Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



27 febrero, 2011

En extinción?

El otro día charlando con una compañera de trabajo me contaba de su vivencia una vez, hace ya 10 o12 años, cuando participó de la recogida de la uva en la maravillosa “Finca las Nubes” de José Luis Mounier (algo que hace tiempo llevo queriendo hacer).

Camino de Cahi a Cafayate. Cepas antiguas

Me contaba de los felices que estaban ese día todas las personas que participaron de la vendimia, pero a ella lo que más le llamó la atención ese día era la alegría y la pasión con que vivían ese momento la gente del lugar, los lugareños, los autóctonos digamos. Ese momento significaba algo especial en sus vidas, ya que esa gente ha nacido y vivido en torno a la vid, sus frutos y el vino que de ellos se elabora… gente ligada desde sus esencias a la noble bebida. La charla nos llevó automáticamente a comparar esas costumbres norteñas bien nuestras, con las costumbres de otros lugares de argentina y nos trasladó también a nuestros abuelos, que trajeron las suyas y nos las dejaron como herencia; y también de cómo eso, poco a poco, se ha ido perdiendo.

Luego de esa charla me puse a pensar cómo, de la mano de las modas, el crecimiento de la exportación y los avances tecnológicos, gran parte de esa tradición familiar se ha ido perdiendo…

Los que tenemos la suerte de poder viajar, aunque sea poco, por los rincones de nuestro país cada vez nos cuesta más encontrar ese vino artesanal hecho en casa, el que antes llamábamos “patero o regional”. Ese vino que sin dudas no será de los más ricos que puedan probar, o sí, viene impregnado de nuestras raíces y de nuestra pequeña historia. Ahora esas familias que antes elaboraban su vino artesanalmente, terminan vendiendo sus hectáreas a veces centenarias porque el dinero no alcanza y el mercado demanda otras cosas.

Ese vino casi vencido por el progreso aún resiste un poco más, y como puede, en el Norte, allá por Catamarca, La Rioja o Salta donde aún pueden verse esas pequeñas joyas… en otros lugares ya casi es historia.

Me resigno a pensar que esa parte nuestra algún día desaparezca del todo y en Argentina no queden más que grandísimas bodegas que solo elaboren grandísimos vinos pero sin el alma, sin leyendas y sobre todo sin la historia y la cultura que no se hereda.


Andrés, Marcaccini
RUMBOVINO

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