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13 marzo, 2016

Quinta Toucedo 2014, una joyita de Atrium Vitis

Hace unos días atrás publiqué una entrada en el blog en la que escribía sobre un vino blanco de la zona de Quiroga que me emocionó, y a quien la DO Ribeira Sacra había decidido no glorificarlo con su sello de pertenencia por no ajustarse a los estándares requeridos. Por si no lo recuerdan aquel vino era el SILIUS VOS (Velado Oxidado y Sucio) de la bodega Atrium Vitis. También comenté en aquella nota que tenía un par de botellas de sus tintos esperando a ser descorchadas.

Entre tanto contactamos con Ana y Javier, nos acercamos a la bodega y conocimos un poco más de cerca el proyecto. Demás está decir que tras un vino hay personas y hay historias. Y que esas personas con su trabajo y dedicación, y esas historias de remar contra la corriente y de defender la pureza al maquillaje, son los factores que conforman un producto, lo definen en su esencia y lo hacen grande. Pues bueno, por esos lares va la cosa y estos chicos lo están haciendo bien. De a poquito van dejando sus miguitas de pan, marcando el camino por donde quieren ir y qué vinos desean hacer. 

Pudimos probar sus caldos del 2015 que aún estaban en tanques y barricas esperando su mejor momento. Los blancos, lo confirmamos, son colosales y diferentes, comandados por una expresión única de la uva albariño en tierras adentro. En cuanto a los tintos, son igual de buenos pero con su evolución lógicamente más pausada.

Al regreso decidimos esperar a descorchar alguno de los que esperaban en nuestra cava para comentar, aunque sea estas pocas líneas, de aquella mañana en Atrium Vitis.



QUINTA TOUCEDO 2014 es un tinto joven elaborado con un 70% de uva Mencía y 30% Brancellao que tengo que comenzar diciendo que si no lo han hecho aún, les sugiero que se hagan con un par de botellas antes que se agote porque este vino es cosa muy, pero que muy, seria.

Tras un comienzo remolón, donde hay que esperar a que el aire agite su alma, se despierta y muestra todas sus virtudes sin guardarse absolutamente nada. Una nariz exquisita, de buen volumen, donde los frutos negros y fundamentalmente un fondo de notas balsámicas (mentolados) inundan el entorno y seducen hasta las narices más exigentes. Se nota ese toque diferencial y característico que le aporta la uva Brancellao. En boca se muestra intenso, franco con la nariz y con una frescura maravillosa que equilibra la perfección la fruta de la Mencía madura. 

Mi sensación al beberlo es que se trata de una mixtura perfecta entre la pureza y rusticidad de un vino artesanal y la finura y delicadeza de las grandes facturas.

Un vino que me encantó y que por un precio de 10 € se ubica sin lugar a dudas entre los de mejor RPC que he probado últimamente en la Ribeira Sacra.

Gracias por leernos amigos,

Buena vida y buenos vinos, salutes.
Rumbovino

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

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