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27 octubre, 2010

El nuevo terruño cordobés...

Este fin de semana decidimos hacer una escapada rápida a la zona de Valle de Calamuchita para conocer las Bodegas localizadas en uno de los nuevos “terruños” de la vitivinicultura Argentina. Aunque únicamente estuvimos allí un día, es suficiente si uno quiere ir a hacer turismo enológico ya que hoy por hoy solo hay solo dos Bodegas en el valle.

Lo concreto es que la zona es hermosa y vale la pena ir con calma, ya que el paisaje y los pueblos ameritan dedicarle más tiempo (Villa General Belgrano y La Cumbrecita no tienen desperdicio, parece que uno se traslada a Centro-Europa en unos pocos quilómetros, imperdibles)…

Volviendo al tema en cuestión les contamos que, de las dos Bodegas del valle solo pudimos visitar una, ya que la otra nos fue imposible de encontrar (por el camino que elegimos llegar no hay ni un solo cartel indicador que facilite localizar la misma, cosa rara para una bodega que aparentemente desea ser visitada). No obstante sí está perfectamente señalizada y totalmente dispuesta a ser visitada una Bodega boutique llamada “Finca Atos” localizada cercana a un paraje denominado Atos Pampa cuyo nombre tiene un origen Quechua y significa pampa de zorros.

Esta pequeña Bodega se encuentra enclavada en una zona de lomadas a una altitud de 1200 msnm, rodeada de unos paisajes hermosos. Es un proyecto nuevo que comenzó con estudios experimentales en el año 2001 –junto al INTA Luján de Cuyo- y concretaron su primera cosecha en el 2006. Tienen plantadas 5 Ha. de vides con 7 variedades diferentes (Chardonnay, Sauvignon, Cabernet, Malbec, Syrah, Merlot y Pinot Noir). Actualmente producen unos 20.000 litros de vino aunque la idea es seguir creciendo y en un futuro próximo multiplicar la producción. Comercializan sus productos en toda la zona (restaurantes y vinotecas principalmente) y en algunas grandes ciudades como Córdoba y Buenos Aires por ejemplo…


La visita está bien.
En nuestro caso, una chica ofició de guía turístico y nos mostró muy rápidamente distintas partes de la bodega. Resaltamos algunas cosas interesantes: la zona de elaboración donde se puede observar el novedoso sistema de autofermentadores (patentado por ellos mismos) que permiten tener siempre el orujo sumergido en el mosto. La cava semienterrada con atmosfera controlada, donde descansan sus vinos en al menos unas 20 barricas de roble. Este punto habla de un muy buen tratamiento de sus productos, al menos en la restricción referente a la permanencia de gente en su interior. Finalmente posee un wine shop muy bien decorado y con unos grandes ventanales que permiten ver toda la finca y engrandecen las hermosas vistas.



Allí degustamos un Sauvignon Blanc 2009. No podemos decir mucho del vino…parecía estar bien, aunque la cantidad que pusieron en las copas de cata fue demasiado escasa como para hacer una degustación adecuada y por otro lado la botella estaba a temperatura ambiente lo que perjudicó indudablemente la calidad del vino.

Ya hemos mencionado en otras ocasiones, que nos gusta visitar bodegas porque lo disfrutamos y además aprendemos... pero también mencionamos que hacemos comparaciones, destacamos lo bueno y cuando es necesario realizamos algunas críticas. No esperamos que esto ofenda a nadie, todo lo contario, porque cuando una bodega abre sus puertas al público ofreciendo “visita guiada”, de alguna manera se expone a ser evaluada y en este caso nada mejor que la opinión del visitante. Son reglas del juego. Por lo que me gustaría hacer algunas críticas constructivas ya que creo que es una bodega con un gran potencial y que tiene mucho de bueno para seguir creciendo:

Como aspectos positivos destacamos que es una bodega pequeña y familiar, rodeada de un entorno privilegiado. Cuenta además con una página web muy didáctica, completa y nada empalagosa (cosa que nos es muy común).
 
Como aspectos a mejorar: sería muy importante mejorar la calidad de la visita en cuanto a información y degustación. Si bien la atención fue muy atenta, quien oficia de guía debe estar en posesión de la mayor cantidad de información posible para que los visitantes puedan hacer las consultas que consideren oportunas. Con respecto a la degustación, hay quienes preferimos pagar una entrada y disfrutar de más de una etiqueta y además en condiciones adecuadas (esto redundará incluso en la posibilidad de venta posterior de los productos).

Nosotros compramos un Syrah Reserva 2009, lo único, además del Sauvignon Blanc, que tenían a la venta. Su precio? $50 pesos, un producto que uno espera sea tan bueno como su precio…ya les contaremos.





Salute,
Rumbovino.

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