Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



21 octubre, 2010

Sentar Postura



Para los aficionados que disfrutamos de un vino sin vueltas...

...El otro día con mi esposa realizamos una visita privada a una conocida bodega de la ciudad de Mendoza. Tras recorrer las instalaciones nos dispusimos a realizar la cata de vinos de su producción, dirigidos por la sommelier de la casa. Mientras degustábamos los diferentes ejemplares ella nos describía cómo se expresaba cada uno y qué olores y sabores deberíamos sentir en cada caso…lo cierto es que pocas veces en mi vida me sentí tan desorientado como ese día, tuve la sensación de que esa persona hablaba un idioma diferente el mío, o lo que es peor…hablábamos el mismo idioma pero tomábamos cosas distintas… lo concreto es que nos volvimos a casa con la tremenda certeza de que hay gente que ve el vino de una forma muy diferente a la nuestra. Esta pequeña anécdota sirve de introducción para lo que quiero expresar a continuación.


Hoy por hoy, para cualquier persona, sentarse a la mesa a degustar cualquier vino parece ser una tarea cada vez más complicada, y lo digo porque que de acuerdo a la moda actual (y no tan actual) daría la sensación de que quien quiera tomar un vino debe tener “casi obligatoriamente” los sentidos totalmente entrenados para poder disfrutarlo, de lo contrario fracasará en el intento.

Frente a una copa de vino un simple mortal debe reconocer la amplísima gama de olores y sabores de las cepas o la uva utilizada para elaborarlo, la crianza a la que se sometió y hasta el tipo de barrica en la que reposó. Parecería ser que quien tiene una copa en la mano se ve en la obligación moral de reconocer un vino en particular, sus aromas y sabores primarios, secundarios y terciarios…. Debe encontrar las frutas rojas maduras, las frutas blancas, ese incipiente dejo a pimienta negra, el clavo de olor o el famoso pimiento morrón asado que desprende el Cabernet Sauvignon. Además debe estar capacitado y reconocer la amplia paleta cromática que existe en la naturaleza para así definir el exacto color que tiene el vino, y debe incluso obligarse a sentir el sabor mineral que le aporta el suelo en el que la planta, a veces, apenas sobrevive gracias al estrés hídrico al que se la somete con el objetivo de concentrar los azucares y obtener un mejor producto final… en fin, siguiendo estos preceptos parece ser que “el que no sea capaz de todo esto nunca podrá disfrutar de un buen vino”.

A nosotros, los aficionados, los que no estamos entrenados, a los que nos gusta disfrutar un vino junto a los amigos el fin de semana, o en una cena romántica o simplemente en la mesa todos los días… a nosotros…el vino nos gusta o no! En definitiva todo se limita a eso, el vino te gusta o no te gusta…claro a veces te gusta más o te gusta menos, pero para llegar a esa conclusión también utilizamos nuestros sentidos, también disfrutamos del aroma exquisito que desprende el vino en la copa, igualmente nos detenemos a admirar el color brillante que presenta (a veces ni nos animamos a arriesgar un color por no quedar mal) y el grosor de las “lagrimas” de glicerina que se adhieren al vidrio de la copa. Nos gusta pasar el vino lentamente por la lengua y el paladar para reconocer mejor su sabor y sus características, es más, a veces hasta nos animamos a describir a nuestra manera un vino (de hecho, lo hacemos en este blog)…

A nosotros, los aficionados, nos cuesta horrores reconocer ciertos aromas o sabores específicos, nos volvemos locos intentando reconocer ese olor que nos recuerda a algo y no lo podemos sacar…a veces nos centramos tanto en intentar reconocer los “descriptores aromáticos de cada cepa” que nos terminamos olvidando de hacer lo que desde que destapamos la botella queríamos hacer, disfrutar un buen vino!

Por eso, amigos, a los que se sientan identificados con estas líneas mal expresadas, los aliento a que cada vez que destapen un vino sean ustedes mismos y lleguen al momento final del asunto con la simpleza y el relax que brinda haber disfrutado el verdadero placer que entrega un vino. Qué las descripciones las realicen los especialistas en el tema, nosotros debemos limitarnos a disfrutarlo, en definitiva es el fin último que persigue cada viticultor, cada enólogo, cada bodeguero, que su vino llegue a una mesa y GUSTE!


Salute,
RUMBOVINO.

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