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17 mayo, 2018

Naturales de Italia

Hace unos días atrás, aprovechando que estaba por Madrid, nos acercamos hasta Reserva y Cata, para participar de una degustación de vinos naturales Italianos, invitados por Antonio Sicurezza y Ezequiel Sanchez Mateos. Catamos vinos procedentes de tres bodegas localizadas en diferentes regiones de Italia. TENUTA BELVEDERE (Lombardía, Oltrepò Pavese), SIEMÀN (Véneto, Colinas Béricas) y TERRA DI BRIGANTI (Campania, Sannio). En total probamos 12 vinos, 4 de cada bodega, todos naturales, casi todos sin sulfitos agregados y todos, cada uno en su línea, con mucho que contar. 

Quienes suelen seguir este blog con cierta frecuencia saben que no somos muy adeptos a los post interminables en los que se describen infinidad de vinos, por lo que este tampoco será excepción a la regla. Como decía antes, cada uno de los vinos que probé me ha gustado mucho por diferentes razones que en su momento comentaré, pero de esta cata en particular tengo que reconocer que me sorprendieron muy gratamente los blancos WAI 2016 (espumoso 70% Pinot Nero y Riesling Itálico) y Pinot Grigio 2016 (100% Pinot Grigio) de bodega Tenuta Belvedere, Camaleonte 2016 (70% Garganega y partes iguales de Tai Rosso, vinificado en blanco, e Incrocio Manzoni), Mosca Bianca 2016 (60% Moscato Bianco y Garganega) y Occhio al Bianco 2016 (60% Tai Bianco y Garganega) de bodega Siemàn y Nato Nudo Fiano 2016 (100% Fiano) y el extraordinario Coda di Volpe 2017 (100% Coda di Volpe, Cola de zorro por la forma que tienen los racimos de esta uva) de la bodega Biodinámica Terra di Briganti.

Aunque no debería hacer falta aclararlo me gustaría decir que destaco los blancos porque soy más de tintos, y por lo general cuando voy a catas de este tipo son los tintos casi los únicos que me llamaban la atención, pero lo cierto es que poco a poco esa tendencia personal está cambiando y con vinos blancos como estos, el equilibrio cromático llegará más temprano que tarde.

Me he traído varias botellas a casa, así que en la medida que las vayamos descorchando iré contando con más detalle de cada uno. Por lo pronto, y siempre con la intención de equilibrar el abanico de colores, les hablaré de un tinto que me encantó en la cata y se confirmó por botella, en casa y buena compañía.

COCCÌNEA 2014

Uva: Croatina 100% (cepa autóctona característica de la región de Oltrepò Pavese)

Viñedos: Provincia di Pavía (Lombardía), donde las vides crecen sobre suelos argilo-calcáreo de origen marino.

Vino proveniente de una añada fría y con lluvia que dio lugar a un vino rústico y auténtico. Las uvas se recogen a mano y se dejan fermentar el mosto con las pieles y a temperatura controlada durante 15 días con remontadas diarias. Al final de la fermentación alcohólica, se coloca en depósitos de cemento en los que tiene lugar la fermentación maloláctica. A continuación descansa 8 o 9 meses hasta que se embotella, precedido de un único trasiego. Antes de salir al mercado, se deja en botella de 10 a 12 meses. No se utilizan sulfitos, ni durante la vinificación ni durante el embotellado. El nombre Coccìnea significa rojo escarlata en latín y también da su nombre a una familia de plantas (Banksia Coccìnea, comúnmente conocida como Banksia escarlata). Producción anual de 4000 botellas. Alcohol 13% vol. 








Color rojo picota con ribetes violáceos, capa media alta, lágrimas viscosas y delgadas. En nariz necesita aire para abrirse, no hay que apurarse, es más de susurros que de gritos a viva voz, pero con algo de tiempo (15-20 minutos) expresa mucha complejidad, dominando las notas minerales (tiza y talco) acompañadas por hierbas aromáticas (quizá laurel, orégano, menta fresca) y un fondo de fruta roja muy sutil. La boca es firme, con taninos algo angulosos aún pero que no molestan en absoluto y expresan fielmente las características de la uva que los pare. Fresco, mineral y final medio, no muy largo, pero suavemente amargo que invita a seguir bebiendo

Apuntes personales: Ya no es novedad para quienes nos siguen que este tipo de vinos cada día me cautivan más. Menos fruta y más tierra, de esos que no suelen gustar por golosos al primer trago sino que hay que dejarse atrapar poco a poco, trago a trago. A mi entender, este tinto rompe varios conceptos que parece que algunas personas “antinaturales” aún no terminan de tener claros. Primero los que piensan que estos vinos no tienen vida por delante (este no es viejo pero lleva ya 4 añitos encima y está para vivir otros tantos sin siquiera despeinarse), que todos saben igual, que la calidad es discutible y que solo son una moda más que se va a acabar. Creo que con vinos así esto de los vinos naturales llegó para quedarse. Claro que para sostener y afianzar esta tendencia hay que ser profesional y tomarse este trabajo muy en serio. En España se va por el buen camino, pero hay que ir mejorando día a día para ganarse la confianza del consumidor y seguir creciendo para no ser solo una moda pasajera.

Nuevamente dar las gracias a Antonio y Ezequiel por la invitación, a pesar de no saber ni quién era yo. Realmente ha sido una experiencia muy interesante en la que he aprendido mucho y en la que me he podido acercar un poco más a la naturalidad de los vinos italianos, hasta hace nada, unos perfectos desconocidos para mí.

Buena vida y naturales vinos,

Salute, Rumbovino.

Casi 8 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

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