo contando algo sobre los vinos que estuve probando esta temporada en Argentina y me han gustado.

Esta vez voy con dos etiquetas porque son hermanas. Dos vinos que son hermanos en todo menos en el cepaje, pero por lo demás comparten genotipo y fenotipo. Yo creo que a estas alturas de las circunstancias nadie se va a ofender ni criticar si hablo de estos vinos utilizando el adjetivo de “clásicos” en el sentido de lo que significan en la nueva era del vino en Argentina y el mundo. Los considero así porque los vinos de Juampi Michelini (y compañía) fueron modernos cuando no estaban de moda. Quizá, junto a unos poco más, de los primeros en atreverse a dar la cara, a mostrar el terruño y dejar de lado el maquillaje, y a ir contra las modas del momento. Se atrevieron a transitar un camino complicado en tiempos donde la fórmula para tener éxito era sencilla. Solo hacía falta mucha madera, concentración y alcohol…Los aplausos llegaban solos. Los Terroir Único son vinos que desde la primera botella que probé me encantaron (fue un malbec 2010 si mal no recuerdo, y no se llamaban así tampoco). 

Sin mucha vuelta seguían una línea marcada por la expresión de la uva sobre la madera, vinos ligeros, vibrantes, minerales (en aquel momento, que yo recuerde, no se hablaba mucho de la mineralidad), sencillamente complejos.

Desde su Gualtallary, sobre los 1300 msnm, de viñedos aún jóvenes, dispuestos en pendientes, sometidos a clima de montaña y sobre suelos calcáreos, nacen las uvas de estos vinos que no necesitan nada más que fermentar con sus levaduras para transformarse en la fiel expresión de este particular terruño.





Rojo picota, ribetes violáceos, capa media, glicérico. Nariz de perfil vegetal principalmente, acompañadas de flores, fruta roja y notas minerales. En boca es frutal y mineral por partes iguales, de gran frescura (acidez media-alta) y buen volumen. De esos vinos para beber por litros, pero que en cada trago ofrecen más y más, totalmente alejado de la simpleza de los vinos planos. Malbec de altura que no defrauda y es puro vicio por poco dinero. Su precio ronda los $125 (sobre los 8 €). Gran RPC.




Rojo rubí, capa media y buena lágrima. Nariz alejada de todo lo tradicional. Acá noté mucho más la tierra calcárea. Mineral, tiza, piedras y en el fondo aparece la fruta, apenas tímida, elegante. En boca es suave, vertical, vibrante, muy similar a su perfil aromático y de acidez media-alta. Un pinotazo para no dejar de beber… Su precio, similar al anterior y mi opinión es la misma.

Para ambos casos, abstenerse los amantes de los vinos cargados y edulcorados. Los Michelini van por otro lado… Pero cada vez, desde mi humilde opinión, mejor.

Insisto… estos vinos, en esta línea, para mí ya son clásicos!

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

21 mayo, 2016

COSTA Y PAMPA Pinot Noir 2014

A este tinto le venía siguiendo la pista desde lejos con los comentarios de José de MDQ. Sabía que era de escasa producción y por ende difícil de conseguir. Sorpresa mayúscula me llevé cuando de casualidad en una vinoteca nueva de Venado Tuerto topé con él. Ni lo dudé un segundo… Además lo pagué $135, ahora lo vi en mercado libre a $240 (ni tanto, ni tan poco).

Había varias cosas que me interesaban de este vino elaborado por Trapiche. La cepa antes que nada, su nuevo terruño (La costa Atlántica en Argentina, Chapadmalal, cerquita de Mardel, novedosa en todo concepto por su clima más frío y lluvioso que me recuerda a Galicia), su cultivo en secano, su graduación alcohólica baja (solo 12 graditos), los suelos con tosca calcárea del terruño, y la imaginación de un perfil de vino fresco que cada día me gusta más. No me decepcionó en absoluto…. Es tal como lo imaginé. 





Estilo afrancesado, color rojo teja de capa muy baja, fresco, ligero, mucha mineralidad y notas terrosas tanto en boca como en nariz, algo de tiza, monte bajo y fruta roja fina… Sedoso, filoso, taninos suaves y textura aterciopelada…. Con presencia de madera, pero discreta aportando complejidad y algo, muy poco, de estructura. Diferente a casi todo lo que he probado en Argentina. 

No es un vino para todos los paladares, lo aclaro, pero a mí me pareció excepcional! Quisiera probar los blancos…

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

19 mayo, 2016

PRIMOGÉNITO, Pinot Noir 2013. Estilo Neuquén, patagonia, Argentina


Llevo ya más de 20 días por Argentina y voy a estar un tiempito más aún…. Así que durante los días que han pasado he estado probando algunos vinos que a diferencia de la experiencia de mi viaje anterior donde noté una sensación de excesivo dulzor en el general de los vinos que probé, y que no me había gustado demasiado, en esta ocasión me están dejando muchas mejores impresiones (quizá tenga que ver con que esta vez elegí mejor, podría ser también). 

Además de hacer trámites (interminables por cierto) e intentar trabajar un poco, necesito invertir tiempo en algo que me entretenga, así que voy a ir dejando dos o tres notas a la semana en el blog con lo que llevo probado y más me ha gustado. Ya llevo varias notas escritas de vinos que probé y tengo algunas cuantas cosas interesantes más que tengo que catar y espero postear antes de regresar a la madre patria.

Arranco por orden cronológico. Por motivos que ya muchos conocerán, ni bien llegamos viajamos tres días a la Patagonia y de aquel viaje además de tristeza volvimos con tres vinos en la valija. El primero que cayó fue este Pinot de Bodega Patritti (San Patricio del Chañar, Neuquén). Aclaro que me confieso un enamorado de esta uva y lamento que haya tan pocos vinos de este cepaje en España.

Entre otras cosas, la contraetiqueta hace referencia a la adaptación de la uva a al ventoso terruño patagónico y cómo se protege aumentando el grosor de su piel, lo que se traduce en un vino con más complejidad, estructura, sanidad y color.




Sin dudas este concepto se traslada directamente al producto porque el resultado es un Pinot de capa alta, alejado de los colores tejas o tenues rubíes tradicionales, y buena lágrima. En nariz al principio dominan los lácticos de su crianza larga en maderas, pero acompañada de una buena carga de fruta roja fina. Con el aire aparecen notas florales y dejos minerales. La boca es poderosa, trago sabroso, con buen volumen y de taninos sedosos. Buena complejidad entre fruta y madera, equilibrada por una acidez bien presente y sostenida

Si bien no es un Pinot Noir al uso en el sentido estricto de lo que uno está espera de esta uva (aunque son varios los pinotes de este estilo en Argentina), tengo que reconocer que me gustó. Al otro día tomé el cuartito que me quedaba y estaba aún mejor. Su precio fue de $178 (casi 11€) y creo que está bien acorde a lo que ofrece. Ojo, está lejísimo del estilo Bourgogne. No busquen eso en este vino. Es un estilo Neuquén!



Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

En favor del consumo responsable y moderado

11 mayo, 2016

Por Argentina… Se te extraña.

Esta vez el destino quiso que mi regreso a Argentina no sea con el sabor dulce y la alegría con la que he venido en otros viajes. En ocasiones la vida se empeña en que entendamos que solo estamos de paso por el mundo, y tenemos que hacer lo imposible por disfrutar cada día y de cada cosa que hacemos. Creo que mi viejo lo intentó y hasta estoy casi seguro que lo logró. Pero se cansó de pelear. Todos tenemos derecho a cansarnos y a abandonar alguna vez.

No hace mucho tiempo atrás escribí una nota en la que contaba que últimamente en mis viajes a Argentina ya casi no compartía vinos con mi viejo. Él decía que le hacían temblar las piernas y que por eso prefería no tomarlos. Yo, a pesar de cuestionarle innumerable cantidad de veces ese argumento, respetaba su decisión. Así y todo era nuestro compañero de cata en cada botella descorchada, porque ningún aroma escapaba a su nariz, juzgaba las notas que expresaba el vino y sentenciaba cuál le gustaba más y cuál menos… Era su forma de disfrutarlo con nosotros, un juego en el que cada uno tenía claro qué papel jugaba. Y era divertido para todos.

No obstante, en mi último viaje a Argentina anterior a estas líneas, una de las tantas noches de liturgia enofílica destapé una botella de un vino blanco (hacía rato que no probaba esa etiqueta). Su actitud fue la de siempre…meter nariz y juzgar. Pero aquella noche fue diferente a otras, la recuerdo como si fuese hoy, porque luego de olfatear el vino, la copa siguió su camino ascendente y el líquido amarillo verdoso y limpio acabó en su garganta. Luego juzgó. Qué rico está este vino che! Y fueron varias las veces en que mi viejo repitió la maniobra aquella noche… Quizá fue su suavidad en boca, ese tenue dulzor acompañado por una línea de frescura que lo hacía fácil de beber y disfrutar. Quizá fueron los exquisitos aromas a frutas blancas y lagar que desprendía… Vaya a saber qué fue lo que le cautivó tanto (seguramente el conjunto) pero recuerdo que el CASONA LÓPEZ Semillón 2013 fue el último vino que disfrutó mi viejo y que yo pude compartir y disfrutar con él. 





Desde hoy te recordaré cada año con una copa de este vino a tu salud querido viejo. 
Cuánto se te extraña!


Salutes, Rumbovino.

03 enero, 2016

Los vinos Argentinos en su momento mas “dulce”

Dejé pasar unos cuantos días antes de escribir y publicar esta entrada. Por un lado porque no estoy seguro que sea la nota más oportuna para empezar el año y de paso retomar el blog luego más de dos meses de inactividad en la web. Luego por lo normal que nos pasa a todos tras unas vacaciones, hay que atender muchas cosas atrasadas del trabajo que no entienden de tiempos y síndromes pos vacacionales. Y por último, y quizá la más importante, por dejar decantar algo las ideas antes de escribir mis impresiones sobre los vinos que probé durante este último viaje a Argentina (noviembre del año pasado).

Considero que siempre, desde nuestra posición de “críticos” de vinos, no titulados pero “críticos” al fin, nos corresponde hacer un escrito que de alguna forma justifique cada sentencia. Así que previamente a dar mi opinión general de lo que me dejaron esos 20 días probando tintos Argentos, me gustaría dejar en claro algunos puntos que a mi juicio no han influido, pero podrían haberlo hecho en el análisis y por ende en el resultado final.

Primero que nada, a mi forma de ver y entender, las características organolépticas ofrecidas por los vinos no tienen nada que ver con la expresión de una cepa en particular (probé un poco de todo, pasé por Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, y Pinot Noir), por lo que eso torna un poco más holgada la visión. Tampoco creo que sean influenciadas por el terruño o la región (degusté vinos de San Rafael, Valle de Uco, Luján de Cuyo, 25 de Mayo, San Patricio del Chañar y Cafayate. De Norte a Sur para los que no se ubiquen en la geografía de mi país), ni por los enólogos o viticultores, ya que todos fueron de distintos autores (modernos, tradicionales y extremos).

También me gustaría aclarar que no creo que sea una cuestión de precios porque, aunque en general me parecieron exorbitantes, compré de diferentes valores en un nivel que fue desde los $75 a los $350 para tener una vara un poco más justa a la hora de opinar.

Y por último, nobleza obliga, tengo que decir también que no todos los vinos que probé fueron “catados” en el sentido estricto de la palabra. Muchos fueron probados en asados con amigotes y otros en cenas o almuerzos con un poco más de calma y en mejores condiciones. Así y todo, la experiencia fue bastante similar en cualquiera de los casos. 

Foto tomada de la web. No conocemos el autor

No se qué pasa con los vinos en Argentina. No se si son ellos o soy yo, pero salvo excepciones -que siempre las hay y principalmente en los de rango de precio más elevado- casi todos los vinos que probé me resultaron con un estilo bastante uniforme y repetido, donde el paladar abocado, el final dulzón y la falta de frescura dominaron la escena. Insisto en que pocos fueron los que rompieron esta uniformidad, lamentablemente para mi forma de ver.

Todo este tiempo estuve dándole vueltas al asunto y buscando una respuesta que me satisfaga, aunque sea para quedarme tranquilo conmigo mismo y poder discutir con otros aficionados al vino que viven de este lado del charco y encuentran los caldos argentinos faltos de chispa. 

Entiendo que alguna razón debe de haber para sentir tanto ese aparente cambio en el estilo de vino. Lo primero que pensé, y quizá no esté tan equivocado, es que como antes solo bebía etiquetas de Argentina, la falta de contraste hacía que ciertos atributos que ahora disfruto mucho en los vinos, como la frescura y verticalidad, existieran solo en algunas excepciones. Esos eran los que rompían la monotonía, y los que elegía casi siempre (he escrito bastante sobre ellos antes de venir a España). Eso hizo que desviase la atención y perdiera el enfoque del global. Ahora, quizá que luego de dos años viviendo fuera, mi paladar se acostumbró a otros tipos de cepas, terruños y elaboraciones y cada vez me choque más nuestro estilo. Podría ser, porqué no.

Lo otro que pensé es que se puede deber a una cuestión de mercado. Y que en función de gustar a un público más amplio, y que la gente joven se vuelque al vino más que a la cerveza a hecho que las bodegas busquen ese tipo de vino de estilo más facilón, de paladar goloso y con un toque maderoso que sigue atrayendo a mucha gente. Si funciona, perfecto para ellos. Yo lo lamento y mi paladar también.

También buscando explicaciones que tengan que ver con los astros y no con las personas (al menos directamente), se me pasó por la cabeza que a lo mejor sea culpa del calentamiento global. Y que el aumento general de las temperaturas esté haciendo que las uvas se sobremaduren y el resultado final sea el que nos llega a la copa. Será eso?

En fin… Si sigo pensando estoy seguro que no podría parar de encontrar explicaciones que justifiquen que nuestros tintos me hayan transmitido esa sensación. Pero aunque mis comentarios no dejan de ser una opinión parcial y subjetiva de una realidad que seguramente no es compartida por mucha gente, tengo que decir que me volví un poco decepcionado.

En unos meses volveré y veremos qué pasa entonces. De momento, así estamos.

Gracias por leernos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable.


10 abril, 2014

Antes de España, El Pajarito amichu



Teníamos pensado no publicar más entradas durante este tiempo de descuento que nos queda antes del viaje. Los cambios de casa siempre acarrean complicaciones y cuando la distancia que separa los nidos excede los 10.000 kms ni se pueden imaginar. Rumbovino seguirá desde la madre patria, con vinos del viejo mundo. Publicaremos otros sabores, pero con nuestra misma esencia.
  
A modo de ser sinceros, también debemos reconocer que desde hace bastante tiempo no probamos nada nuevo que nos haya cautivado al punto de ser capaz de espabilar esta modorra creativa que nos invade desde que las ansias se apoderaron de nuestro poco tiempo libre.

No obstante existía una pequeña deuda que teníamos con un vino desde hace tiempo. El débito no era con el vino en sí mismo, ni tampoco con su creador, era con los vinófilos y con nuestros propios principios blogueros desde el día en que tomamos la decisión de no dejar de contarles los vinos que nos gustan.

En Octubre del año pasado probamos esta etiqueta por primera vez… y nos encantó. Fue un fin de semana de esos en que muchas ganas de hacer catas no teníamos, y el papel y lápiz quedaban lejos de la parrilla. Así que pasó nomás… y nos quedamos con las ganas y ese compromiso moral que nos carcome cada vez que un tinto nos hace felices. Y como no queremos querellas de ningún tipo, el viernes pasado destapamos la otra botella que nos quedó guardada (habíamos comprado dos) y decidimos liquidar el asunto. 


 
EL PAJARITO AMICHU 2011
Malbec 65%, Cabernet sauvignon 24%, Cabernet Franc 8%, Viognier 3%.
Vino de autor elaborado por Sergio Casé, Jefe de enología Bodegas TRAPICHE

Color rojo picota, con destellos rubíes y violetas. Capa media. Brillante, limpio. Glicérico y de hermosas piernas.
Nariz intensa y exquisita (de las más ricas que recordamos últimamente). Sobre todo, bien arriba, la fruta roja fresca (cerezas, frutillas, guindas). Notas especiadas y mentoladas que dejan un agradable picor en la nariz. La madera está presente, pero perfectamente integrada porque entrega complejidad sin solapar la fruta (de esas maderas que gustan, sin se ser protagonistas). Mucha complejidad.
En boca es franco. Con mucha fruta roja. Untuoso, voluptuoso. Bien equilibrado con una acidez que sostiene su fruta dulce y las notas de sus 10 meses de crianza en roble francés. Deja un regusto exquisito a cereza y ciruela negra de persistencia media larga.

En conclusión, un corte tinto que resulta redondo, armónico, sin estridencias de ningún tipo… elegante y a la vez con garbo. Un gran vino de garaje, casero, de autor, o como quieran llamarlo, que por segunda vez nos dejó encantados.

La verdad es que nos arrepentimos de no haber comprado más botellas porque va a seguir mejorando con el tiempo. Lamentablemente esta cosecha se terminó. Pero ya está a la venta la añada 2012 y con etiqueta nueva, aunque siempre respetando la idea de su diseñadora original, Guadalupe la hija de 10 años de Sergio Casé. 

Nuevo diseño. Cosecha 2012

 Su precio no es barato, ronda los $150 la cosecha actual. Pero nosotros los pagaríamos nuevamente sin dudarlo. Es una buena inversión.

Abajo les dejamos todos los datos técnicos y algunos apuntes más que nos pasó Sergio Casé por correo:

“El concepto es vino garage con una producción de 1500 botellas, lamentablemente la cosecha 2011 se agoto!  Ya tenemos disponible la cosecha 2012 la cual está conformada por 55% de malbec, 20% Cabernet Sauvignon, 10% Cabernet Franc, 10% Petit Verdot y 5% de Viognier. Las uvas son del Valle de uco: el Malbec de Pareditas (parte más austral del Valle), Cab. Sauvignon de  Tunuyan, el Cab. Franc y P.Verdot de Las Compuertas.
Lo más interesante de todo esto es que es Co-fermentado, es decir que las uvas fermentan todas juntas en un mismo lugar, en los porcentajes detallados anteriormente. 
Tiene una maduración de 10 meses en roble francés.
Por cierto, el vino se llama PAJARITO AMICHU,  (Amichu=amigo en quechua). Ya con nueva etiqueta, siempre respetando la idea de la diseñadora, mi hija Guadalupe de 10 años.”

Muchas gracias por seguirnos, por leernos, por comentarnos, por estar… todo este tiempo.

Seguimos desde España!

Abrazo y salute, amigos!

Rumbovino.

04 marzo, 2014

Degustando Tierra de Dioses y Giménez Riili



La semana pasada los amigos de la Distribuidora Sol del Sur nos invitaron a la presentación de Tierra de Dioses, el vino de autor que elabora Pablo Martorell (enólogo de Giménez Riili Wines y enólogo en jefe del proyecto The Vines of Mendoza). En el mismo evento, Federico Giménez Riili presentaría algunos de los vinos muy bien puntuados recientemente por Tim Atkin. La cita fue en la Real Sociedad de Rosario. Un lugar que resulta más que agradable para estas presentaciones.

Ese día había dos encuentros, uno temprano (18,00 hs) en el que estaba invitada la prensa y entre los que nos encontrábamos nosotros (agradecemos el detalle y consideración) y otro luego para el público en general. Acá va nuestra crítica al asunto y aseguramos que es la única que haremos porque lo demás fue de lujo. 

Como siempre suele pasar en estos casos, las cosas se demoraron y entre unas y otras comenzamos tarde. Eso hizo que algunos periodistas que se encontraban tuvieran poco tiempo para la cata, lo que sumado a que la otra presentación que seguía requería tener todo recogido y ordenado antes de su comienzo, hicieron que la presentación se desarrollase algo apurada. Los vinos pasaron uno tras otro demasiado rápido para mi gusto. 

El tema es que tratándose de vinos de esta calidad, la prisa atenta contra el placer, y el resultado es que se disfrutan menos de lo que estos caldos anuncian.

Dicho esto, seguimos con la cata. Tanto los vinos  como la atención, fueron excelentes. Cerramos con un lunch  a base de sándwiches de miga, pasteles de jamón crudo y queso, bocaditos dulces y demás placeres que nos dibujaron una gran sonrisa en el rostro. Para qué lo vamos a negar si es así?  


Vamos a los vinos,

GIMENEZ RIILI BRUT NATURE
Recién salido de la bodega, y creo que acaba de pisar el mercado. Elaborado con el método charmat, se trata de un corte clásico a base de Pinot Noir y Chardonnay.

Rico espumante, con burbuja fina y mucha elegancia. Frutado tipo peras, duraznos blancos, manzanas maduras. Rica acidez y algo meloso. En boca es una seda.

Aunque no soy mucho de espumantes, debo reconocer que me gustó mucho. Quizá la cosa se complica en el precio, $117. Es algo elevado a mí entender.




PADRES DEDICADOS CABERNET FRANC 2012
Una de las apuestas fuertes de esta hermosa bodega boutique es este varietal que nos cautiva cada vez más. Su enfoque comercial está mucho más allá del Malbec y buscan posicionarse a fuerza de calidad con otros varietales para romper la monotonía. En breves saldrá un Tannat que, según nos cuentan, apunta maneras. Pero por lo pronto nos quedamos con esta joyita elaborada con uvas procedentes de Vista Flores (The Vines of Mendoza). Un terruño que a mí personalmente me emociona.

Algo cerrado al comienzo. Demoró un rato en entregarse. Nariz  muy elegante,  con notas florales intensas. Los típicos piracínicos aparecían en el fondo y quedaban muy bien. Aún está algo arriba la vainilla y el chocolate, pero lleva 4 meses de embotellado y está recién despertando. Su boca en intensa, entra con contundencia, con una buena carga frutal y rica acidez. Matizan bien las notas lácticas y tostadas. Los taninos están algo rústicos, pero es por su juventud. 

Me parece que estamos en presencia de un gran vino! Esperemos un tiempo y veamos… Su precio sugerido, $230. Que se yo, debería probarlo por botella para sentar postura. Va a estar muy bueno, pero son 230$ que no es poco y la competencia en este rango es elevada.

GRAN FAMILIA SYRAH 2011
Calificado con 91 puntitos hace muy poco. Esta, a diferencia de la anterior, es una variedad que en Argentina no nos termina de convencer. En este caso es otra de las apuestas de la bodega en lo que a diversificación se refiere y además la elaboran en altísima gama. El resultado, un Syrah diferente a casi todos lo que hemos probado.

Nariz intensa, con mucha elegancia. Al igual que el anterior, sobre todo dominan las notas florales y frutales jóvenes con marcada frescura. Bien integradas las notas de una madera perfectamente utilizada. En boca es redondo y delicado. Su sabor tira más a la ciruela seca y su acidez lo torna muy fácil de beber. Aparecen notas mentoladas y especias que no noté en nariz. 

Su precio sugerido, $450. Lo mismo que antes, debería beberlo por botella y con más calma. Está buenísimo, pero mi bolsillo no me lo permite.

TIERRA DE DIOSES MITO 2008
Un vino que Pablo Martorell elabora en honor a su abuelo. Conocimos esta etiqueta en el @MardelCatas (cosecha 2005, creo) y ganó su categoría. Recuerdo que todos quedamos enamorados de ese “desconocido”.  La cosecha 2008 es un 100% Malbec de viñedos de Vista Flores con una producción de 60 quintales. Tiene una crianza de 24 meses en barrica de roble francés y una estiba de 20 meses en botella entes de ver la luz. Muy cuidado, esperado y presentado como lo que es, un vino de autor de altísima gama.

Imponente desde su fase visual. Oscuro y con ribetes violetas hermosos. En nariz avisa que es cosa seria. Hay fruta madura rica (no pasada), mineralidad, especias, flores y chocolates. La boca es igual de compleja, con mucho garbo pero nada pesado. Es envolvente, carnoso, sabroso, voluptuoso y a la vez sumamente delicado. Persistencia larga y algo golosa. Un malbecazo de Vista Flores que ya está listo para ser disfrutado, pero tiene por delante un gran potencial. 

Sin dudas el vino que más me gustó de toda la noche. Su sugerido es $350. Acá me arriesgo un poco más y digo que la RPC es al menos Buena. Aplausos!



BUENOS HERMANOS MERLOT 2012
Nos quedamos a probar este vino en el evento siguiente. Nos habían hablado muy bien de él y nos quisimos quedar a comprobarlo. Como decíamos antes, la bodega apuesta a diversificar y a hacer vinos de gran calidad fuera del Malbec. Las uvas provienen un 90% de Maipú y el resto del Valle de Uco.

Color rojo rubí de capa media. Nariz extraña y rica. Dominan las notas salinas y minerales. Luego aparecen los vegetales y algo de frutos rojos finos. Acidez elevada en nariz. En boca es muy fresco y frutal. Su paso por el paladar es suave y envolvente. Un Merlot redondo y muy fácil de beber. Me gustó mucho!! No recuerdo exactamente su precio, pero creo que ronda los $110.

Revisando en la web encontramos los precios de estos mismos vinos en el mes de setiembre del año pasado y vemos que han aumentado bastante sus precios.  Línea BUENOS HERMANOS $87 (ahora, $110). Línea PADRES DEDICADOS $180 (ahora, $230). Línea GRAN FAMILIA $ 301 (ahora, $450). 

Quizá esta subida los pone bastante más difíciles a la hora de evaluar la RPC de cada uno. Pero de las políticas de precios de las bodegas no vamos a opinar porque no nos corresponde, en cualquier caso son ellos quiénes arriesgan e vender más o menos.

El vino de Pablo Martorell TIERRA DE DIOSES MITO costaba $350. Ahora, sigue igual. Bien!

Lo dicho, más allá de las prisas podrán ver que hemos bebido vinos de gran calidad y la hemos pasado realmente muy bien!

Muchas gracias a nuestra mentora Candela (ComunicArte Vinos y Sommellerie) por las fotos. Y nuevamente muchas gracias a los amigos de la Distribuidora Sol delSur por la invitación.

Muchas gracias por leernos,
Salute, Rumbovino.