Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



17 febrero, 2011

Una tierra con carácter

 Para nosotros, los vinos de Toro habían sido hasta hace muy poco unos verdaderos desconocidos, como tantas otras nuevas denominaciones de origen.

En España no es tan fácil hacerse con los vinos de otras DO si uno no está por la zona (salvo con un Rioja o un Ribera de Duero de tanta popularidad). Así que vamos catando lo que encontramos y nos llama la atención. Así fue como hace un tiempo probamos algunos vinos de Toro, y fue tan grata la sorpresa que desde entonces se nos antojó acercarnos hasta esa región, a este pueblo llamado Toro, a sus paisajes y sus bodegas. Nos encontramos con eso, con un toro, tal cual…  vinos fuertes y nobles, con brío!!!
 Es curioso este punto común que tenían todos los vinos a los que dimos alcance de muy diversos precios. Podían ser mejores o peores pero en  general eran  ricos y firmes, y con esta personalidad inolvidable que nos trajo a la memoria los vinos argentinos modernos tan profundos y vivos.

Nos llamó la atención también la elevada graduación alcohólica y lo imperceptible de la misma, por lo bien ensamblada que estaba con el resto de las intensas características de este vino (en España hasta no hace mucho los vinos no superaban los 13,5º).
Así que en cuanto pudimos, allá nos fuimos entusiasmados a conocer este lugar, intrigados por cómo sería Toro para imprimir tal carácter a sus vinos. Como siempre viajamos con poco tiempo, pero pudimos asomar la cabecita para al menos quitarnos la curiosidad.
Toro en realidad es un pueblo de Zamora que da nombre a la DO localizada al sudoeste de esta Provincia. Es una zona de grandes amplitudes térmicas, mucho sol y poca lluvia. Su uva estrella es precisamente, la “tinta de Toro”, un cepaje de Tempranillo adaptado luego de muchísimos años a la tierra y clima de la región y a sus cultivadores, es la expresión pura del lugar.
Fue en invierno cuando lo visitamos y precisamente esta estación nos permitió vislumbrar un paisaje desnudo, con un suelo de pequeñas colinas, algo pedregoso y de mucha arena, siempre iluminado por el sol. Sin duda, el vaivén suave de pequeñas elevaciones que muestran sus terrenos, esa luz interminable y esa tierra dura, eran la persona de esta uva y sus vinos. Y no queremos ponernos innecesariamente poéticos pero es que sólo se nos ocurre describirlo así.
Y ya, como colofón, y como para repetir lo antes posible, sin falta! La visita al precioso pueblo de Toro, con el encanto de un cuento, saltando al pasado recorrimos sus callejuelas, y sus preciosos monumentos, y rematamos en su Plaza Mayor, presidida por el edificio del Ayuntamiento, y engalanada en su lateral por una hilera de pequeños y encantadores barcitos, bajo el paseo de soportales asimétricos y bailones.

Son, y esto es importantísimo, sus bares un inmejorable escaparate de los vinos de esta región. Lo bueno de esto es que uno puede ir degustando, acompañado de unos pinchos y tapas deliciosos, todos los vinos de la zona uno a uno si así lo decide. Ya que, además, los muestran y ofrecen orgullosos, y con el mimo que hace falta. Y uno, claro, se lamenta de ir con tan poco tiempo y de no poder quedarse más, al menos hacer noche e irse con el paladar contento, directo a la cama. 


Noemí, López
RUMBOVINO

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