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29 septiembre, 2016

MONROY Malvar 100%

Pocas cosas me gustan tanto del mundo del vino como el hecho de que no exista ninguna posibilidad de conocerlo todo, y llegar a aburrirse alguna vez. Constantemente aparecen novedades, “locos lindos” sueltos por ahí que se la juegan con vinificaciones arriesgadas, con mezclas insólitas, hay quienes cosechan a diferentes etapas de madurez para darle originalidad a los vinos, otros que usan barro, concreto, roble viejo, huevos, fudres gigantes y de seguir citando la lista se haría interminable…. Pero si al hecho de las diferentes creaciones, agregamos que en el viejo mundo vitivinícola, España es un paraíso en eso de las variedades autóctonas, los amantes del vino tenemos la diversión asegurada. Por los diferentes rincones de la península, de norte a sur y de este a oeste, encontramos cepas que han resistido a la ignorancia del ser humano y hoy se rescatan como perlas en sus conchas.

Al vino que me convoca hoy lo conocí, como no, gracias a mi amigo Rafa. Viene de Madrid (parece que la DO tiene menos remilgos que otras a la hora de apoyar con su sello de calidad) y se trata de un Malvar 100%. Una uva blanca autóctona de la zona del centro de España que solo se mantiene a cuenta gotas en unas pocas hectáreas por la zona de Madrid y Toledo principalmente. Confieso aquí, que ni sabía de su existencia.

Bodegas La Casa de Monroy solo elabora 2500 botellas de esta rareza en la cosecha de 2015, y a mí me da la sensación de que le van a durar muy poco una vez que la gente lo conozca. Además de su buena presentación tanto en etiqueta, como corcho y botella, el producto sorprende de principio a fin. 



Maduración sobre lías, de viñedos antiquísimos localizados por la zona de Villarejo de Salvanés (Madrid). Graduación alcohólica de 13,5% vol.

En vista muestra un color amarillo verdoso brillante, limpio, glicérico y de gruesas lágrimas al agitar la copa. 

Ya en nariz nos dice que no se trata de un blanco al uso. Buena intensidad, con notas muy frescas y perfumes sutiles que podrían recordar a flores blancas y melocotones apenas maduros. Se perciben las lías, con aromas de madurez, levaduras y una muy suave bollería. 

La boca igualmente sorprende porque uno espera un vino más “filoso” y para nada lo es. Tiene volumen y cremosidad, pero resulta muy ágil en su paso por el paladar gracias a su equilibrada acidez. De notas amargas ricas y final complejo y largo recorrido.

En todo concepto me resultó un muy buen vino. Y si además de eso les digo que su precio supera por poco los 8 € creo que estamos frente a un producto que no se puede dejar pasar. Lamento que la producción sea tan escasa, pero agradezco haber podido disfrutarlo. Si tengo que poner una calificación a la RPC, digo excelente.

Buena vida y buenos vinos,

Salute Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable.

2 comentarios:

  1. Que bueno que puedan probar estos blancos ! me intriga mucho, mucho, y dan ganas de probarlo ya mismo.
    Abrazo patagónico

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    Respuestas
    1. jjajajajaja, sin dudas es de los vinos que a vos te gustaría sin dudas! ya sabes, acá estamos!

      Abrazo desde Galicia amigazo.

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