Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



España


El objetivo de esta página no es describir minuciosamente cada una de las regiones vitivinícolas de España, sería demasiado presuntuoso y a su vez interminable. Solo intentamos ponerle una nota de color a las zona que visitamos y a su vez contar las características más sobresalientes de cada una.


Castillo Villafranca del Bierzo
Se encuentra situada en una comarca perfectamente diferenciada en el occidente de la provincia de León. Ocupa una depresión u hoya tectónica rodeada de importantes formaciones montañosas (Montes de León y Cordillera Cantábrica), ligeramente abierta al sudoeste por el valle del Sil, lo que le permite recibir una clara influencia atlántica que le confiere rasgos climáticos con ventajas mediterráneas y atlánticas a la vez: temperaturas suaves, alta insolación y buen aporte hídrico.
El viñedo ocupa unas 4.200 has. en parcelas homogéneas. La mayor parte de las cuales se encuentran en las zonas bajas, y de media ladera. El fondo de la depresión, a unos 400 m de altitud, presenta un relieve fundamentalmente llano, correspondiente a los niveles fosilizados de las terrazas fluviales del Sil y sus afluentes que atraviesan y drenan la zona. Los bordes de la depresión son muy accidentados, alcanzando el viñedo aquí, altitudes próximas a los 900 m.

De las variedades de vid cultivadas, la tinta Mencía ocupa un lugar destacado, tanto por su calidad como por su extensión, acompañada de la Garnacha Tintorera y las blancas Palomino, Doña Blanca, Malvasía y Godello.
La Mencía genera vinos de intenso color frambuesa, aromas intensos a frutas, pero también delicados a flores, buenas dosis alcohólicas, buena acidez y posibilidades de crianza. Hasta hace poco los tintos a base de Mencía eran más bien vinos ligeros, prontos para beber, y de baja graduación alcohólica, poco a poco han ido transformándose, especialmente en el Bierzo, en vinos que buscan sacar a flote toda su potencia, la expresividad del terruño, y la buena capacidad de envejecimiento que está demostrando tener, añadiendo crianzas en madera más prolongadas.
Uva muy sensible, el cultivo de la Mencía se destaca predominantemente en zonas de montaña, y por este hecho su maduración tiene mucho que ver con la orientación al sol y altitud a la que se ubican las viñas. El Bierzo, es la denominación española de características más francesas. Su geografía se caracteriza por grandes contrastes geográficos, profundas cuencas pluviales, alienaciones montañosas y diferencias marcadas entre sus zonas altas y bajas, lo que se refleja en sus vinos.

Suelos minerales de pizarra, pero también arcilloso-limosos se destacan en los territorios de la Mencía. El sustrato marca la mineralidad del vino, y resalta también las diferentes expresiones y concentraciones de la fruta.











DO Ribera del Duero
La denominación de origen Ribera del Duero se creó en el año 1982, aunque la historia de esta mítica zona vitivinícola española nos traslada a más de 2000 años, donde se encontró la más antigua referencia histórica de la producción de vinos en un mosaico romano descubierto en el año 1972. En él se observa al dios Baco de la mano de Ariadna y abrazando a Ampelos.
Ubicada en los márgenes del Alto Duero, en el corazón de Castilla, La Ribera del Duero tiene unas 11.300 hectáreas de viñedo repartidas entre diferentes municipios de las provincias de Burgos, Valladolid, Soria y Segovia. El río Duero es el eje que une a más de 100 pueblos extendidos a lo largo de una franja vitícola de unos 115 km de longitud y 35 km de anchura.

Es una zona alta, con una altitud media que se encuentra entre los 700 y 900 msnm. Se caracteriza por una pluviometría moderada-baja (450 mm de lluvia al año) que, unida a sus veranos secos y extremos (40 ºC) e inviernos largos y rigurosos (-18 ºC), y con acusadas oscilaciones térmicas a lo largo de las estaciones, la enmarcan dentro de un clima mediterráneo, con más de 2.400 horas de sol, cuyo carácter primordial es la continentalidad.

La región está al límite del cultivo de la vid. Básicamente las únicas viñas que sobreviven son las situadas bajo la protección de las laderas del cauce del Río Duero, donde la variación de temperatura entre el día y la noche puede oscilar en verano de 32ºC durante el día a 6ºC la misma noche. Todo esto estimula la producción de sustancias vitales que se transforman en color y aromas extraordinariamente intensos.

Generalmente, las viñas capaces de sobrevivir estas condiciones tan extremas producen vinos oscuros, profundamente aromáticos y excelentemente estructurados, con una gran concentración, estilo y longevidad.

Vista panorámica de los viñedos desde el Castillo de Peñafiel
La variedad más tradicional es la Tinta del País o Tinto Fino, también llamada Tempranillo, que ocupa el 60% de los viñedos. También se cultivan la Garnacha, que no se utiliza en los tintos de crianza –al menos dentro de la D.O.– y cepas internacionales tintas como la Cabernet Sauvignon, Malbec y Merlot. En menor medida se cultivan algunas variedades blancas como la albillo.

Los grandes vinos de la Ribera del Duero han marcado un cambio definitivo en la apreciación de los nuevos tintos del mundo. Los amantes del buen color, noble graduación, poderosos taninos y aristocrática presencia, deben estar siempre atentos a las joyas que nacen en esta singular región.

La Ribeira Sacra (ribera sagrada) está dividida en cinco subzonas: Amandi, Chantada, Quiroga-Bibei, Ribeiras do Miño y Ribeiras do Sil.

Existen actualmente más de 100 bodegas con un total de 1.242 Hectáreas de viñedos con una amplia producción de uvas de la varidad tinta mencía. También se cultivan otros varietales tintos en menor cantidad, merenzao (autóctona de la zona de la Ribeira Sacra y que está casi desaparecida), brancellao, mouretón y garnacha y las blancas palomino, godello, loureira, treixadura, doña branca, albariño y torrontés.



El amparo de los ríos Sil y Miño aporta un microclima especial a la zona, que con la orientación sur de las pronunciadas laderas favorecen la correcta maduración que las uvas necesitan para la elaboración de unos caldos que en ya en época de los romanos eran descritos como "Oro líquido del Sil".
Tenemos la gran suerte de poder frecuentar esta zona con bastante asiduidad por lo que la hemos visto en todas sus etapas productivas, desde sus verdes intensos, los diversos tonos ocre amarillos y rojos del otoño hasta la desnudez del invierno... y en todas sus versiones esta zona es, me atrevo a afirmarlo así, de las más hermosas zonas vitivinícolas del mundo. El marco espectacular que brinda el paisaje en toda la Ribeira Sacra se vé engrandecido con los famosos bancales o terrazas que ocupan las laderas de los ríos, muchas de ellas ya construidas en la época de los Romanos, imagínense!

Como curiosidad, les contamos que en épocas de vendimia, para recoger los frutos maduros de las plantas localizadas en la zonas cercanas al río, los recolectores deben llegar a ellos en embarcaciones porque de lo contrario son inaccesibles.